Juan Marsé y la autobiografía

Por: | 28 de noviembre de 2008

Uno de los aspectos que hace insustituible la memoria de la literatura es que tiene que ver con nuestra autobiografía, aunque no la hayamos escrito, aunque tan sólo la hayamos leído. Y eso sucede para mi de modo especial con la literatura de Juan Marsé. La alegría por el triunfo de un autor, en este caso, no se debe sólo a que nos resulte simpático, o a que su literatura nos guste más o menos que la literatura de otros. En el caso de la escritura de Juan Marsé, está en mi autobiografía desde que le leí por primera vez. Uno asume a un escritor, lo hace suyo, lo que cuenta se va pareciendo a lo que uno ha vivido o ha soñado, y termina siendo, lo que escribe y lo que dice, un elemento esencial de su propia alma. Escribir es desnudarse a uno mismo, y leer es vestirse con lo que otro ha hecho. Ultimas tardes con Teresa y La oscura historia de la prima Montse son libros que leí cuando dejé la adolescencia, en la primera juventud, y entraron de tal forma en mi recuerdo que aún hoy confundo lo que hacía entonces con lo que estaba leyendo; después de Últimas tardes con Teresa sentí el impulso de ir a Barcelona, y allí leí, en un diciembre frío, el primer diciembre frío de mi vida, La oscura historia..., y todo lo que sucedió leyendo ambas obras es ahora parte de mi propio recuerdo, como si la literatura me hubiera ayudado a fijarlo. Y la primera vez que vine a México (donde vuelvo a estar, ahora estoy en Gudalajara) me encontré en la calle un cartel enorme, anunciando Si te dicen que caí. En aquel entonces (1973, yo estaba aquí para un gran homenaje a León Felipe) esa obra de Marsé no podía ser publicada en España, y se publicó primero en México. De modo que también cada vez que vengo a México me acuerdo de aquellos días luminosos y extraños de los que alguna vez he escrito y de los que hoy les alivio a ustedes. No sé si les apetecerá, pero un buen asunto para hoy es que ustedes cuenten cómo se fueron relacionando (o no) con la escritura de Marsé, cómo su autobiografía se ha relacionado con la literatura. Aquí acaba de amanecer, ayer vine demasiado destruido como para escribir el blog a medianoche, así que perdonen la tardanza.

POR CIERTO. La escritura de blog, y la escritura hoy en día, se hace por naturaleza apresurada; no se enfaden entre ustedes, ni se enfaden conmigo, por descuidos circunstanciales; esta escritura es casi oral, se pueden cometer faltas, y se pueden corregir sobre la marcha, pero no hagan de ello nunca causa de guerra. Por lo menos, yo no pienso hacerlo.

Hay 27 Comentarios

es bonita esa frase de 'leer es vestirse con lo que otro ha hecho'

es bonita esa frase de 'leer es vestirse con lo que otro ha hecho'

Querido Juan,
comparto tu alegría por el premio a Marsé. Primero, porque tuve el placer de traducir dos de sus libros al sueco y segundo, porque me consta que él es un alumno fiel de Cervantes. No olivdo la deliciosa cena que Carmen Balcells nos preparó una noche en los 80 -- Marsé, García Márquez y Vásquez Montalban hablaron toda la noche del Quijote, donde los tres aseguraron haber aprendido todos los trucos del gremio. Un fuerte abrazo, Peter Landelius

ah! Jcarlos, tuve la misma sensación al leer Últimas tardes con Teresa, un espectador
y ( que leí primero) Si te dicen que caí, no me sentí espectador ..veía el mundo en esa parte oscura done otros son esclavos de otros y lees y piensas, si unos puedes hacer esclavos, se puede también hacer lo contrario
ok!

si existe eso es porque callan lo que saben , los que necesitan comer, los maquis que van a las montañas y delatan o los que creyeron que alguien nodejaría que eso siguiera.. maquis en ese último sentido Zona M , pues en ese último sentido

me dijo una vez ( me recuerda un amigo que vive en México) me dijo una vez que Octavio Paz escribió un libro que se llamaba ¡No Pasarán! ( y que leí) y que sintió un... hacia ... que le impresionó mucho Si t dicen que caí
m? como me gusta Felipe León

ok"!

