Lezama

Por: | 18 de diciembre de 2010

Ignoro si fue un sueño, pero creo que estuve en la casa de José Lezama Lima en el otoño habanero de 1990. Era mediodía, y había en la calle una luz lechosa, muy propia de aquella ciudad y muy propia del sonido de las páginas de Paradiso, esa novela que parece el eco insistente de un asmático del Caribe, una voz llena de frutos abiertos recientemente, como algunos poemas de Severo Sarduy, como algunas de las páginas más melancólicas de Guillermo Cabrera Infante. O como algunos versos de Eliseo Diego o algunas metáforas desesperadas de su hijo Eliseo Alberto. Estaba allí, en esa casa, el espíritu despojado del gran hombre atado al humo de sus puros; las paredes estaban limpias, en efecto despojadas, acaso salvajemente despojadas; pero es imposible destruir del todo las paredes blancas de los poetas, así que por allí se podían ver sus huellas, las suelas de sus zapatos grandes, el rumor de los pies silenciosos que vienen portando un ataúd imposible para aquel gordo insuperable. Poco a poco ese sueño se va tiñendo de muebles, de sillas de rejillas en las que él se balancea, lanza una mano al aire para disipar el humo, éste le entra por sus ojos blancos y asombrados, cansados, el asma es el compañero cruel de sus noches, y el tabaco es el testigo que ve subir y bajar el pecho en una sucesión de angustias verticales. O está de pie o se ahoga, así que se sienta en esa silla de rejilla que ya tampoco está en la casa. La han vaciado, han vaciado la casa, quién se llevó la casa, quién quiso llevársela; nadie responde en La habana, te ponen una mano en el hombro y siguen caminado por la sombra del silencio risueño de los cómplices; han querido vaciar de memoria hasta la pared del fondo, donde tenía algunos de sus cuadros más queridos, pero aquí está también la melancolía de ese cuadro. Este rincón está lleno de Lezama, como si fuera una huerta que él hubiera señalado desde que nació para ser, eternamente, un siglo y otro, una huerta poblada de palabras. Góngora y él, de charla perpetua en un mar sombrío. 

Hay 35 Comentarios

este periodico es una mierda, al igual que cerraron CNN+, por sociatas baratos deberian cerrar tambien esta mierda de periodico por repugnante, mentirosos y petardos, burros, zeperos

Gracias, Juan por tu fidelidad isleña a tus amigos cubanos. Alberto Lauro

"Están muertos, consiguió decir entre sollozos, Quiénes están muertos, Ellos, y no pudo continuar, Cálmate, me lo contarás cuando puedas. Unos minutos después, ella dijo, Están muertos, Has visto algo, abriste la puerta, preguntó el marido, No, sólo vi que había fuegos fatuos agarrados a las rendijas,..." escribió Saramago.

Inspiradísimas las metáforas de John 17/12/2010 21:33:13, inspirador de metáforas - "... el bombero de cementerios convertido en pirómano de fuegos fatuos!!!", metáfora poderosa donde las haya, querida Jutta | 18/12/2010 19:23:04. Algunas leyendas dicen que los fuegos fatuos son espíritus malvados que intentan engañar a los viajeros desviándolos de su destino.

Continúa la cita de Saramago "...estaban allí agarrados y danzaban, no se soltaban, hidrógeno fosforado resultante de la descomposición..." Poderosísima imagen de los corruptos dirigentes de las dictaduras del capital, que algunos llaman "democracias".

"¡Abrazos, besos y fiesta, camaradas! "

Por la ciudad vieja
hasta la casa de José Lezama Lima
a María Luisa Bautista


Una mañana de diciembre caminé con mi amigo
por la ciudad vieja
Respirando el olor que sale de los oscuros interiores
es fácil sentirse un extraño
Alguna mirada lo confirma
Pero no somos extranjeros
y esos ojos lo adivinan
En ese arte no es profana la ciudad
que indiferente
mira al turista reconocer entre las ruinas
vestigios de su antigua belleza
Conociendo la sagacidad del que nos observa
camino estas calles seguro de no ser confundido


Pasamos por la zona de las restauraciones
Unas pocas obras donde
pertinaces
los signos de la muerte aparecían
era el nuevo ardid de César
recabando notoriedad y oro
para su sueño de esparcir por el mundo
la justicia que padecemos
En el rostro de César han ido surgiendo otros rasgos
Su singular procacidad se ha transformado
en la avilantez más común
Y ha abierto la isla a los turistas
improvisándoles la alegría
prohibida a nosotros
El fin de año es esta vieja calle renegrida
bajo la luz cegada de diciembre
Mi amigo me escucha
y en sus ojos
no hay indolencia ni temor

