Rafael y aquel mes de julio

Por: | 23 de julio de 2010

Este mes de julio me trae algunos de los mejores recuerdos de mi vida, porque el verano siempre acelera la impresión de que el tiempo se detiene en la mejor memoria. Sin embargo, hay un día, y hay más días, pero hay aquel día 28 de julio de 2007 cuando vi a nuestro amigo Rafael Azcona por última vez. Lo había conocido en verano, también, en 1996, y viví con él, vivimos con él, muchas horas y muchos momentos que su generosidad, su inteligencia y su sentido común convirtieron en imprescindibles para la vida posterior y para la memoria de los días. Lo recordé este martes, en El Escorial, junto a Ángel Sánchez Harguindey y a Marta Donada, que fueron precisamente las personas con las que estaba cuando vimos por última vez a Rafael, en un restaurante gallego del norte de Madrid. Era un día de enorme temporal de viento y calor, la brisa caliente rompía las hojas de los árboles, y aquel era como un invierno extraño, el frío había sido sustituido por una fronda disparatada de humedad y ventolera. Rafael llegó el primero, como siempre, y estuvo entreteniendo el rato con aquella inteligencia respetuosa que hacía siempre que los otros también pareciéramos listos. Pero algo había en su mirada que anunciaba o presagiada malestar o sensación de huida, de estar allí y en otro lugar al mismo tiempo. Luego supimos lo que sucedía, que Rafael había recibido la noticia terrible del cáncer y preparaba el camino para una larga lucha en la que no quiso implicarnos ni un minuto. Su mujer, Susi Youdelman, y sus hijos supieron de esa lucha, que a nosotros nos llegaría ya como el eco que él quiso darnos, a través de correos electrónicos o sms. Pero jamás, jamás, quiso decirnos de viva voz lo que pasara por la cabeza que imaginó los mejores guiones de la posguerra española. El sufrimiento era algo privado, lo fue siempre para él, y en esa privacidad de mil candados mantuvo sus sensaciones y su vida, como un mundo encerrado. Hasta que un día de marzo, un lunes, su amigo José Luis García Sánchez, cineasta, que también le evocó en el homenaje de El Escorial, nos llamó y nos dijo estas estremecidas palabras que él pronunció con su habitual franqueza tranquila, como si diera la esquela civil de un hecho que no tenía, como decía Hierro, vuelo en el verso: "Teníamos un amigo que se llamaba Rafael Azcona". La coincidencia de que en El Escorial estuviéramos los que le acompañamos en aquella su despedida secreta --Hargyuindey hizo una extraordinaria evocaciópn del escritor y de la persona-- me hizo rememorar casi exactamente todos los detalles de aquel momento que interrumpió para siempre la sensación de que el verano es un tiempo feliz.

Hay 10 Comentarios

Entre tanta caricatura y pusilánime icono de lo que fue español -aún hoy se aprecia en los de este suelo patrio- alguien constató que el humor es cosa seria y, para minorías, intelectual. Las vísceras, desternillarse hasta llorar, no se vieron de tal modo en el hermano italiano. Pues si de ladrones, bicis y miserias, un butrón con viandas, sin dinero o un matrimonio a la italiana parecen más pertinentes que las españolas matrimoniadas. Modelos ya caducos e impuestos, que el humor también adoctrina y envenena. Pregunten a funcionarios si es menester. Y en este mundo de payasos, de humoristas por doquier, 'muak, muak, juas, juas', supervivientes dignos, de vez en cuando y aun sin pulso. Tal vez el mentado algo habría dicho de 'el fascista, doña pura y el follón de la escultura'.

