Pero, ¿por qué grita?

Por: | 21 de enero de 2011

De todas las cosas que vi, viví y escuché en las horas, un día y medio, que pasé en Milán esta semana recuerdo dos que no se me van de la memoria. Una es la visita a la extraordinaria librería Feltrinelli Expres en la imponente Estación Central que mandó construir Mussolini. En aquel impresionante trasto que comunica Milán con toda Europa y que es la puerta de Italia hacia adentro y hacia afuera, esa notable familia Feltrinelli, Inge y Carlo, han hecho realidad, una vez más, el sueño del patriarca, el mítico Giangiacomo, de abrir la librería --las librerías-- al público de manera total y libre, quitándoles ese aire de templos silenciosos que tuvieron en tiempos (y sigue teniendo en miles de casos) el aire de las iglesias a las que había que entrar rezando o confesando ignorancia. Son librerías fantásticas, y esta en concreto, la número 101 de las librerías que ha abierto Feltrinelli en Italia, es la más grande de todas, la más arriesgada también, porque se somete a gente de paso que se supone que no tendría tiempo para andar entre los corredores de los libros. Pues la gente anda entre los corredores, busca, encuentra, es atendida por un personal delicado y dedicado, y es una delicia encontrarse con lo que uno busca gracias a una destreza que no hace ruido. Una buena experiencia. Lo otro que quería contar sucedió en la vía Manzoni, cuando me iba del hotel. Llevaban mi maleta a un coche y el señor que se ocupaba de estos trámites reclamó a un taxista gritando. Entonces, el jefe de recepción le preguntó a uno de sus compañeros: "Ma, per ché urla?" Por qué grita este hombre, es innecesario. Se me quedó la frase en la memoria, como un ritornello, como un refrán que serviría para la vida común. Gritamos, todos gritamos, en este blog se grita, en la prensa se grita, se grita en la tele y en la radio, se grita en las casas y en las aceras, se grita en las aulas, estamos sumergidos en un enorme grito, están los gritos de la falsa humildad y los gritos de la abierta pedantería; vivimos entre el grito y el susurro chismoso, entre el deseo de gritarle al otro nuestra propia frustración, nuestra animadversión o nuestros malos deseos, le gritamos al otro automovilista, e incluso nos gritamos a nosotros mismos. Feltrinelli quería librerías llenas de gente que buscara y que encontrara lo que le produjera placer o sosiego (Feltrinelli propugnó que las empresas dieran más días libres para que la gente tuviera más tiempo para leer: no estaría mal que los sindicatos españoles, que ahora discuten con el Gobierno, reclamaran lo mismo); acaso en las librerías y en las bibliotecas no se grita. Juan Carlos Onetti decía que los lectores eran obligatoriamente pacíficos pues mientras se tiene un libro en las manos no se tiene un revólver. Un revólver es un grito. Y todos nos estamos tiroteando todos los días. En lugar de leer. Ah, alguien aquí se llamaba ayer Miguel de Cervantes. No sé qué hubiera hecho Miguel de Cervantes con el tiempo en estos años de bloguerías. ¿Gritar, quizá? Nos hubiéramos perdido el Quijote, la historia del sosiego imposible de un loco.

Hay 36 Comentarios

No puedo creer la fiebre censora que veo que impera en este sitio, porque es eso y no otra cosa, una censura tan terrible que no solo quiere eliminar al adversario sino manipular la opinión de los lectores sobre los motivos por los que se censuran los comentarios, así se "planta" oportunamente el comentario de alguien que se distancia de los censurados o los ataca haciendo creer que se trata de monstruos y que lo que se ha censurado eran monstruosidades, pero son sólo opiniones. ¿Por qué las temen tanto? Esto no se enseña en la facultad y debería, para saber a qué nos enfrentamos como jóvenes periodistas y como ciudadanos.

Jutta, decía que me alegraba mucho verte por aquí otra vez y que lo de "un revólver es un grito" lo has resumido brillantemente, si un revólver es un grito, que cambien por una vez y prueben a proteger su poder y privilegios con gritos.
También daba las gracias a Anamari y decía que su comentario me parecía genial.
Mi comentario censurado decía que cuánta ignorancia y frivolidad se desprende de una boutade como ésta, "Feltrinelli propugnó que las empresas dieran más días libres para que la gente tuviera más tiempo para leer: no estaría mal que los sindicatos españoles, que ahora discuten con el Gobierno, reclamaran lo mismo", tan insultante para los trabajadores. Se puede leer donde dice Jutta.
Abrazos y besos, camaradas.

