Que no sea el olvido

Por: | 03 de mayo de 2010

He viajado estos días con un libro de José Luis Pernas, el poeta canario al que siempre cito con esos versos suyos que parecen un emblema para el viaje, es decir, para la vida. "Comprendo entonces que es necesario buscarse una esperanza para seguir viviendo". Ahora publica Pernas este libro breve, Que no sea el olvido (La llama sin brasa, Anroart Ediciones), que toca muy fuertemente las fibras del alma. Lo he abierto al fin esta mañana, a la hora en que quería escribir sobre un compañero que murió el sábado a las ocho de la tarde, Lorenzo Romero, que contribuyó a fundar EL PAÍS hace más de treinta años, y a quien conocí y traté desde entonces. Era un hombre reservado, disfrazaba de tranquilidad sosegada un espíritu íntimamente inquieto; en muchos momentos de la vida del periódico, que ya es una vida muy adulta, le vi resolver situaciones complicadas con la mano izquierda de un veterano, y siempre pensé que era mayor que yo, en todo caso más maduro, más hecho a las dificultades a veces abrasivas de una Redacción habitada por todas las sensibilidades y los humores posibles. Recuerdo muy nítidamente una anécdota que le tuvo a él de generoso intermediario y a mi de culpable. La sección de Cultura, que entonces dirgía yo, había publicado dos días seguidos el mismo artículo de una serie sobre el Museo del Prado. Él, que era responsable de la Redacción, recibió de Juan Luis Cebrián, el director de entonces, la orden de poner en marcha un mecanismo para que ese tipo de errores garrafales no volvieran a ocurrir; el modo como Lorenzo solventó el desastre que yo había causado fue suave, convincente, tranquilo y amigable; acostumbrado a los ruidos en que se convierten en las redacciones todos los errores, hecho, a estas alturas de la vida, a la evidencia de que el error, involuntario casi siempre, debido a la impericia a veces, hijo en todo caso de la buena voluntad, es fuente de los mayores alborotos, aquella suave recriminación con la que se resolvió el conflicto figuró siempre en mi mente y por tanto en mi memoria como un elemento que me llevaba a la gratitud. Este oficio tiene esos detalles, y tiene otros detalles mezquinos, hijos del olvido, de la persistencia del olvido. Esta coincidencia sentimental entre el libro de Pernas, Que no sea el olvido, y el recuerdo del amigo que acaba de fallecer llena esta mañana otoñal de la primavera madrileña de un regusto íntimo, melancólico, que es, por otra parte, el sabor que ya tiene este tiempo de tantas despedidas. Al final de su poemario, Pernas escribe: "No descartemos nunca ese veneno./ Quizá la llave/ que abra por fin/ la puerta deseada". Sobre el libro se cierne un alma que despide a las almas que se quedan, pero nunca el olvido, pero nunca el olvido. Escribimos contra el olvido. Y, como escribió en su libró lúcido Héctor Abad, algún día seremos ese olvido contra el que vamos fabricando muros de escritura.

Hay 23 Comentarios

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Diana, un abrazo muy fuerte también para ti. Estas cosas nunca, nunca se llegan a superar; con el tiempo y poco a poco se van sobrellevando y asumiendo. Nosotros perdimos en 1995 a una hija de cinco años en un absurdo accidente y aún hoy nos seguimos preguntando por qué tuvo que ocurrirle a ella. El primer año será terrible, sin duda el peor: aniversarios, cumpleaños, Navidades, fechas señaladas...

Pero desde ahí arriba os dará siempre mucha fuerz. Ante una dificultad, pensad en él. Seguro que estará muy ocupado diseñando y poniendo a punto un gran periódico con vocación universal, empleando para ello la gran experiencia adquirida en el lanzamiento y consolidación de El País, y también difundiendo esa novela y esos relatos de los que hablaba Valenzuela en su artículo del domingo.

No dudes de que sus palabras y sus acciones nunca caerán en el olvido. Recordar cada día a los que no están es como si aún estuvieran con nosotros, aunque de otra manera.

Para mi siempre es un alivio encontrar en la poesía las palabras que no salen cuando el dolor llega con fuerza. Tu recuerdo para Lorenzo Romero se convierte en pura prosa poética.

