En la rueda de un avión

Por: | 26 de enero de 2011

De nuevo de camino, ahora hacia Múnich, y después a Nueva York, prosiguiendo un trabajo que acaba en la hermosa capital norteamericana, bajo su luz gris y potente a la vez. Escribí el domingo sobre un escritor francés que había sido consejero editorial de Gallimard, y la voluntad caprichosa de las fechas juntó esa entrada con la amarga noticia, temida, de la muerte en Islandia de Jaime Salinas, editor español de educación anglosajona que revolucionó aquí la historia del libro. Le conocí, le admiré, muchos imitamos, en el universo de las editoriales literarias, cosas que él inventó. El comité de lectores, por ejemplo, que fue, por otra parte, una creación de Gallimard. Salinas quiso repetir en España, y lo logró hasta el punto en que aquí te dejan lograr las cosas, la experiencia de Gallimard. Ayer escribí en elpais.com un texto sobre Salinas como el editor sin límites; hace años hicimos con él una conversación en la que también participó Ruth Toledano, la poeta; fue en la cocina de su casa, para un libro que entonces me encargó Muchnick; ese libro se iniciaba con un prólogo que titulé Jaime Salinas extraterritorial. No recordaba ese prologo, y el libro, que jamás se publicó, era inencontrable. Pero alguien muy querido me recordó esta mañana el título de aquel texto. Es curioso cómo regresan las ideas sobre las personas, el editor sin límites, el editor extraterritorial. Volveré sobre Jaime, y volveré. Por la noche, ayer, estuve viendo una película también sin límites, José y Pilar, del cineasta portugués Miguel Gonçales, sobre José Saramago y Pilar del Río. Sobre una relación pero también sobre el tiempo, sobre lo que queda de aquí al día, esa expresión cervantina que tanto le gusta a mi amigo el poeta Arturo Maccanti, cuyas obras completas viajan conmigo desde hace tiempo. Ahora estoy casi al borde de otro avión, reclamado insistentemente por esta azafata múltiple que es la prisa de viajar. Para qué, diría Saramago, y para qué, diría Salinas. Jaime decía: "Tú veras lo que haces". Ante cualquier circunstancia, ante cualquier arrebato, ante cualquier capricho: "Tú verás lo que haces". Y Ángel González escribió: "Tú verás lo que haces. Yo me lavo las manos". Demasiadas impresiones como para dar por terminado ningún discurso antes de subir a este avión etéreo que es la vida que nos lleva.

Hay 13 Comentarios

Pudorosas gracias, Anónimo. Y saludos a tod@s.

Yo tambien hubiera dimitido.
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Saludos

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¡La madre que parió a Panete! La primera vez callé, pero esta segunda no lo dejo pasar, por mucho que mi ángel bueno prudentemente me repita: se acabaron los gitanos que iban por el monte solos, y el buen tono aconseje no disentir. Pero en ello estamos. Y es que ya está bien de simplificaciones pueriles ¡Y dale con que los escritores – en especial los sufridos poetas- están locos! Pero de qué planeta cree el modesto concurrente – que, dicho sea de paso, me recuerda a Urias Heep- que han escapado los tocados por tan excelsa cuanto sutil musa, o tal vez lo han hecho de la inconstante Luna, de donde el magnífico Astolfo regresa con el pomo mágico que hará volver el juicio a su amigo Orlando. El artista pone orden en el caos, crea armonía donde antes solo había tinieblas. En este universo es el único dios que reina mortalmente inmortal. Ni siquiera Antonin Artaud o Gerard de Nerval, acosados por las vesánicas huestes de la dama elogiada por Erasmo, se dejan avasallar en sus creaciones por la locura. Esto es, a estas alturas de la tragicomedia, un lugar común. Ya Gustavo Adolfo Bécquer, en cartas literarias a una mujer, manifiesta que al lector le gusta pensar en el poeta como un ser asaltado por una pasión febril cuando escribe, pero que nada más lejos de la realidad: cuando el poeta escribe, cuando el escritor en general lo hace, es un ser sereno que, con culta distancia, va derramando gotas de eternidad en la música de su poesía o de su novela. Para ese ejercicio único necesita tener sus sentidos afinados y su juicio pronto. Bastante tiene con resolver cada día el enigma abismal de su tragedia personal arrojada en el dramático esquife de la vida y enfrentada a la terrible farsa del mundo.

En la pensión de mala muerte que regentaba Queta Claver en la Colmena, en una improvisada tertulia defiende José Luis López Vázquez que un buen jefe de clac es imprescindible para el éxit de una obra, y menciona entre autores que han triunfado gracias a su magistral actuación a un tal Borrás (creo que era este el nombre), a lo que le responde mosqueado Emilio Gutiérrez Caba, sí, hombre, ahora me va a decir a mí que Martínez Borrás le debe a usted su fama. A lo que el gran José Luis, insiste cabeceando, pues sí, pues sí. Pues lo mismo sucede con los editores, hombre son importantes, pero, pero, no hasta el punto de igualar –ni siquiera acercarse- a los creadores sobre cuyas espaldas levantan el negocio editorial y su prestigio.