........ Copio el comentario censurado de Jutta para que tenga sentido mi comentario:

"Vaya con el censor, ha eliminado mi comentario y los de Max también! Así hacían en Túnez y no les dio muy buen resultado.

Max | 21/01/2011 15:14:52 si eso te parece una boutade insultante, qué te parece lo de “un revólver es un grito”? Pues por qué será que los ricos se protegen con revólveres y dejan los gritos para los que dice Chapuza | 21/01/2011 16:47:10, “los hambrientos, deportados, desempleados, refugiados, humillados, emigrados, agredidos, estafados, violados, explotados, torturados, burlados y demás tunecinos del planeta”?

Aquí como de costumbre, los que se benefician del capitalismo “predicando mansedumbre” a las víctimas -genial, Anamari | 21/01/2011 19:33:10!!- y debatiendo educadamente sobre la miseria de los otros …

p.d. Besos, queridos camaradas! … missya jaydee

El comentario de Max que cito se puede leer en http://seloqueborrasteis.wordpress.com

Publicado por: Jutta | 22/01/2011 15:57:39"

Me desligo absolutamente de los comentarios de Jutta, Max, Anamari y cía., pues la referencia que he hecho en mi último comunicado respecto al de Chapuza tiene que ver con una actitud abierta que sintoniza con los contenidos de su más reciente intervención y está muy alejada de la bronca que tienen montada en este blog los susodichos. Lo puntualizo, porque no quiero que sea aprovechada “de contrario” para arrimar más lecha al fuego de la disputa, la obstrucción gratuita y la intolerancia.

MAESTRO CRUZ
Triste noticia la del cierre de LA CLANDESTINA,el que siga la editorial policarbonados ,es el único consuelo, en un país que grita y se estebaniza por momentos por la labor de los casposos. Un saludo a Mariano y a todos los amigos de los libros

Saludos Paco

Indudablemente, Miguel de Cervantes tendría un blog. Y sobre gritar, la verdad, no me imagino yo a Cervantes gritando en su barrio de Madrid (otra cosa es aquellos años en que lo tuvieron cautivo).

Hablando de librerías, hoy sábado acudiré por última vez a un sitio de culto donde no se grita. No me refiero al término acuñado en la moda, sino a un término muy personal. Para mí, un sitio de culto, es aquel que sin darme cuenta pasa a formar parte de mi pasado, dónde se queda en un rincón especial de mi experiencia por haber sido un lugar dónde compartí algo con los demás.

La librería Clandestina, cierra.

Hacer feliz al que anda perdido, enseñarle la puerta de un mundo que desconoce, darle un cubículo recóndito dónde encontrará a otros como él… estos son los versículos de una biblia de amigos.

Pues bien, esta tarde habrá un funeral. Y nó será el de Patroclo. Ni estará Aquiles, creo. Imaginad que el funeral fuera de un ave fénix. Y que de su pira surgiera otro destino. Por eso en el entierro habrá un encuentro de risas, de cervezas y de buenos deseos porque este ave decide no quedarse en un nido, sino volar, volar por el mundo editorial, continuando alcanzando estrellas a quién las ve lejanas, haciendo sonreír con proyectos a quién ni siquiera los había soñado. Editores policarbonados siguen vivos. Si os apetece el sepelio, será un placer compartirlo con vosotros.

Va por ti Mariano y por el resto de policarbonados.

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El capitalismo es un sistema económico, no político, que busca, como todo sistema económica, asignar recursos escasos entre fines diversos, casi infinitos.
Nos dice Gaspard.
Pero el sistema capitalista necesita un sistema politico que lo proteja, unos politicos que admiren lo efectos del capitalismo en la sociedad, y que teman la socialización del capital, el que proteje a la parte de la sociedad mas pobre y crece con la clase media.
Al sistema capitalista y los gobiernos conservadores que lo proteje, la clase media y pobre les importa como miembros del mercado propio, ese que presume de ser, una sociedad del mercado libre.
Recordemos que en EE.UU viene manteniendo el 25% de pobreza sin cambiar de color su cara.
Salud y Resistir.

Siento romper las buenas maneras y el tono rosa de las numerosas exégesis aquí vertidas sobre el grito. No hay que confundir el grito con alzar la voz. Lo entiendo, si acaso, en un aficionado, pero no en un hombre de letras. Esto lo sabe cualquier poeta. Hay mucha carga de dolor embozada en sus hangares, muchos siglos de silencio detrás de los gritos. Cuando esta mañana leí el artículo, lo primero que se me vino a la cabeza fue “El grito” de Munch, que desmiente toda las teorías del ruido que se le ha atribuido en este post y en muchos de sus improvisados exegetas, porque los gritos que más hondo llegan son los inaudibles.

El grito no es una cuestión de verduleras pregonando su mercancía en la plaza. Es el profundo lamento de la maltratada detrás de los muros donde crecen coronas de tristeza. Es el llanto de las madres palestinas por sus hijos. El sufrimiento de unos padres ante el silencio final de una hija arrebatada por ciegos asesinos monstruosos sin compasión. El ácido desbordado que circula en las gargantas ante la derrota del ser humano frente al hambre, la destrucción, la desigualdad, la injusticia, la manipulaciones de los poderosos, la sumisión de la verdad a intereses bastardos, la guerra (las guerras). Es Moloch presidiendo los cielos y habitando los templos, mientras el burgués defiende su tibieza detrás de una corbata amarilla sobre un tapete verde, vociferando: hagan juego señores. Pero las cartas están marcadas y los dados cargados. La gran tragedia humana, trucada. Pero, ¿qué voy a añadir yo al demoledor grito que Allen Ginsberg recoge en “Aullido”? Es la naturaleza atravesada por un grito infinito, como en Munch, sin ruido (¿desde cuándo lo ha tenido la angustia?), porque el tráfago del mundo apaga la débil queja de los que sufren. ¿Por qué se olvidan estas cosas, Juan? ¿Acaso hay que revivir a Zola y su j’accuse para reconocer que la comodidad del bienestar se ha tragado al luchador que un día fuimos?

Por lo demás, el Quijote no es sino un grito desde principio a fin, desde esa entrada en la posada que alienta al caballero de la triste figura para atravesar los campos (atravesando los campos, sin distinguir los veranos de los inviernos, sucio, inútil y feo, como una cosa usada, era para los niños alegría y diversión –escribe Baudelaire-, demostrando una vez más que un libro es todos los libros) gritando justicia, como bien observó León Felipe, hasta el aullido final donde Quijano “recupera la razón”. ¿Tenemos que recordar al Licenciado Vidriera para completar la interpretación tan pobre que aquí se ha hecho de una de las obras más inmensas de la historia de la Humanidad?

Chapuza, te he criticado cuando he creído que rompías el discurso con una cuestión que no tenía nada que ver con él. Ahora tengo que reconocer, por lealtad a mí mismo, que has hecho una excelente aportación a la que, en justicia, hay poco que añadir.

Miguel, no estoy tan seguro de que los derechos de segunda generación sean más importantes que las libertades formales, ni lo contrario, como creía Berlin. Son igual de importantes. Hablando de Italia, está la RAI 3, con las mejores audiencias, contra Berlusconi, La Repubblica, El Corriere, L'Unitá, Micromega, Il Fatto Quotidiano. Hay manifestaciones cada dos por tres contra las políticas de Berlusconi y contra su propia persona. Y, por otro lado, está el personaje en sí, que provoca indignación: nepotismo, usura sexual, negligencia, colusión, corrupción, conflictos de intereses, incompatibilidades, prevaricación... Miguel Mora, que se llama como tú y es igual de brillante que tú, tiene un blog aquí al lado. Desde Roma nos cuenta lo que hace ese señor, por llamarlo de alguna manera.
Los sistemas económicos y políticos, creo, no van juntos. Al capital le es igual que la política sea democrática o dictatorial, por eso las apologías del capitalismo, "que trae democracia, bla, bla, bla", es una memez. El capitalismo busca la salida más eficiente en su campo, y lo consigue sólo a veces; las repercusiones políticas y sociales de ello le trae sin cuidado. Sin embargo, en cuanto al sistema alternativo, la relación entre política y economía son más complicadas. Cómo conseguir descentralización en lo bajo sin alterar la centralización en lo alto es la pregunta que se formuló Fromm hace 70 años. El año pasado Toni Negri y Michael Hardt, en 'Commonwealth' se la seguían realizando. Por algo será.
Y en cuanto al mercado negro, está presente en todos los sistemas económicos. Orson Wells acaba muriendo en esa magnífica película -desde entonces Suiza ha progresado: hoy, además de relojes de cuco, sabe producir paraísos fiscales muy puntuales y silenciosos-, mientras que en 'El jardinero fiel' moría el bueno.
Estamos mejor que nunca, pero aún estamos mal. Sin embargo, hoy en la India una hambruna como la de los 40 resulta imposible. Sigue habiendo hambre, pero las hambrunas que se llevaban por delante a decenas de millones de personas ha terminado. En unos años la malaria habrá sido desterrada en el África subsahariana. Por supuesto que existían los medios para haberlo conseguido antes; precisamente por eso, porque ahora se está haciendo o se ha logrado, digo que avanzamos. Y también existe una demanda de alimentos y de medicamentos donde antes no existía. Por ejemplo, Brasil. Lo conseguido por Lula es extraordinario. La clase media, en medida brasileña, es mayoritaria por primera vez en la Historia.
Hay muchos motivos para seguir indignados, pero es en el terreno de las medidas prácticas en las que se solventarán los problemas que indignan.