Si te dicen que Caí ,...--.
no te loc reas, , crecí, me hice adulto
porque eso sucede en todo el mundo
ese libro es impresionante
África, China, Sahngai,,,, Argentina, Ecuador, Austria... es todo el mundo ..
sí, hay seres humanos que pueden ejercer de médicos sin serlo y llegar a la incluso y llevarse a los niños o meterles en una mina..
no necesitan un juguete necesitan que esos hobres no existan
Derechos HUmanos pues
belo!
( Últimas Tardes con Teresa es eso... me gustaría ese amor burgué, por qué no... pero la fuerza está en Si te dicen que caí no te lo creas, ya no eres adolescente)

autobiografía, ele scrito que me impresionó y leí después... esas últimas tardes que precedieron fue Si te dicen que caí, ahí se pierde la infancia y se entra en el mundo real, como dijó alguna vez Marsé, da igual que sea el postfranquismo o franco o Guántanmo o México actual... ahí uno se hace adulto

esa belelza de sentir que no es Cien años de Soeldad y querer querer

es una grandeza esa novela.
es la realidad, Somalia, Austria y el que encierra a sus familiares en un sótano así... y eso son los Derechos Humanos, crecer.

Si te dicen que caí, no te lo creas. Crecí ese mensaje es enorme. Derechos Humanos, pues

qué bello!

Felicitations a Juan Marsé. Congratulations.

Mar...¡cuánto le quisiste! Leer no es una actividad pasiva: te permite conocer. Te permite reconocerte. Sin darte cuenta apenas, la historia o el poema te narran, te delatan, perfilan de ti lo que quizás no sabes, o te cuentan tu propia historia con mano de maestro. Los poetas de la "poesía de la experiencia", tal como la definía Gil de Biedma, señalan que no se trata de relatar una experiencia propia como una confidencia de asunto íntimo, sino de convertir esa experiencia en un tema universal: que la experiencia sea el poema mismo. Con lo que el lector puede hacerlo suyo, al margen de compadecerse o alegrarse con la anécdota concreta e intransferible de quien lo ha escrito. Lo que se explica pasa a ser, sorprendentemente, una analogía de lo que te ha ocurrido, y el pasado pasa a cobrar una forma más exacta, una terquedad hermosa que duele por su capacidad de estar presente, ahora en el relato o en los versos de quien ha sabido convertir el desamor, el abandono, la soledad o el entusiasmo por ser querido y querer en una experiencia comunicable.

Desde ahí, Mar, puedes ver de nuevo a quien quisiste tanto y sentirlo como si fuera hoy mismo, como si se reiteraran aquellos momentos en el tiempo de lectura.

Todos somos, en momentos distintos de nuestra vida, personajes de la gran literatura, que deja de ser ficción para ser una referencia moral que nos inspira, una cartografía sentimental que nos orienta.

El gran Auden escribió "Una canción para Hedli Anderson", el amigo-amante que le había abandonado en favor de la muerte, que comunica como nadie el sentimiento de pérdida. Es el poema leído en "Cuatro bodas y un funeral":

"Detened los relojes, descolgad los teéfonos,/ para que no ladre, dadle al perro el mejor hueso,/ no toquéis los pianos, y llevaros el féretro/ con tambores amortiguados: dejad entrar el duelo./ Que los aviones planeen quejándose en lo más alto del cielo/ y escriban su mensaje: que mi amigo ha muerto;/poned de luto a las palomas de la plaza/y que los guardias se pongan guantes negros./ Porque él era para mí el Norte, el Sur, el Este y el Oeste,/ el trabajo semanal y el descanso del domingo,/ mi mediodía y medianoche, mis palabras y canciones;/ creía que el amor podía durar siempre: estaba equivocado./ No quiero estrellas, ahora: quiero que tiznéis la noche;/ retirad la luna y desmantelad el sol;/ vaciad el mar, desertizad los bosques,/ porque nada podrá trarme ya nada mejor."

