Arturo Pérez-Reverte celebra la madurez con una novela de amor

Por: | 03 de febrero de 2012

Arturo Pérez-Reverte cumplió en noviembre sesenta años y ayer dijo en la Fundación Juan March que está escribiendo una novela de amor. Está, pues, en la madurez; es académico, ha estado en mil batallas, es un autor de mucho éxito, y ahora, en el remanso de la vida, cuando ya es, como los suyos, un héroe cansado, se ha zambullido en un amor contado desde la experiencia de tres edades: los veinte, los cuarenta, los sesenta, en distintas geografías y en distintas épocas del siglo XX. No tiene título, o por lo menos él nunca da el título. Pero el nombre, una mujer, en torno a la que gira la trama que elabora en casa o viajando, recopilando información incluso comiendo, sí se conoce, lo dijo allí, ante el nutrido auditorio: se llama Mecha. Dará que hablar.

En todo caso, tuvieron mucho de que hablar, ante aquel auditorio, el autor de El pintor de batallas, y Sergio Vila-Sanjuan, periodista, autor de un libro capital en el universo del análisis de los best sellers. Porque se trataba, pese a la reticencia del novelista, de hablar de él como autor de libros muy vendidos. En 1998, cuando a José Saramago lo estaban premiando en Estocolmo, su amigo Pérez-Reverte estaba hablando precisamente de eso, de los best sellers, con Ken Follett, en la Feria de Francfort. Hubo un momento de silencio, circuló la noticia, él expresó su alegría, y siguieron hablando. De lo que se trataba entonces, cuando ya Reverte había publicado El club Dumas y La piel del tambor y había iniciado su triunfal serie Alatriste, era de discutir con su colega inglés, el autor de Los pilares de la tierra, acerca del fenómeno del best seller en la cultura europea, tan distinto al best seller de sello norteamericano.

Y Vila-Sanjuan le sacó a Pérez-Reverte, en la conversación que tuvieron en la March, ese recuerdo, y por ahí entró, por el best seller literario de estilo europeo, el novelista a contar el momento en que se acabó su timidez como escritor de los libros que quieren ser reflejo de su gusto y de sus lecturas. Eso ocurrió cuando leyó El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Eso era precisamente lo que estaba queriendo hacer el lector de Dumas: contar historias, expresar por escrito lo que había visto y vivido en su aventurera vida de reportero en guerras cruentas y en otras batallas civiles; y, sobre todo, lo que quería era demostrarse a sí mismo que la pasión por escribir no debía tener otro límite que la decisión de no aburrir.

Entonces él tenía 30 años. Escribió después, bajo la influencia de esa decisión de no dejarse tentar por el aburrimiento del sacrificio del escritor, La tabla de Flandes, que fue un éxito que nació en secreto: ni dios le dio pábulo en la crítica o en la información literaria de entonces, pero el libro se abrió paso mientras él andaba por los territorios terribles de las guerras del mundo. Cuando escribió y publicó El club Dumas ya estaba mejor equipado el mundo editorial para recibirle y para lanzarle, y ese fue, dijo él, un lanzamiento espectacular que preparó al auditorio de la época para los éxitos masivos que constituyeron las ya citadas La piel del tambor y El capitán Alatriste  y la secuela ya tan conocida.

Así se fue haciendo Pérez-Reverte best seller, pero él no tuvo la culpa. Quiso decir que detrás de lo que escribía había puramente el deseo de escribir, que mantiene intacto; él no sufre escribiendo, no siente que sea un sacrificio ver delante la página en blanco, que eso no le hace llorar, y si así fuera seguramente no dispararía un chícharo. Tampoco se propone, ni siente, que esté escribiendo un libro que "va a venderse como rosquillas"; siente, tan solo, la intuición "de que esto va a funcionar, pero porque me funciona a mi, escucho lo que voy escribiendo y noto que la respuesta interior se parece, probablemente, a la que va a tener el lector".

Sergio Vila-Sanjuan le preguntó a Pérez-Reverte si él le aconsejaría a un joven cómo tendría que hacerlo. El escritor había ido con corbata (venía de la Academia); aunque va rapado, esa vestimenta le daba la señal de un académico presto a decirle a los jóvenes cómo tendrían que hacerlo, pero se paró un rato, "no estoy seguro de que deba dar un consejo". Pero al final (Sergio es muy persuasivo) se dio por vencido y desgranó algunas pautas: "lee sin prisa, déjate llevar por el instinto, manten la sangre fría, no te dejes llevar por los juicios admirativos de tus amigos (suelen ser mentira), trabaja..." Trabaja: toma notas, haz esquemas, lee todo lo que puedas sobre el asunto acerca del que quieras novelar... "Yo no soy un artista, soy un artesano, por eso trabajo tanto hasta que logro un producto que refleje lo que tengo en la cabeza". 