En Prado recordé la casa de José Lezama Lima
Tres años antes
había visitado
con mi amiga dominicana Minou Tavárez Mirabal
la casa museo abierta por la viuda del poeta
Una noche andando solo por la ciudad vieja
descubrí la casa en la calle Trocadero
En la oscuridad vi la placa
En esta casa vivió desde 1929
hasta su muerte en 1976
el gran poeta y escritor
José Lezama Lima
Por la ventana miré la sala iluminada
Había varias personas
y conversaban
La tarde del sábado 5 de abril de 1980
llegaba con mi amiga ante el pequeño arco
y las medias columnas salomónicas de miniatura
creyendo que la viuda no nos negaría la entrada
a la casa de quien fuera un noble huésped
y un poeta proscrito
Por la ventana apareció una mujer delgada y seria
Le dije nuestro deseo
y preguntó quiénes éramos
Cuando supo que cubano inquirió mi tardanza
No le dije que había llegado a la Habana
unos días después de la muerte de José Lezama Lima
cuya exigua noticia encontré en una página interior del diario
Respondí que no era de la capital
previendo que el carisma de universitarios
una extranjera y un provinciano
vencería su desconfianza
Abrió la puerta
y nos fue guiando
a través de la casa
mostrándonos aquel mundo entrañable y desolado
de una sencillez
que sólo el amor y la poesía podían ennoblecer

Hubiera sido fácil llorar
pero merecía respeto su dolor
A Lezama lo mató la Historia
nos dijo
El que siempre había alentado en los otros la creación
al final debía ser animado a escribir
Recuerdo el gris reduciendo más
el espacio
la luz macilenta del patio acorralado
en medio del edificio de apartamentos
Oprimía la estancia sombría y sin aeración
La voz de una vecina llamando a María Luisa
me despertó
Aquella tarde ella nos enseñó
las ediciones extranjeras de las obras de Lezama
acomodadas en un rincón de uno de los libreros
adonde sin duda yo habría ido a buscar la sabiduría
Nos contó la historia de la invitación mexicana a un homenaje a Alfonso Reyes recibida por Lezama con una demora que hacía inútil la tramitación del viaje
Mi amiga tenía la ingenuidad del extranjero
y la necesidad de justificar
la imagen sangrienta de sus padres
Yo temía revelarle un mundo
cuya atrocidad
me sobrepasaba
María Luisa todavía nos habló
de la publicación por Aguilar de la obra de Lezama
cuya culminación la editorial había condicionado
a la adquisición de unos trabajos
que nos confió
no estaban perdidos
como ella alegara
mintiendo por obediencia al juicio de Lezama sobre ellos
Cuando nos despedíamos
quiso regalarnos ejemplares de la edición póstuma cubana de
Fragmentos a su imán
No le quedaban del Opiano Licario
cuyo prólogo prefirió encomendar a un allegado no poeta
antes que aceptar al prologuista designado
Agradecí su gesto
pero no acepté el libro
explicándole que lo había comprado en un pueblo del interior
En la puerta se refirió al comentario de que la embajada peruana seguía siendo invadida
Y vi un contenido brillo en sus ojos
Meses después
lejos de la Habana
supe que María Luisa había muerto