Sufrimiento, muerte y verano.
Leo hoy en el Pais, un caso que nos tiene preocupados tristes y cabreados en mi isla Gran Canaria, la muerte de una Enfermera, envenedada poco a poco por su marido, los dos enfermeros.Ella del Dr. Negrín y el del Hospital Insular.
Todo es presuntamente y supuestamente, para mi no, un envenenamiento lento y progresivo en el tiempo no es supuesto, se está o no envenenada, han hecho las mil y unos análisis, aunque no entiendo por qué tardaron tanto en sospecharlo, parece que cuando la aconsejaron que fuera a otros lugares, se aceleró el envenamiento por Talio, y eso se sabe por la raiz del cabello, y a ella le empezó a caer el pelo hasta que el dia 11 de este mes se murió, con 31 años, él, dicen presunto, para mi tampoco porque se encontraron sustancias que ahora son secreto de sumario, pero en su casa revisada varias veces por el CSI español encontraron Diazepan, insulina, y no sé cuantas cosas más, algo sospecharían ,porque antes de morir, un familiar de ella ,que vió como él tiraba unas cajas de medicamentos, volvió al lugar y se las dió a la policía, eran antibióticos, parece nada de temer, ¿Pero tu tiras cajas de medicamentos en el aparcamiento de un centro Comercial? es por lo menos extraño.
Este ni supuesto ni presunto envenenador, parece que tenía deudas y que los dos se habían hecho unos seguros de vida de muchos euros, y él ,ni supuestamente ,tenía una amante.
Una cosa es cierta a ese sujeto el tiempo le cundía mucho.
Ahora hay que esperar, su abogado que para eso lo es, dice que es todo muy complejo, eso tb lo digo yo, y hay mucha tela que cortar, eso lo dice la Milá.
El Caso es que hace 4 años vinieron a Canarias desde Cádiz, ellos y otra pareja en busca de una vida mejor, pero ella no sabía que la muerte iría a su encuentro disfrazada de enfermero letal.

"El sufrimiento era algo privado, lo fue siempre para él, y en esa privacidad de mil candados mantuvo sus sensaciones y su vida, como un mundo encerrado. Hasta que ..." Juan Cruz escribió este post.

Besos veraniegos, camaradas! John, nonooz-goodnooz?

Hoy pensaba Juan sobre la estación del verano y como al crecer se nos quedaba ,queda ,corto esa impresión de felicidad y largos veranos.
Se nos van los amigos Juan, y quizás sea demasíado pronto para poner Fin.
No quiero pensar en que podría hacer o no hacer en esos casos, no lo pienso.
En ese Médano que tu vas, fui muchas veces, nos quedabamos acampados en la arena, subíamos a la montaña roja, que no era de Iker Casillas, ibamos a las tejitas la grande y la chica, paseabamos, tomabamos el sol, reíamos, es lo que mejor recuerdo , las risas, siempre había un momento para reirnos.
Ese hotel que van a derribar y en el que tantas veces estuvimos, pero tu hablas de la despedida de un amigo, Rafael, hará un año que se fue otro Rafael amigo del alma.
El Escorial trae otros recuerdos de pequeña y de mayor, mi padre se sabe toda la historia de El Escrial, de San Lorenzo del Escorial, tanto que yendo con él y una visita guiada, mi padre nos contaba a mi hermana y a mi, cosas de Felipe II, y cuando nos dimos cuenta que la mayoría de aquella visita venian detrás nuestra, la casita del príncipe todo que después le enseñé yo al mio.
El verano trae festividades, verbenas, playas y viajes.
No quiero pensar en estos meses esas cosas tristes.
Y sobre cierta cosa que leí imagino que no va por nadie de aqui, a mi no me gustan esos señores tan dictadores, y no iria nunca a un lugar de donde se van los que viven, y realmente si hay otros lugares para pregrinar por qué se quedan en el nuestro?
Supongo Juan que pararás un poco en verano y vendrás a la Isla de enfrente.

Creo que es bueno poder asociar el clima a los acontecimientos. Dices que el verano no te parecía un tiempo feliz y menos en Madrid; sino que lo eras muchas veces en verano. Hay pocas personas capaces de romper la oscuridad, de avivar la imaginación o de abrir sentimientos.
Para mi, el mes de julio es todavía un mes cerrado a cal y canto. Un mes del capricho de otras manos de las que sólo percibo su sombra. Manos que no hay que perder de vista y a las que no hay que temer. Simplemente continuar venciendo.
Ojalá pudiera como tú, sentir tristeza. Llorar en julio.

