Retrato de un amigo

Por: | 24 de febrero de 2012

La desgraciada muerte de Marie Colvin, la extraordinaria reportera británica que acaba de ser asesinada mientras trabajaba en Siria, avivó la memoria de otro compañero, Juan Carlos Gumucio, que también fue corresponsal o enviado especial en lugares turbulentos, arrostró ese riesgo con gallardía y una indómita profesionalidad y fue, además, esposo de Marie durante una época.

La conocí con él, cuando ya no vivían juntos, en el bar de un hotel de Jerusalén. Él era vivaracho, audaz, siempre estaba a punto de salir de viaje, aunque no se moviera del sitio, y ella era mucho más reflexiva, más tranquila, más absolutamente anglosajona, también como periodista.

Guillermo Altares recordó muy puntualmente, cuando asesinaron a Colvin, la relación de ésta con Gumucio, y ofreció un dato que fue el que avivó en mi memoria algunos momentos y algunas trayectorias de este periodista excelente: Gumucio murió, nos recordaba Altares, hace ahora diez años; exactamente el 25 de febrero de 2002 aquel reportero que un día colgó la mochila, volvió a su pueblo y, en contra de lo que podía hacer pensar su estilo bohemio, indómito e imparable, se sumió en una grave melancolía con la que acompañó sus últimos tiempos y su propia despedida.

Las últimas veces que lo vi él estaba en Londres, como corresponsal a regañadientes, pues su historia, la que amaba, estaba en los monumentos rotos de la vida, en medio de las guerras y de los obuses, tratando de contar cuál es la raíz que el hombre padece como uno que odia a otro hasta matarlo. Esa era su pasión, contar la tragedia, y Londres entonces padecía tragedias chiquitas y no daba de sí sino cotilleos.

Así que quería volver a la selva de la vida. Algún tiempo después regresó a Bolivia, su tierra natal; ayer escribí aquí de Eliseo Alberto, que era así, indómito y sensual, pero melancólico y callado, varado muchas veces en la vereda de su propio, y autodestructivo, desprecio, como si no tuviera ganas de verse en el espejo.

Y hoy viene a estas páginas Juan Carlos Gumucio, que se le pareció tanto, también en el uso frecuente y fervoroso del alcohol como materia para calmar los malos sueños. El recuerdo de ambos, ayer de Eliseo, hoy de Juan Carlos, traído a la actualidad por la lamentable muerte de quien fue su amor, me llevó muy temprano a uno de los mejores textos sobre la amistad que he leído nunca, y que viaja conmigo casi siempre: Retrato de un amigo, de Natalia Ginzburg (Acantilado), sobre el gran Cesare Pavese, que se suicidó un agosto tórrido de Turín. Releo algunos párrafos pensando en Gumucio, pensando en Eliseo.

Ahora nos damos cuenta de que nuestra ciudad se parece al amigo que hemos perdido y que tanto la amaba; es, como era él, laboriosa, ceñuda en su actividad febril y terca, y, al mismo tiempo, apática y dispuesta a holgazanear y a soñar. En la ciudad que se le parece, sentimos revivir a nuestro amigo dondequiera que vayamos. En cada esquina y en cada vuelta creemos que puede surgir de repente su alta figura con el abrigo oscuro de trabilla, el rostro oculto tras el cuello, el sombrero calado hasta los ojos...

(...) Murió en verano. Nuestra ciudad, en verano, está desierta y parece muy grande, clara y sonora como una plaza. (...) No estaba ninguno de nosotros. Para morir eligió un día cualquiera de aquel tórrido agosto, y la habitación de un hotel cerca de la estación: en a ciudad que le pertenecía, quiso morir como un forastero".

Como escribió el poeta José Hierro para una de sus propias despedidas, no diré a nadie que estuve a punto de llorar.

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Gracias Pepe en nombre de Ezequi, nos acordamos de él su reducido grupo de amigos. Nacho (Ignacio Borgoñós) y yo seguimos hablando como si él compartiera nuestra tertutia semanal en el Nova. ¡Dios, cuánto le echo de menos!.
Ayer brindamos Nacho y yo por tí amigo mío.
Un abrazo estes donde este.

Me quedo con la belleza de las palabras sobre los amigos, las del post y las del comentario de José Bonaque Luci. Si él está loco yo también lo estoy.

¡Ánimo!

Gracias a estas personas extraordinarias, ante las noticias de las guerras que cada día nos despiertan no podemos refugiarnos en lo efímero o en lo pasajero, ni tampoco relativizarlas.
No podemos tirar de la esperanza y sin embargo debemos tirar de la pérdida. Porque la onda expansiva no es solamente atributo de la bomba; también lo es del amor. Si otros han combatido la fuerza de las primeras, si se han atrevido a acercarse y a acercarnos, estamos en la obligación de continuar formando parte de ellos. No somos partículas ni podemos descomponernos. Pero si estamos constituidos por partículas orgánicas. Podemos componer y propagar en todas las direcciones, por débito y por gratitud. Por muchos otros.

