Ponen a prueba la mano de Manuel Longares

Por: | 29 de febrero de 2012

Cuando le concedieron el primer premio Francisco Umbral al libro del año, Manuel Longares convalecía de un accidente doméstico que le tumbó la mano derecha, con la que escribió Las cuatro esquinas, la novela por historias por la que obtuvo ese galardón que entonces (mediados de enero de 2012) nacía convocado por la fundación que lleva el nombre del autor de Mortal y rosa.

Anoche le entregaron el premio a Longares, en la Comunidad de Madrid, con la asistencia de la presidenta Esperanza Aguirre y otras autoridades, además de María España, la esposa de Umbral, presidenta de la Fundación Francisco Umbral. Longares ya está bastante recuperado de su lesión; de hecho, fue al acto vestido con traje y chaleco, y ya sin la bandolera gracias a la cual ha resguardado su mano derecha. Pero recibió tantos abrazos, apretones y parabienes físicos que temí en algún momento por la continuidad de su dificultosa reparación.

El momento en que más estuve preocupado por la mano del gran escritor de Romanticismo fue cuando la presidenta Aguirre, seguramente desconocedora de que el ganador había tenido ese padecimiento, le entregó (en la mano derecha) la escultura (una escalera, símbolo del esfuerzo, como dijo María España) que había hecho Alberto Corazón como emblema del premio.

Longares salió con éxito del lance, salvó su mano, por lo que vi, y no sólo eso, sino que luego, en un coloquio con Fernando Rodríguez Lafuente y con Fani Rubio, ambos miembros del jurado que le concedió el premio, actuó con muchísima soltura, y con mucha mano izquierda, algo que, tratándose de un tímido de tanta reputación, significaba felicidad y acomodo a un acto público. Y Longares no es hombre de públicos y mucho menos de apretones y otras efusiones más allá de las más localizadas y tenues.

Fue un buen acto, a pesar de que hubieran puesto en peligro la mano lesionada de Longares. No es muy común que quienes intervienen en estas gestas oficiales se preparen sus escritos, los que deben leer. Pero Carmen Iglesias, presidenta del jurado, hizo una muy buena disección de la novela, una historia marcada, dijo ella, por ese dolor en zig zag que ha vivido este país, simbolizado en la obra por la vida de Madrid en cuatro estancias de la posguerra. "Debería ser de obligada lectura en institutos y universidades". Los editores de Galaxia (Joan Tarrida, María Cifuentes, allí presentes), que han publicado la novela, asentían, como es lógico, y no sólo ellos... Longares ganó hace nada, también, el premio de los Libreros de Madrid, de modo que miel sobre hojuelas, como se dice.

Y no sólo se preparó su discurso Carmen Iglesias, sino que hizo lo propio José María Lassalle, el secretario de Estado de Cultura, que lo improvisó allí mismo (eso me dijo), pero escribiéndolo a mano previamente. Mientras se desarrollaba el acto, escribía y escribía en unos folios grandes, y luego se vio que lo que escribía era su contribución al acto. "Lo más inquietante está en nosotros mismos", dijo Joseph Conrad, explicó el acto funcionario, para ligar esa frase con la conducta civil y literaria de Umbral y relacionarla con las aleaciones de la que está compuesta la escritura de Longares: "aleación de vida y dolor, en la que es tan fácil encontrarnos como perdernos".

María España leyó su intervención. A Umbral, dijo, le hubiera gustado mucho este premio; Longares era uno de sus preferidos. Y el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, que intervino también, resaltó la relación que Longares (primer responsable del suplemento literario del periódico en el que Umbral vivió los últimos 18 años de su vida) mantuvo con la escritura de Umbral. Y no sólo eso: Ramírez dijo que este premio que lleva el nombre del gran cronista y novelista de Madrid está llamado a ser el Goncourt español. En su discurso Esperanza Aguirre celebró esa idea, y acercó a Longares a la tradición realista. Me pareció que en este caso a Longares se le vino a la cabeza su La novela del corsé, en el que el realismo (su realismo) es sueño.

