Materia de la poesía

Por: | 07 de febrero de 2012

Hay en la obra de Antoni Tàpies una reclamación de la armonía; el caos de la materia convocado por una mano poderosa a hallar en algún rincón del arte el sosiego de la mirada.

Es como un puñetazo y de pronto un susurro, un grito asombrado, como aquel cuadro de Munch.

Recogió de todas partes los despojos de un tiempo tachado, gris y difícil, y convirtió su pintura en un arma, en un emblema, en una manera de expresión en cuyo espejo se vieron tres generaciones, la del estupor, la de la esperanza, la del desencanto.

No era preciso entenderle, pues la pintura, como la poesía, no se hace ser entendida sino para entender, y creó telas que fueron concebidas desde su propia sorpresa, mientras hallaba, como hacía su amigo Pablo Picasso.

Iba rebuscando en los tesoros de la conciencia, y de la memoria, y alcanzó su propia X, su mayor interrogante, y por ese rumbo siguió librando batallas que ya fueron también del espectador. Pasa con él, con Twombly, con Hopper, con todos los pintores literarios, se sale de ellos (y se entra) sabiendo que la materia de la que tratan es la de la palabra, son poetas del lienzo, su materia no convoca a otras materias; en el caso de Tàpies, lo que el pintor busca es la palabra, y por eso tacha, mientras viene la palabra precisa.

Y no es imprescindible que la palabra diga directamente; la palabra puede puede ser un circunloquio, el núcleo de un silencio. Esa combinación de palabra, silencio, tachadura hace el milagro de la armonía, el mundo que Tàpies edificó como si estuviera creando un nuevo mundo que ahora ya alcanza, en el tiempo, la palabra fin, pero que perdurará en los que vean en su obra la expresión de una época que se entiende mejor mirando su estupor, su esperanza y su desencanto. Un retrato que jamás dejaba la realidad ilesa.

Hay 9 Comentarios

"Y no es imprescindible que la palabra diga directamente; la palabra puede puede ser un circunloquio, el núcleo de un silencio"

Una reflexión como objeto.

Hazte un twitter, Juan.
Me han encantado tus intervenciones en el debate de esta noche. He coincidido con la mayoría de tus opiniones y las de Nacho.
Un saludo

Presente de subjuntivo del verbo "tapiar", tú tapies. En cambio, el artista ponía la mano creadora donde la voz silente no llegaba. Tàpies rompía tapias. Abstracto, surrealista, desacadémico, qué más da. Cualquier intento de contar la realidad desde el orden del día de un acta levantada, cual asamblea, con fiel reproducción de lo ocurrido, deja la realidad en canto alienatorio. Es necesario mirar desde ojos tuertos, miradas desviadas y escorzos malogrados. Lo curioso de Tàpies es que nadie le ha escrito un obituario, porque vive en su obra. Todo lo que sobre él se ha dicho, incluido este texto de Juan Cruz, más bien son nacenarios. Que vayan a aprendiendo dirigentes y altos gestores de como trabajar la realidad y su materia. Saludos.

A Tapies le conocí en Cuenca, sería sobre los 80, en el Museo de Arte Moderno de las Casas Colgantes, entre la Catedral y el puente.
Era dificil resaltar sobre el resto de los cuadros expuestos, pero sí, esta en un recodo del Museo.
Lo primero que me atrajo fue la sencillez y la provocación hacia la imaginación del visitante.
Descanse en Paz.
Salud y Resistir.
PD.Recordar que existe Garzón.

Mi experiencia personal con la obra de Tàpies es de enigmático asombro y embelesamiento, de apertura a una visión lúcida que en efecto sólo consiguen provocar en mí algunos buenos escritores. Entiendo no obstante, que mucha gente -incluso sensible- no entre en ese estado ante la presencia casi táctil de sus cuadros.

Los artistas creo que están en casa con la mantita, o bien lejos del stablisment. Será que salir no compensa.

El arte tiene expresión, está ahí para ser fecundado por la mirada, la palabra es esa expresión que domina todos los dialectos de las lenguas que se aproximan a él. El arte contemporáneo tiene esa palabra escrita en el inventario de las emociones de quienes observan ese arte y tiene la peculiaridad de la diversidad. No me imagino a un cicerone relatando los elementos constitutivos de las obras de Tapies, si alguien lo intentara traduciría erróneamente la expresión que percibe de esa obra el atento observador con su mirada.
Lo importante es el contacto con las emociones que tienen sus propios relatos escritos en cada uno de nosotros. Otra cosa es compartir con otros lo que percibimos de la obra de Tapies, ese es un encuentro de verdadera intimidad que habría que afrontar con algo de valentía.

Descanse en Paz.

Maestro Cruz

Tomás la única diferencia es la de quien mira la obra, nadie tiene la verdad absoluta en el arte.
P.D.Para los que critican a Juan Cruz Ruiz con “sus” argumentos decirles que hoy se lean varias veces el comentario que nos regala.Brillante y didáctico, propio de un maestro

Saludos Paco

Muy buena su apreciación de la obra de Tápies. Fue de los últimos que pretendió, junto a movimientos como El Paso o Equipo 57, llevar a la práctica el anhelo del proyecto moderno, tomando la “tradición” de las vanguardias históricas de principios de siglo: que el arte dejara de ser un lujo burgués confinado en los museos y tomara la calle para cambiar la conciencia social. Tápies intentó esto en el ámbito del nacionalismo catalán. Paradójicamente Tápies fue utilizado por ese mismo nacionalismo, una vez muerto Franco, para hacer de él el representante de lo que en principio Tápies quiso denunciar. Tápies, por su prestigio internacional, fue usado y promocionado por el nacionalismo catalán como una marca de país moderna y apartada de los tópicos de la España negra.
El proyecto moderno, no sólo de Tápies, sino de El Paso y demás, fracasó y se impuso el Postmodernismo. El arte ya no mira a la sociedad sino que se mira a sí mismo, reinterpretando continuamente el pasado y la tradición. Los postmodernos ya no son como el artista bohemio (Tápies dejó su trabajo en un banco y fue autodidacta) sino que tienen su camino institucionalizado a través de Academias de Bellas Artes, Becas y demás. Se asemejan cada día más a artesanos.
Tápies representa pues los últimos alientos fallidos del arte por salir a la calle. Fallido pues posteriormente su obra fue fagocitada por las instituciones políticas y burguesas catalanas.
A pesar de todo queda su obra, materia y signo, expuesta en cuadros, en lienzos, no concebidos como soporte de un fondo ilusorio de la obra pictórica, sino como muros en las calles, en que los hombres se interrogan sobre la realidad en que viven inmersos.

¿Alguien puede explicarme la diferencia entre un cuadro de Tàpies bueno y un cuadro de Tàpies malo? Admito ejemplos.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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