Al fin calló el ejecutivo que hablaba por el móvil

Por: | 22 de julio de 2009

Ayer volví de Huelva releyendo Rayuela; mucha gente dice que leer Rayuela ahora no es lo mismo. Claro, no es lo mismo porque somos más viejos y porque ya la leímos, hace quizá cuarenta años. Pero se lee bien, y a veces muy bien; te dan ganas, otra vez, de vivir en el libro, de escucharlo como se escucha la música. El libro es una música, contada por Cortázar con una agilidad extraordinaria. Cuando la leí por primera vez yo estaba en el Colegio Mayor San Fernando, al lado de la Universidad de La Laguna, y le pedí a la señora que arreglaba la habitación, doña Antonia, que no hiciera mi cuarto mientras yo estuviera leyendo ese libro. Quería que todo fuera igual a la noche en que lo había dejado de leer. No vivía en un cuarto, vivía en Rayuela. Y así venía en el tren desde Sevilla, habitando en Rayuela. Dos asientos detrás un ejecutivo de alguna empresa que había ido a resolver asuntos a Sevilla sintió la imperiosa necesidad de explicar su gestión a alguien que le escuchaba en algún otro lugar de la Península. No sólo interrumpía mi lectura; su voz redonda dominaba el vagón, y me fui llenando de esa indignación del compañero de viaje en el Ave. Hasta que estallé, ya el hombre llevaba 45 minutos de charla telefónica, sentado en su asiento, y me atreví a decirle que si así iba a seguir el resto del viaje. Entonces le vi la cara. Debía tener unos 35 años, tenía la voz más vieja que su apariencia, él se levantó y se fue a una plataforma. El silencio que hubo luego me permitió volver a Rayuela, y permitió a los otros, eso era evidente, a respirar en un sosiego que yo particularmente agradecí tanto que al llegar a Madrid me hice una prueba de la tensión y me dijeron que tenía 10/7, un éxito con respecto al resto de los días en que me hago la prueba, que empezó dando un alarmante 16/9. No sé si la lectura de Rayuela también contribuyó a esta sosegada cifra 10/7; lo cierto es que consideré como un atrevimiento y un éxito que aquel ejecutivo se callara. Y si es un atrevimiento y un éxito es que las cosas van muy mal, porque lo lógico es que a tipos que irrumpen así en el sosiego ajeno sean callados por los funcionarios del Ave. Debía crearsew un comité de asalto contra los que usan el móvil para conversar en los vagones. Estas serían las siglos. CEQUMET. Contra el que usa móvil en tre. Cequmet. Recuerden este nombre. Vas con el distintivo del Cequmet y el ejecutivo (o la ejecutiva, o el paraanchín, o la parlanchina) se van a hablar a la plataforma que hay junto a los baños.

Hay 33 Comentarios

Me encanto su artículo y creo que todos los que leimos y luego releimos Rayuela a la vuelta del tiempo disfrutamos doblemente su lectura solo que a veces nos equivocamos en el sitio que escogemos para hacerlo

Rayuela es un mundo increíble. Me encanta cómo lo has descrito.

Lo de los trenes es horrible. En los de cercanías a veces se ponen los chavalitos con la música del móvil a tope, compartiendola con el resto de pasajeros como si nos hicieran un favor.

La pena es que aquí todavía andemos en otra civilizaciones. En lugares como Dinamarca existen los "vagones de silencio" donde no se puede hablar y está todo tranquilísimo.

Dumi, te voy a contar una anécdota:
Hace unos años, viajé a otro continente para acompañar los últimos días de un familiar muy querido. No pude despedirme. Falleció durante el vuelo y sólo llegué para asistir a su entierro. Tomé un boleto con regreso abierto porque no sabía por cuánto tiempo iba a quedarme, pero como todo fue tan rápido sólo estuve unos días para hacer compañía a su gente.
Recuerdo que en aquella época estaba leyendo "Cien años de soledad". Sin embargo, no quise llevarme el libro. Nunca viajo sin echar algunos libros en mi valija, pero aquella vez preferí llevarme otros y terminar ese a mi regreso. Me estaba gustando demasiado y me parecía una obra demasiado magna para que arrastrara toda la vida el estigma de haber sido el libro que estaba leyendo cuando murió mi familiar. Aunque en el fondo fuera así.
Para mí, hay un libro para cada ocasión, igual que ocurre con la indumentaria. Aún recuerdo cómo nos reímos hace unos días en mi casa, cuando hurgando entre las fotografías familiares encontré una foto mía de cuando era pequeña, en medio de la nieve y calzada, pobre de mí, con los zapatitos de charol de los domingos.