Cuando la palabra es sustituida por el grito,la razón y el argumento se pierden en favor del ruido. Quien grita no quiere entenderse, desea imponerse. La imposición no precisa de la convicción sino del sometimiento del otro. Quien grita gana cuando el otro enmudece y gana también cuando el otro le grita, pues le somete a la tiranía del sonido y no a la escala del argumentario. Hace años, Ortega hablaba de que las masas se rebelaban, querían su cuota de protagonismo, su visibilidad. Ahora ya superaron ese estar presente, ya no se rebelan, ahora tiranizan, esclavizan, someten o en ello están,a todos a sus dictados, a sus modos y sus modas. Prima el grito, lo vulgar, en ensimismamiento social en en el ruido, en lo chabacano. Se hacen fáciles juegos de palabras a cuenta de lo ético y lo estético, pero esa arcaica distinción no es el debate. La ética ya no está en el terreno de juego, ni el silencio,ni la meditación,ni la sabiduría. Ahora es la hora del negocio, de la producción al más por la retribución al menos. De los derechos del hombre y del ciudadano, se pasó a los derechos del consumidor y cuando uno se convierte-Bauman dixit- en residuo humano, cuando queda fuera del sistema y nada produce y solo consume gasto social, deja de ser persona, se convierte en bulto sospechoso. Pronto la iglesia. que dice estar en España en tierra de misiones, negará que los marginales tengan alma. Para que gritar si ya está escrito que nunca los desheredados ni los mansos poseeran la tierra..........

No hace falta gritar, cuando se tiene el vientre lleno y, si no, que se lo pregunten a los bebés. Se puede razonar cuando la diferencia es estética o ética, pero cuando es física es más difícil. El planeta estalla por todos los lados y sin embargo, se vive mejor que hace un siglo. Parece que aún tenemos que descubrir la teoría de la relatividad, aunque Einstein lleve muchos años muerto.

Y curiosamente todo el mundo vive mejor, especialmente los ricos, que jamás en la historia de la humanidad han acumulado tanta fortuna y, en consecuencia, tanto poder político, militar e ideológico. Las quinientas personas más ricas del planeta reciben un ingreso superior al que tienen los cuatrocientos diecisiete millones de personas más pobres. La explotación despiadada de una gran parte de la humanidad durante siglos y los avances tecnológicos que esa misma explotación ha hecho posibles, han creado y crean riquezas muy calculables que no pueden atenuar la miseria en la que vive la mayor parte de la humanidad, porque hacerlo no sería rentable según la lógica del monstruo, el capital, y de sus servidores, los privilegiados. Mil doscientos millones de personas sufren de insuficiencia alimentaria, aunque se produzcan alimentos para satisfacer el doble de la población del planeta. El despilfarro, la ineficacia, el egoísmo, la creación de falsos valores, de espejismos, de carreras hacia ninguna parte: ese es el capitalismo. El digno heredero de la monstruosidad feudal, por eso los ricos se llevan tan bien con los reyes.

Un tipo se puede montar en un avión cargado con una tonelada de oro, evidentemente robada, porque ya me dirá usted cómo se puede ganar dignamente una tonelada de oro durante la vida útil de una persona, mientras millones de turistas no pueden subir a un avión con una botellita de champú, porque podrían ser terroristas. La culpa la tienen los controladores.

Unos pocos manejan a su antojo inmensos capitales, mientras la mayoría no tiene para comer, o para estudiar, o para soñar, que también es un derecho. Levantemos los hombros resignados: siempre ha sido así. Claro, lo que pasa es que ahora sabemos que unos puedan acumular, porque otros no pueden vivir. Es como la teoría de la relatividad, pero en economía. Nadie puede llamarse a engaño: Marx, como Einstein, lleva muchos años muerto.

¿La indignación es el primer paso hacia el compromiso ciego? Quizá es verdad para los que comprometerse es una cuestión estética o ética, no física. Los explotados sufren, razonan, se indignan. Y gritan, ya lo creo que gritan: gritan cuando los torturan, cuando se prenden sus ropas, cuando piden justicia, o cuando se emborrachan para huir hacia la inconsciencia, que es el primer refugio del animal que somos todos.