¿Y Salinas? Alianza Editorial ha amamantado a toda una generación de la que soy deudor. Una dolorosa pérdida.
Por cierto, gesto digno el de Alex de la Iglesia, veremos si la academia está a la altura, a pesar de las presiones fascistoides de la ministra González Sinde.

Por cierto, muchas manos sucias leo por aquí, Juan Cruz.

Pues he estado revisando poemas de Ruth Toledano a raíz de esta entrada y este que anoto, me ha gustado.

Será Súbdita O Reina... de Ruth Toledano

Será súbdita o reina
en la región
a solas.
(Cuando parta el pirómano
hacia nuevos imperios de ceniza.)

Saludos a la autora -y periodista/columnista- que ronda por aquí.

De Maccanti aún no he leído nada.

Juan, Gracias por hablar de Jaime Salinas, editor, hombre culto e inquieto.
No se que tienen los editores que hacen humana la literatura, los poetas, los novelistas y los que escribe libros, se pueden permitir ser locos tanto como sus editores se lo permitan.
Los Editores, son seres que vuelan como los autores pero suben la persiana todos los días, lo mismo pueden estar con Garcia Marquez en Macondo que con Mario en Londres.
Tenemos registrado ciento de profesiones ya no existentes, todas ellas parecian insustituibles de necesarias, pero los editores, me parece que una vez se acabe el libro, la televisión e incluso la radio, seguiran trabajando en la creación de ilusiones.
Salud y Resistir.

"Lo que queda del día", "Tú verás lo que haces", "La vida que nos lleva", "Y para qué", Madrid "bajo su luz gris" hoy, pero no "potente a la vez". Y la voz de otra luz, no gris, pero sí "extraterritorial" y "potente a la vez": la voz de Luz Casal en la Radio, y solapando la suya el fragmento, en otra voz, de una lectura que habla de una mujer que mira el mar por la ventana, y yo lo miro también, pero en el fondo de escritorio de mi ordenador o en mi cabeza, y no quiero seguir porque me salgo del tema del post -aunque quizás se presta a ello con su final abierto- y porque la vida me quiere llevar por caminos que no quiero ahora transitar. Quiero pensar -necesito pensar- en los que salen adelante, como Luz.

Un gran de editor, un lujo de persona. Esperemos que la nueva generación de editores mantengan el fundamento y la visión.

http://literaturabasura21.blogspot.com/

Nos veíamos con Jaime Salinas en la cocina de su casa, que se abría a los tejados de Madrid. Me encantaba pasar esas horas en su ático, que era como un claroscuro: la luz que lo inundaba se tamizaba con su voz de hombre aún lúcido pero ya mayor, con fotos que para él eran las de un padre y para mí las de un mito, con libros, revistas y objetos del pasado que daban fe de la vida ilustrada que nos iba contando, la que aquí apenas había podido ser. Tengo muy buenos recuerdos de aquella época porque él era un hombre exquisito y cálido, cariñoso y elegante, y Juan y yo disfrutábamos trabajando juntos y con él. Y porque aprendí mucho de los dos: Jaime Salinas y Juan Cruz.

Debe haber un vínculo entre arribar en un sitio y partir hacia otro lugar, un vínculo encadenado en los motores que propulsan ese avión que es la vida. El horizonte apergaminado de la tierra que se sobrevuela engalanada de paisajes compuestos como puzles roturados con hileras de árboles o la inmensa textura de los océanos interminables compuestos de brillos iridiscentes. Debe haber un vínculo con la mirada que se sosiega sobre el infinito manto de nubes acolchadas pintadas de ámbar con la sutileza de los rayos del sol en el confín de la naturaleza de la tierra. Un vínculo con la calma chicha de la espera entre el ronroneo del ruido de los motores. Ser y estar se camuflan con la inmensidad del tiempo que se recorre dentro de un sueñecito y la mirada por la ventanilla descubre la línea del cielo de una ciudad apelotonada de rascacielos.
Que tengas un buen viaje por esas tierras.

Me ha gustado leerle, Juan Cruz.

Vi en la tele a Jaime Salinas (canal 33 de la televisión pública catalana) hace sólo dos o tres días, en un documental precioso, más que precioso (no sé qué palabra utilizar o qué adjetivo para definirlo) dedicado a uno de los hombres más sobresalientes de las letras catalanas, Gabriel Ferrater, que fue poeta, traductor, lingüista y profesor universitario. El documental se titula "Metrònom" y está dirigido por Enric Juste. Me pareció un hombre muy amable y quizás hasta risueño...

Gracias por sus palabras.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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