Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

Eskup

Elogio del periodista

Por: | 19 de mayo de 2010

Manu Leguineche ganó ayer el premio Luca de Tena de Periodismo, que otorga el diario Abc. Le llamé por la noche, para felicitarle. Estaba en su casa grande de Guadalajara, rodeado de periódicos viejos o recientes, mirando un espectáculo deportivo, conectándose a su manera con esa realidad que ha sido siempre el alimento de su curiosidad y por tanto de su vida. Ha sido como un pararrayos, como un reflejo tranquilo de todos los terremotos que se han producido en el mundo, en todo el mundo, mientras ha ejercido de reportero. Al contrario de los que se sientan a ver qué pasa para contarlo como ingrediente de sus opiniones, él ha salido al encuentro de la vida y lo ha contado todo con la tranquilidad de los grandes, desde Hemingway a Graham Greene, con un enorme poder de visualización de lo que no se ve a simple vista; su opinión no existe sino en función de los hechos, y eso es tan raro ya. Su magisterio no se ha hecho a base de jactancia, sino a base de humildad, que es el tesoro que el periodista guarda para enfrentarse a su propio yo. Él ha tenido el yo domesticado, acaso por eso ha vivido siempre mirando los ruidos pero lejos del mundanal ruido. Su ya largo retiro en Guadalajara no es sino una metáfora de esa lejanía que Manu ha mantenido frente a las distintas vanidades de la sociedad y de la tierra. Su felicidad ha sido contar lo que le pasa a la gente, y esa envidiable capacidad para contar es la que le ha hecho un maestro incluso para aquellos que jamás le han visto en persona, los que sólo saben de él lo que sus historias le han contado. Ahí está, con su sombrero de paja, mirando la enorme pared de hierba que hace que su casa sea como el jardín desde el que él sigue contemplando qué le pasa al mundo. Anoche estuve en Casa Mundi, su restaurante favorito en Madrid, celebrando con Mundi este éxito del buen amigo, el gran periodista Manu Leguineche.

Luz

Por: | 18 de mayo de 2010

Luz Casal emprende otra lucha. Es una mujer admirable, una artista de veras, una persona capaz de sacar del fondo de una sinceridad de cristal el sonido de un alma extraordinaria, solidaria y lúcida, feliz. Mucha gente como ella, a lo largo de mi vida, me ha despertado sentimientos de alegría, solidaridad y nobleza, y han sido faros, como luces; una vez, surcando el mar después de las islas Cíes, estuve escuchando su música, o cantándola, y aquello me dio tanta fuerza, tanto optimismo, que llamé a algunas personas --a una persona, sobre todo-- que en ese momento necesitaba esa luz que Luz le daba con su música, con el ardor sentimental de sus versos. Esa luz que alcancé gracias a ella, multiplicada por mis deseos incontables, por mi memoria de tanta gente a la que amo, va para ella ahora mismo, e irá siempre, y en ella simbolizo a todas las personas que ahora, en este instante, luchan como ella buscando una luz que ella ha contribuido a darnos a todos los que la amamos.

"¡Tráeme chaquetas que las niñas tienen frío!"

Por: | 17 de mayo de 2010

Alegría por el triunfo del Barça, melancolía por el descenso del Tenerife. La celebración de Barcelona contrastó con la decepción tinerfeña, de modo que en aquel clima de euforia resaltaban, como una ironía triste, los gritos de Pedro y de Jeffren: "¡Viva Tenerife!" Lógico, los dos son tinerfeños, y a ambos les llegó a la garganta el nombre de su tierra, que es la mía, y allí, en el Camp Nou, lanzaron ese nombre ante la mirada atenta, y verdaderamente conmovedora, de Pep Guardiola, que es el artífice del triunfo de estos dos jóvenes futbolistas, uno ya casi una estrella y el otro en el camino. Así es la vida y así es el fútbol, hecho de ilusiones, de palabras, de celebraciones y de derrotas, como la vida misma, que es como un aguijón afilado y siempre dispuesto a lanzar su bilis o su vino. Me pareció un poco excesivo que todos los futbolistas del Barça tuvieran que expresar su alegría metiendo a Cataluña en el ajo de sus exclamaciones; imagino que habría una capitulación entre ellos, dictada por alguien, para que fuera todo tan simétrico, para que todos dijeran exactamente lo mismo. Yo no me imagino a los futbolistas del Madrid, o del Zaragoza, celebrando su triunfo y dando vivas a Madrid (si acaso al Madrid) o a Aragón; pero así son las cosas y los futbolistas se juntan al carro de los nombres propios para que todos los que les escuchan, así como los que les mandan, se sientan felices ante tanta armonía. Para mi es una exclamación respetable, como es natural, porque admiro Cataluña y me alegra de que su nombre se asocie a los triunfos; contra lo que estoy es contra la simetría. Y también estoy en contra de la simetría del resto de las exclamaciones, que convierten en una sucesión de tópicos esa expresión de la alegría. Por eso me gusto muchísimo que Abidal terminara su parlamento en el estadio con esta exclamación sumamente práctica, dirigida a su mujer: "¡Tráeme chaquetas que las niñas tienen frío!" Para mi, a partir de ahora, ese es el ejemplo máximo de la expresión de la alegría, y la recomiendo porque en ella hay una invocación al calor, al desamparo, al deseo de abrigarse, y por tanto, en cierta manera, a la patria que no tiene nombre y que todos sentimos como una ausencia en algún momento de la vida. Cuando hace frío la patria es una manta, ya lo decía Pepe Hierro. "¡Tráeme chaquetas que las niñas tienen frío!" Qué grito de batalla. 

