Hablar de literatura

Por: | 26 de agosto de 2008

La discusión en Formentor estos días es si se abre otra vez este espacio extraordinario y ensimismado de la tierra de Costa i Llobera para hablar de literatura; también se debate si aquellos premios que se dieron en los años sesenta, auspiciados por Carlos Barral y por un grupo de editores europeos, tendrían sentido ahora, resucitados de alguna forma. Independientemente del resultado de ambas incógnitas, lo cierto es que ya hay aquí un grupo de escritores, editores, periodistas y agentes hablando del presente de la industria del libro tal como era y tal como es. Lo deseable ahora sería que, acordaran lo que acordaran, recordaran que el propósito fundamental de la cultura literaria hoy es tratar de profundizar en lo que parece una crisis seria: se han desbaratado formas antiguas de la distribución y la venta y la difusión de los libros y los instrumentos que han sustituido esas fórmulas o no se han consolidado o están obsoletas antes de ponerse a andar. Las fórmulas nuevas han avalado la cultura de la cantidad y la sociedad del pero, esa que asegura que algo es insoportable pero vende, o algo tiene poca calidad pero todo el mundo habla de ello. Salga premio o no salga premio, continúen o no continúen estas conversaciones resucitadas, lo que sí es cierto es que en pocas comunidades autónomas españolas encontraríamos hoy una discusión que no fueran sobre la identidad del folklore propio, y aquí, sin embargo, se habla de algo cuyo futuro implica a todo el mundo, de cualquier cultura y de cualquier lengua: la literatura, los libros, sus autores y sus palabras. Esa evidencia, además del lugar y del clima convierten estas horas en una excepcional isla de tranquilidad, sosiego y pensamiento.

Hay 52 Comentarios

Resaca, ni por asomo aludo, bueno no quise aludir, a los magros derechos de propiedad intelectual del autor. Pobres autores que son tratados como la auténtica morralla en la cadena de la producción de su propio libro. Me refería, quería referirme, a los poderosos de facto, a los que hemos permitido tratar todo a su antojo y ponen precio a todo, pero ignoran con des-precio, si ellos no sacan tajada, el valor de lo más valioso... lo mismo les da un calcetín que un pimiento, una alpargata que un beso, una herradura que un libro... un hombre que un ladrillo...
Joer, que mal me explico, pero espero que se me entienda, coñe.

Este verano he leido dos novelas de Henning Mankell, ambas me han gustado muchísimo. A quien le guste la novela negra/policiaca,son 'La falsa pista' y 'La quinta mujer', no os perdais a esta autor sueco.
Ahora estoy enfrascado en otra novela muy distinta, pero una delicia de historia y como está escrita.Es 'La canción del pirata' de Fernando Quiñones.

Luis tienes razón, el tema es mucho más amplio, pero como al tratar el carácter "económico" del libro se mezcló, tampoco estaba fuera de lugar.
Un saludo,

No tengo dudas en defender los derechos de propiedad intelectual a pesar de que no son éstos los que hinchan el precio final de los libros. Pero como ya son lo suficientemente exiguos nada más falta que se acorten estos ingresos. De todas formas, resaca, me da la impresión de que de lo que hemos hablado era algo un poco más amplio.

“Si la cultura es sólo economía, adiós a la cultura”. Ahí está la clave, Luis. Lo han convertido todo, hasta el alma, en mercancía. Y los precios los ponen a su antojo: a lo humano, el precio es de desprecio… y así.
Bueno, abrazos. ¡Con aprecio ¿eh?!


Publicado por: iago | 27/08/2008 1:20:23
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Si como dice Alena colaboras en una asociación o biblioteca sin ánimo de lucro, es una cosa, personalmente lo he hecho, el problema es cuando te arrastran (sin tu consentimiento) a participar gratis en acciones que son lucrativas.

Eso es lo que no se puede permitir, se violan tus derechos individuales y además el Derecho de Autor que es un derecho adquirido y que es remunerado. Es este derecho al que no debemos renunciar como autores. Discreparemos en muchas cosas porque somos diferentes, pero si entre autores no somos solidarios con el Derecho de Autor de otro, lo que conseguimos es que unos disfruten y otros "arreen", y esto no se produce sólo por la voracidad y poder de algunas parcelas de la cultura, sino también por la confusión "autoral" y por mezclar conceptos de la macro economía de la cultura, con la micro economía de los autores.

