Era de la indiferencia

Por: | 30 de junio de 2012

Uno de los textos más conmovedores que he leído sobre la amistad, su esencia y sus consecuencias, es el que dedica Natalia Ginzburg a su amigo Cesare Pavese, el escritor italiano que se suicidó en Turín el 27 de agosto de 1950. Delicado, admirativo pero contenido como el abrazo a un padre, en ningún momento cae en el abismo de la melancolía, sino que va describiendo, sin vuelo en el verso, aquel carácter arisco y autodestructivo que llevó a su final más abrupto al autor de El oficio de vivir.

    Ahora he leído, en Flores en las grietas, de Richard Ford, un nobilísimo recuerdo de su abuelo, hotelero en Little Rock, que es también una hermosa descripción de lo que es la vida con otros recordada más tarde como el curso de un aprendizaje.

    La amistad no es tan solo entre los amigos que uno va encontrando en la vida, en la escuela, en el instituto, en los oficios que se derivan de todo ello, sino que se da también entre los parientes, entre los más allegados, y ahí no siempre la amistad tiene los ámbitos purificados que se le suponen a este importantísimo afecto, pues muchas veces ese abrazo al padre, o al hermano, o a la madre, se ve enfriado por múltiples accidentes burocráticos que en otros ámbitos de la amistad no tienen por qué ser tan determinantes.

    El último encuentro, de Sandor Marai, por ejemplo, es la descripción sutil pero descarnada de la amistad cuando ésta se va diluyendo y ya es tan solo un recuerdo que únicamente se puede revivir con palabras, y ya no con hechos. En Rayuela, la novela de Cortázar que dentro de nada cumplirá medio siglo, la amistad es determinante, como tira y afloja y también como tabla de salvación.

    Las revoluciones y las guerras han desembocado en amistades improbables. La Revolución Cubana, por ejemplo, fue la aventura de unos amigos, desembocó en la aventura de otros amigos, y estos amigos, como aquellos, empezaron a dispersarse gravemente cuando comenzaron a agrietarse los fundamentos sentimentales y civiles de aquel gesto que derrocó a un dictador para instalar, finalmente, a otro.

    El boom de la literatura latinoamericana, que tantos frutos dio a la manera de ver y de escribir la realidad y los sueños de América y del mundo, se basó en ese sentimiento, en algún sentido, pero fueron esas desavenencias generadas por los desacuerdos acerca del rumbo cubano las que destruyeron relaciones, que en algunos caso se mantuvieron por razones de estrategia editorial o simplemente por la inercia que hace que los sentimientos sigan pareciendo cuando ya no son.

    ¿Y ahora? En la literatura, en las artes, en la vida, estamos viviendo un instante de enorme dispersión de los afectos; yo me atrevería a decir que, del mismo modo que en los años 50 se vivió, como decía Nathalie Sarraute, la era de la sospecha, ahora estamos la era de la indiferencia. Causada por la crisis económica, quizá, por la ambición de ser más que los otros, de competir a toda costa, en todos los ámbitos de la vida, los seres humanos nos estamos despojando del pudor que lleva a aceptar al otro como igual, y sólo se acepta ya como competidor, como personaje al que mirar de reojo, para verlo caer si es posible, pues la competencia requiere, en esta situación, también la derrota ajena para sentir que nuestro triunfo es grande, único, pleno, planetario.

    Esta voluntad de triunfo a toda costa, esta mezquindad asombrada que busca en el éxito la única razón de la vida, la profesional, la creativa, está causando en el mundo que vivimos esa indiferencia, en la que nadamos como si no pasara nada, como si la destrucción del afecto de la amistad, entre todos los afectos que se van diluyendo, no fuera una derrota mayor, una vergüenza íntima de la que todos somos culpables o, por lo menos, damnificados.

    Acabo de estar en Zaragoza, en la inauguración de la gira que Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina hacen ahora por España con su nuevo espectáculo. Ahí encontré, en esos dos artistas, ese filamento de amistad que, en su caso, ha sostenido la aventura de su encuentro, que a priori se daba por muerta o por imposible. Porque los caracteres iban a chocar, porque quizá no iban a aguantar la presión de tantas noches y de tantos días, dentro y fuera del escenario de sus propios egos. Pues han aguantado. Les pregunté cómo lo habían hecho. Porque se hizo sólida la amistad entre ellos, porque se quieren, porque están dispuestos a aceptar que el otro es, quizá, mejor, y viceversa. Ojalá esta excepción que cuento, entre otras excepciones que habrá, desmienta mi sensación lastimada de que estamos viviendo, en general, en la era de la indiferencia. Un tiempo en que ser amigo ya no es, como dice Manuel Vicent, despertar a otro de madrugada para pedirle dinero o un consejo. O para preguntarle si ya está mejor, si va sobreviviendo al oficio de vivir. 