Juan, ayer presentamos en el Parque de Artilleria, un edificio restaurado del siglo XVII, el Libro "La Guerra de la Independencia en Cartagena, 1808-1814, del autor Juan Antonio Goméz Vizcaíno.
Fue un exito total de publico, mas de 50 personas, todas de la carrera militar e historiadores, tan interesados que las vantes se diapararon hacia arriba.
Fue toda una sorpresa agradable, en tiempos de crisis.
Os lo cuento, porque se que os alegraís de lo que de bueno nos ocurre a los amigos de Juan.
Salud.
PD. Feliz viaje de regreso a casa

Últimas tardes con Teresa es universal. Mi primer amor fue un Pijoaparte agitanado que le robaba a mi madre. Un trauma. Y allí se quedó, "bajo las palmeras triste y solitario". Cómo le quise.
Juan, cuando quieras puedes poner: "Mañana no podré entrar, contesten doble".

Ayer empecé a leer la historia de Pijoaparte. La impresión que me ha dado las primeras páginas es, de sentirme como observador de cada escena, una escena que incluyen el murmullo musical por la forma literaria como expresa cada detalle.

JC y amigos blogueros, buenos días desde Segovia.
Anoche, con un punto de melancolía, quizá por culpa de este constipado que me tiene un tanto perezoso, comencé a leer "Mañana en la batalla piensa en mí", de Javier Marías. En el primer capítulo me encontré con esta reflexión del madrileño que, quizá, Juan, te pueda servir también como punto de reflexión para el tema de la amistad. Intuyo que el escritor no hablaba exclusivamente de la amistad, pero creo que es perfectamente aplicable. Transcribo:
"No soportamos que nuestros allegados no estén al corriente de nuestas penas, no soportamos que nos sigan creyendo más o menos felices si de pronto ya no lo somos, hay cuatro o cinco personas en la vida de cada uno que deben estar enteradas de cuanto nos ocurre al instante, no soportamos que sigan creyendo lo que ya no es, ni un minuto más, que nos crean casados si nos quedamos viudos o con padres si nos quedamos huérfanos, en copañía si nos abandonan o con salud si nos ponesmos enfermos. Que nos crean vivos si nos hemos muerto."
Feliz sábado a todos desde Segovia.

Lo insólito en mi caso, allá a comienzos de los 60, es que Ultimas tardes con.., me lo regaló un jesuita, el padre Gallego. Muchos años después murió en la India. Y ya no pude libarme de ninguno de los libros de Marsé. Era como yo mismo contando mis historias por la estepa manchega..Sus barrios eran mis pueblos de Almagro, Picón, Alcolea, Valdepeñas..las parvas, los trillos, las vendimías, la Nati de trenzas de trigo..
Si, aprendí a entender con Marsé también mi autografía, los desafíos de aquellos años, el porvenir de un chaval de quince años estrenando pantalones bombachos..
Lo que me molesta de Marsé es que siempre está cabreado. Y como escribe, debiera estar siempre muy contento.
Feliz estancia otra vez en México, Juan. Me dí cuenta, después, que hiciste bien la referencía a la Colonia.

Ultimas tardes con Teresa fue también una de mis primeras novela de juventud , lo tenia mi padre por ahí y me gustó el título, poco después vi la película , ¿que ha sido de Maribel Martín ? Es la imagen que se me quedó de Teresa.
Años mas tarde cuando estuve en Barcelona por primera vez fue inevitable llevar conmigo la ciudad que leí en la novela .
En mi juventud di con algún niño/a bien que iba de "pseudo progre solidario profundo "
que se traían de Londres lo ultimo en discos y en ropa .
Hablando de filosofia y política y yo pensando y que boberias y que rollo me cuenta este , el con billetes en el bolsillo de papi y mami y yo sin un duro.Después estaban los amargaos/as resentidos/as pobres que les fastidaba que tu estudiaras y quisieras mejorar y tener dinero y te decian pija.Y se la echaban de comunistas anarquistas revolucionarios incluso alguno pro ETA
Ni unos ni otros me gustaban , preferia los normalitos y discretos ,y que no me hablaran de política y filosofia por favor.
Besos
Y buenas noches