Maestro Cruz
Es un tema ,el de la muerte anunciada, en el que cada uno lo enfrenta de diferentes modos, quizás unos prefieren que se lo cuentes y otros todo lo contrario.Mi experiencia en el tema es dolorosa y diferente, en un caso me lo dijeron y me dio tiempo a hablar y decirle cosas que tenia pendientes(mi padre) y en otro caso,no me lo dijeron y se me quedó en el tintero, decirle que la quería mucho(mi hermana).Supongo que de cualquier manera es dolorosa la noticia, sabiendo como sabemos que esto tiene un final, y quizas deberíamos entender y asimilar el trago con otra perspectiva, pero somos humanos y tenemos debilidades.
P.D.Un gran saludo a Nora y que sepas que somos muchos los que queremos a Latinoamérica y tenemos respeto a sus decisiones,pero también pensamos y lo decimos que tienen dirigentes, que toman en ocasiones decisiones equivocadas.
Saludos Paco

Algunos años antes a la enfermedad de Azcona, pasé una de las mejores tardes de mi vida, fructífera a la vez divertida, fue aquí en mi ciudad en la ciudad cervantina, también la de las cinco generaciones que me anteceden, justo en el Ambigú – al lado el Teatro Cervantes, con quien conversa y comunica-, un lugar no paradisiaco si no está acompañado de la voz, de alguna voz, pero era la tarde aquella, justo en ese invierno que es el invierno del descontento, incluso para mi, y en aquella barra, digo, tomábamos el maestro y yo, un vino de Rioja, y yo ya en retirada de esto del alcohol -aunque no de pensamiento, palabra-, un té, al lado nuestro, Cepeda un humilde pero tenaz pintor local, no dotado por la creación, dibujaba un retrato de Rafael y yo escuchando, hablando poco –creo sin decir tonterías, demasiado tontas-, solo a veces, las más de la veces, riéndome mucho, a todas horas, la felicidad no existe, pero es de tontos no buscarla.
Julio Alejandro, el aventurero que construía máscaras, me abrió junto con mi razonamiento de Clásicos Modernos, el pasaporte para la charla íntima a posteriori, Azcona estaba dando una conferencia, sin ser conferencia ni academicismo, ante un público no sé si entregado pero si puedo decir bobo, le debí, sin embargo, de parecer con mis preguntas el sensato de la sala Ambigú – ya dijo Quevedo en el Buscón, en ese capítulo…. y no encontré en Alcalá hombre de buen discurso-. Más tarde, a solas, a mandíbula abierta no parar de reír, y de aprender, extraño oficio este; Tono, Neville, Buñuel, Berlanga, Isbert, como escribir un guión sin pontificar ni acumular, observar siempre saliendo a al calle, pegando la oreja – por cierto observé un pin de la república que llevaba justo en la solapa de la americana, Rafael el ilustrado-

Juan, como no podia ser de otra manera Rafael se fue como su guión le decia, ni una frase fuera de contexto, ni una entrada a destiempo.
Que buena gente te rodea.
Espero que algún día de agosto te perderas, para encontrarte contigo mismamente, como dicen en mi pueblo.
Salud y Resistir.

Nunca me había planteado cómo encararía mi muerte y menos, una muerte anunciada.
Hace poco falleció un amigo. Después hemos sabido que lo había ido vendiendo todo, él sabía perfectamente y sólo quería dejar liquidez a los suyos.

Desde entonces me parece un sinsentido guardar, atesorar, coleccionar y ahora me quedo sólo con lo instantáneo, lo que disfruto ya.
Llevo el verano despejando.
Hay más espacio. Se vive más ligera.

Esa cena habría sido muy distinta si Rafael os hubiera contado lo que le pasaba. Fue inteligente al no querer ver la despedida en los ojos ajenos, y generoso al evitaros esa vivencia hasta que no hubo más remedio. Tal vez fue coquetería. O quizás, tal y como era de gracioso no quiso que nadie fuese virando su retrato al azul, ni preparase su obituario anticipadamente, como hacía el protagonista de ´Sostiene Pereira´, la novela de Tabucci. Me pregunto si en los diarios se preparan las necrológicas de los personajes todavía vivos. Si no fuera de mal gusto, preguntaría si están listas las de algunos nonagenarios.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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