Querido Juan,

Para conjurar dolor de seguir sumando ausencias,
la voluntad de ir sumando el afecto en la memoria.
Si hoy la esperanza imprescindible para seguir viviendo sale pequeñita, desdibujada, armarse de paciencia para ver como germina mañana.
Un abrazo con vocación de consuelo y amparo...

Mi más sentido pésame Juan, otro compañero que se adelanta en el viaje sin retorno

Y un remedio para sobrellevar las horas difíciles leer a José Luis Pernas siempre te agradeceré que me hicieras leerlo.
Bien parece que los venenos tuvieran algo positivo a veces cuando no logran matar, si dicen que hay venenos que curan, el de serpiente es bueno para muchas cosas, y también mata mayormente mata, se usa para eso. Pero ¿por qué un veneno para curar y no una buena cura para no matar?
Mirar que somos complicados .
Y ¡oh casualidad! hoy he leído algo de Héctor Abad Facionlince lo guardaba en mi escritorio, otro de tu recomendación para leer que me espera.
Abrazos amig@s.

Cuanto se agradece cuando nos llaman la atención con templanza, con delicadeza... Eso nunca se olvida.

Los hombres por instinto de supervivencia pintan esperanzas en los cielos estrellados por miedo al olvido que presienten, el futuro es el arcano que tememos mas,la poesia es el canto de la cigarra, maldigo a todos esos dioses falsos por no hacerme inmortal

Es cierto que necesitamos buscar una esperanza para seguir viviendo, Lorenzo, mi padre, creo que siempre la tuvo, ahora lo tenía claro, su novela... pero la búsqueda, a veces, nos oculta un verdadero miedo, no poder completar el camino.
Ojalá que sus palabras y sus acciones no caigan en el olvido.

http://www.youtube.com/watch?v=iqfOjeNys1s
Un destello de felicidad

Maestro Cruz
Mis condolencias por la perdida de tu compañero y amigo.Espero que te animes y vuelva la primavera a tu animo pronto.Nadie querido y que ha dejado un recuerdo de honradez, profesionalidad y cariño es olvidado, algo siempre queda en los que lo rodearon de esas cualidades, pues uno no deja nunca de ser alumno, de los mejores, si quiere seguir mirándose al espejo por la mañana, con un mínimo de dignidad.
P.D.El respetar el dolor ajeno, es un síntoma de que la civilización fluye por un buen sendero.
Saludos Paco

Gracias Antonio por dejarnos la página donde está la foto y los logros de Lorenzo Ramos. Descanse en Paz.

"“Cuando se extraña, se recuerda...”

Cuando el Río de la Plata
me camina por adentro,
cuando el sol rueda tranquilo
en mi amanecer,
yo me estiro hasta mi pueblo
serpenteando en un candombe
y una lámpara olvidada buscaré.
Cuando piso la escalera
de la casa de los viejos,
ladra el perro avisando que llegué,
unos cabellos añosos
asomando a la ventana,
del jardín brotan los duendes
que me peinan y acarician
perfumando el moño azul de la niñez.
De vuelta por el barrio voy...
en un candombe manso,
de vuelta por el barrio voy...
Las comadres en la cuadra
con la escoba se saludan,
mientras barren alguna novedad,
y los pibes, como siempre,
discutiéndole a un vecino
cuando la pelota al cielo se les va.
El reencuentro con la barra
entre chamuyo y festejos,
cobijados en la esquina del café ;
se amontonan parroquianos,
mameluco y bicicleta
y al pinchar el mediodía
corre el truco y la ginebra
y resuenan tamboriles por placer.
De vuelta por el barrio voy...
en un candombe manso
de vuelta por el barrio voy...

Letra y música : Yábor"

Para "que no sea olvido", no estoy a la vuelta de la esquina para ir corriendo con mis amigos cuando me necesiten y ellos venir cuando yo los necesite: una palabra, un abrazo, un lo siento...
No pierdo la esperanza, es lo único que tengo...

Por esto me tomo el atrevimiento de poner algunas letras de las cosas que me gustan porque ellas expresan mejor que yo mis sentimientos.
Es que tenemos una edad, en la que nos queda menos camino por recorrer...