Maestro Cruz
Entre Eduardo Mendoza, Vázquez Montalban,Goytisolo,Gil de Biedma y Marsé forman para mi gusto personal un grupo de personas comprometidas con los que perdieron y con una visión progresista de la vida ,que desarrollaron una forma de escribir que contándonos cosas de Barcelona y sus gentes en algún caso y en otros jirones de su misma vida en vez de parecer provincianos ó localistas los convirtieron en universales, no les hizo falta ni cimientos ni pilares para descubrirnos historias que en algunos casos podríamos haber protagonizar cualquiera de nosotros.Viviendo en Barcelona es natural si te gusta leer descubrir a Marsé y sus mundos inspirados en el barrio del Carmelo y de Sant Gervasi .Espero tus comentarios de la FIL de Guadalajara con mucho interés teniendo encuenta que además se presentará la cátedra De don Jesús y me imagino se recordara a Isabel como se merece .Me imagino la gran alegría en México por el premio a Marsé,ellos lo premiaron como bien dice Adsuar primero y como acertaron
visto los resultados y con la guinda de este premio.
Saludos Paco

Para la amistad no deje usted tampoco, Juan, de leer al español Juan Luis Vives, quien tuvo en su vida amigos memorables ,uno de ellos Erasmo, que, correspondidos e igualmente generosos, e intermediando siempre Vives por ellos y entre ellos, escribía en sus libros dedicatorias y recuerdos con palabras parecidas a las que le escribe en esta ocasión a su amigo Tomás Moro : "Tomás Moro, que fue hecho y dotado por la Naturaleza para el culto santo y ardiente de la amistad...,al más entrañable y sincero de los afectos añade consejos, desvelos, ayudas, cuando los amigos lo han menester".

A mí Marsé me enseñó, junto con MVM, a amar Barcelona, me enseñó Barcelona, las gentes de Barcelona y que no todos los catalanes son excluyentes nacionalistas ni todos son partidarios de la pela es la pela. Además, Marsé me parece el más joven de los cervantes aunque a lo mejor su edad física no lo sea. Enhorabuena al creador del Pijoaparte.

JC, amigos blogueros, buenas tardes-noches desde Segovia.
Llueve, creo; aún no nieva, pese a los pronósticos. Un día así se echa de menos el crepitar de un leño en el hogar de una chimenea, para escucharos hablar, a los que sabéis, sobre la obra y la vida de Juan Marsé.
No sé a vosotros, pero a mí me ocurre que cuando llega un galardón de estas características y leo cosas sobre el premiado, envidio a los que le conocen, le han tratado, le han gustado de algún modo.
De Juan Marsé no he leído todo, por eso me ha encantado la entrada de hoy, que completa, de algún modo, los artículos que se han publicado en este periódico sobre su figura: Mainer, Mendoza, Vila-Matas, el propio Marsé, en ese maravilloso autorretrato que desconocía... Y un poco más abajo, esa senblanza entrañable de Ferran (sin acento).
Sí, hoy, al menos hasta ahora, se está calentito en esta tertulia y, aunque no lo creas, Juan, huele a café, a café del bueno.
(Por cierto, y no es por hacer la pelota, el texto que Ferran extrae de Erasmo sobre la amistad me parece delicioso...)
Feliz resto de tarde desde Segovia, tan fría, tan oscura

Amigos bloguistas y visitantes de la casa de Juan,"no se enfaden entre ustedes, ni se enfaden conmigo".
Este consejo de Juan, lo recuerdo porque hace unos meses yo estuve mezclado en otro conflicto gramatical y Juan salió en mí defensa, por lo que os ruego que no dén pavulo a la irritación.
Lo importante en las tertulias de amigos, no es como vocaliza el amigo, sino la idea que aporta al corro de amigos.
Y, creo que todos los que visitamos a Juan, por el tiempo y el cariño que depositamos en su blog, deberiamos aceptar la amistad del otro.
Salud.

Juan, yo conocí a Marset, mejor dicho de él en el año sesenta, y con sus lecturas entré en Barcelona, en sus gentes del extraradio de la ciudad, paseaba por el barrio de Sanz y entraba al cine de asientos de madera con olor a zotar, cogido de la mano de la vecina de la escalera.
Perdona que te gritará ayer, pidiendote que saltaras de alegría por "el Pijoaparte" y su Cervantes, sabía que le tenías que amar como yo, porque Marset le conocí a la vez que su personaje, porque como bien dices, sus ropas descritas, su paisajes de sus calles me silvieron y me vistieron a mí.
Todos los que somos de esa época, somos un poco como el Pijoaparte, porque eramos tan observadores y careciamos de casí todo menos imaginación y cariño.
Salud.

me impresionó siempre tu dureza y bondad en la maleza, dureza y ese resguardo de....
qué bellos son tus libros
esa escena de Si te dicen que caí, donde él le dice a ella, no te preocupes, es un invalido ahora saldrá detrás de la cortina y quiere ver como follamos, cuando haga esa señal tengo que darte por culo, eso le encnata.... pero lo heré con todo cariño
muy bello!
hay hambre y así y todo ... québello.

autobiografía, con todo el sentimiento de una persona extranjera en Barcelona....
por fin, pijoaparte está con Teresa.

Gracias,
Thanks, y con permiso siempre pensé que el inválido franquista eras tú Marsé, sí, eras tú, diciendo ese desenfreno qué mas quisiera,!!! pero no ( vamos vino y mujeres, ok!
Thanks. Conde i Casals

Juan Cruz nos pedía ideas, experiencias, notas sobre la amistad. Hace tiempo compré una edición nueva del "Elogio de la locura", de Erasmo, que pasó a traducirse como "Elogio de la estupidez", mucho más acertado. Pues bien la Estupidez habla sobre la amistad y dice que es un resultado de su existencia:

"El condescender, el dejarse llevar, el cegarse, deslumbrarse con los defectos de los amigos, el amar y admirarse por algunos defectos incluso manifiestos como si fueran virtudes ¿acaso no parece cercano a la estupidez? ¿Qué pasa cuando uno besa el lunar que tiene su amante y a otro le embelesa la verruga de su cordera, cuando el padre llama algo extraviado a su hijo bizco? ¿Qué es esto sino pura necedad? Griten una my mil veces que es una necedad y, sin embargo, esta necedad es la única que une y mantiene unidos a los amigos. estoy hablando de los mortales, entre los que no hay nadie que nazca sin defectos: el mejor es el que se ve agobiado por los más pequeños, cuando, mientras, entre esos sabios endiosados o no llega a fraguar la amistad en absoluto o media una lúgubre y desagradable, y ésta sólo con poquísimos porque la mayoría de los hombres desvaría y el vínculo afectivo no se da más que entre semejantes."

Preciosa ironía acerca de la relación entre cultura, bienestar, tolerancia y capacidad de afecto.

Cuando estábamos en los primeros cursos de carrera, José-Carlos Mainer, maestro y profesor (y, ahora, afortunadamente, amigo), invitó a Juan Marsé para que unos cuantos alumnos hiciéramos comentarios sobre su obra. Recuerdo que uno le preguntó por qué sus libros siempre acababan mal, y respondió dos cosas: la primera, que a partir de entonces iban a acabar peor; la segunda, extraordinaria: que Pijoaparte y Teresa se casaran podía ocurrir en la realidad, pero nunca en la ficción.

