La despedida del editor

Por: | 29 de marzo de 2011

Estuve anoche en el homenaje de despedida a Jaime Salinas, el editor de Alianza y Alfaguara recientemente fallecido. Elsa Fernández-Santos hace hoy una muy atinada crónica del acontecimiento en EL PAÍS, de modo que me detendré en mis propias sensaciones más que en la crónica de lo que pasó. Aunque sin los nombres propios de algunos rostros que vi no podría dar una cumplida semblanza de los sentimientos que pasaron por mi mente mientras se desarrolló el acto. Delante de mi veía a editores jóvenes en la época de Jaime, como Luis Suñén y Manuel Rodríguez Rivero; un amigo suyo de los inicios de Salinas en Seix Barral, Alberto Oliart; editores veteranos, como Javier Pradera, Emiliano Martínez, Jordi Herralde y Mario Muchnik; vi a políticos, como Javier Solana, periodistas, como Miguel Ángel Aguilar. Era como si de pronto toda una época, la de la transición política y cultural de este país, se hubiera concentrado en la Residencia de Estudiantes para decirle adiós a un hombre que representó, en el universo editorial, el terreno de unión, la luz común, de la España de la diáspora y de la España que se quedó aquí, en medio de las sombras del franquismo y en medio también de la esperanza de mucha gente que lo combatía. En la mesa, un joven editor, Miguel Aguilar, que contribuyó muchísimo a que otros de su generación conocieran y estimaran la obra de Salinas, amigos más jóvenes de Jaime, como Vicente Molina-Foix, Enric Bou y Luis Revenga, su sobrino Carlos Marichal, que trajo unas hermosas cartas enviadas por Jaime a su madre, Solita Salinas, su amiga de la infancia y de siempre Teresa Guillén, y Gudbergur Bergsson, compañero de Jaime durante medio siglo. Bergsson, poeta, escritor islandés del que escribí aquí en mi última entrada, narró el entierro y los últimos tiempos de Jaime en Islandia, sobre todo, adonde Jaime iba con él en busca del tiempo fresco cuando en Madrid se achicharraba y en busca del calor de las casas islandesas cuando en Madrid se atería de frío. La narración de Bergsson, que muchos escuchamos sobrecogidos, fue escueta pero detallada, se detuvo en la luz que acompañó a Jaime en los últimos días, antes y después de la muerte, explicó la música con la que le despidió, y elevó a obra de arte el sentido total de esa despedida íntima. Molina-Foix había dicho que Salinas fue siempre un expatriado, y que acaso aquella luz de Islandia había sido el reposo del viaje que no conoció patria. La intervención de Bergsson cerró, en cierto modo, el sentido de esa metáfora de la diáspora perpetua que tuvo otro símbolo en las palabras de Teresa Guillén, hija de la misma tragedia española que convirtió a Salinas en un apátrida en busca de una luz que se le resistía. Al final del acto alguien me preguntó qué sentía, qué sentí mientras escuchaba todos estos parlamentos de despedida. Sentí esa desolación que se padece cuando sabes que no sólo se está diciendo adiós a un hombre y a un amigo sino una época entera de la cultura y del entendimiento de lo que son los libros, de lo que es la cultura de publicar ideas y ficciones. Eso sentí, como un viento helado que no sólo sopló en Islandia.

Hay 18 Comentarios

De: José Luis | 30/03/2011 7:43:28
Para: José Luis | 29/03/2011 22:47:45

Gracias por comentar, sin ti no soy nada.

¿Por qué dices Jordi Herralde cuando él y todos sus conocidos lo llaman Jorge Herralde? ¡Hay que ver como "seis" los mamporreros del Régimen!

José Luís, hay un dicho muy antiguo que dice: no ofende quién quiere, sino quién puede.
Y que le hace a usted parecer que puede ofender, insultar a nuestro amigo Juan.

Las personas se valoran no por su talla, ni por el número que calza, sino por la bondad de su caracter, la calidad humana de lo que dice o escribe y sobre todo por sus conocimientos.
Juan, te deseo Salud y Resitir.


MAESTRO CRUZ

Fe mía

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Pedro Salinas

Saludos Paco


Sé que he escrito una estupidez, pero de todo lo que he escrito sólo deploro mi sintaxis.

Maestro Cruz


Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.
Séneca

Saludos Paco

Como no he sufrido en mis carnes la experiencia de conocer personalmente a la gente que nombra Juan, salvo, por motivos puramente circunstanciales, al acusado de crímenes de guerra, he decidido para distraerme contar el número de palabras consagradas a los nombres propios que aparecían en el texto y me ha dado la bonita cifra de 76 (siete seis). Así que del post de hoy lo que más me ha impactado ha sido comprobar cómo en un escrito tan escaso se pueden acumular tantos nombres propios y, con el pequeño espacio restante, dar "cumplida semblanza" de sentimientos tan grandes.