Enlazo con las últimas líneas de Gaspard: -Si el que conmina a echarse al río es el primero en lanzarse a él, hay mayor coherencia. Pero esos casos son los menos; esa gente prefiere gritar desde tierra...
para ver a Don Quijote cabalgando contra las multinacionales ongs.
Me gustan más las bibliotecas que las librerías y me hace gracia que la gente de la calle grite. Es chocante que lo que servía para sobrevivir, la voz, se haya convertido en una agresión.
-Baja la voz
(hace tiempo que cambió el mundo)
Pero la vida hace tiempo que se marchó de la calle, de los patios y plazoletas, de los quioscos y de los cafés, del trabajo.
Buscar la vida en los blogs tampoco es cuestión porque el omnipoder es imposible y además no es natural.
Aunque no he gritado por eso sino contra la barbaridad que acampa en nuestro País como Pedro por su casa, puede ser que también por eso se grite.

Banquero, banquero, banquero,
tú tienes cartera, yo tengo dinero.

Banquero, banquero, banquero,
tú no debes nada, y yo el mundo entero.

Banquero, banquero, banquero,
tú tienes billetes, Y YO UN AGUJEROOOO!!!!


http://www.youtube.com/watch?v=Wv5dh8v7mDs&feature=player_embedded

Te decía que el propio Giner reconocía que el capitalismo no es compatible con los derechos humanos. Curiosamente los derechos humanos de 2ª generación son los más importantes: sanidad, educación… Los de 1ª : libertad de expresión, movimiento… no salen tampoco muy bien parados, wikileaks los deja con el culo al aire, ¿ no está mediatizada la libertad de expresión? Y ¿la de asociación? ¿ tiene la misma oportunidad Cascos de crear un partido que otra persona? ¿ de financiación, también? Y los muros entre México y Estados Unidos, entre Israel y los Palestinos, entre España y Marrueco ¿ facilitan nuestros movimientos? Por mencionar los muros físicos.
¿ Y esa distinción entre sistema económico y político? ¿ no están relacionados?
¿ Mejora?, claro que sí. Para unos más rápidas que para otros, y más accesibles. Cuando se descubrió la penicilina algunos la tuvieron antes que otros. Y existió mercado negro ( “ El tercer hombre”). Hoy la penicilina, no sólo son los stents coronarios, para algunos es la protección ante el cólera, la malaria. Y el mercado negro – de hombres, no digamos de mujeres – sigue existiendo. Nuestro democrático presidente de Italia, sabe algo de eso. En fin…

Miguel, el capitalismo es compatible con los derechos humanos, con los derechos humanos originales -libertad de expresión, de asociación, de reunión, de culto, de movimiento- y los de segunda generación -sociales/económicos: educación, sanidad, pensiones- sólo si la política democrática lo gobierna. El capitalismo es un sistema económico, no político, que busca, como todo sistema económica, asignar recursos escasos entre fines diversos, casi infinitos. Lo hace a través de la acumulación de capital en el proceso de formación de oferta y demanda, constitución de mercados y organización de las fuerzas de producción y las relaciones de producción. El resultado es la concentración, de cuota de mercado, de renta; es decir, la destrucción del propio mercado y la destrucción de las libertades formales y reales. Económicamente es el más eficiente, no el eficiente. Políticamente es devorador y cruel, darwiniano. Sin Estado se convierte en la Inglaterra dickensiana o la Francia de Napoleón III, con Estado correo el riesgo de fusionarse con él y, mediante el derecho, convertirse en una explotación legal y moralmente sancionada, naturalizada.
Hoy estamos mejor que nunca, en Occidente y en el resto del mundo. En educación, sanidad, ingresos, medio ambiente, transporte. Ayer había mucha más hambre, más analfabetos, más gente moría por enfermedades curables, vivíamos en ciudades más insalubres, en pueblos más aislados. Nadie puede negar que en China o India viven mejor hoy que hace una década, y no digamos un siglo. Lo mismo cabe decir de Occidente. El futuro no está tan claro, y el miedo a perder parte de los progresos obtenidos, provoca miedo y ansiedad. Recurrir sólo a las estadísticas y ponérselas en la cara a un trabajador temporal de 35 años, con hijos, que apenas llega a fin de mes, que asiste a la degradación de la escuela a la que van sus hijos, sería una inmoralidad. Obviar las mejoras de estas últimas décadas, también.
No estaba comparando a Hessel con Millán Astray. El segundo, de haber sido francés, habría sido el torturador del primero. Lo que sostengo es que Millán Astray también estaba indignado. Puede que los señoritos y la oligarquía que manejaban a los Millán Astray no estuvieran indignados, sólo preocupados por sus intereses económicos, pero los Millán Astray creían que tenían motivos para odiar y crear un mundo nuevo.