Si el Derecho de autor, no es radicalmente defendido por los propios autores (que es su forma natural de sobrevivencia), ¿quién lo va a defender, los editores que se benefician, el mercado audiovisual que saca su tajada, los que van desesperadamente detrás de los argumentos, los espectadores a los que se les sirve en bandeja?


¿Que no tenemos tiempo para leer a los hijos un cuento, el ratito mágico del cuento?… Ah, sí no caía que había partido, o nos tocaba actuar en las olimpiadas, o cenar con el jefe, quedar con los compañeros, hacer la hora extra… hacer méritos en la empresa…
¡Venga! Mientras ese rato no valga (Valor) cien veces más que la hora extra esto seguirá como esta: una mierda pinchá de un palo. Pero eso sí, ¡vivimos de lujo! Y el que venga detrás que arree.
“Si la cultura es sólo economía, adiós a la cultura”. Ahí está la clave, Luis. Lo han convertido todo, hasta el alma, en mercancía. Y los precios los ponen a su antojo: a lo humano, el precio es de desprecio… y así.
Bueno, abrazos. ¡Con aprecio ¿eh?!

Bueno amigos, tras tan sesudo discurrir del día de hoy… creo que entre lo que descubran el grupo de Formentor y nosotros… los responsables del actual caos se van a dar cuenta de que nos vamos a dar cuenta de que la especulación gloriosa, la corrupción del lenguaje, la verdad ética del marketing, la dignidad del buen ladrón y demás cementos vitales, se aplica con la misma gracia en cualquier sector y “urbi et orbi” (o así). De ahí entendí a mi profe cuando me dijo que, a veces, es más muchas veces, también un libro es un tocho cuando no un ladrillo… cualquier sector –me dijo- se afina y afianza para las élites de finanzas con las mismas sintonías, la misma sangre, la misma sangría…
http://www.youtube.com/watch?v=21_fpF5Uqgc

Gaspard, “Sin dinero no hay cultura”… ¡claro, no hay cultura del dinero!

¿Sin dinero no hay cultura, Gaspard?...
Dios santo...y yo perdiendo el tiempo en la biblioteca pública de mi barrio quince años (de los quince a los 30) porque no teníamos ni para café...

pues otro, pero ya está, me quedan 15, pero los cinco me los reservo para finales antes del 09, y... así es...
Ena!
Gaspard, el Che follaba y follaba y follaba decía APG

Abuela, nome reconoces, ya sabemso como er¡¡¡ termina.. Aribau, queda tan lejos... Marsé, mira que ... un taxi.. taxi driver, Marsé, la Paloumeta... no me extraña que en un taxi... pues e slógico que en últimas tardes con Teresa despertaras con viendo el vestido de la criada...
así es... no... Roman no,
Cogi ' ese tren porque era mas barato y fue en el 44
sí, pero el final.. es bellísimo no sé ya donde está Aribau.

el che follaba y follaba y follaba, APG... desde luego no sé donde está aribau.

o por decirlo sencillamente, o se encendió elmotor, m, apuro la pista
( diez dias .. bueno son quince, pero .. estaré diez días, .. después ya llegará diciembre)

y eso que...
Habíamos gando la guerra. Tu-s
Ester---h
y eso.. que habíamos ganado la guerra

m


bella, sí... había que ir a misa, aunqeu no eran creyentes, y Lumen, como no... alumbraba el cielo que no iba ser negro, por la tierra, no... por que´simplemente habíamos ganado la guerrra...

no el pensamiento o para decirlo sencillamente
ç´ñ,albvm
Us Open!

Maririu, la última para ti, que me esperan las pequeñas para acabar ya ‘Les dix petits nègres’, que la compraron en FNAC Les Halles. Si no estuviera mal visto, acabaría con un “(!)”. Pero tranquila, que la penúltima de la Christie la adquirí en el libre mercado de una artesanal de la rue Vielle du Temple.