Tres años después de aquella tarde
me encaminaba con mi amigo al apartamento de la calle Trocadero
Lo primero que vimos fue un pedazo de cartón
colgando de los barrotes de la ventana
Biblioteca escolar
José Lezama Lima
La puerta estaba abierta
la casa pintada de blanco
saneada como un recinto infecto
los muebles habían desaparecido
Detrás de una mesa de recepción
una mujer negra nos miró entre sorprendida y burlona
al oír nuestro deseo
Una blanca pelirroja y embarazada nos guió
por la casa desierta
Reconocí los libreros
ahora llenos de libros escolares
En las paredes quedaban unos pocos cuadros arbitrariamente dispuestos
los otros
nos explicó la guía
habían sido recogidos para su restauración
Obras algunos de antiguos cófrades de Orígenes
hoy decoradores de la cultura oficial
la humedad de la casa los había deteriorado
Los muebles bastos de la biblioteca vacía
contrastaban con la añeja madera de los libreros de la casa
Atravesamos el cuarto de Lezama
que tres años atrás
María Luisa no nos mostrara
En la minúscula cocina la embarazada
se disculpó por el desorden que la preparación de la merienda
de las dos empleadas había ocacionado
y habló de una cunita
Recordé la pequeña cuna en la habitación final
La muchacha también nos indicó un escritorio verde
que no reconocí
Nos detuvimos en el patio
donde
como desde el fondo de un pozo
se divisaba el cielo de la mañana
De regreso en la sala pregunté el paradero de las pertenencias
de la casa
Las empleadas no lo sabían
Cuando leí en el periódico sobre la apertura de la biblioteca
José Lezama Lima
y las palabras de un vice-ministro
acerca de la necesidad de la incorporación de José Lezama Lima
a la Revolución
sonreí considerándolo una amarga pero triunfal confirmación
Pensé en una casa museo
con un riguroso acceso a su biblioteca
que recordé
María Luisa estaba haciendo clasificar
No pude imaginarme la verdad
Ante ella recordaba a la mujer delgada y seria
diciéndonos
Mientras viva la casa estará abierta
Fue una disposición del ministro
concluyó la mujer negra
El mismo a quien supe escribió María Luisa
pidiéndole
que a su muerte permaneciese la casa museo
Entonces la muchacha blanca invocó
la imagen de una tertulia efectuada en la biblioteca
a la que habían asistido unos periodistas franceses
Por último nos habló de una conferencia sobre Lezama
suspendida repentinamente por indisposición del disertante
Al oír el nombre del orador
miré a mi amigo
recordando una anécdota sobre Lezama
que grave
y al serle anunciada la visita del mismo personaje
exclamó
La muerte me envía un heraldo
Y el heraldo ahora es enviado a París
a dictar su charla conmovedora sobre el poeta
a quien en vida le fueron cerradas las puertas de las editoras
y los predios intelectuales albergues de seres de la laya del heraldo
prestos a venderse por el privilegio de una migajas
Lezama no mereció la distinción de un título oficial
ni un lujoso apartamento o una casa con jardín en un antiguo reparto donde hoy quizás permaneciera abierto un museo
He oído que se preparan ediciones de las obras de Lezama
César no perdona la disidencia
pero la trafica

Mientras nos alejábamos pensé
cómo la riqueza espiritual del poeta
alentó
la vida del hombre obeso y asmático
confinado en el apartamento 162 de la calle Trocadero
de la Habana
La isla
bajo la opacidad del cielo de diciembre
era la vieja ciudad devastada
Una ciudad poseída por la muerte

En medio de la miseria
poco importaba el hallazgo del extranjero
Me pregunté de nuevo el sentido de mi vida en este país
Al llegar al Prado
sin patinadores
oí a mi pesar la respuesta
Cuece, cuece
da fuego hasta que aparezca
el niño
verde
en el alma
de la piedra*
Miré a mi amigo
y en sus ojos
vi el azul de una estación lejana


Diciembre 19 y 1983


*Oppiano Licario, cap. VIII

¿A que viene tanto poemario? claro que cuando no se sabe de que hablar se hacen tonterías, como cambiarse el nombre jugar al despiste y dejar el blog en una mezcla absurda de nada interesante.

Así es mi vida,
mi vida,
piedra,
como tú.

Como tú,
piedra pequeña, como tú,
piedra ligera, como tú.

Como tú,
canto que ruedas, como tú,
por las veredas, como tú.

Como tú,
guijarro humilde, como tú,
de las carreteras, como tú.

Como tú,
piedra pequeña, como tú,
como tú,
guijarro humilde, como tú...

Como tú,
que en días de tormenta, como tú,
te hundes en la tierra, como tú.

Como tú,
y luego centelleas, como tú,
bajo los cascos, bajo las ruedas, como tú.

Como tú,
piedra pequeña, como tú,
como tú,
guijarro humilde, como tú.

Como tú,
que no sirves para ser ni piedra, como tú,
ni piedra de una lonja, como tú.

Como tú,
ni piedra de un palacio
ni piedra de una iglesia
ni piedra de una audiencia, como tú,
como tú.

Como tú,
piedra aventurera, como tú,
que tal vez estas hecha, como tú,

como tú,
solo para una honda, como tú,
piedra pequeña, como tú,
como tú...


LEÓN FELIPE

"enlace", no enñace...me bailaron mal los dedos. Ya me gustaría a mí conjugar el error también.

:)

Gracias por subrayar a Góngora, lectura indispensable. Hoy, además, el semanal cuenta con entrevista a Semprún en profundidad -87 castañas, quién lo diría- y un titular magnífico (es mi opinión).


Por cierto, hay un enñace que adjunto que -es posible- será interesante.

Saludos

Antonio, ¿Luna Miguel es de verso de garrafa o poeta con la voz participada?

En las últimas escenas de la película de Berlanga “La Vaquilla”, están los dos torerillos al lado de la vaquilla muerta. Las huestes de uno y otro bando gritan: ¡Fuera, fuera, fuera…! Un diestro le dice al otro: “Si es que ya no hay afición”, y contesta su compañero: “Lo que hay es muy mala leche”. Pues eso, Juan, es lo que creo que pasa cuando se bombardea con exabruptos el foro, indiscriminadamente y sin una causa que sostenga tan extravagantes majaderías, sólo con la insana intención de hacer daño, destrozando el concurso pacífico de los discursos aquí expuestos.

Y a ese tal Ansar no se le podía enchironar por maltratador?
Hay pruebas gráficas.

http://blogs.publico.es/manel/

Semejante especimen tan desnortado, fué presidente de spañña.
Horror da.

Ay, por la virgen del sinpecado bendito. A galopar, a galopar, dicen los Chapuzaycía. Pero qué galopar ni qué niño muerto. Lo vuestro no da ni para pataleta, paleta y más pataleta. No tienen arreglo estos chuminiyos revoluvisonarios. Cualquier día se van a perniquebrar y no sabrán reparar las brechas. Y vienen aquí a meter miedo. Pobrines cuando vayan al frente de verdad.

Seguimos con la Poesía.

BELLEZA (en el espejo aturdido)

Narciso aparta juncos.
Está lejos y helado.
Bebe juncos en el sueño,
como llamada de azúcar
y lengua que se estira
acariciando galgos.
Quieto, sudado cristal,
líneas empaña en las lúnulas
torcidas en plumón soplado.
Vienen o se apresuran dolidos
venéreos planetas, juncos
quemados ya en el sueño sudoroso.
Suenan planetas zumbantes.
Juncos se estiran y el cuello
entra en un hálito helado.
Júpiter, mesa de hierro
y un barco que si marea
hirientes barcos salpica,
trenzando su flor mordida.
Narciso, de los espejos hastiados,
fabricante de mil espejos,
hila tres mil espejos demás.
Jacinto, insecto muerde azucenas.
Júpiter olvida
el carmín de los delfines,
improvisando las flautas
pechazo de caracoles.
Flauta sembrada en mis sienes
resucita en las arenas
de los labios, llamando al amor
errante, asustado marinero
pidiendo agua y azúcar
y cola azul de delfín.
Narciso, fósforo y raya de nieve.
Jacinto, diminuto río en la alcoba,
jardín con flecha enterrada,
jardín sin hojas ni manos, jardín en blanco.
Blando chisme se apresura,
rueda el insecto por mantas tibias
y piel de azucena charolada.
Teje una red en el aire
y en el aire saltan peces.
Del oído nace la plata
y baila el agua entre las ramas.
¡Estatuas corren buscando
nubes enjutas y caracol ablandado,
y en el jardín no dormitan,
ni el agua verde en oro,
oro muerto, las protege!
Muele el oro, tasa el vidrio.
Vidrio, ojo de la destreza.
Cortan los dedos el fuego
cantando en la torre muerta.
Júpiter, una sandalia de hierro.
Jacinto, algodón mojado
en glacial saliva.
Jacinto, el planeta entre los juncos
se incendia de amor
tan breve, geométrico en errante
luna, busca a Hermes Trimegisto.
Caracol o caderas errantes
por el aire que entra por los labios
de los juncos, por el cuello cerrado
del pez que solloza junto al junco
de mármol.

(José Lezama Lima)

Volvamos a la Poesía

BELLEZA (capaz de causar el Síndrome de Stendhal)

Cuál dellos las pendientes sumas graves
de negras baja, de crestadas aves,
cuyo lascivo esposo vigilante
doméstico es del Sol nuncio canoro,
y de coral barbado, no de oro
ciñe, sino de púrpura, turbante.
Quién la cerviz oprime
con la manchada copia
de los cabritos más retozadores,
tan golosos, que gime
el que menos peinar puede las flores
de su guirnalda propia.
No el sitio, no, fragoso,
no el torcido taladro de la tierra,
privilegió en la sierra
la paz del conejuelo temeroso;
trofeo ya su número es a un hombro,
si carga no y asombro.
Tú, ave peregrina,
arrogante esplendor, ya que no bello,
del último Occidente,
penda el rugoso nácar de tu frente
sobre el crespo zafiro de tu cuello,
que Himeneo a sus mesas te destina.
Sobre dos hombros larga vara ostenta
en cien aves cien picos de rubíes,
tafiletes calzadas carmesíes,
emulación y afrenta
aun de los berberiscos,
en la inculta región de aquellos riscos.
Lo que lloró la Aurora,
si es néctar lo que llora,
y, antes que el Sol, enjuga
la abeja que madruga
a libar flores y a chupar cristales,
en celdas de oro líquido, en panales
la orza contenía
que un montañés traía.
(…)
En tanto pues que el palio neutro pende
y la carroza de la luz desciende
a templarse en las ondas, Himeneo,
por templar en los brazos el deseo
del galán novio, de la esposa bella,
los rayos anticipa de la estrella,
cerúlea ahora, ya purpúrea guía
de los dudosos términos del día.
El jüicio, al de todos indeciso,
del concurso ligero,
el padrino con tres de limpio acero
cuchillos corvos absolvello quiso.
Solícita Junón, Amor no omiso,
al son de otra zampoña, que conduce
ninfas bellas y sátiros lascivos,
los desposados a su casa vuelven,
que coronada luce
de estrellas fijas, de astros fugitivos,
que en sonoroso humo se resuelven.