Estimado señor Cruz:
Hoy hace un año del fallecimiento de Ezequiel Perez Plasencia, me atrevo a mandarle unas palabras de recuerdo a la persona, al amigo, al escritor. Me consta que a usted le tenia en gran estima, pues asi me lo dijo muchas veces. Creo que usted tembien le estimaba. Hago esto unicamente por que se sepa que en este rincon del Sureste, calo hondo Ezequiel, era mi amigo, le echo de menos y solo quiero compartirlo. Muchas gracias.
______________________


HACE UN AÑO YA, COMPAÑERO.

"Asidero y fina herida. Necesito hablar con gente
complice y sufrida. Buenos lectores, gente
estimulante y comprensiva con un tipo raro
como yo."

"El Orden del dia".
Ezequiel Perez Plasencia.


Mi querido amigo, en este aniversario, el primero de todos, me gustaria tener un recuerdo muy especial de ti, es decir, explicitar lo que me acompaña desde hace un año. Una añoranza, un sentimiento de orfandad intelectual, Un frio extraño que no conduce a nada.

Quisiera articularlo en los tres pilares basicos donde se asentaba nuestra amistad: lo personal, lo politico y lo literario.

Me veo entrando y esperando en el "nova" tu llegada, tu andar lento, tu sonrisa de medio lado, tus ojos entre complacidos e ironicos y tu pregunta de siempre: ¿que estas leyendo? era la introduccion, el derribo de inexistentes murallas entre dos timidos ¿que estas leyendo Pepe? despues, en la mesa que utilizamos tantas veces, te contaba cosas que no conte a nadie jamas, desvelos, preocupaciones, heridas del alma. Tu en cambio eras mas reservado que yo, no te abriste nunca, nunca te pregunte, solo tengo retazos de tu vida antes de llegar a Cartagena. Tacitamente entre nosotros se establecio el acuerdo de no preguntar, contar solo lo que queriamos o necesitabamos conta. El respeto es una premisa muy importante de la amistad, el respeto a la persona, a la intimidad, a su espacio, a su pensamiento, a su silencio, a sus palabras.....

Acababamos dejandonos envolver por la noche, cuando Cesar (¡que gran tipo!) no nos atendia huiamos en demanda de nuevos caladeros, aguas tranquilas donde fondear, y fondeabamos.

¿Que estas leyendo, Pepe? Ah, Ezequiel, ahora mismo un libro de una recomendada tuya, Belen Gopegui, "Acceso no autorizado". Debo decirte que no me gusta nada este libro, nada que ver con el que me recomendaste "El lado frio de la almohada", ese si que me gusto. Tu, maestro de vida, maestro de politica social, gran maestro de literatura, me abriste puertas que permanecen y permaneceran. Como no darte las gracias por introducirme en los mundos literarios de, por ejemplo, Soledad Puertolas, la dicha Belen Gopegui , Rubem Fonseca (¡Que grande!), Jorge Amado,Calvert Cassey, Clarice Lispector, Jose Maria Arguedas, Ciro Alegria, Joseph Roth.......

Como no darte las gracias por hacerme profundizar en autores que aunque conocia no valore en su medida hasta que charle contigo sobre ellos: Stefan Zweig,Thomas Bernhard, Vila-Matas, Poe, Chejov (cuentos), Cortazar (cuentos), el gran Onetti (todo), incluso Borges......

Antes de continuar solo dos lineas para dejar constancia de que no se por que demonios en el teclado no funciona el acento. No es que yo sea un prodigio en la acentuacion pero al menos los mas basicos, claros y corrientes, si pondria. Son tres las lineas. Perdon, sin acento, claro. Vaya, ya son cuatro las lineas. Mi sentido de la medida se obnubila por momentos. No te digo, ya son cinco...

Ezequiel, los fascistas ya no solo hacen abdominales, presumen de ello y ya no son encubiertos. El pasado 20 de noviembre -que paradoja- (por cierto, mi cumpleaños) Las tropas nacionales han alcanzado sus ultimos objetivos (no militares, aun). Recuerdo que tu lo veias venir, me lo dijiste y yo estaba de acuerdo. Recuerdo igualmente una columna que comentamos de nuestro admirado Eduardo Haro Tecglen donde venia a decir: "Los he visto, Yo lo vivi, lo hicieron una vez, volveran a hacerlo ...."