Hablaron, cómo no, de héroes y heroínas. Para el creador de Alatriste, "el héroe de verdad es un solitario, un soldado en territorio enemigo, alguien que si flaquea sabe que será devorado... Mi héroe es individual: yo no creo en la humanidad, y mis héroes tampoco".

Y también hablaron de mujeres, de arquetipos... Fue al final cuando se lanzó Sergio a hacerle hablar de lo que ahora escribe. Es raro en Pérez-Reverte, pero fue más allá de lo que suele. La novela discurre en función de varias intrigas; Mecha es ahí la persona importante. Y esas tramas transcurren en Argentina, en la Costa Azul, en Sorrento (Italia)..., y por esos lugares (por sus mesones y por sus calles) ha discurrido últimamente la vida de Reverte, como si fuera un enviado especial que ahora sólo disfruta imaginando y no poniendo la mirada sobre realidades que le llenaron los ojos de sangre...

 

Hay 16 Comentarios

Paco, un abrazo, tb a Corbalán.Que pena que los años hayan hecho blando a Arturo, en cuestiones de Amor. Yo me enamoré de él desde las guerras que cubría y tu Juan lo trajiste para Presentar, creo que El Club Dumas, todo repeinado y sus zapatos embetunados, tanto que parecían de charol.
Seguí todas sus Novelas, todas , quizás no me gustó tanto La Carta Esférica", pero hasta estos reyes me regalaron la última de sus Tercios,
Siempre fue arrugante y chulesco, creo que interpretaba a algún personaje, luego la RAE, el lenguaje de los Bellacos o algo así fue su discurso, no sé que cara pondría el SR. Caja, pero Reverte estaba ahí, muy misógeno, en sus columnas escribe que "No hay mujeres como las de antes" con tacones y medias con Costura, creo que se refería a Ava Gadner porque como mujer no era ese el prototipo de Mujer en su época. Luego esa amistad con el baboso de Javier Marias, y sus Tés en el Palace.....!!ESTE NO ES MI REVERTE11 y lo fui dejando de lado, y sinceramente pasé de querer comer una langosta con él a que la langosta se lo comiera, pero me da que así y todo me leeré esa Historia de Amor de Arturo, porque nunca supe cuantas mujeres bebian los vientos por él, el muy desgraciado. Que pena, los años no pasan en balde y han pasado más de 30 que soñaba con él....pero me defraudó. En fin La Vida, Juan,

Sin palabras.

(nostalgia).

Cuando Pérez-Reverte era reportero de RTVE, escribió un artículo, criticando que la empresa le pedía cuentas hasta de una cerveza que se tomara. Los jefes le contestaron indignados, contradiciédole, y altanero soltó "que era una licencia, que esos mediocres y sin imaginación no saben interpretar"...(le cogí manía)
Solo he leído algunos de sus artículos ; escribe extraordinariamente bien, eso sí. Es digno académico. Además yo que vivo obsesionada con el maldito LE le agradezco que emplee LO LA (y sus plurales) cuando ¡procedeee! Con Gala y Muñoz Molina y tal vez dos más, es de los únicos españoles que lo escriben bien (y todos los sudamericanos ) ¿ Pero españoles? ni Camilo.J. Cela. Por si me acusan de que yo también fallo
me anticipo a contestarles que NO soy profesional.

¿No es el Amor un rescate en toda regla?
¡Animo, Lola! Me anima mucho leer cada uno de vuestros comentarios y el hecho de poder participar en este blog.

Señor Juan Cruz, hasta Pérez-Reverte se acoge al manifiesto último de los afectos. ¿No será el amor ese territorio inaccesible por nuestra culpa, del que nos hemos autoexiliado y al que, de continuo, se le pide nos otorgue un derecho de asilo? Al final, resulta que lo esencial y basilar en la vida no está en lo académico y en las honoris causas, sino en los humores subterráneos que hacen, aunque no nos expliquen. Saludos.