Hay 11 Comentarios

¿Qué sentido tiene que un lugar para la expresión y el intercambio de ideas esté contaminado permanentemente por un tonto tan poco gracioso? ¿No hay mecanismos que impidan que los incapaces de poner su nombre al final de su discurso tengan acceso a blogs como éste o cualquier otro? Es una idea falsamente democrática permitir el acceso a semejantes tarados y ya va siendo hora de erradicarla. Si no es así, los comentarios del blog corren el peligro de llenarse de basura y vaciarse de contenido.

Maestro Cruz
Nuevamente una reflexión de un ser excepcional Juan Cruz Ruiz, genera una serie de pensamientos que me hacen pensar que no todo está perdido, pues el denunciar y sacar a la luz los problemas ayudan a arreglarlos. Nos habla Alí –Babá de los mineros y el mundo y el entorno donde ellos viven, los que tenemos familia directa en ese entorno sabemos que la mina no es solo un tema económico solamente, es un tema de forma de vida y de unas relaciones humanas muy especiales pues estar trabajando en unas condiciones tan extremas en unos lugares donde la mina es el eje donde se vertebra la sociedad crean unos sentimientos y unos lazos de relaciones humanas únicos, son solidarios por ser algo intrínseco a lo que viven desde pequeños y saben que en un entorno tan duro solo la solidaridad les ha permitido poder seguir subsistiendo.

P.D.Que un enfermo de la caverna se repita como un loro, me produce un sentimiento de rechazo enorme y me gustaría que se limpiara el blog de esos detritus que no aportan nada mas que la idea clara que tenemos en nuestra sociedad una serie de elementos cobardes que se amparan en el anonimato para esconder sus graves problemas de personalidad y para dejarnos una muestra de su ideología pestilente.
Saludos Paco

Por todo lo que expreso abajo, me emociona y creo lleno de un significado más trascendente que el aparente lo que estamos viendo en las comarcas mineras. Veo en sus movilizaciones un mundo basado en la solidaridad que se resiste, con sus escasos medios, a sucumbir al nuevo orden basado en la disolución de todo tipo de compromiso ético y lealtad con los demás. Son los últimos mohicanos.

Escribía Paul Valéry que ya no toleramos nada que dure, que incluso se ha convertido en una necesidad para muchas personas el cambio súbito y los estímulos constantemente renovados. La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. ¿Cómo arraigará la amistad en estas condiciones donde nuestra mente se alimenta en la levedad y ya no tolera la maduración de ningún afecto, urgidos por la necesidad del continuo cambio, la permanente movilidad que impide el fortalecimiento de los vínculos entre las personas? Disolución necesaria de convicciones y lealtades para el nuevo mundo que estamos forjando. Todo lo sagrado debía profanarse, nos ataba de pies y manos con sus derechos y obligaciones constriñendo la iniciativa. También la amistad perdió su carácter sagrado.
Max Weber expresó que el nuevo orden que estamos levantando se caracteriza por la necesidad de liberar la iniciativa comercial de los grilletes de las obligaciones domésticas y de la densa trama de los deberes éticos.
Thomas Carlyle dijo que de todos los vínculos que condicionan la reciprocidad humana y la mutua responsabilidad, esta época luchó para abolirlos conservando tan sólo el nexo del dinero.
Toda la compleja y densa trama de las relaciones sociales quedaba así desnuda, desprotegida, desarmada, incapaz de resistirse a las reglas del juego y a los criterios de racionalidad inspirados y moldeados por el comercio, incapaz de competir con ellos de manera efectiva. La economía emancipada de sus tradicionales ataduras políticas, éticas y culturales.
El nuevo orden definido en términos exclusivamente económicos en el que todos los poderes políticos o morales capaces de reformarlo han sido destruidos o incapacitados. El orden económico ha vuelto irrelevante e inefectivo todo aspecto de la vida que no contribuya a su incesante reproducción.
La desregulación, la liberalización, la flexibilización, la liberación de los mercados financiero, laboral e inmobiliario, la disminución de las cargas impositivas, etc, etc, etc…nos hablan de un sistema en que los agentes que en él actúan no se comprometen entre sí, se eluden en vez de reunirse. Vivimos con unos valores contrarios a lo que supone la amistad, los vínculos de compromiso ético o moral.
Desaparecen las clases, el vecindario e incluso la familia, siendo instituciones vacías. Desaparecen los vínculos entre lo individual y lo colectivo. El individuo liberado de compromisos éticos y morales con su clase de origen, con su vecindario, con su familia, lucha solo y contra todos por encontrar su lugar en el mundo en una permanente y constante formación para ser competitivo en un sociedad siempre cambiante, que le exige continuados esfuerzos para mantenerse activo y competitivo hasta el mismo día de su muerte.
¿Dónde existe un hueco para la amistad?