Se me ocurre que deberían invitar a Juan a las reuniones presidenciales con los sumos sacerdotes del dios Capital, comúnmente conocidos como "los empresarios", porque seguro que luego hacía un artículo con la lista pormenorizada de los participantes, sus secretarios, secretarias, asistentes, asistentas, chóferes y escoltas. Y es que son precisamente esos pequeños detalles de la vida cotidiana los que ayudan a apreciar el valor de la representación popular y el vigor de la democracia. Son, en definitiva, los que hacen que broten imparables los grandes sentimientos.

¡Besos y abrazos fuertes a todos los camaradas!

(Camarada es todo aquel que lucha por la abolición de las clases sociales, por la libertad individual y colectiva, por la democracia política y económica, o sea, por el socialismo y el comunismo, poco importa si pertenece a esta o a aquella organización, o a ninguna: así es como lo interpretaba Marx).

La muerte asusta, mete miedo, pero eso es una trampa para no hacer el bien, la gente ve en la muerte algo desolador, pero es mentira es su vivencia, que no tiene jamas que ver con la verdad, es muy triste despedir a alguien con quien has compartido sinsabores de la vida , pero es más bonito pensar que la vida continua, aunque no la veamos, los que se mueren, ya han acabado de padecimiento, ¿es poco esto?, debemos sentir la felicidad por quien deja este mundo, porque es bien para el y para nosotros, todos necesitamos descansar de la guerra o cruel batalla que libramos en nuestras vidas, el descanso es necesario, sería insoportable la vida entera tener que estar en guerra cruel contra los demás que opinan distinto a nosotros, necesitamos la paz, y la muerte es la paz eterna, al creyente es alegría lo que recibe, al no creyente ni se lo plantea. Bueno Amigo Juan Cruz, serena ese dolor por la persona fallecida, y levanta el ánimo porque aqui quedamos todavía gente que nos necesitamos los unos a los otros, un cordial saludo para todo el mundo entero, aquel que lea estas letras, le deseo vida eterna, y es un deseo que se cumplirá

Bueno Juan Cruz, Jaime Salinas, que más da, todos somos lo mismo, unos carpinteros, otros albañiles, camareros, agricultores, que más da, todos somos recuerdo cuando se deja este cuerpo terrenal, esto es así, pero la valentía de un ser humano, es el aguante el resistir , el todas las aguanta, todas las resiste, es el amor, y es el mejor recuerdo que podemos tener de cualquier persona, sea amigo, compañero, o familiar, la muerte es algo que debemos soportar, porque eso nos añade valor, valentía, para enfrentarnos al mal

Leía este post y el artículo de El País, describiendo ambos una época y la personalidad de alguien que, en su profesió, fue fiel a ella.
Conceptos como "hacer cultura editando libros" o "unión de pensamiento y poética", no sé por qué, por esta magia de la asociación libre, me hicieron recorar a Gabilondo y su reclamo en la presentación de su libro "El fin de una época": los principios èticos como parámetros intocables, tener claro y respetar a aquellos para quienes se trabaja. Igual sí es el fin de esa época: habrá que rescatarla y reescribirla

Bibiana Fernández Simajovich

PD: Vuelve a aparecer la "magia" de Islandia en este blog...habrá que visitarla

La derecha que representa hoy el Sr. Rajoy, no tiene programa electoral ni sabe como dirigir un Gobierno en el poder, por ello se vale de todo lo que le haga falta con tal de crispar, destruir o hundir con tal de ganar votos.
La semana pasada estuvo en la Murcia Mayor Oreja con su verborrea dictando una lección magistrar con las mismas noticias que hace 8 años.

Por la derecha no pasa el tiempo, no aprende, se han quedado en el siglo XIX.
Salud y Resitir.

Al hilo de lo que dice Carlos y abundando en el tema, conviene recordar que durante la tregua declarada por ETA durante el gobierno Aznar, que llamaba a tal organización Movimiento de Liberación Nacional Vasco, no se produjo ni una sóla detención de miembros de ETA por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, entonces bajo la responsabilidad de Mayor Oreja.

Con su permiso y con el debido respeto me permito hacer un comentario sobre un tema que no tiene nada que ver con el asunto del que se trata en su post de hoy, pero que me parece de la suficiente relevancia y actualidad como para hablar sobre ello. El tema es el denominado "caso Faisán" y las correspondientes valoraciones que sobre el mismo tanto la derecha política como la mediática de este país están realizando en los últimos días, con muy mala idea, con mala voluntad, en mi opinión.

Los señores de la derecha deberían saber (lo saben sobradamente) que hay algunos asuntos especialmente delicados y sensibles de los cuales los gobiernos ni deben ni pueden dar cuenta, porque pueden comprometer a la seguridad y a la integridad de personas que se encuentran implicadas "secretamente" en actividades relacionadas con la lucha contra el terrorismo y otras lacras delictivas que pretenden asolar y devastar la convivencia social y el orden natural de relaciones entre personas y pueblos. Las operaciones policiales relacionadas con este tipo de sucesos son complejas, a veces extremadamente complejas, y puede ser que algunas cosas que aparentemente tienen un sentido claro obedezcan a motivaciones cuyo sentido sería una gran irresponsabilidad dar a conocer fuera de lo que son los ámbitos estrictamente policiales o judiciales, y repito que la razón estriba en la seguridad de personas que están poniendo su vida en riesgo en beneficio de todos.