Llegó todo el lugar, y despedido,
casta Venus, que el lecho ha prevenido
de las plumas que baten más süaves
en su volante carro blancas aves,
los novios entra en dura no estacada;
que, siendo Amor una deidad alada,
bien previno la hija de la espuma
a batallas de amor campo de pluma.

(Don Luis de Góngora)

Xavier Bassa, en política se elige entre lo preferible y lo detestable, en palabras de un hombre brillante.

El mafioso kosovar, que no es la excepción, sino la norma -bandas albanesas, mafia búlgara, corrupción rumana, mafia serbia, mafia croata; maravillosa herencia de los tiempos pasados-, es un H.P., pero es el H.P. de Occidente; y de la mayoría de los kosovares, según las elecciones del domingo 11. Si la mercancía de órganos de delincuentes comunes ejecutados por China no tiene consecuencias en la política exterior de Occidente respecto a Pekín, por qué va a tenerlas en el caso kosovar. Es el mismo argumento que emplea la diplomacia española -Solana incluido- para con Cuba: si los chinos son una dictadura pero nos llevamos bien con ellos, por qué no hacemos lo mismo con Cuba. Una cuestión paralela es las relaciones tirantes entre España y Kosovo a raíz de la declaración de independencia de 2008.

Por cierto, cuando Solana presentó su libro de entrevista con Bassets acudió Semprún. Semprún aparece hoy en el dominical. Hace dos meses le dediqué un post en mi blog: http://lqdo.wordpress.com/2010/10/26/semprun/

En Sierpe de Don Luis de Góngora, Lezama Lima hace un profundo y magistral ensayo sobre el autor de Las Soledades y, deslumbrado por el descubrimiento de una luz incandescente que nace de la oscuridad y se vuelca en el verbo poético gongorino, junta cielo y tierra, poetas y filósofos, tierras y hombres, Oriente y Occidente, Grecia y China, y siempre siempre la España del Siglo de Oro, para llegar a un depurado ejercicio intelectual que ofrece una nueva visión del culterano enfocado desde su potente cañón de luz sabia. Pero un ensayo no es el verbo, no es el viento que circula entre los vocablos, no es la luz de esta Sierra cordobesa (a la que nombra), no es este sol, las calles de cal y sombra danzando sobre las milenarias piedras. Quiero decir que la voz del insigne cubano Lezama Lima está muy alejada culturalmente (en su acepción original) de la voz del insigne cordobés, de su humor, de su temple, lo que en absoluto le quita mérito ni grandeza al cubano. Es curioso que cuando escribí en este mismo foro que no me imaginaba a Lezama chalando con Don Luis frente a un medio de oloroso, me estaba acordando del carácter arisco del cordobés. Lezama tiene la finura psicológica de detectarlo en un bello párrafo del mencionado ensayo y no tiene desperdicio “Quizás ningún pueblo haya tenido el planteamiento de su poesía tan concentrado como en ese momento español en que el rayo metafórico de Góngora, necesita y clama, mostrando dolorosa incompletez, aquella noche oscura envolvente y amistosa. Su imposibilidad del otro paisaje cubierto por el sueño y que venía a ocupar el discontinuo bosque americano; la integración de las nuevas aguas extendidas mucho más allá de las metamorfosis grecolatinas de los ríos y de los árboles, unido a esa ausencia de noche oscura, negada concha húmeda para el gongorino rayo, llevaban a Don Luis enfurruñado y recomido por las sierras de Córdoba. ¡Qué imposible estampa, si en la noche de amigas soledades cordobesas, don Luis fuese invitado a desmontar su enjaezada mula por la delicadeza de la mano de San Juan! “.

Gracias, señor Cruz.

Yo no recuerdo tampoco la fecha precisa en que usted borró la entrada, ni el nombre de quien colgó el artículo, persona que, si lee estas líneas, podrá corroborar lo que digo.
Sí recuerdo que dejaron el link, y que yo lo copié para buscarlo en Internet porque me llamó la atención.
He buscado de nuevo el artículo, ahora en Google, y lo he encontrado, aunque no apareció hace "unas semanas", sino varios meses: mi memoria flaquea, pero todo lo demás es como le he dicho antes.
Es el artículo que pongo abajo.
Gracias.

