El tono del insulto, el cariz de la discusión, el griterío

Por: | 26 de abril de 2011

No suelo responder a los comunicantes que escriben con seudónimo o desde el anonimato. Porque es como si hablaras sin verle la mirada al que te escucha. Pero hoy voy a hacer una excepción, que ni es la única ni será la única, imagino. Y es que en el post anterior ha entrado un amable comunicante a ponderar el artículo que he escrito en EL PAÍS de hoy sobre la sentencia que condena a Miguel Ángel Rodríguez por los insultos (EL insulto) que profirió contra el doctor Luis Montes, anestesista del Hospital de Leganés. Sugiere el comunicante que debería decir lo mismo de María Antonia Iglesias y de otros tertulianos, imagino que se refiere a los tertulianos del programa La Noria, de Telecinco. Aunque creo que en algunos artículos ocasionales de los que hago para las páginas de Televisión de mi periódico, cuando están ausentes los titulares, me he referido a esos tonos agridulces y altisonantes, y en general despectivos de lo que debe ser la naturaleza del diálogo, sí debo decir por qué me parece más grave lo que representa Miguel Ángel Rodríguez. En general, esos tertulianos (María Antonia Iglesias entre ellos, ya que el comunicante la cita, pero hay otros muchos) discuten y se ponen a caldo uno frente al otro, a veces ante la mirada complaciente y otras veces ante la mirada preocupada (eso quiero entender) de Jordi González, el moderador, o el que tendría que moderar. Habitualmente ese griterío que protagonizan va contra terceros, es decir, contra gente que no está presente, personas públicas y en concreto políticos, pero muchísimas veces va contra ellos mismos; se llaman farsantes, mentirosos, se dicen de todo, y unos se defienden mejor y otros se defienden peor, unos gritan más, otros gritan algo menos, pero dirimen sus diferencias ahí, no hay otros daños colaterales, aunque a veces el dañado por ese tono faltón es el telespectador, qué duda cabe. En ese mismo programa (como bien dice el juez que condenó a Rodríguez) el ex portavoz del Gobierno de Aznar insultó de manera reiterada y con un insulto que la cultura del siglo XX convirtió en el peor de todos los insultos (Nazi) a un hombre que había sido puesto en el punto de mira por el partido al que el insultante periodista pertenece. Fue aún peor su intervención en 59 segundos de TVE. Ahí reiteró sus argumentos (?) con una sola palabra, la palabra Nazi. No es correcto que estas cosas queden impunes, y el juez hizo bien en tomar cartas en el asunto. El blog de hoy de Miguel Ángel Rodríguez añade a la injuria que ahora le penaliza el juez, pues Rodríguez arroja una nueva herida sarcástica que hace brotar en los pies de las televisiones y del propio Montes: ¿por qué no le dan el derecho de réplica a Montes, por qué no le dieron la oportunidad de defenderse de lo que él mismo dijo en esas teles? La ironía, decía Pemán, es peor que el fascismo, y de eso don José María sabía muchísimo. Rodríguez no es Pemán, no sabe usar la ironía, por eso prefirió el insulto. Y cuánta ironía le haría falta a esos que discuten; ironía contra sí mismos también, para no entender que lo que sale de sus bocas es tan grave o tan importante como para ser dicho como si fuera un grito y un mandoble del que el otro se tiene que defender para demostrar que tiene, ay, lo que hay que tener.

Hay 28 Comentarios

Me gusta el texto porque guarda alhajas. De algún modo, es en sí un círculo vicioso en torno al humor - que no siempre el insulto- aunque para eso tenemos a los humoristas -que no cómicos-. Hay lascas que se desmenuzan frescas. Otras caen en la lógica contradicción humana, incluida la del autor.

Si la ironía es peor que el fascismo, habrá de ser, tras el calentón interpretativo, su antídoto. Aunque hubo gentes censuradas por ser interpretadas de irónicas cuando no lo fueron. Alguien dijo que en un mundo de mentiras, la verdad sonaba a cinismo. Lo que sí es cierta es la evolución social a través del espíritu y del lenguaje. Con mayor o menor fortuna y algunas personas más y otras menos van cediendo sus propias definiciones para el paso, porque la vida es ir pasando, también.

"Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas". (proverbio árabe y anónimo)

Odio a todos los que escriben e insultan bajo un pseudónimo..así es muy fácil...si existe la libertad de expresión..cuando se hace, o se cree hacer, uso de ella...¿por qué esconderse? eso es de cobardes...

El programa La Noria lo he visto dos veces y no entero, suele aburrime sus gritos a los veinte minutos, cuando sale la publicidad, es el momento de salir del canal.
Pero a Miguel Ángel Rodríguez, lo tengo fijado en la memoria como un tertuliano insultante, sobre toda la izquierda, sonriendo con menosprecio, cuando habla sobre cosas que le parecen chispeantes del Gobierno de Zapatero.

Lo dije ayer, cuando en la cadena Ser oi las noticias de las doce en donde comunicaron la sentencia culpatoria de tal señor, por sus insultos mantenido sobre el doctor Montes, al que le dijo "NAZI", comparando su etica sanitaria, de reconocido prestigio y premiado entres los medicos, con la que hacián, él es un gran conocedor del transito en los campo de concentración, y como dormian los alemanes a los judios en la segunda guerra mundial.
Juan, gracias por hacer esta nota aclaratoria, porque sino, algunos visitantes pueden pensar que todo el monte es oregano, y eso no lo podemos permitir.
Somos honestos y tratamos lo mejor posible a nuestros visitantes, pero no debemos callar ante el insulto tendenciosos y las verdades al vuelo, para ver quién traga.
Salud y Resistir

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¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

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Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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