Deber DE es probabilidad. Deber es obligación.

Un saludo

Sinceramente he quedado sorprendia, aunque el título de este Comentario sea el del señor del Móvil ,resulta que ha desplazdo a Cortazar y a su obra Rayuela, muy pocos hacemos mención a la causa de la molestia de un señor grosero y es que no se podía concentrar en la lectura de tal obra por lo desagradable de tener a una persona hablando con otra por el movil....digo yo....hubiera sido igual cuando lees algo así y dos personas hablan detrás tuyo al lado o delante a gritos???

Gracias por tu Blog, Juan.
Yo también disfruto releyendo los buenos libros: se saborea mejor el estilo, descubres la intención del autor, cómo te lleva hacia el final. Y le veo una relación intensa con el incidente del móvil. Seguramente debe ser muy difícil si no imposible que alguien que disfruta a menudo de la intimidad de leer o releer un buen libro, atente de esa forma contra la intimidad de los demás, que valorará al valorar tanto la suya. Aunque suene redundante, creo que eso es lo peor de actuar con mala educación: que demuestra a todo el mundo lo poco educado que estás.

Maestro Cruz
Un calido y entrañable saludo a todos los amigos de este blog que me han enviado su animo y ganas de que siga colaborando en este rincón del Maestro, no lo olvido y lo guardo en mi corazón,las mentiras y las inexactitudes me resbalan como no podía ser de otra manera, mí comportamiento y actitud en este blog está en la hemeroteca del blog para contrastar y verlo, mi ideología y pensamiento los tengo claros y definidos nadie tiene la verdad absoluta y cada uno opina y dice honradamente lo que cree más oportuno sin faltar a la verdad y a la más elemental educación.Asimismo digo que desde ya ni contesto ni intercambio pensamientos con quien no considere oportuno y que trolls que entre é insulte le contestaré siempre en la cantidad y profundidad que considere oportuno.
Saludos Paco

Maestro Cruz

El móvil del obrar humano tiene que ser el bien moral.El fin de las acciones será la felicidad

Sócrates


El tema de los móviles y su forma de entrar sin previo aviso en la intimidad de todos los miembros que vivimos en estas sociedades tan consumistas esta llegando a unas cotas que deberían hacernos pensar y reflexionar si esto es normal, saludable y si sirve para algo bueno.No se debería tener que prohibir pero estamos entrando en la dinámica de tener que regular todas las acciones humanas por haber perdido ó no ejercitado el sentido común y esa educación con componentes solidarios y de ayuda a los demás seres humanos que caracterizan el ideal de una sociedad que quiere ser feliz sin tantos artilugios de ultima generación ó de ultima ganas de fastidiar.
PD.Hoy en Horta de San Joan pueblo donde veraneo y creo Picaso están de luto por la muerte de servidores públicos que luchando por darnos seguridad perecieron y en otras zonas están y estamos preocupados por estos incendios tan devastadores.

Saludos Paco

Estimados corresponsales:
Querido Juan, ¡ojalá! sólo me enervaran los móviles en el tren.
Me enervan las radios con coche incorporado que escupen ruido ensordecedor por las ventanillas. Me enervan las voces en grito en los bares, por lo demás, con el suelo saciado de basura variada. Me enervan los camareros al sacar los platos y las tazas del lavavajillas, pareciera que quieren componer una sinfonía horrísona. Me enervan los escapes libres de las motos que "manejan" discapacitados mentales adolescentes -y no tanto- porque "mola mazo". Me enervan las televisiones en los restaurantes baratos. Me enervan los eruptos de los bafles de las discotecas, hay quien piensa que es música. Me enerva el petardeo de las pistolas que no puedo dejar de oir al escuchar o leer cualquier suceso violento. En fin, hasta me enervan los gritos de silencio de la que no me llama nunca.
Estuve en Lajarosa el pasado domingo gustando silencios. Mañana volveré a la sierra de Guadarrama a llenarme de silencio y serenidad para poder ahogar los gritos futuros.
Buena tarde desde este Madrid, al que a esta horas se le queda un color velazqueño, como de parva de trigo al ponerse el sol.