Javier Solana, el apacible guerrero atlantista

Higinio Polo
Rebelión


A principios de los años ochenta del siglo pasado, cuando el PSOE consiguió acceder al gobierno español con Felipe González, y el país creyó que llegaban tiempos de cambio, Javier Solana, compañero suyo en la dirección del partido y en el gobierno socialista, parecía, aún, un joven rebelde, barbado, casi contracultural, alejado de los fastos del poder, cercano a los ciudadanos, cabalgando a veces en una motocicleta el Madrid que todavía recordaba las noches de miedo del franquismo. Era un tipo que parecía dispuesto a cambiar el rostro de España.

En su juventud, becado por esas fundaciones norteamericanas que preparan a los jóvenes lobos de países menores que después servirán con fervor a Washington, aprendió el idioma del imperio en Estados Unidos, donde vivió durante varios años, y se convirtió después en un sencillo profesor socialista. Participó en el congreso del PSOE en Suresnes, en la periferia de París, en 1974, donde se ejecutó la operación política (organizada y supervisada por los servicios secretos alemanes y norteamericanos) que apartó de la dirección socialista a los viejos dirigentes de la guerra civil, como Rodolfo Llopis (quien había colaborado con Negrín), y eligió a los jóvenes leones de Felipe González, un socialista sevillano que había llegado a París con un pasaporte facilitado por los servicios de inteligencia que había creado el almirante Carrero Blanco. Solana, elevado a la dirección del PSOE, participó en muchas de las negociaciones de la transición y fue elegido diputado en las primeras elecciones de 1977. Cinco años después, estaba en el gobierno.

Ese joven de 1982 (aunque tuviese ya cuarenta años), que todavía conservaba el aspecto y el lenguaje de un hombre de izquierda, fue adoptando con cautela otra piel, o tal vez, de forma más sencilla, reveló su verdadero carácter. Es probable que él mismo no imaginase su destino cuando, junto a González, empezó a sucumbir ante las hipotecas del poder. Solana pasó de escribir folletos contra la entrada de España en la OTAN a defender la permanencia en la agresiva alianza militar dirigida por Estados Unidos. Ahora sabemos que aquellas palabras eran tan hipócritas como lo fueron en su día las proclamas republicanas del PSOE en los primeros años del nuevo monarca impuesto. Él fue, como portavoz del gobierno, uno de los protagonistas de la gran estafa en ese referéndum sobre la OTAN en 1986, cuya manipulación desde los medios de comunicación fue una de las mayores vergüenzas de la joven y tutelada democracia española. González, Solana y sus compañeros de gobierno ni siquiera cumplirían después las condiciones que ellos mismos habían decidido para defender la permanencia de España en la OTAN. Fue un vergonzoso fraude, pero Solana, como González, se enorgullece de su gesto. Consiguió ser ministro de Cultura, de Educación, y, finalmente, de Asuntos Exteriores. Seguía hablando de paz, pero ya transitaba el camino de la guerra. Cuando abandonó el gobierno español en 1995 (apenas cinco meses antes de que González y el PSOE perdieran las elecciones), estaba preparado para dar el salto a las instituciones internacionales: Washington premiaría su aplicación guerrera y atlantista aceptando que fuera nombrado secretario general de la OTAN ese mismo año: pasó de ser ministro de Asuntos Exteriores a hombre de confianza del Pentágono y de la Casa Blanca. Aquel joven que, según gusta recordar, protestaba en los años sesenta contra la infame guerra de Vietnam, se encontraba en ese momento en el corazón de los guerreros del imperio, dispuesto ahora a defender la bondad de los soldados de Washington.

En esas oficinas de la OTAN se fue convirtiendo en un torvo funcionario que, pese a mantener ante la prensa internacional, con consumada hipocresía, la ficción de una cercana calidez, era capaz de defender el bombardeo de poblaciones civiles mientras escenificaba la utilidad de la muerte ante los micrófonos, de defender las matanzas más ignominiosas en nombre de la libertad y de la democracia. Fueron los mismos años en que Yeltsin dirigió la criminal implantación del capitalismo en la antigua URSS, que ha causado la muerte de millones de personas, pero Solana, en sus contactos con el gobierno ruso del alcohólico Yeltsin, siempre mantuvo el apoyo a una desastrosa política que sembró la desesperación y la miseria en las antiguas repúblicas soviéticas. Mantuvo ese cargo de secretario de la OTAN durante cuatro años: cuando lo abandonó había dejado listo el asunto de Kosovo y la definitiva desmembración de Yugoslavia.