Amigo Juan , sin tener que aplicar una censura previa, ¿no habría forma de filtrar las deposiciones de los descerebrados para que las vomitonas cavernícolas vayan al lugar adecuado y no a este bonito blog de El Pais?

Yo entiendo en gran medida lo que quiere decir Juan Cruz, pues estoy colaborando en hispasonic para que aquellas personas que no tienen conocimientos o encuentras dudas serias, o no saben cómo afrontar un proyecto y que buscan en ese foro un poco de luz encuentren respuestas a sus necesidades. Yo me he acercado porque poseo conocimientos atesorados a lo largo de mi vida que les pueden ser muy beneficiosos e incluso me he encontrado con un amigo de hace muchos años que también colabora en ese foro, y es cierto lo que describe Juan, intento acercarme al usuario necesitado no solo con los conocimientos, sino con la amabilidad que una persona en un trance de necesidad debe recibir, pero me encuentro con que los usuarios que llevan más tiempo que yo intentan desarmar ese acto amable para convertirlo en una componente de competencia, “yo sé más”, “yo llevo más tiempo que tú dando consejos”.
Si esto ocurre en un lugar donde la tecnología es el pan de cada día, puedo comprender en qué medida la competencia se desencadena en los inmensos brazos del conocimiento humano que refieren la existencia como alma matter de nuestras vicisitudes en este planeta, en la literatura, en la poesía, en el arte en general siempre se ha producido un reflejo por parte de quienes profesan ese oficio, un gesto algo despreciable y no les cuento en la música, existe desde hace mucho tiempo una envidia anidada que corrompe la esencia de una de las artes más bellas y misteriosas que la humanidad ha producido, una descarnada envidia acunada en la diversidad, esa diversidad que debería acercarnos pero que está delimitada por la profunda esencia de la que estamos constituidos. Ocurrió con el quijote y sus posibles autores, ocurre con la visión del mundo que los distintos filósofos han aportado y ocurre con el pensamiento ideológico que tiñe de miasmas todas esas manifestaciones de la belleza de una forma cruel y despiadada.
La amistad, la encuentro en muchos sitios, incluso en este blog en el que nuestros rostros no son necesarios para entender atentamente lo que expone cada uno de sus participantes, la amistad es un bálsamo para esa entropía con la que tenemos que enfrentarnos en cada instante, esa entropía que a veces se diluye con la simple manifestación del respeto y el apoyo, una actitud que procuraré me acompañe por lo que resta de mi vida.

Maestro Cruz

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.

Rabindranath Tagore

Nos hablas de temas muy debatibles según el prisma de cada ser humano y no creo que todo este perdido si somos capaces de reconocer los errores en los que estamos cayendo .Este monopolio económico tan brutalmente egoísta que se ha agudizado al caer el bloque comunista que hacia de contra peso, ha creado un ser humano en el que la amistad en algunos casos se prostituye, pues no es sino un pretexto para medrar. Pero no todo está perdido pues también en épocas difíciles se descubren quienes son realmente tus amigos, pues en la fiesta y en la abundancia son muchos los supuestos amigos. No quiero polemizar, ni incomodar a nadie y menos en un tema tan controvertido, pero yo que soy un seguidor desde que lo oyera en el programa radioescope de Salvador Escamilla, no creo que por actuar en un determinado país y por no estar de acuerdo en la política de un país hermano americano deje de ser una persona comprometida con diferentes causas que todos consideramos justas y ser un progresista. Se ha creado creo que injustamente un cliché de como debe ser un progresista y quienes se salen de él, son castigados sin piedad, yo puede visitar y tener una relación con diferentes seres humanos de un país y puede no estar de acuerdo con un régimen supuestamente de izquierdas para unos y lo contrario para otros y ser una persona sensible y atenta a los problemas de las injusticias para colaborar y denunciar los atropellos a los que someten a los más débiles.
Saludos Paco

Un blog excepcional

La amistad es un valor que, como el amor, está implícito en la imperfección humana, pero que se ha mercantilizado tanto como la sociedad lo hace a diario.

http://casaquerida.com/2012/06/28/la-triple-alianza-interna-remata-a-paraguay/

Me parece muy dificil de comentar. Parece ser que la relación a banda no se ha superado.
Yo quiero creer ,como Vicent, en la amistad como vínculo solidario y solitario, aunque no sea como soñamos. Entendido el espejismo, hay que seguir jugando.

Hay días en los que Juan Cruz se pone pesimista. Yo no creo que la amistad auténtica pueda estar sometida a los avatares de la economía, de la política o de cualquier otra circunstancia. Si fuera así, habría que ponerle otro nombre a ese vínculo que tiene que ver con la naturaleza misma del ser humano.
Un abrazo, amigo.

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Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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