Muy interesante tu punto de vista Belén Mtnez. Oliete, creo que defines una postura muy concreta de Arturo, de alguna forma defines un posicionamiento audaz y atrevido en el que el escritor desarrolla un compromiso con el ser humano sincero y libre de imposturas.
Estoy de acuerdo.

Mil gracias. Almudena también contó en una conferencia que después de tener una primera versión la dejaba reposar tres meses y se ponía a corregirla, y que después se la pasaba a gente de confianza y la volvía a corregir.
Lo que me ocurre es que me he envuelto en una espiral de correcciones que me impide avanzar, y sí, debería ser más indulgente conmigo misma, avanzar y terminar, con tesón, picando piedra como dice Rosa Montero. Tal vez el método de planificación no sea adecuado para mí, pues al conocer e final de la historia, la tarea de escritura pierde interés o da miedo. Gracias de nuevo a los dos.

La impresión que me produce el autor es la de un rescatador que se pone el traje de pirata, para recordarnos lo que es nuestro. Dice que no cree en la humanidad, ni sus héroes tampoco. Parece que esta afirmación se justifica al final del post, en alusión a su trabajo periodístico y también con el comentario de J.L. Mañanas.
Yo no se...Mentiría si dijera que si creo cuando estoy interviniendo en los comentarios de este post, en el que todo va de piratas. Y también lo haría si le diera la razón. Porque precisamente siento que todo este trabajo, aunque sea tarea de héroes, incide en la humanidad. No se en qué medida trascenderá, pero el hecho es que lo hace. Creo que el discurso se mantiene en el punto concesivo: se viene a aceptar que la humanidad no pierde tanto porque algunos combaten su actividad destructora, superponiéndose al propio marco en el que se encuentran. Así percibo al autor.
Los comentarios y el post me han gustado mucho. A Lola no le puedo dar ningún consejo. Aunque me parece que el trabajo del escritor se diferencia del trabajo creativo en que no media encargo, aunque haya contrato o plazo.
El primero debe trabajar siempre para una marca comercial. Se dedica a crearla, la desarrolla y la reproduce. Al contrario que el creador, que vislumbra su obra antes de comenzarla , el creativo consigue la idea de forma parecida pero a posteriori. Es verdad que el escritor también se encuentra en parecida situación durante el tiempo en que dura su trabajo. Pero no creo que se siente delante del papel con unos personajes, un tema, unos escenarios, y construya el argumento. De cualquier forma, siempre puede cambiarlo todo y construir otra obra.

MAESTRO CRUZ
Me gusta leer a A. Pérez Reverte pero no todas sus novelas. Si me gustaría decir que es una persona muy agradable y muy leal con sus amigos, la imagen que da en sus declaraciones no se corresponde con lo que él es.
P.D.Un gran saludo para Dumi y Corbalán(mucho éxito para tu editorial)
Saludos Paco

Interesado por el comentario de Lola y aunque no soy escritor, ni nunca lo seré, si creo tener una idea del proceso creativo a partir de mi propia experiencia en otros campos. Creo que es fundamental acabar lo que se empieza, acabarlo aunque uno esté descontento con lo que va surgiendo. No importa, hay que seguir avanzando. Aunque el resultado final no sea el que esperábamos siempre será mejor que dejarlo a medias. Y el mismo avance en la obra hace que piezas que no encajaban cuando se está a medias se recoloquen a medida que se desarrolla el trabajo.
Acabada la obra, se guarda, se aparta de la vista durante un tiempo, y se siguen haciendo otras cosas. Este distanciamiento permite volver a la obra como espectador y algunas cosas que no funcionaban empiezan a aflorar ante la mirada, siendo susceptibles de mejoramiento. Y sobre todo, no exigirse mucho, ser modesto en los objetivos, pero aplicar todo nuestro interés y conocimiento en que esos modestos objetivos estén bien hechos.
Claro que escribir es distinto a dibujar y el cebollón y la empanada mental que se coge escribiendo es distinto.
Me gusta escribir porque me ayuda a pensar. Creo que aunque es útil tenerlo todo más o menos planificado en esquemas y demás, no es conveniente que nos atenace en exceso. Hay que atreverse a hacer burradas, a ser lúdicos y libres con la imaginación, pues a veces de esos juegos .surge la chispa que permite que no se apague el fuego de la inspiración. Coger por ejemplo a un personaje y que haga algo absurdo y de ese absurdo desarrollar la lógica de las consecuencias y motivaciones que podría tener para haberlo hecho, las reacciones de los demás, etc… Aunque el resultado no se utilice sigue siendo una manera de profundizar en la visión de los personajes y de lo que queremos contar.
También ayuda concebir la historia como si uno estuviese viendo una película y narrara lo que va pasando ante sus ojos, o como si uno fuese los ojos de un personaje concreto en la narración de lo que pasa, qué ve, por qué lo ve así y patatín y patatán.
En cuanto a Pérez-Reverte, pues muy bien, como los tebeos del Jabato, las novelas picarescas, los tres mosqueteros y Walter Scott, novela histórica y de aventuras, con toques de desengaño y amargura por la imbecilidad humana. Será curioso verle con una novela de amor.