Pertenecemos, Ezequiel, a un triste pueblo, tenemos una amplia tradicion de destrozarnos, "vivan las cadenas", "viva mi dueño", tres guerras decimononicas, dos dictaduras en el siglo veinte, una salvaje guerra civil, una mucho mas salvaje posguerra civil. Es un pecado (nunca mejor dicho, por la preeminencia eclesiastica) atreverse a preguntar donde estan los muertos. Atreverse a intentar reunir al abuelo (sin exigir, por supuesto, responsabilidad alguna), al que descerrajaron un tiro y esta en una cuneta, con la abuela. Eso no se pide, eso no se nombra, eso (caca, nene) no se toca. Un amigo mio, y sigue siendolo me dijo una vez: "Ya esta bien con los putos muertos".... Asi que ya ves.

Solo un apunte mas, han acabado en un mes con lo que costo decadas y aun siglos conseguir, todos los derechos edificados sobre la sangre y el sudor de tantos, han sido borrados de un plumazo. Este pobre pais,jamas conocio el llamado "estado del bienestar" (cuando nosotros llegabamos, se desmoronaba ya, a raiz de la crisis del 73, donde todavia disfrutabamos del "enano cabezon") y ahora pretenden hacer culpables del saqueo, el robo, la esquilmacion mas deleznable a las propias victimas, las cuales otorgan mayoria absoluta a los ladrones mas sinverguenzas. Los trabajadores reniegan de sus unicas armas.......

Es todo tan absurdo Ezequiel.

Como se que te gustaba en tus obras intercalar noticias reales de prensa te pongo una: "En una masificada carcel de Honduras, se produjo un incendio ( no se sabe la causa, ni creo que se sepa) y como los guardias, funcionarios, carceleros, o como se llamen, no quisieron abrir las celdas ( por si se escapaban, supongo) van sobre 400 muertos, la mayoria quemados". Ante esto la otra mañana un matrimonio amigo mio, tanto el como ella, estaban de acuerdo en que se tenian que haber quemado todos, los 800 que habia, porque al fin son todos gentuza que no se merecen vivir...... Pues eso. ¿Estamos locos? O lo estoy yo.

Bueno, otra, reciente y fresca.

En Valencia la policia pega a estudiantes, muchos menores de edad y el jefe de policia en una rueda de prensa los denomina "el enemigo". Negros presagios se ciernen sobre esta sociedad.

Nada mas compañero. Esto es una llamada en demanda de un socorro imposible, inviable, que no puede ser. Habito un paramo que carece de luces y señales, solo una siniestra gama de grises lo pueblan, ya merma hasta la esperanza.

Es que te echo de menos, Ezequiel. Te gustara saber que Joaquin Piqueras y yo hablamos de ti a menudo, de tu obra, de tu persona.... Creo que eres la argamasa que nos unio. Ahora ya nuestra amistad se sostiene por si sola, aun asi estas siempre revoloteando entre nosotros y me alegro, porque se tu admiracion por el, la de el por ti, y la mia por los dos.

Querido Ezequiel, desde la estrella a la que ahora honres con tu esencia, acuerdate de mi, Yo aun sigo aqui y te añoro.

Pepe.

Es profunda la herida que no cicatriza en los sentimientos de quienes han visto el horror desde una azotea que ofrece la panorámica de todo lo que parece inexpugnable, ese horror que germina de la impotencia en la inocencia contenida de los seres humanos que sufren el desgarro de lo hermoso que ofrece la vida para sentirse dueño de su cuerpo en el acto triunfante de vivir. Ese horror se alimenta de alimañas descubiertas por una mirada sucinta y serena y que va preñando al individuo que observa, de la carroña mutilada que deja en el campo de batalla el desprecio de los seres humanos por los seres humanos.
El alcohol aglutina en su vapor todas esas imágenes en un colide turbio y caleidoscópico que mezcla la sangre y la luz anaranjada del sol de un ocaso herido hasta el púrpura de la melancolía.
El amor, brota como simiente y en su verde esmeralda el sol produce el sagrado milagro de la fotosíntesis, en ese amor las sombras adoptan formas estrafalarias y el individuo que ama, las recolecta coma cajitas de cerillas sobre la mesita del salón. Por el amor se comba el cielo, por el amor la interminable variable de una ecuación se resuelve en el aliento de un beso apasionado que trepa desde las ruinas del interior de un ser herido.
Puede ser Homs, o puede ser otra ciudad sitiada como tantos espacios al hombre ha hecho libre, se despierta desnuda o vestida con los harapos de los cadáveres que abrochan el negro tul que la viste por la mañana.
Hay seres que caminan solos por los estrechos pasadizos de las calles, personas con una inmensa gravedad a cuestas y sobre su esqueleto de cristal se posa el titánico peso de la prosa que una vez fue poesía escrita con tinta roja hirviendo. Hay seres que se sientan en un banco y el arrullo de los árboles les devuelve la estridencia del futuro que más de una vez quisieron dejar de lado.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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