Se me olvidó una piccolina serenata, antes que Giner llegara a decir eso, antes, ya lo sabíamos unos cuantos, por lo que nunca fuimos del agrado de quienes sostenían lo contrario.

Hay comentarios muy interesantes que nos hablan de los derechos y de lo divino y humano, y tanto uno como otro es el grito lo último que te queda cuando ves injusticias, atrocidades, desde antes del 79 lo que dice ese intelectual que no he leído no es nada nuevo, es muy interesante y nos recuerda que aún en ese año hay que gritar, no de crispación ni para quitar o poner razones, el grito de Munch es un grito ante un ataque de ansiedad que padece, se quiso ver otras cosas en ese cuadro, lo rojo la sangre la Guerra, pues no, y seguramente para su protagonista dibujarlo y pintarlo fue una terrible angustia.
Los gritos de los que van a gasear en campos de concentración, son gritos de miedo,hay gritos de indignación, claro que lo hay, y de impotencia, desgarradores antes noticias tremendas como el 11 S, 11M. ¿Creen que nadie gritó?
Es un grito al cielo como cristianos que ven ¿Padre por qué me has abandonado? , Aldo Moro, ¿No creen que gritó cuando imaginó su suerte? los de la Estación en la que los Brigadas Rojas pusieron bombas, ¿No cree que gritaron, aullaron? el Grito es quizás el último sonido que emitimos ante cualquier barbaridad.
Pero Juan habla, o así lo entendí que la gente ya solo se dirije entre si a voces, a gritos, unos hablan por encima de otros y nos vamos quedando sordos, Por qué gritamos? para hacernos oir? nadie oye a nadie porque no va admitir otro argumento que el suyo. Antes gritar hablando era de mala educación, ahora es que no la Hay? o el grito como el insulto da razones a quién no las tiene?.
Bueno sé que lo que yo diga poco interés puede tener, porque el grito va unido a otros códigos , hay gurús del grito y del insulto, de hecho se insulta a gritos, no se dice , perdone usted señor me parece que es....y ahí iría el insulto, no se hace así, y cuanto mas alto parece que más poder tiene.
A mi Milan no me gusta, y he estado por algunos motivos y en Italia gritan, en Roma más, Ma qui cosa fa un durce??? preguntó una enloquecida cajera a una Canaria que quería pagar "Un durce", era de Teror, para aclarar que en algunos lugares de Gran Canaria cambian la "L" por la "R", pues eso, ¿Ma que cosa fa un durce??? a gritos naturalmente.
Y la razón no se impone nunca, ni a gritos ni en silencios, se tiene o no se tiene.

Gaspard, decir que tu comentario es magnífico, tratándose de ti, casi se diría que es un pleonasmo. Me gustaría quizás apuntar algunas cosas con calma pero me temo que no tendré tiempo hasta el lunes y para entonces ya habrá cambiado el tema del blog. Nos queda siempre, eso sí, tu blog. Asegurarte – lástima de grabación – que Giner dijo esas cosas y otras igual de sorprendentes, extrañas y contradictorias. Reconoció que el capitalismo no es compatible con los derechos humanos ( algo en lo que yo siempre insisto). Y si el capitalismo no es compatible con los derechos humanos ¿ cómo y desde qué óptica humana – que no sea únicamente desde la mirada de los privilegiados – se puede defender?. Y, quede claro, que las visiones de socialdemócratas como Toni Judt, me parecen asumibles. Razonables los objetivos de reforma profunda del sistema capitalista, lentamente, al margen de revoluciones. También muchos aspectos del pensamiento liberal que es más que una teoría económica.
Giner decía lo mismo que tú: nunca hemos estado mejor. Magro consuelo. El problema es que los que están peor – en un porcentaje alto – no tienen ni ocasión de manifestarlo ni son conscientes de ello: la supervivencia no deja tiempo para pensar. Están mejor porque viven de promedio 40 años en lugar de 25, porque tienen un dólar al día en lugar de unos centavos. Y – por favor – cómo comparar la indignación a la que apela Hessel con la de los seguidores de Millán Astray. Si la indignación es una moneda, las caras son opuestas.

Cuando el silencio viene disfrazado de insulto...No se oye apenas de disimulado, pero en el fardo trae el pecado.Como diría otro Miguel, esta vez de apellido Unamuno: cuando se elogia en España, hay que saber también ver contra quién va el elogio.