En el agradecimiento Longares estuvo elocuente y sencillo. Le dedicó su premio a su amigo Carlos Pujol, que murió un día antes de que a él lo premiaran. Nos enseñó a leer y a escribir, dijo, nunca tuvo un premio, escribía como los dioses y tradujo a todo dios. A él le dedicó el premio. Era editor en Planeta, y profesor, y poeta. Ni que decir tiene que el aplauso fue sincero y sencillo, como Longares.

Al final me acerqué y procuré no darle la mano, por si se le hubiera partido otra vez.

Hay 7 Comentarios

Disculpa que lo ponga aquí, pero quiero que se avergüence antes de borrarlo. Denuncio que en este periódico hay un censor fascista que mutila la verdad. Este es el mensaje censurado: Argentina, en un acto sublime de grandeza, ya nos acogió, nos dio fonda y afecto y calor, cuando el sapo iscariote y ladrón (León Felipe) ensangrentó España, llenando las paredes de los cementerios de agujeros homicidas, las cunetas y las fosas de cadáveres. Hoy nos vuelve a dar una lección impagable, reconociendo al ilustre magistrado, señor Garzón, como una persona honesta y brillante, que ha luchado porque salgan a la luz los injusticiados frente al paredón, los del tiro en la nuca, los españoles desaparecidos, arrancados de sus familias y asesinados. Argentina sabe de esas heridas, de esas ausencias y ha venido a ponernos la lámpara picassiana frente a los ojos. Bienvenida sea. El censor parece que no está de acuerdo con estos. ¿Si hay una palabra ofensiva, censúralo? ¡Ten, al menos, la dignidad de saber soportar la verdad!

Mientras leía Romanticismo, que me pareció un buen libro, no digo que no, me preguntaba cómo puede leer esa novela una persona que no conoza el barrio de Salamanca y los pijos de Serrano de Madrid. Es tan, tan local... tan madrileña como Tres Tristes Tigres es cubana. Difícil.

Me gustó mucho "las cuatro esquinas". Una novela con tersura, sobriedad y ternura. Que se queda en el corazón de quien lee.

Con déficit rima benefit. A ver de qué tipo, de dónde sale y quién se lo lleva.

He estado leyendo la escasa referencia que realiza Del Pozo en su columna. No he leído a Longares, mea culpa. Ni a Pujol. Habré de prestarles atención.

Sin embargo, leí y disfruté esto:
En el cerebro, sin caer en simplismos deterministas, existen áreas que regulan las capacidades de comprensión y expresión del lenguaje. Un discurso puede estar desordenado sintácticamente o no respetar la ortografía y sin embargo ser revelador, sustancial y emocionante. Otros discursos son fluidos, escrupulosamente construidos, pero no dicen nada. Lo perfecto puede ser vacío entonces porque no anima a la participación. No hay nada que responder. La comunicación es más amplia que el lenguaje perfecto y académico. Lo imperfecto es además importante porque es lo que produce la evolución del lenguaje, lo amplía, lo remueve en sus cimientos hasta que lo ajusta a la significación buscada.
Me gustan las personas que hablan bien, me gusta que se esfuercen en comunicarse según las reglas formales, porque eso significa que quieren mostrar respeto al interlocutor.
Pero quien se esfuerza en someter el lenguaje a sus necesidades expresivas, intentando derribar el obstáculo que le impide llegar a ser comprendido, me emociona. De alguien firmado como Visi en el blog de Ángel Gabilondo.
Excelente.

Yo también me uno al grupo de personas que se alegran del premio concedido a Longares, creo que es un escritor “de personalidad” algo no se encuentra en todos los escritores que aunque tengan una técnica muy cuidada y elaborada carece de la cercanía del “Yo” que construye las historias.
Espero que se recupere del todo de su accidente y que siga dejando a ese “Yo” suyo haciendo de las suyas, que yo me encargaré de disfrutar de su lectura.

Me quedé colgada con su novela Romanticismo. Me alegro del premio y de que su mano nos pueda dar muchas mas novelas.

Carla
www.lasbolaschinas.com

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es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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