En 1999, aplicando las decisiones de Estados Unidos, dirigió la agresión contra Yugoslavia, ignorando a la ONU, violando los tratados internacionales y las convenciones de Ginebra. La OTAN atacó durante cuatro meses multitud de objetivos sobre ciudades y bombardeó a la población civil serbia, causando miles de muertos y llegando a bombardear Belgrado, como en los días de la Segunda Guerra Mundial. Tenían preparado el pretexto: hablaron al mundo de “limpieza étnica”, que, supuestamente, estaba siendo impulsada por el gobierno serbio. Mientras, Estados Unidos y la OTAN armaban a las milicias terroristas del UÇK, creadas por la CIA alrededor del traficante de drogas Hashim Thaçi, un asesino tan feroz que sus propios compañeros apodaron como la serpiente.

Washington y Solana conocían perfectamente las actividades de Thaçi y del UÇK, y sabían que estaban apoyando a desalmados traficantes de drogas y asesinos, pero Solana no tuvo reparos morales en defender públicamente que la guerra de la OTAN contra aquella empequeñecida y débil Yugoslavia era una “guerra humanitaria”. Después, Solana, ya como Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior no tuvo tampoco empacho en apoyar al mismo mafioso Thaçi para presidir el Kosovo que se había convertido en un protectorado de Estados Unidos. Se culminaba así la destrucción de la antigua Yugoslavia socialista y se doblaba el espinazo a Serbia, el último aliado de Moscú en la zona.

No debe creer el lector que estas palabras son una exageración: la propia prensa norteamericana informó en su día de las actividades de la mafia albanokosovar y de los beneficios que conseguían de la droga, la prostitución, el tráfico de órganos y los asesinatos por encargo de los que se nutrieron Thaçi y el UÇK: el relato de sus actividades es mucho más tenebroso y feroz, como recuerda la espantosa “casa amarilla” de la ciudad albanesa de Burel, donde fueron trasladadas por el UÇK centenares de personas para extraerles sus órganos, venderlos después, y asesinarlos finalmente. Washington siempre ha trabajado con mercenarios y asesinos como Thaçi, y Solana lo sabía, pero no tuvo nada que decir cuando Thaçi se convirtió en primer ministro de Kosovo y proclamó la independencia en febrero de 2008, reconocida de inmediato por Estados Unidos, aun sabiendo que violaba, otra vez, el derecho internacional.

Javier Solana no tuvo reparos morales en ser protagonista, y después cómplice, de quienes pisoteaban la Carta de las Naciones Unidos, violaban el Derecho Internacional e ignoraban las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Esa trocha de guerreros infames sería recorrida después por Bush y sus neocons en Afganistán, Iraq y en otros frentes menores donde mostraban el músculo de Washington, pero antes Solana ya había cometido la indignidad de hablar de “guerras humanitarias”. Desde la secretaría general de la OTAN pasó a asumir la responsabilidad de convertirse en el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, durante diez años: hasta ahora mismo, cuando, a finales de 2009, fue sustituido en ese puesto por una baronesa, Catherine Ashton.

Ese hombre es Javier Solana. Es curioso comprobar cómo, a lo largo de esa transformación, de esa metamorfosis casi kafkiana, Solana iba recortando su barba, dejando apenas una sombra, recordatoria de su pasado de joven rebelde. Ahora, casi a punto de alcanzar los setenta años, Solana, convertido en una caricatura de sí mismo, ha pasado a ser asesor para “asuntos internacionales” del grupo Acciona, del empresario José Manuel Entrecanales, vástago de una familia que medró económicamente con la dictadura franquista. Pero los años no pasan en vano, y el endurecido Solana, a quien no tembló el pulso durante los días de los infames bombardeos sobre la población civil en Yugoslavia, se emocionaba recientemente ante los halagos que le prodigaban quienes frecuentan los salones del poder, cuando Juan Carlos de Borbón le otorgaba el collar de la Orden del Toisón de Oro por los servicios prestados, mientras espera que el gobierno de Rodríguez Zapatero le organice el merecido homenaje por su trayectoria. Dicen quienes le conocen que Solana es un hombre apacible, cercano, educado, agradable en el trato, cuyas maneras se han suavizado con los años

La vida nos enseñó a todos hace tiempo que los suaves comportamientos de hombres como él son apenas un disfraz, que les ayuda a soportar la vergüenza. Solana, viviendo en la mentira, acompañando la hipocresía de los poderosos, compartiendo la infamia de la guerra, se muestra hoy como un veterano apacible, un soldado atlantista amante de la paz que se vio envuelto en las guerras por el destino caprichoso. Es probable que ahora le asalte alguna vez el recuerdo de aquel joven barbado que cabalgaba una motocicleta en el Madrid del último franquismo, cuando pensaba que corría hacia el futuro, sin sospechar que se dirigía hacia un destino gris de funcionario, de compañero del imperio, de partícipe intelectual en todas las matanzas que han jalonado este inicio del siglo XXI, de veterano dinosaurio a quien todos recuerdan aprobando todas las guerras de los últimos veinte años.