Necesito el consejo de algún escritor. En la que está siendo mi primera novela, sin aspiraciones de bestseller ni seller siquiera he seguido indicaciones de Almudena Grandes, en cuanto a tener antes de sentarme a escribir una sinopsis de cada capítulo, los personajes perfilados y toda la documentación posible. Llego desarrollando el texto por la mitad, pero a partir de aquí, no hago sino volver una y otra vez sobre lo mismo. Creo que llevo quince comienzos; les cambio el nombre a los personajes y cosas así. Total, que en tres meses no he avanzado absolutamente nada. A veces me ocurre en la lectura. Llego hasta más de la mitad del libro y lo dejo. ¿Debo tener disciplina y obligarme a terminar o dejarla inacabada para ponerme con otro proyecto? Ya digo que no tengo prisa ni plazos, pues no escribo para vender sino para expulsar a mis demonios.
A lo mejor la retomo a los 70. No será difícil escribir una novela de amor en la madurez; no tan difícil como "adelgazar" XD.

Juan, como paisano (Cartagena.España) y antiguo lector de Arturo Perez Reverte, desde su primer libro "El Husar", que parece no querer reconocer, sigo extrañado de que no nombre sus inicios como escritor, su relato, novela corta o como el Academico lo quiera denominar, "obrita" que me hizo adipto a su literatura.
Me da tristeza que los primeros editores, las primeras obras realizadas con esfuerzo y tensión, quienes le públicaron sus primeros folios, no lleguen a pasar al conocimiento de la masa de lectores del "Gran hombre y Academico de la lengua".
¿Porqué será?.
Salud y Resistir.
PD. Recordar que Garzón existe.

A mí con Arturo Pérez Reverte me pasa una cosa muy curiosa, se lo consiento todo, incluidas sus salidas de tono porque a veces se muestra muy descarnado. He disfrutado de todo lo que ha escrito con delectación, desde sus primeras obras hasta la serie de Ala triste y he de decir que es de esos escritores que te sumergen en su escritura como si de Joseph Conrad se tratara y soy consciente de que no hago una exageración al realizar esta comparación. Pocos escritores nuestros narran como lo hace él, cada escritor tiene una forma de llegar al lector y Arturo lo hace con dinamismo y una prosa muy cuidada al servicio de la trama de tal forma que te sumerges en los paisajes, en la emociones y en los personajes con una facilidad asombrosa.
Yo creo que se nota su experiencia como corresponsal y que todo aquello que ha visto y sentido por los lugares que ha tenido que visitar se ha sublimado en una especie de alambique que destila lo genuinamente importante en las pasiones y situaciones que se muestran a través de sus personajes.
Yo, es uno de los escritores contemporáneos que suelo recomendar leer a mis amigos, alguno después de mostrarse reticente y después de insistir en que lo lea me ha confirmado que ha disfrutado notoriamente de su lectura y que después de leerle perciben del autor una personalidad poderosa y erudita.
Deseo que siga escribiendo como lo hace y en cuanto salga ese libro de amor lo compraré de inmediato porque yo también he acabado un libro que trata sobre el amor y me gustaría ver cuál es la forma en la que aborda ese universo que es el amor, Arturo.
Mi reconocimiento y mi amistad para con ese hombre.

Leer es un placer absoluto. Espero disfrutar del próximo libro de P.R.como de los anteriores..... le admiro en todo a este hombre.

saludos a Perez-Reverte desde Oaxaca México. que goce más espléndido con el capitán Alatriste. De dónde salió tanta maravilla, sólo de Perez. Por cierto, en el Asedio me impresionó aún más esa biblioteca ambulante en la que está convertido, este hombre, un abrazo.

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¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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