http://www.youtube.com/watch?v=9zkultaE4fY&feature=related

m, se me reolvidó una cosa, improtante, pues. es peor que los hombres te toquen cuando se sientan, no los que soban, a esos les digo directamente poniendo la mano en sus cosas, genitales, es eso lo que quieres? m vamos... suelta la pasta. qué invasión

lo peor es cuando no puedo encargar los billetes ( ahora los tengo de hace ya meses, qué bien, y cojo todos los asientos de primera en una compañçia muy específica: dilo... ueno a lo que iba
cuando te tocan las rodillas , porque los hombres se sientan con las piernas abeirtas, dice una amiga que será que les pesa eso, no creo, más bien debo preguntar porqué eso no lo se.
a lo que iba y notas el musmo, lo aprtas, no.. lo debe apartar el si está en espacio, así que suelo ayudarles diciendo ves: de ahí no se pasa, y pongo mi bag,
m
son tantas coss, pero poco a poco

debo preguntar lo de las piernas, ,m?

Al final, Juan, el hombre debería haberte dado las gracias, porque le conseguiste gratis una oportunidad para dejar de comportarse como un ser anormal. Si no se penalizan las actitudes asociales, muchos pececillos acabarán creyendo que, sí, lo normal no existe. A Ángeles González Sinde, le podríamos sugerir que cargue contra la hiperactividad movilera y se deje de penalizar las manos libres en la red, que siempre empezamos la casa por el tejado. Pero no sabemos si te lo ha agradecido.

lo de el móvil a tomar por culo, es de mla educación, es incorrecto, no se puede decir eso y decir que el otro es incorrecto., muy mal. a apagar móviles, m´voiles en silencio, en fin en cuanto salga la ley ya por fin silencio, mientras lo que hago siempre es decirle al revisor, no espero tan, al minuto, por favor me cambia de asiento si puede, o me pongo los tapones horribles de cera. ah, recuerdo pues, cuand hace dos soles viajé o dioses, la conversación si móvil de los señores que iban a Málaga,comiendo bocadillos en el tren ( en serio) aluciné, m? comen oh! dios y hablaban tan fuerte todos a la vez, peor que el m´voil, me costó entenderlo y como no pude soportarlo me bajé y cambié la ruta, pero eso no debe ser.

recuerdo toda la conversación, que si el AVE, es mejor que el autobús, que si tomáte, un poco de vino con el chorizo, santo cielo..
me ofrecieron
me pareció correcto pero dije, no se hace eso, pero bueno gracias.
OK!
lo peor era que iban repartidos y claro hablaban y se levantaban para pasar la tortilla, santo cielo... y si uno habla el otro más fuerte

eran como cinco móviles y los cinco del oído que no ves a lavez.
horrible, ok!


... De una vida a otra, o algo así, voy a mandarle una pregunta F. Delgado , aú n la leí, m pero la tengo ya encargada leí una suya y me gustó.
m

¡Querido Juan!, siempre me pone nervioso escribir a quien admiro, y este es uno de esos casos,y es que quería solicitar tu ayuda.
Me encuentro escribiendo el blog más encarnizado,acido y crítico de toda la "blogosfera", en el que arremeto brutalmente y sin concesiones, contra la derecha más rancia de este país,que a veces me averguenza.Primero fué la cope y Losantos,junto al señor monseñor,luego fué el turno de la presidenta de la Comunidad madrileña...y ahora es el turno del Sr. Cesar Vidal, pero tengo poca información sobre este andrógino tipejo.
Solicito a usted,o a cualquiera que lea estas lineas, información sobre el susodicho. Saludos cordiales de "El Hereje Incorregible"

Estimados blogueros:
Los que amamos el ciclismo auténtico (no el del doping)estamos de enhorabuena. Hoy el madrileño Alberto Contador ha demostrado que es el mejor del Tour. Y va a por su segundo triunfo en la ronda francesa. Nos ha hecho rememorar a Bahamontes, Induráin, Perico Delgado, Ocaña,...