Venganza y vergüenza

Por: | 14 de mayo de 2010

Dirán lo que quieran de la suspensión de Garzón como juez de la Audiencia Nacional, que acaba de conocerse. Pero apesta a venganza y produce vergüenza; el Consejo General del Poder Judicial, dividido ante el asunto, ha tomado la peor de las decisiones posibles, la que pone en tela de juicio la propia justicia y añade desconfianza a aquellos que creyeron que en esta instancia no iba a ponerse en evidencia la arbitrariedad. Garzón es un juez importante, que ha tenido en sus manos delitos gravísimos; ha querido investigar, según la ley de Memoria Histórica, sobre las atrocidades de la dictadura, y el diente lento de una justicia ahora bajo sospecha lo ha mordido insistentemente, hasta esta decisión vergonzosa de este mediodía. Hoy es un día extraordinariamente gris para la naturaleza de la democracia y para la vitalidad de las instituciones judiciales, que se echan encima un tremendo baldón. Un día malo.

Atlético de Madrid: una rectificación

Por: | 14 de mayo de 2010

No tenía ningún derecho a aguar la fiesta de nadie, aficionado o no, con mi texto de ayer acerca del triunfo del Atlético de Madrid. Pido disculpas a quienes se hayan sentido heridos en su natural alegría y a aquellos que han protestado por el tono les doy enteramente la razón: no tenía por qué haber escrito ese texto desabrido e injusto en un momento en el que, más allá de las reflexiones sobre la historia de los rendimientos futbolísticos, tenía que haberme congratulado no sólo con la excelente afición atlética sino con el propio equipo que ganó ese campeonato europeo.

Ese es mi sentimiento.

Y ahora un apunte. Me parece una barbaridad lo que hoy se prepara contra el juez Garzón. Desde que este caso se puso en marcha el aroma pestilente a venganza se alza sobre otra consideración jurídica. Y da vergüenza percibir ese olor en una sociedad que ha de buscar la justicia como un modo de estimular la justicia en todos los ámbitos de la sociedad.

Y otro: como canario me siento muy feliz de que el presidente Camps nos haya excluido de entre los españoles que, según él, creen sin duda alguna que él es un hombre honesto. Dijo: "Desde Finisterre al Cabo de Gata, los 45 millones de españoles saben que soy un hombre honrado". Primero, no hay tantos millones de habitantes desde Finisterre a Cabo de Gata. Y, en segundo lugar, dejó a un lado a Baleares y a Canarias. Una deferencia que nos permite, a los baleares y a los canarios, decir lo que nos dé la gana sobre lo que pensamos acerca de la honradez que él proclama.

Y, sobre las consecuencias de la crisis, lean el artículo de Millás de hoy en EL PAÍS.

Me han prestado, para fotocopiar, un libro ahora inencontrable de Ray Bradbury sobre el arte de escribir. Tiene el aroma de esos libros que hay que leer para regocijarse con la escritura. Cuando haya avanzado contaré. Me llevo de viaje, ahora, el libro de Richard Ford sobre la madre y el de Marcos Giralt sobre el padre. Y la última novela de mi amigo Álvaro Marcos, que se presenta esta tarde en Tenerife. Esta tarde, además, hablaré en la isla sobre mis maestros. Mañana estaré en la Feria del Libro de Jaén. Y el domingo acaba la liga. Antes, cuando acababa la liga, los domingos de España se quedaban sordos.  