Negri escribió en 1979, un año después del asesinato de Moro: "Nada revela hasta tal punto la enorme positividad histórica de la autovalorización obrera, nada distinto del sabotaje. Nada distinto de esta actividad continua de francotirador, de saboteador, de abstentista, de sujeto desviado y de criminal en la que me veo inmerso. Cada vez que me enfundo el pasamontañas siento inmediatamente el calor de la comunidad obrera y proletaria. Esta soledad que experimento es creativa, esta condición separada que vivo es la única colectividad real que conozco. Y no me es ajena la felicidad del resultado: cada acción de destrucción y de sabotaje redunda sobre mí como signo de conexion de clase. Y no me ofende el eventual peligro: antes bien, me llena de emoción febril, como cuando uno espera a su amada. Y no me conmueve el dolor del adversario: la justicia proletaria tiene la misma fuerza productiva que la autovalorización y la misma facultad de convicción lógica." ('Los libros de la autonomía obrera', Akal, "V. El dominio y el sabotaje". "2. El sabotaje obrero".).

Hay mucha gente indignada, siempre la ha habido. Los que gritaban, "¡Viva la muerte!, ¡muerte a la inteligencia!" en el paraninfo de la Universidad de Salamanca a Unamuno estaban indignados. Louis-Ferdinand Céline estaba indignado. Los del 6 de febrero de 1934 estaban indignados. Seis años después pintaban una casa maravillosa, sostenida por los pilares de la Revolución Nacional: Disciplina (Escuela), Esfuerzo (Comercio), Ahorro (Campesinos) y Patriotismo (Legión), comparada favorablemente con una casa derruida llamada "democracia", podrida hasta sus cimientos. No es importante determinar si eran víctimas de la violencia política, de la violencia económica, de la violencia simbólica, de la violencia estética (hoy veía un cartel que decía: "Propiedad privada. Prohibido el paso al público y los animales"...), o no lo eran en realidad; ellos se veían a sí mismos como tales, y eso alimentaba su indignación y elevaba el volumen de sus gritos. Estar indignado no da la razón, más bien nubla la razón. Como le dice Boris Cyrulnik a Stéphane Hessel, la indignación es el primer paso hacia el compromiso ciego. Hay que razonar y no indignarse. El grito es el puñetazo que nos damos en nuestro propio cerebro para acallar nuestra razón. Y una razón más para guarecernos de los gritos y la indignación: es gratuía, sale gratis, a quien los profiere o la personifica, pero resulta muy cara a quienes se les encarga que trasladen a la realidad sus deseos. Porque no sólo para leer hay que tener tiempo libre; para indignarse, también. Casi siempre quien grita, o se indigna, no tiene cadenas que perder, pero sí mucho puede perder mucho tiempo, porque le sobra.

No he tenido la suerte de escuchar en persona a Giner. Sí que he leído varios de sus libros, y me sorprende que dijera eso. En perspectiva, nunca hemos estado mejor, alguien podría hasta gritar de alegría. La sociología intenta iluminar posibles alternativas de futuro, a partir del diagnóstico del pasado y del presente. La falta de perspectiva, el infradiagnóstico, la omisión y la parcialidad ciegan nuestra visión de lo que se sufría en el pasado. Existe el dicho de que todo pasado fue mejor. Para muy pocos. Pero aún hay muchos gritos de dolor, por enfermedades, por hambre, por violencia o por miedo a perder el estatus adquirido. Quien no quiera oírlos corre el riesgo de despreciar a las víctimas, reales o imaginariasm y abrir la puerta a los Le Pen, Haider, Wilders y compañía. Sin embargo, tan malo como despreciar el grito o la indignación es creerlos justificados, en su origen y su eco. Cuando el río suena, agua lleva. Dejar que la gente se ahogue en él es inmoral, pero cuidado con beber de él, porque puede estar envenenada, e invitar a la gente a beber, sospechando que pueden morir envenenados, no es mucho más moral. Si el que conmina a echarse al río es el primero en lanzarse a él, hay mayor coherencia. Pero esos casos son los menos; esa gente prefiere gritar desde tierra.

¿Desde Italia con todo lo que está pasando envía un sermón predicando la mansedumbre? No sabía que El País es ahora una sucursal de L'Osservatore Romano, Monseñor.

Max y Chapuza, me han gustado mucho vuestros comentarios, concisos y rotundos.

Miguel Mora, muy interesante tu distinción entre el grito y el Grito, entre el grito y la Rabia

Por cierto mientras Negri pasó años de cárcel y destierro, Andreotti – del mismo partido de Aldo Moro – no hizo demasiado por evitar su muerte. Léase, por ejemplo el libro “Todo Modo” del impagable Sciascia. Giulio Andreotti, vive en libertad, es respetado y comulga.

