Chavela Vargas y el editor que la buscaba

Por: | 29 de abril de 2012

Chavela Vargas es adictiva, como el buen vino, como la buena cerveza y sobre todo como la buena música cuya letra te lleve a todas las historias.

México es la patria de las letras, como Argentina; el corrido y el tango constituyen, en su esencia, letras sobre la aventura de vivir, casi todas tienen que ver con el fracaso, por tanto tienen que ver también con el éxito, con la alegría de encontrar y con la zozobra de perder. Todas las letras te remiten a la vida propia, aunque le haya pasado lo que se canta a un tipo de Guanajuato o a una mujer de Entrerríos.

Ahora que la Fundación Príncipe de Asturias ha recibido el encargo de estudiar la propuesta de que este año gane el premio de las Artes este magnífico ejemplar humano que ha hecho felices a los desgraciados y viceversa, me ha venido a la memoria un suceso que tiene que ver con el imán que Chavela ha supuesto para muchos de los que nos hemos enamorado, y nos hemos curado de los amores, escuchando sus canciones, letras raspadas en la pared terrible, o enorme, de la vida.

Hace ahora veinte años, casi, un editor norteamericano, Peter Mayer, que entonces presidía Penguin, vino a Madrid invitado por Alfaguara a participar en un coloquio entre editores, antes de que el tema fuera la desaparición del papel y el asunto tan solo era cómo llenar de mayor enjundia y calidad el papel. Lo fue a buscar al aeropuerto mi compañero Ramón Buenaventura, y como creíamos que Peter era muy gordo, como un hombre para dos asientos, a Ramón se le pasó su presencia, y el editor se fue veloz a su hotel.

Por la noche lo encontramos y nos fuimos a tomar vinos al viejo madrid, en realidad al Oh Madrid. En algún momento, Peter preguntó si yo sabía dónde podría encontrar a Chavela Vargas y sobre todo quería saber si aquella leyenda seguía viva. A él le alegró la vida y la juventud aquella mujer de la que tenía el mejor recuerdo, pues la había escuchado en una cueva de México muchos años antes.

Por razones de la casualidad, había estado yo mismo unos días antes con Chavela, y sabía quién y cómo se podía encontrar. Llamé, pues, al editor Manuel Arroyo, Chavela estaba en su casa. Quedé con él para el día siguiente, a mediodía, era un domingo, pero no le avisé a Peter. Al abrir la puerta la propia Chavela, Mayer sintió la punzada de un sueño. Luego se hizo un groupie de la cantante, viajó tras ella por Europa, la siguió con Almodóvar, pues se enamoraron al unísono de Chavela, y también se hizo amigo de Arroyo.

Ahora siempre que leo una noticia que tiene que ver con Chavela Vargas, como ahora, a mi cabeza viene siempre Peter Mayer, aquella noche, Chavela abriéndola la puerta de la casa de Manuel Arroyo. 

Hay 19 Comentarios

cruz estirpe de calvario

Sobre la cita de Guillen, muchas gracias por tu aclaración. No recordaba la de "el mundo esta mal hecho". Gracias también a Lola por su mención. Un saludo

Oiga, señora, de nuevo.

Así lo Digo en Alta Voz:
Doña Chavela Vargas! Inolvidable!
Francisco de Alencar
Brasil

No quiero escuchar a Chavela ahora. Que le den premios, se los merece, pero tanto desamor, tanto despecho, ya no. Busco alegría y querer a quien me quiera bien. La ración de melancolía me la da la vida.

Tiene razón, Veru.

Maestro Cruz
Fíjate que estoy seguro que cuando Almodóvar y Sabina empezaron a hablar de Chávela muchos pensaron que este mito estaba finada. Es una alegría sentir esos bolerazos tan tristes de José Alfredo, de Agustín Lara, de Manzanero actualmente.
P.D.He leído centenares de entrevistas de Juan Cruz Ruiz, la ultima en este suplemento último de El País y con permiso y sin querer ofender a nadie, precisión, objetividad, visión y demostración de ser un maestro del periodismo es lo que transmite en todo lo que escribe
Saludos Paco

El mal vino y la mala cerveza también son adictivos, juan. Hay que ser más preciso cuando se escribe.

Lamda, qué buena lección le has dado a ese fatuo.

Hablas Juan de la posibilidad de que le den el Premio Principe de Asturias a Chavela, creo que si debería darselo, no se porque lo pensamos tanto igual que el Cevantes que el Pobre Parra con noventa y tantos años no ha podido venir a recogerlo, de mayor que esta.

Salud y Resistir.

Doña Lambda:
Encantado de servirle de recreo, querida mosca. Pero tenga por seguro que no voy a renunciar al mobiliario en que tan cómodamente me siento a ver pasar dípteros de toda condición y grado de astenia por darle a ud. mejor plataforma de aterrizaje tras sus disparatados volatines o,acaso, mejor textura en que pegar inconsistentes deposiciones. Son sillones antiguos, de dura tapicería y colorido estampado, tejidos muy diferentes a las bastas arpilleras, tan al uso en estos días. Y puesto que sigo siendo fiel al valor de esas joyas antiguas, que sólo de vez en cuando libero de su envoltura para regalo de la vista y del buen gusto de cuantos ocupamos el extremo superior de la escala de encefalización, me preocupa que alguna basurita caiga de vez en cuando desde el abdomen de cualquier bichito osado y falto de educación. Afortunadamente dispongo también de los adminículos de limpieza para cada circunstancia y, por acendrado sentido de la pulcritud, no me abstengo de emplearlos a la menor mancilla de tan preciadas telas. Por lo demás, espero que siga ud. dando vueltas por esta habitación a su gusto mientras le duren las fuerzas; en tanto no amenace mis beatos sillones, no se inquiete, no pienso darle caza; Beel-ze-bub no me lo perdonaría.