Atlético de Madrid

Por: | 13 de mayo de 2010

Habría que decir, en medio de la euforia, que el triunfo atlético en Europa se parece al Atlético de Madrid. Heroico, y por tanto patético; los que han ganado no son sólo los futbolistas, sino la inspiración de una afición que perdona cualquier cosa a un conjunto que a lo largo de los vaivenes de los años ha exhibido las mayores indecisiones y la desgana más absoluta. La afición es la que se merece el podio; el equipo tuvo ayer los destellos heroicos de los peces que de pronto abandonan el agua y siguen respirando por unos segundos, hasta que entran de nuevo en el mar para recuperar resuello. Ese equipo que renqueaba (como el Fulham, por otra parte) desata un orgullo raro, porque es el orgullo de los peces fuera del agua, no es el orgullo de temporadas exigentes que desatan el pavor de sus contrincantes. Me he alegrado por esa afición extraordinaria que les sigue a todas partes, que llora y canta por esos colores, pero a los futbolistas habría que recordarles que con esos nombres propios tendrían que estar allá arriba en la liga. La victoria de Europa y la previsible (ojalá) victoria en la Copa del Rey no deben empañar un reproche, que ya sé que es extemporáneo, pero que tiene que ver con algo que me indigna del fútbol y de los futbolistas: la falta de compromiso con el equipo que les paga pero, sobre todo, con la afición que los apoya. Y en ese mundo paradójico y contradictorio está, por desgracia, un número alto de futbolistas del equipo que ayer respiró hondo. Que siga respirando, pero que no deje de respirar cuando le dé la gana.

Jorge Fernández Díaz y Arturo Pérez-Reverte

Por: | 12 de mayo de 2010

Está en España Jorge Fernández Díaz, uno los grandes escritores y periodistas argentinos. Para llegar a Madrid tuvo que pasar por Asturias, es un destino obligado; de ese destino partió su madre, cuando era una chiquilla; ella llegó a la Argentina desorientada, sin patria, e inició allí una historia que muchos años más tarde daría de sí una de las más conmovedoras crónicas sentimentales que hayan podido leerse de la emigración y de la vida, el libro Mamá, de su hijo. Con ella se encerró Jorge cincuenta horas, después de haber sabido que el psiquiatra a quien su madre le contó su vida había llorado escuchando el relato. Qué le habrá contado al psiquiatra para derrumbarlo así. Ese libro, que es como una novela pero que no es una novela, fue mi puerta de entrada en la escritura, directa, despojada, esencial, veloz, de este escritor singular que desde entonces es, además, mi amigo. He hablado aquí alguna vez de él, y ahora está en España, por primera vez como autor de un libro, La logia de Cádiz, que además promueve, con la editorial Planeta. El libro, otra vez, se lee como una novela, pero tiene que ver con un suceso extraordinario que él ha contado como si fuera un enviado especial en las tinieblas de la historia. Se trata de la participación del libertador José San Martín en la guerra española de la independencia. La novela fue presentada ayer por su amigo Arturo Pérez-Reverte en la Casa de América de Madrid, introducidos ambos por la editora Ana D´Atri. Arturo acaba de publicar El Asedio, que es como un monumento en el que se reflejan sus ya conocidas aptitudes de narrador de grandes y de pequeños sucesos, de sucesos heroicos o de sucesos sentimentales; y este libro de Jorge, como El Asedio de Pérez-Reverte, remite a los sucesos que narra el autor de La reina del sur. Esta coincidencia de ambos en el mismo estrado, la coincidencia de sus asuntos, y el afecto que se profesan desde antiguo, me hizo pensar en aquel rato que los vi allá arriba en algunos de esos valores de la vida literaria que a veces interrumpen los avatares de la competencia. Esos valores son los de la amistad, la consideración de las literaturas ajenas como materias de aprendizaje propio, y viendo en acción al presentador y al presentador, auitores ambos de novelas de raíces similares, recibí el aliento estimulante de un mom,ento que merecía la pena subrayar.

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Párate, oh sol, yo te saludo

Por: | 10 de mayo de 2010

En momentos de turbulencia, personal o general, pienso siempre en esos versos de Espronceda, creo que son de Esprocneda, que tengo memorizados. Párate, oh sol, yo te saludo. Ahora vivimos tiempos de enorme turbulencia, y me ha venido bien (porque creo que viene bien) leer lo que ayer le decía en EL PAÍS Felipe González a Andreu Missé, el corresponsal del periódico en Bruselas, acreca de la situación internacional, la situación de los mercados (y de la democracia) y de la situación española. Aquí adjunto lo que decía para ustedes me acompañen en la reflexión del que fue presidente del Gobierno y ahora es, eso dice la entradilla de la entrevista, el jefe de los sabios de Europa. La precipitación con la que vivimos el (lamentable) lugar común de la crisis no deja, a veces, ver el bosque, y la certezas a veces se incrementan tan sólo por la pereza mental que da avanzar en las dudas, tener el coraje de avanzar en las dudas. Los datos del CIS de hoy son un elemento interesante a la hora de analizar lo que pasa: es probable que la opinión de los que publican esté distanciándose de la opinión pública propiamente dicha. Y todos, unos y otros, tendrán que recomponer sus respuestas a partir de nuevas preguntas: qué sucede, qué nos está pasando, en lugar de decir esto es lo que nos pasa, esto es lo que pasa porque lo digo yo. Es un buen momento, porque es un mal momento: de los malos momentos nacen la reflexión, el impulso para preguntar. En esa última respuesta de Felipe González, por cierto, están incluidas muchas preguntas.