Era después de "Si te dicen que caí", porque Mainer se refirió a ella como una de las tres dianas que Marsé había conseguido hacer en el panorama literario español. Las otras, lógicamente, eran ültimas tardes...y La oscura...repasad, por favor, el último párrafo de "La oscura historia de la prima Montse". Creo que establece una aproximación a quien orienta su bondad de un modo distinto a como lo haríamos nosotros que es estremecedora. De "ültimas tardes..." había que reconocer cómo nos daba, el malandrían, a nosostros, todos nosotros "Teresas" de buena familia, que aplaudíamos a los más bien escasos miembros de Comisiones que se acercaban a Bellaterra o, antes, a Sant Cugat, en un Primero de Mayo o en una ristra de conflictos en los que siempre deseábamos recibir la confirmación social y moral de nuestra conducta con la presencia del obrero arquetípico. La historia siempre funcionó de chico-marginal y chica-pija porque era inimaginable lo contrario. De hecho, uno se encontraba con lo más frecuente en aquel momento: que, en plena masificación universitaria de comienzos de los sesenta, la relación entre la gente de buena familia y quienes lo éramos mucho menos (aunque no de familia obrera, aún no llegaban a la universidad), se producía en el seno mismo de las aulas. Y, desde luego, se expresaba en un desasosiego que no se hacía explícito más que de forma oblicua y, michas veces, aún más ofensiva. Tengo muy claro el recuerdo de la marginación de quienes no éramos del todo de esas familias ilustres de la Cataluña presuntamente liberal retoños habitantes de pisos de 200 metros cuadrados por encima de la Diagonal. Una muchacha de Bandera Roja, que vino con un grupo de amigos a estudiar en mi casa, no pudo evitar decir, con la impotencia de nuestra educación ante la sorpresa: "¡Qué casa más pequeña!". En estos detalles de escasa altura podía contemplarse una diferencia esencial, que iba mucho más lejos de lo que podía ir lo que separaba a una chica de Bandera Roja de un chico del PSUC. Desde luego, no me la imagino leyendo la historia de Marsé y comprendiéndola (la verdad es que no me la he imaginado nunca leyendo). Los Pijoapartes de 1964 pudieron ser, en 1974, los estudiantes que tenían que trabajar para pagarse la carrera, mientras observaban la sólida barrera de clase que, como un cristal, permanecía, insivible e infranqueable, cerrándote el acceso al grupo de los elegidos. Ni siquiera podían evitar mirarte con sorna porque vestías de un modo más bien convencional: ellos podían permitirse el atrevimiento o la dejadez. Nuestra falta de audacia de entonces, provocada por no ser familia de quienes mandaban socialmente, nos lo impedía a nosotros.

Ellos y ellas eran, sencillamente, más libres, porque tenían más cosas, más dinero, más espacio e incluso unos padres educados más tolerantes. Cuando acabamos la carrera, todos ellos tuvieron acceso a un trabajo proporcionado por la red de protección social de su nivel. Los demás, tuvimos que ir a oposiciones (yo preparaba, al mismo tiempo, las de la Caja de Ahorros y las de Instituto, teniendo que ir a las que salieran antes). Y contemplaba, desalentado, cómo la transición política del país se acompañaba con el mantenimiento de esa diferencia esencial entre quienes nos creíamos parte de la misma lucha por la igualdad.

Pero, como he comentado, algunos ya habíamos atrapado al vuelo de una frase, de un cruce de miradas entre ellos, de una atribución del lugar que nos correspondía en aquel momento en la facultad (es decir, en la vida), en qué consistían las cosas. De qué iba a ir la vida a partir de entonces, vamos.

Creo que, como Teresa, nunca perdieron. Y que, como Pijoaparte, otros fueron vencidos o se pegaron de morros contra ese cristal invisible, a prueba de esperanzas de promoción social, de trabajo recompensado, de igualdad de oportunidades, mientras nuestros camaradas nos sonreían, desde el otro lado, a salvo de las desdichas que se ciernen sobre quienes nacimos con una herencia genética precisa: aquella clase media y mediocre, con tantas aspiraciones sentidas y recibidas como desengaños sobre esa igualdad proclamada y nunca realizada, por fortuna para las Teresas que rodearon nuestra juventud.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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