Acompaño a Vicente y me incorporo a esa Organización internauta contra los que nos "machacan" con el móvil. Bien por la MEMPEC
Creo que Blogácrata también ya es miembro de dicha Organización, en base a su original aportación poética sobre el dichoso artefacto móvil.

Saludos silenciosos desde
el Norte de Tenerife.

Mi teclado me ha jugado una mala pasada. Donde dice 'que se va cer', quise decir 'que se va ha hacer'. Salud

Yo tambien leí RAYUELA, hace muchos años, yo era joven. Ahora pienso volver a leerlo de la otra forma que decía Cortazar, saltando de capítulo en capítulo, según se indica en el libro.
En cuanto a soportar los moviles de la gente, es cada dia más insufrible, pero que se va cer, es la mala educación de los españoles. Verdaderamente se necesita eso que llaman EDUCACION PARA LA CIUDADANIA. Salud.

parecen un poco desfasados, m
para eso existe ya el m´voil en pantalla, es el que utilizamos nosotros, y el IPOD, m
en fin.

me molesta muchísimo que fume la gente en lugares públicos, la calle es un lugar públcio, no entiendo por qué no les multan, desde que empiezan a poner ceniceros en la playa y los reparten hay menos colillas, menos mal.. estos fumadores, encima quieren tener derechos que no le spertenecen, humear al otro no es un derecho
en fin, me pareció educado ese señor de 35 años te hizo caso y se fue. lo ves... eso es correcto hay otros que dicen: lárgate, si no queires oirme... es correcto ese hombre ahora tiene que aprender a no fumar en la calle.

ya están diseñando la ley, menos mal aquí en Spain tardó la del tabaco y açún no la cumplen bien.

Paseaba con mi perro por el paseo Marítimo, aunque todo el mundo lo conoce por el Malecón, cuando una señora se incomodó con el perro porque había pisado la arena del parque infantil adonde jugaba con su hijito. Yo no tengo la culpa de que el parque esté enclavado en el paseo y sin barandilla de separación con la acera, le dije al tiempo que corregía la distancia de mi perro. Pero la señora siguió hablando. Se iba creciendo a medida que seguía. Era ese tipo de línea discursiva llena de procacidades que rayan el insulto. Un monumento a la desavenencia como forma de ir por la vida. Eché mano de mi móvil para sacar una foto del parquecito. La señora empezó a chillar echa un basilisco y un observador que se había quedado en un tercer plano leyendo un periódico, se levantó amenazante y me dijo que yo no sacaba ninguna foto, que por sus nietecitos de la edad del niño que como yo, miraba absorto a mi perro sin entender nada. Entonces, le enfoqué. La foto me salió con el dedo pulgar sobrepuesto a su cabeza. Se veía, eso sí, cómo llevaba un brazo escayolado. Con el otro, acababó dándome un guantazo en el pecho derecho. Me acordé enseguida que Policía me quedaba a dos cuadras. Allí fui con mi perro a contar lo sucedido. Me pidieron los datos del agresor y les enseñé la foto descabezada. Es curioso lo rápido que acababa de pasar y lo aún más rápido que te abandonan los detalles. Ya no me acordaba cuál era el brazo escayolado del hombre. Del pecho sí, porque me dolía. El policía que me socorrió, me aconsejó pasar revisión médica primero. Tenía suerte dentro de la desgracia, porque también el ambulatorio me quedaba a tiro de una piedra. Mientras le daba las gracias, se cagó mi perro. Recogí el regalo con una bolsita y seguí con el trámite del médico. Y aunque no regresé para hacer la denuncia en cuartel, al cabo de un mes igual me llamaron del juzgado para que me presentara en día y hora, porque el médico sí les había mandado copia escrita de la revisión ocular por agresión en la calzada. El juez me preguntó. Si quería seguir adelante, habría juicio. Yo le dije que no, porque no tenía la cabeza y porque las fotos para mí, son determinantes. El juez escribió que retiraba la denuncia por inexperiencia con la cámara del móvil. La foto, todavía la tengo. La inexperiencia, también. Mi perro, que es quien más ha salido ganando, ahora tiene paseo en el pueblo de al lado cuya ajardinada avenida le da sopas con ondas al Malecón del incidente. Al hombre del brazo escayolado, nunca más lo he visto. Por si acaso, he guardado el teléfono de policía en la p de contactos del móvil.