Sí, es cierto. Se me había olvidado mi despiste de Barajas. No sé de dónde nos habíamos sacado que Peter Mayer era uno de esos supergordos que necesitan dos asientos de avión para encajar el traserón. Es altito y no es delgado, pero nuestra información exageraba muchísimo... Más adelante lo recogí del mismo aeropuerto en dos o tres ocasiones. Una vez se me paró el coche y tuvo que bajarse a empujar... Lo de Chavela fue gestión personal de Juan Cruz.

Es buena.

Amigo Witness, la lacónica catarsis sublimada por el cátodo existencial del ritmo, no alcanza, con suficiencia cartesiana, para desarrollar el rictus gramatical del significado afluente que dora la magna retórica prerrafaelina presente en el a modo de épodo auroral de la propuesta señera que nos dona. Y el ritmo flojillo, amigo Witness, como muy alarguecido en momentos cumbres del relámpago mesiánico del verbo espiritualizado, y vesánico, las más de las veces, cuando deletéreamente le cose la galopada al lomomoreno de verde luna mucho después de llegar a la meta. Y es que no respira o lo hace tocado por esa fragilidad flébil propia de un amanerado exordio campurriano que, por ende, no le abrocha nada bien en su veste elevada. Muebles faltan en su palacio, amigo Witness, perdone que le sea ajustadamente paradigmático sin resultar insulso -al menos no es mi intención-, y me deja soprendido desagradamente dadas sus altas miras literarias. Perdone mi concomitante e inconcusa franqueza, pero se lo debo por esos buenos ratos que nos hace pasar a la familia reunida alrededor de este electrodoméstico.

Biografía de Chavela Vargas


http://www.youtube.com/watch?v=U3kNGDbw0aA&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=MJVYpEdxaIY&feature=relmfu


http://www.youtube.com/watch?v=BmtjqtmKbp8&feature=relmfu


http://www.youtube.com/watch?v=XtKQgw16mvw&feature=relmfu


http://www.youtube.com/watch?v=RMPUl7j1eaU&feature=relmfu

Qué viva muchos años, que la aridez de su voz y la melancolía de sus lágrimas sonoras se nos quede cerquita un buen rato.

http://casaquerida.com/2012/04/29/tocando-la-profundidad-social-abisal/

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La desesperación tiene una tesitura propia que apenas es musical. Una suerte de voz que no sale de la garganta sino de los cavernosos espacios de la angustia, donde los acentos valen más que las notas y las síncopas más que la entonación, donde una palabra es menos el soporte para una melodía que el borbotón de una herida en el sentimiento. El espectáculo de esa desesperación apenas velada fascina a algunos por lo que tiene de tremendo contraste con la aparente levedad del hecho artístico en sí, que siempre está aparte de la existencia, en su propia hornacina, como algo equilibrado y bien compuesto; y por eso resalta todavía más en la oscuridad de los escenarios y en la sordidez de los cafetines: así mostrados al espectador, los cantantes adquieren la consistencia de su propio arte. El desgarro de la dicción arrebatada -que no deja de ser intencional, aunque difícilmente lo parezca- golpea al desprevenido en su propia despreocupación, como si la ilusión de lo lúdico dejara paso a la conciencia de un desastre inminente con la desasosegante impresión de que hay palabras tan duras que resultan ser más ciertas por ser más exageradamente mentirosas. Pocos artistas consiguen que el virtuosismo en el desgarro no acabe pareciendo ridículo. Quien se dejaba seducir por la escucha de Edith Piaff o de Billie Holiday estaba siempre a un paso de caer en la mitomanía porque sabía que esa misma distancia separaba al intérprete de ser algo más que el simple transmisor de una historia en palabras y música: un protagonista trágico de sus propias canciones. Con la Vargas debe suceder algo parecido pero con el agravante de la siempre más dura lengua española.

La voz y la vida de Chavela van íntimamente unidas, en sus canciones se produce un fenómeno extraordinario e intimo, la melodía se solapa y se diluye en esa voz tan vigorosa y a veces tan atormentada, la música se hace voz y eso solo lo pueden conseguir muy pocas personas que transcriben la información de la melodía a través de unos sentimientos que se solidifican como rocas contundentes.
No me extraña que Peter Mayer se sorprendiera hasta la médula, porque esa mujer es algo más que un mito en el mundo de la música, es la vida misma escrita en renglones de pentagrama que nunca tubo que leer, tan solo sentirlos con la fuerza y fragilidad de su propia alma.

Un Abrazo para Chavela, se merece todo lo mejor, desde mi humilde aporte al mundo de la música.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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