Nora

Hola Juan, me alegró mucho poder verte, pero debes venir un dia sin agobios ,ni tanta gente queriéndote compartir, eso es bueno claro, pero un dia un momento y con un tiempo por delante." Que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma compañero." que dijo el poeta.
Me gustó la entrevista, aunque lo que realmente me gustó fueron tus respuestas, cálidas y llenas de añoranza, porque tú recuerdas muchas cosas de cuando eras pequeño y de tus padres. Como dice la canción de Serrat "cuando yo era niño y las madres cantaban, ahora solo cantan los cantantes."
Pues eso cuando tu eras niño y tu madre te decía y hacia tantas cosas que tu las conviertes en sagradas en tus recuerdos.
Hice lo que me dijiste sobre lo de Caja Canarias, se ve muy bien, y es de calidad la entrevista, tu tienes ese don, parece algo fortuito pero logras que se diga y se hable de cosas que tu reconduces.
Pues eso amigo Juan, te voy a llamar el deseado, porque todos deseamos compartir un poquito de esa vida tuya llena de recuerdos de gente de muy altos vuelos, como Neruda en Canarias, que estuvo gracias a ti.
Realmente Juan, aunque hoy estés en recuerdos de ausencia de una persona muy querida por ti, celebro tu visita, siempre es un regalo tu presencia.Dijiste tantas cosas, que, una, creo te la voy a copiar, quien me llame 1º iré a ese lugar. Igual puede ser Paris como Marruecos o Teror. Un abrazo Juan.

Apreciado Juan, esa línea me recuerda este poema:

ALGUIEN SE SALVA POR ESCUCHAR AL RUISEÑOR
Digamos que una tarde el ruiseñor cantó
sobre esta piedra, porque al tocarla el tiempo no nos hiere, no todo es tuyo olvido
algo nos queda. Entre las ruinas pienso que nunca será polvo quien vio su vuelo
o escuchó su canto.

(Del poeta del Caribe colombiano Giovanni Quessep)

He guardado en mi ordenador esa foto de Lorenzo Romero de 1976, cuando El País acababa de aparecer. A sus 26 años está en aquella primitiva y entrañable redacción con un pie sobre la máquina de escribir y los brazos abiertos como diciendo "soy feliz, estoy en la cima, soy el rey del mundo". Yo al menos lo interpreto así. Cuando ayer vi la noticia en elpais.com me quedé de una pieza. No podía ser verdad. Tuve ocasión de saludarle hace ya casi 20 años en un local público cuando le reconocí por una foto suya que salió en un especial que publicó El País en 1990.
Un fuerte abrazo y mucho ánimo para Marisa. Por supuesto que en el cielo ya estará diciéndole a Polanco cómo se podría hacer el mejor periodico de la eternidad.

http://www.youtube.com/watch?v=BOCKYL8CNxc
Ismael Serrano - Recuerdo
Sobre todo un recuerdo para Raúl Marcos que hace dos años nos dejó y a Faly Morales que hace un año que tambien partió, siendo ambos jóvenes todavía pero con una vida intensa de lucha, esperanza e ilusión . Su vida intensa en todo les diría ya es hora de descansar...ahora la barca viene para que siempre surquen el mar.
Que no sea el Olvido

Pues qué triste, la verdad.


Os dejo la pagina de la información sobre el fallecimiento de Lorenzo Romero y su biografia.
Salud.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Fallece/Lorenzo/Romero/miembro/equipo/fundacional/PAIS/elpepusoc/20100501elpepusoc_3/Tes

ooops, me equivoqué

Sí Juan, Lorenzo Romero, de 61 año nos deja un poco abandonados, a los que somos lectores del Periódico de El País, de los primeros días, de los integrantes de la plantilla que hicieron realidad la idea de un periódico, en unos momentos convulsos, de transición, de ruido de sables, de censuras de las primeras paginas, etc.
No era mayor que nosotros, pero sus maneras e inteligencia lo parecía.
Descanse en Paz.
Salud.

óle, óle y óle...como dice -aún- mi abuela

Los que mueren prematuramente nos dejan bien jodidos. Aunque no les hayamos conocido nos recuerdan nuestra propia finitud. Hace poco murió un primo mío más joven que yo, a quien siempre recordaré como un niño. Son acontecimientos de difícil digestión.
Mis condolencias a la Redacción.

Que hermosa es la poesia.

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Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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