La lógica del fútbol es la emoción infinita

Por: | 09 de mayo de 2010

Anoche estuvimos pendientes de los resultados (y de los partidos) de la liga de primera división; se impuso la lógica (por arriba), y se prolongó la incertidumbre (por abajo). El Barcelona jugó una hora primorosa, fiel a su calidad ahora legendaria (en el fútbol las leyendas se revalidan, o no, temporada a temporada) y certificó, salvo sorpresas, un resultado lógico, esperado, de una de sus mejores temporadas en la historia del fútbol español; Europa fue otra cosa, ya se sabe. Y el Madrid ganó de forma contundente, a un Atletic de Bilbao francamente desmejorado, y en primer lugar, en esta ocasión, desmejorado por el árbitro. Es una victoria que certifica el buen momento del equipo rival del Barça. Pellegrini dijo que no bastaría; la lógica lo dice, pero hay que tener en cuenta que la lógica del fútbol también implica la emoción infinita. Teníamos en casa la ilusión, desmentida poco a poco, de que el Tenerife venciera a un Almería que ya no tiene ninguna ilusión en el ascensor de la liga, pero otra vez el noble equipo de Oltra se quedó a las puertas de la esperanza, que es una forma de la desesperación. Así que sólo la precaución (que no tuvieron los futbolistas) impide cantar ya la alegría del liderato total del Barça, aunque en el caso del Tenerife la aspiración a quedarse en la primera división está basada en las razones de las matemáticas, y sobre todo de las matemáticas ajenas. Fue una jornada espectacular, de emoción infinita, como tendrían que ser siempre las jornadas del fútbol que nos gusta. El troceado de los partidos de la liga, impuesto por las economías de las televisiones, ha convertido el fútbol en una cansina sucesión de encuentros cuyos resultados van influyendo en cascada en los sucesivos encuentros, con el consiguiente aburrimiento de los aficionados. Lo de ayer fue especial: todos los partidos a la misma hora, todos los futbolistas mirando de reojo los marcadores ajenos para agarrarse a las esperanzas o a las decepciones que se iban produciendo. Lo mismo pasaba en casa, y debo decir que pasé un rato tan grato (excepto por la decepción amarga que nos deparó el Tenerife) que luego la cerveza me supo a gloria. La próxima jornada, espero, quizá todo sea del color que anima mis venas futboleras.

Enzensberger y Verdú

Por: | 07 de mayo de 2010

Esta tarde pueden ver ustedes a través de la web de CajaCanarias (www.cajanarias.es) el último de los diálogos sobre el futuro de las ideas que esta entidad insular canaria ha organizado a lo largo de los meses de abril y mayo. En esta ocasión, a partir de las 20.30 hora de las islas, hablarán el alemán Hans Magnus Enzensberger y el español Vicente Verdú. Ambos son ensayistas, los dos han ejercido o ejercen el periodismo, han escrito narrativa, han hecho radio, y los dos han mostrado siempre una enorme preocupación por explicarse las cuestiones más relevantes del tiempo en que viven, entre otras cosas la ansiedad ante las crisis, las razones de la maldad humana, los fracasos de las ideas o su supervivencia. De eso vamos a hablar, porque en estos coloquios me ha cabido la satisfacción de ser el que recopile preguntas para hallar en los otros, en gente como ellos dos, las respuestas que sigan suscitando discusiones o más diálogos. En todos estos encuentro he empezado, y así lo haré hoy, contando un hallazgo del poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, que se encontró en una calle de Quito esta perla en forma de grafiti: "Cuando teníamos todas las respuestas nos cambiaron las preguntas". Esta es la cuestión: qué hemos aprendido, qué respuestas creíamos tener, cómo éstas fueron tachadas o cambiadas por el devenir alevoso del siglo que hemos dejado atrás, qué equipaje tenemos para el futuro, ¿confiamos verdaderamente en lo que hemos heredado, o sólo hemos heredado harapos, o nada, acaso no hemos heredado nada, un puñado de piedras que nos han dejado aún más ciegos? Los dos son, además de todo lo que ya dije, poetas, y este tiempo, y el que viene, sólo se puede analizar o vislumbrar a partir de las metáforas. De metáforas vamos a hablar porque la realidad sólo se resiste desde la poesía.  

El País

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