Dice Juan Cruz que un revólver es un grito y que todos nos estamos tiroteando en lugar de leer. Y cita al Feltrinelli patriarca. Imposible ignorar que este Feltrinelli, librero y activista político ( no creo que sea una contradicción) murió intentando poner una bomba. ¿Equivocado?: probablemente. ¿ Consecuente?: sin duda. En aquellos “años de plomo” Toni Negri – intelectual de talento innegable – fue acusado de inspirar a las “ Brigadas Rojas”. Yo no soy partidario de la violencia. En su último y famoso librito ( por lo corto) Stéphane Hessel insiste en que la no violencia es el camino que debemos aprender a seguir. Insiste en que el terrorismo no es eficaz y en que la violencia da la espalda a la esperanza. Sin embargo nos llama a indignarnos “ Indignez vous” como primer paso para cambiar las cosas. No por eso deja de llamarnos la atención sobre el hecho de que las autoridades israelíes han “cuadrado el círculo” denominando algunas marchas palestinas como “ terrorismo no violento”.
Hace dos días asistí a una conferencia del sociólogo Salvador Giner, atraído por su prestigio, ganado a lo largo de muchos años en universidades de E.E.U.U. Inglaterra, Alemania y Cataluña. Sólo estuve de acuerdo con él en el inicial “buenas tardes”, hacía mucho tiempo que en una conferencia no podía estarme quieto en el asiento ante las cosas - contradictorias, por cierto la mayoría – que decía. El señor Giner – lógicamente – me da ciento y una vueltas en formación y títulos académicos pero insistía en que ( el tema era el futuro del capitalismo ) el capitalismo era el sistema que había producido más riqueza, que su propia definición como sistema económico eludía consideraciones morales ( el capitalismo hay que definirlo como amoral, no como inmoral, por lo tanto), en que el sistema capitalista había hecho más por la liberación de la mujer que las feministas o las sufragistas ya que, cuando el hombre se incorporó a las guerras la mujer tuvo que acceder al trabajo, que el propio sistema es el que mejor lucha contra el cambio climático porque el hecho de que exista éste anima a muchos empresarios a crear empresas para luchar contra dicho cambio etc. etc. Y nos animaba a tener paciencia ( cuando en el coloquio le pregunté por las abismales diferencias en el reparto de esa riqueza generada) porque peor era la esclavitud y peor se vivía en el Egipto de los faraones. …

Seamos no violentos pero no olvidemos que no sólo matan las pistolas y que no sólo roban los ladrones ( sea para acumular dinero o porque no tienen que comer), lo hacen también honorables empresarios, banqueros y “dejan morir” electos - o no – presidentes de gobiernos que jamás van a sufrir la inquietud de acabar en la cárcel: ahí está Baby Doc, o Kissinger y acaso Baby Doc no lea mucho pero Henry K. Seguro que sí y sin pistolas y con libros ha sido terrorista, vamos a poner “presunto”. Pero sólo , por si las moscas…

Manzanas levemente heridas
por finos espadines de plata,
nubes rasgadas por una mano de coral
que lleva en el dorso una almendra de fuego,
Peces de arsenico como tiburones,
tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
rosas que hieren
Y agujas instaladas en los canos de la sangre,
mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
caeran sobre ti. Caeran sobre la gran cupula
que untan de aceite las lenguas militares
donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
y escupe carbon machacado
rodeado de miles de campanillas. Porque ya no hay quien reparte el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elegantes.
No hay mas que un millon de herreros
forjando cadenas para los ninos que han de venir.
No hay mas que un millon de carpinteros
que hacen ataudes sin cruz.
No hay mas que un gentio de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debia hablar,
debia gritar desnudo entre las columnas,
y ponerse una inyeccion para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible
que disolviera sus anillos y sus telefonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavia,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisan. Los maestros ensenan a los ninos
una luz maravillosa que viene del monte
pero lo que llega es una reunion de cloacas
donde gritan las oscuras ninfas del colera.
Los maestros senalan con devocion las enormes cupulas sahumadas
pero debajo de las estatuas no hay amor,
no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
El amor esta en las carnes desgarradas por la sed,
en la choza diminuta que lucha con la inundacion
el amor esta en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
en el triste mar que mece los cadaveres de las gaviotas
y en el oscurisimo beso punzante debajo de las almohadas. Pero el viejo de las manos traslucidas
dira: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos
dira: amor, amor, amor,
entre el tisu estremecido de ternura
dira: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita
dira: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios. Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror palido de los
directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violin o de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cupulas,
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como ninas
y rompan las prisiones del aceite y la musica,
porque queremos el pan nuestro de cada dia,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.
Grito hacia Roma,F,G,Lorca
Saludos Paco

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¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

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Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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