“’Si aquella noche –pensaba yo – se hubiera acabado el mundo o se hubiera muerto uno de ellos, su historia hubiera quedado completamente cerrada y bella como un círculo’. Así suele suceder en las novelas, en las películas, pero no en la vida… Me estaba dando cuenta yo, por primera vez, de que todo sigue, se hace gris, se arruina viviendo. De que no hay final en nuestra historia hasta que llega la muerte y el cuerpo se deshace…”

Laforet, Carmen. ‘Nada’. Ediciones Destino, Barcelona, 2000. Pág. 233.

Y la historia de Andrea mereció el Premio Nadal 1944… Entonces, acaso, ni la vida ni los premios se arruinaban.

No estoy de acuerdo con la idea de que se produce lo que se vende. Sin ir más lejos te he puesto antes ejemplos de libros que empezaron produciéndose y se vendieron inicialmente poco a poco hasta crear un boom.Se produce lo que unos cuantos deciden que se produzca, simplemente. De la misma manera que hoy toca ver realitys y antes tocaron concursos o culebrones.

pues mira que leer conduciendo, Gaspard : cuidado; y el libro no debe ser de biblioteca sino comprado en libre mercado.
¿No hay culturas sin escritura?

Desde París, un día, os dije que yo no conocía a Zafón,y cuando llegué aquí me encontré La sombra del Viento en mi biblioteca, me lo había regalado, hace 2 años, al encontrarlo en Carrefour, la mujer de mi ahijado ella lo habia leído en francés, en París no me acordaba, sólo recordaba haber leído el Cementerio de los libros olvidados, una idea conmovedora. No lo he vuelto a leer, pero ahora recuerdo que me había parecido muy inspirado de La cripta embrujada y otras, y que me había costado terminarlo.

La industria cultural de Adorno poco tenía que ver con el mercado, Luis. Lo cierto es que se produce lo que vende, otra cuestión es que sea bueno o malo o haya que hacer algo al respecto. No se trata de negarse, ni de que el mercado sea tal o cual o la cultura no sea economía, que no es, porque uno es un concepto y la otra una ciencia. Por cierto, sin dinero no hay cultura, sin negocio o no hay ocio. Primero hay que dedicarse al no-ocio para tener dinero y tiempo para el ocio. Un intelectual chino entrevistado hace poco decía que a los chinos de a pie no les preocupan los derechos civiles, sólo el dinero. A él sí, porque de todo el que tiene mostró una biblioteca personal imponente, dos portátiles y un loft para quitarse el hipo.

Las delicias primeras no se crean para el mercado, Maririu, como tampoco los primeros coches, que eran de lujo. Era un nicho más bien, pocos, muy pocos, con muchos medios, dictando las condiciones a los vendedores. ¿El cliente de Visa Oro? Pues eso. Luego entraron los bárbaros, aunque sepamos que no eran tan malos como decían los romanos, y la fastidiaron con su vulgaridad bajando al peldaño de la escalera en el que ya no se hablaba el latino. La escuela no puede, ni debe, hacerlo todo, pero hay padres que no tienen tiempo para cuentos de ningún tipo, ni crecieron con padres que se los contaran. Algunos hemos tenido la suerte de que nos lo hicieran, y el privilegio de poder practicarlo luego con hijos y (ahora) nietos.

Las personas, los individuos, mejor, no necesitamos que nos conduzcan, ni debemos hacer caso a quienes prometan que nos van ayudar a hacerlo. La educación debe proveer a cada uno de las provisiones para el viaje propio e irrepetible, sin indicaciones sobre la dirección que le “conviene”. Y se puede llegar a la felicidad leyendo un libro (de Luis Martín Santos, por ejemplo), conduciendo un Mercedes (sobre todo porque es menos vulgar que un Opel), una moto o haciendo deporte sobre un campo de fútbol o las olas. Islas de soledad que preceden al iPod de los auriculares blancos.

Hubo una era en la que sólo se producían Mercedes, llegó Ford con su modelo T para las masas y se le acusó de devaluar la automoción. Todo está relacionado, y Martín Santos murió en un accidente con un coche vulgar. Pero los coches vulgares y los libros vulgares no tienen la culpa, ni son malos.