¿No será así, señor Rajoy? ¿No estuvo usted de Ministro cuando el Gobierno del Partido Popular tenía a personas infiltradas en organizaciones terroristas, trabajando secretamente en beneficio de todos para desarticular en la medida de lo posible esas actividades delictivas? ¿No es verdad que en los tristes sucesos del 11 M había un sinfín de personas a las que la Policía que actuaba a las órdenes del Gobierno de Aznar tenía controladas mediante intervenciones telefónicas para saber qué estaban tramando y organizando? ¿No es verdad que Trashorras y compañía eran confidentes o chivatos de la Policía al tiempo que delincuentes? ¿O usted ya no se acuerda, señor Rajoy? O más bien, ¿es que usted ya no se quiere acordar de casos y cosas en las que ahora le ha dado por "hurgar" más con finalidades electorales que por motivos de estricta justicia y legalidad? ¿No estará usted jugando con fuego, señor Rajoy, al poner en entredicho la honorabilidad y la responsabilidad de policías, jueces, políticos, autoridades, por un puñado de votos?

Tenga usted cuidado con el efecto boomerang de las insidias, de las medias verdades calumniosas, de la indecencia política elevada a la categoría de arte electoral. Tenga cuidado, caballero, no vaya a ser que a la vuelta el boomerang le golpee en todos los morros y le deje un mal sabor de boca, que no somos tan tontos ni tan pocos para dejarnos engañar por TAN MISERABLES ESPECULACIONES proferidas por bocas repugnantes capaces de cualquier cosa con tal de obtener el fin perseguido, al precio que sea.

No venga usted a torear de esta manera tan burda, ayer con el GAL y hoy con el Faisán, que va usted a despertar hasta a los tontos que están durmiendo, con tanta estridencia y con tanta INCONTINENCIA como se gasta con sus irresponsables y destartaladas conjeturas y suposiciones.

La edición de un libro fué tan dificil ayer como lo es hoy.
Ayer porque todo estaba por hacer y hoy porque hay tanta maleza, tantos escritores, que es dificil vender algo nuevo sin una gran inversión en publicidad.
Pero lo que si puedo indicar, es que tanto como en los años setenta, hoy en el siglo XXI, la ilusión es fundamental para publicar algo de un autor nuevo.
Salud y Resistir.

Hace falta una perspectiva muy determinada para poder ver lo que sucedió en una época en la que el trabajo de las personas que mencionas era un revulsivo casi infantil en comparación a lo que hoy se necesita para realizar ese mismo trabajo en unas condiciones demasiado determinantes. Existía la autenticidad de apostar por el trabajo comprometido con el arte al que pertenece, existía la modestia de embarcarse en una causa enmarcada en la calidad literaria y además ideológica que exponía una forma de vivir un tanto incierta, se aceptaban trabajos que no tenían trayectorias ya definidas, se apostaba por lo que se descubría sin la imperiosa necesidad de acudir a los mercados. Y resulta que funcionaba, que el trabajo editorial tenía una respuesta en el ámbito del público, que la gente se acercaba a las obras con el afán de descubrir un nuevo mundo literario.
No pertenezco a ese mundo editorial que se está metamorfoseando al ritmo de las necesidades del mercado, y sin embargo soy capaz de discernir entre una época de apuestas frente a otra época de abandonos. Creo que es tan necesario hoy como en aquella época la capacidad de arriesgar que se ofrecía sin el menor sentido de lo práctico y que en la ingente cantidad de creadores que existen en este país se encuentran las semillas que germinarán en la literatura del siglo XXI. Yo solo conozco este mundo desde el punto de vista de un escritor y me parece que existen demasiados condicionantes para que la edición de una obra que podría resultar provechosa no solo en el ámbito de lo económico sino en el artístico sea aclamada por la crítica.
La vida de una persona interesada en la creatividad es una vida que merece la pena ser vivida, así es como supongo que mereció la pena ser vivida por Salinas.

Y estabas tu para hablarnos de los que estaban y lo que se dijo en la Despedida de Salinas, Editor y un buen hombre.
Me recuerdas, haciendo recuento de los que estabaís en el acto, la anecdota de mi abuela sobre mi abuelo, "tu abuelo está más veces en el cementerio despidiendo a un amigo que en el casino jugando al dominó, y eso que le gusta a rabiar".
Toda reunión de amigos, para hablar y recordar al que falta, es una aglomeración de ideas comunes, de momentos vividos entre ellos y el que se marchó, da lo mismo que sean escritores, editores, poetas, novelistas periodistas, bancarios, o fontaneros, les une el cariño que se siente y la vida compartida.
Y eso cuando se es mayor, en edad de merecer, se valora mucho más que cuando se es joven.
Salud y Resistir.

Y estaba usted, Juan Cruz. gracias por tan detallada reseña.

Juan, esto es lo que opina una activista de izquierdas:

http://www.ingenioconsaboralaca.com/2011/03/entrevista-sincera-e-intima-con-alba-de.html

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef014e870966c8970d

Listed below are links to weblogs that reference La despedida del editor:

Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal