El grito de Inge Feltrinelli

Por: | 13 de septiembre de 2012

Hay algo que me gustaría subrayar de lo que el editor Jorge Herralde dijo anoche en la inauguración de la sede madrileña (en Callao) de la librería La Central, que lanzan La Central (Antonio Ramírez, Marta Ramoneda) y Feltrinelli (la editorial, la cadena de librerías, con la que Herralde se ha asociado).

Dijo el director de Anagrama que una librería es ese lugar en el que entramos a buscar un libro que ya conocemos y nos vamos con muchos libros de los que no nos habíamos enterado. Una librería es, como dijo en el mismo sitio Mario Vargas Llosa, ese lugar en el que los libros parecen muertos o durmientes, pero que en seguida se ponen a hablar, a debatir, a vivir, en cuanto los abrimos. Una librería, en fin, dijo Alessandro Baricco, es un sitio en el que a los jóvenes y a los adultos les espera la primavera del conocimiento, de la imaginación, de la literatura.

Inge Feltrinelli, la veterana figura editorial (y humana) de la cultura europea, explicó en una metáfora lo que la llevó a ella y a su hijo Carlo a asociarse conLa Central para crear esta primera librería suya (y compartida) en España. Fue a La Central y allí se encontró con Sostiene Pereira, el inolvidable libro de Antonio Tabucchi, en seis idiomas, empezando por el castellano y el catalán. Creyó entonces (como recoge hoy Javier Rodríguez Marcos en El país) que estaba en una librería verdaderamente europea. Su grito final, con el que ya se inauguró La Central, fue de amor a las librerías, sin duda de amor por su librería, pero de amor a lo que las librerías significan en el mundo contemporáneo, arrancando desde el sueño de Gutenberg hasta este mismo instante en que Gutenberg se encuentra luchando contra molinos de viento.

Una gran noticia la apertura de una librería, un buen augurio en medio de la reiterada invocación del desastre que le auguran a la cultura del libro (y de la prensa escrita). El mal augurio parte de algunos datos falsos que a fuerza de ser repetidos parecen ya incrustados en la realidad: que se cierran librerías, que su porvenir es escaso y que ya no podrán subsistir. En Estados Unidos, en Europa, en España se han cerrado algunas librerías, pero en España en concreto ese número (sin duda gracias a la constancia y a la profesionalidad de los libreros) es minúsculo. La trascendencia que tiene el cambio tecnológico, que hace presagiar un boom del libro electrónico y por tanto el final del libro, ha arrasado con la voluntad de contar de veras que ocurre. De modo que los libreros ahora corren el riesgo de ser imaginados como zombies por los usuarios: pues éstos siguen yendo a las librerías, siguen viéndolos allí, cumpliendo el inmejorable servicio que prestan, mientras que van leyendo o escuchando en los medios que los libreros ya no existen, que ellos no están donde los vemos estar.

Las librerías están, producen en los lectores eso que dice Herralde que producen, y seguirán por mucho tiempo. La noticia de anoche es un síntoma bueno y un saludo sin duda muy positivo a las librerías ya existentes. Un grito de ánimo, como el de Inge Feltrinelli. 

Hay 9 Comentarios

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice el director de Anagrama. También ocurre en las ferias del libro.

Lo de conservar libros...pues algunos se releen, más se consultan...también pueden ser un legado. Hay incluso gente que compra distintas ediciones de una obra.

Una librería es una gozada.
Buen ánimo trae la entrada.

Maestro Cruz
Que valentía el abrir una librería en estos tiempos del gobierno más cavernícola y contrario a la cultura de los últimos tiempos. Ojalá funcione y se consolide y ojala las pequeñas librerías de pueblos y barrios no tengan que cerrar y podamos pasear entre sus estantes para encontrar ese libro que nos está esperando.
Saludos Paco

Acudir a una Libreria es todo un rito, pensar el libro, desear el objeto de nuestra intimidad, entrar de la mano del autor en un mundo desconocido, entrar y buscar por los estantes, rebuscar entre las mesas por temas, despues de un rato sin encontrarlo buscar al librero y preguntar por la obra, seguirle sus pasos cual aprendiz que sigue al maestro del laberinto de autores, de temas hasta encontrarlo, recibirlo de las manos del librero, sopesarlo, olerlo y abrirlo buscando un rastro de la tinta, un espacio en blanco.
Y entonces llegan las prísas por llegar a casa para empezar la historia, es toda una filosofia de vida, que aprendimos de niños con los tebeos, los comic leyendolos debajo de las sabanas con una linterna, en el sillón de la habitación, la más tranquila lejos del mundanar ruido del trajin de casa, delos niños.
Sí, los lectores son de otra pasta, necesitamos el libro.
Salud y Resistir.

Las librerías son esos templos donde la gente va a rezar sobre esos libros que están expuestos en estanterías o tumbados en mesas. Es preciso guardar silencio, como en cualquier templo, más que nada, por aquello del respeto. El olor de una librería es singular, como lo es el olor de una iglesia, de cualquier creencia. El librero, si se fija uno bien, es el cura que deambula por la iglesia revisando los distintos altares donde se postran los libros, la Biblias, los manteles, las velas, que los libros estén bien colocados. De vez en cuando, el librero se introduce en la sacristía de la librería y sale con algún libro reciente, que conviene exponer. Pero ha llegado el libro electrónico. Me he enganchado. Este verano he leído cinco libros gruesos, que de haber sido en papel no hubiera podido. No sé por qué. La llegada del libro electrónico permite mantenerse en tu piso de 70 m2 y no tener que cambiar a uno más amplio para poder almacenar libros y libros. Somos remisos a regalar los libros que ya hemos leído y que probablemente no vayamos a leer nunca más. Los almacenamos. Puede que, para que cuando alguien venga a casa vea que somos cultos y leemos mucho. Me queda la duda.

El último libro lo encargué por correo electrónico a una librería pequeña. Me lo enviaron a casa. La sensación al abrir el paquete fue gozosa. Tanto como la de sentarse en el sillón de lectura al volver de la calle y hojear las compras. Si hubiera ido a la librería aún no tendría el libro, porque es raro, no lo tendrían en stock y me hubiera llevado otros mejor expuestos. El uso de librerías virtuales es una buena experiencia, tienen sus comentarios, sus recomendaciones, publicitan encuentros...
Todos mis buenos deseos para estos grandes empresarios, anyway.

No sé, debe ser cierto eso que dicen sobre el libro electrónico en lo referente a que se va a comer el mercado del libro tradicional, pero yo cuando paseo por esas calles de Madrid en las que se encuentran esas librerías, veo cada vez más jóvenes interesarse por el contenido de los escaparates y del interior de los locales. Ojalá que el gusto por encontrar un sitio donde puedes ser tú mismo entre estanterías y lomos de encuadernaciones siga presente, tal vez en esa misma librería te puedan asesorar para comprar online el libro que buscas. Me gustan las librerías cafetería, donde puedes tomar un café mientras contemplas la panorámica de los libros y aprovechas para pensarte qué vas a elegir, por lo menos que perduren las librerías del centro de la ciudad, porque las de los barrios sí que saben lo que es luchar a contracorriente.
Precisamente en mi barrio está la reciente premiada AKIRA especializada en comics y cuando paseo, entro de vez en cuando para ver que tienen, porque si bien amo al libro con todo mi corazón, también me enamoran los comics con toda la pasión de mi imaginación, en mi juventud tenía armarios llenos de comics que poco a poco fui sustituyendo por mis amados libros, pero no le digo que no a una buena historia gráfica, es un placer que dura un par de horas, pero es genuino como pocos.

Que gran noticia, ante tanta desesperanza, es de agradecer la valentia de unos profesionales por abrir de par en par un mundo impreso lleno de aventuras y sorpresas.
Salud y Resistir.

Hola,amigos.Ya sé por dónde pasar la próxima vez que vaya a Madrid, chulona mía. ¡Qué buena noticia una nueva librería en un sitio tan céntrico de la ciudad! Para mí es un lugar donde nos podemos llevar muchas alegrías y nos conformamos con llevarnos una o dos. A donde vamos a cumplir una cita amorosa, pero quedamos flechados por varios amores que quedan a la espera. Gracias por la buena noticia, Juan.

Una buena noticia! Se habla tanto de la crisis de las librerías. Esperamos que los lectores encuentren el camino a la Central!

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¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

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Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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