Maririu, espero que tu intención no sea enfrentarme con Luis, ni enfrentar autores con autores, ¡el XVII!
Luis tengo tu libro pendiente para leer, pero lo tengo.

Evidente Resaca
pregúntale a Luís Vea y verás que el autor tiene menos que el librero y no digamos el editor.

Maririu, el derecho de autor no se puede diluir, a un maestro no le pediría que no cobre por más vocación que tenga, ha tenido una larga preparación, es lógico, normal, correcto que los autores piensen en sus derechos de autor en un medio que se esfuman.

Si la cultura se democratiza, es de esperar que no sea a mayor costa de los autores (que ya hay bastantes problemas en el esquema del libro).

Toda la razón, tersat, el respeto por el saber y no el respeto por el dinero o lo que lo representa y en particular comprar todo menos libros.

Maestro Cruz

ROSAS
¡Dejad correr la gracia del agradecimiento a lo invisible,larga, toda, sin miedo de que se lleve el día del trabajo!
Ella,como una rosa magnifica y completa, no ocupará más cíelo, cada día que el justo,que es el suyo
(Del tamaño del corazón agradecido y puro, será-tan grande
como el universo- y tan pequeña como la necesidad.)
¡Sí dejad, dejad al alma internarse hasta el fondo celestial
de su deleite estático ¡
(Cual la rosa, también, llegará a un punto melodioso, armonioso, insuperable, en que su aroma se termine en un fin suficiente de infinito.)

La realidad invisible
Juan Ramón Jiménez
ED. Alianza Editorial 1985
PD . Dedicado a Venecia y a todas las rosas de este jardín de la libertad
Saludos Paco

si claro Luís los grandes y los que venden o más bien se venden, claro que no hablaba de la pasión de escribir o de editar o de tener una librería.
Hablo de los que dicen sufrir de internet o de que "la gente no lee" pensando: "no compra libros"

Si señora Maririu, completamente de acuerdo.
Mis padres no tenían tiempo para leerme cuentos pero si lo tuvieron para contarme, hasta aburrirme, del valor de saber; también lograron transmitirme el respeto que las personas que "sabían" les merecían y ...merecían (que es más importante).
Cuando una criatura llega a la universidad (si llega) y ve que, a su alrededor, sólo vale lo de fuera, cuando nadie le ha dicho que el mayor tesoro que tiene y tendrá es su cabeza ( y no para ponerse horquillas o sombrero), cuando nadie le contó que es mucho mejor sentir placer por leer (que es lo que nos ocupa, se puede extender...) que por tener un "mercedes", o lucir palmito ¿qué queda?. Poco, poco se puede hacer... Y la lucha es tan desconsoladora que produce ganas de llorar.

Respondiendo a tu deseo, Francisco, respondo. Muchos de los bests sellers son encargos editoriales. Todos hemos visto la ola que nos ha invadido de catedrales-misterios-enigmas-códigos-merovingios que nos han perseguido últimamente.En cuanto a la sobrevaloración de determinados autores es evidente. Impulsados por la publicidad respectiva de cada grupo mediático. Por favor, no me pidas que te cite autores...
Maririu:
A mí tampoco me dan pena los editores -al menos los grandes, sí los pequeños- ni los escritores -al menos los grandes vendedores,sí los pequeños-, pero sobretodo me da pena la cultura. Me permito una pequeña digresión. Cuando Fernando Delgado, escritor, dejó su programa A vivir que son dos días, programa de radio, y fue substituido por la paisana Barceló,compañera de carrera,dejó de hablar de la de sección de cultura y empezó a hablar de la sección de ocio -recordemos que los romanos hablaban de otium en contraposición a negotium (nec-otium), la paradoja es que el ocio ahora es negocio-.Significativa decisión la de la Barceló.

Hay una canción que dice volver a los 17, pero es que aquí plantean volver al XVII, dígale que no cobren a los editores, a la secretaria, al ascensorista, al personal de seguridad de la editorial! Con razón sería impensable y una barbaridad.
Una verguenza que sea a costa de los autores, (con independencia de sus otras actividades), que todavía se mantenga ese criterio.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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