El texto es bello, "Este rincón está lleno de Lezama, como si fuera una huerta que él hubiera señalado desde que nació para ser, eternamente, un siglo y otro, una huerta poblada de palabras. Góngora y él, de charla perpetua en un mar sombrío."
Y describes con acierto a Lezama Lima, pero....es que a mi y no sé realmente porqué, no tengo argumentos de peso, sencillamente sensaciones mias, nunca me gustó Lezama Lima, era de esos autores que mencionas cuando algo no tiene realmente sentido, o quieres que sea muy rebuscado el comentario. Nos parecía hueco, y digo nos porque son lecturas compartidas y opinables y a niguno le gustaba.
Con el tiempo, como todo aprendí que esas frases guarsaban una gran sabiduría y tb con el tiempo repasé alguna lectura, quizás la más conocida,Muerte de Narciso y luego su antología Cubana de Poesia, revolvi un poco más su lectura, y entré en su obra quizás más famosa, o eso dicen,Paradiso. Pero más que nada por la fama que le precedia,Paradiso fue calificada por las autoridades cubanas dos años más tarde como "pornográfica" debido al tema de la homosexualidad en su trama y esto sirvió de antesala a la acusación por actividades contrarrevolucionarias en 1971 que le amargó los últimos años de su existencia.
Y que yo pensé la total injusticia que se le hacía, realmente nunca entendí o más bien critiqué esa actitud homofóbica de los Países Comunistas, eso jamás fue comprendido por mi. Y Lezama Lima era un autor muy culto, que realmente no fue en su justa medida valorado porque de eso se encargó ese puritanismo y machismo de los Comunistas, Cortazar siempre lo tuvo muy presente, pero el daño que le hicieron influyó mucho para no encontrar al escritor ni a su obra sino ya muy tarde. Yo solo hablo por mi, y por mi gente, no puedo generalizar y menos cargarme algo tan realmente vivo que una vez nos parecía sin sentido y poco creible.
Pero ya se sabe, estas cosas , solo con el tiempo salen a flote o renuncias totalmente.
Quiero darle la bienvenida a Ferrán, se te echaba de menos, y a Paco porque es fundamentalmente un hombre bueno y generoso.
A todas esas personas que contribuyen a que este Blog de Juan sea un referente. Gracias Antonio Corbalán, la botella ha llegado a la orilla entre espuma y salitre.

Detalles, sin duda.

Xavier Bassa, no recuerdo haber borrado ese artículo. Imagino que en ese gesto, en todo caso, habría otras connotaciones ajenas al artículo propiamente dicho. Si lo estima oportuno, puede recordar el artículo, cómo no. Un saludo

Publicado por: . | 18/12/2010 23:51:28

¿cuándo te espoliaron a ti la conciencia?

Lo que quiero comentar no tiene nada que ver con Lezama, sino con una vieja entrada de Cruz, donde elogiaba a su amigo Javier Solana. Creo que es relevante.
Recuerdo que hace unas semanas, alguien colgó un artículo de Higinio Polo muy crítico con Javier Solana, a quien reprochaba haber apoyado a un criminal como Hashim Thaci, ayer dirigente de la guerrilla del UCK y hoy presidente de la república de Kosovo. Higinio Polo denunciaba en su artículo (que puede encontrarse en Internet), precisamente el espantoso tráfico de órganos que controlaba Thaci, el protegido de Washington y la Unión Europea.
Juan Cruz borró el artículo, es obvio que no le gustó lo que se decía en él, y tiene derecho claro: es su blog. Pero, después de las revelaciones del informe del Consejo de Europa que el propio diario de Cruz, El País, ha titulado "Kosovo "engordó" a presos serbios para traficar con sus riñones", creo que Cruz debería hacer algún comentario, tanto sobre las razones que le llevaron a borrar el artículo de Polo, como sobre el papel de su amigo Solana en ese repugnante apoyo a Thaci.
La historia pone a todos en su lugar: la OTAN, Washington y Bruselas mintieron, y apoyaron a bandas de criminales y asesinos en su injustificada guerra de agresión en Yugoslavia.

Parafraseando al otro, se podría decir "qué vulnerables se quedan los muertos, o los casi muertos".

Amargura.

A mí también me faltan referencias y lecturas y tiempo ahora para ellas. Ya sé, ya sé que el tiempo es relativo, pero también es absoluto en este mundo de contrarios. Además, a veces, cuando se ignoran los detalles se percibe más el todo. Percibo de este post un todo que no tiene que ver con el humo, sino con las paredes blancas, como cuando los pulmones no funcionan y se respira por la piel.

Precioso texto, Juan. Abrazos. GG

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

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Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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