No me ha quedado claro si se comenta la lectura de Rayuela pasados los Años en el que los descubrimos o el protagonista es la mala educación de un Sr, que habla por un móvil.
Vamos por partes, leer Rayuela ahora claro que no es lo mismo que cuando erámos estudiantes en La Laguna y intercambiabamos opiniones sobre Cortaza y su mundo Rayuela, cosa impensable hoy dia.
Sobre todo cumple una función leer Rayuela ahora , es lo que tu dices, viviamos en Rayuela.
Sobre el-la que habla por movil a gritos, no se han fijado que quienes hablan lo hacen a gritos y moviéndose de un lado a otro?. Hay veces que pego la oreja cuando oigo cosas sueltas subrealistas.Me pasa en la peluquería, yo soy muy presumida pero muy cómoda, no me gusta esperar mucho ni poco. y si hay alguien a mi lado que habla por movil sin medir tiempo pues me pongo de los nervios, no me puedo concentrar en si La princesa Leticia repite zapatos, o si está poco favorecida y no lo voy a poder repetir. y cuando la cosa es ya peligrosa son dos personas a cada lado hablando es decir cuatro mas yo. nunca entiendo por qué hablan a gritos, en este caso no me interesaba ninguna conversación, no es como esas que dicen "llego tarde, estoy en un atasco" y la miro, pero....si está en la peluquería y a darse mechas !!! Señor que contrariadad porque pienso que morro a donde llamará por lo del atasco??? y asi no disfruto de pamelas ni casas misteriosas de alguien que en la vida he visto pero ese palaci no es gratis y luego el dueño dice que salió de la nada,,,,jo!! de la Nada Hecha pedazos!!! vaya tela,,,,pues no te quiero contar como sería releer Joyce en ese entorno,,,,,lo probaré un dia con un Valium en la cartera.....

Hablando de siglas, recuerdo que ya existe un movimiento en internet que sigue las siglas MEMPEC (Metete El Movil Por el C...) y que propone idem para aquellas personas que llevan musica en el movil para que todo el vagon disfrute.

Allá en el culo del mundo
un escritor desleído
por el móvil peroraba,
y, les juro, no paraba
ni a respirar un segundo,
¡el tío facundo y jodido!

Y es que ni en el quinto pino
uno puede estar tranquilo
y a gusto consigo mismo,
pues, si se tira del hilo,
se devana el silogismo
del ovillo de Cotino.

A mí el peor uso del móvil, el más ridículo, lo he visto en los restaurantes.
Una pareja, el señor con todos los haberes, o teneres, bien vestido, bien peinado (si tiene pelo), algo de oro, y una chica guapísima enfrente... la pobre se aburre porque Él habla por teléfono, el móvil brillante, desde hace rato.
Yo en mis tiempos, tuve la suerte de que no existiese el móvil pero ¿porque lo aguantan?
Por cierto encuentro que la moda va con esa modos, pelo rapado y tatuaje dignos de Alcatraz

Maririu, me gusta que compartas o, mejor, entiendas ese sentimiento de rabia (interna pero profunda) que a veces siento y que debo contener en beneficio mío, sobre todo, y de otros porque cuando compartes debes atenerte a ciertas 'convenciones', como aplacar algunos impulsos... pero es verdad que a veces, por no fastidiar a los demás, las situaciones siguen siendo las mismas durante mucho, mucho tiempo. Voy a seguir tu consejo, vaya a ser que hagan de mi silencio su voz, y eso sí que no.

Juan, Rayuela te dió la fuerza e hiciste bien.

Tienes razón, Estrella, nos educaron "el que más vale más comporta" o se comporta pero se han creido que los que callamos estamos de acuerdo y ya es hora de hablar porque si no nos harán callar definitivamente.
Buenos días

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Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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