Los libreros se manifiestan

Por: | 09 de junio de 2013

Amazon está siendo blanco de las iras de libreros en varios países de Europa, también en España. Por los descuentos abusivos con los que opera, por las subidas de precio que efectúa aprovechando la posición de privilegio que ocupa. Su actuación, creen los libreros, también los españoles, está dañando gravemente el equilibrio de los precios y amenaza la red de librerías, que en definitiva es una red de espacios culturales imprescindible para la difusión y la discusión de las ideas. Me ha sorprendido que la reacción de los libreros españoles no se escuche con más nitidez en los medios. Ellos se reunieron la semana pasada en Madrid, en el marco de la Feria del Libro; convocaron a medios y a editores, y están sorprendidos de la escasa difusión que tuvo lo que tenían que decir, e incluso de que otros profesionales del sector, incluidos los editores, estuvieran prácticamente ausentes de la convocatoria. He pensado que es mi obligación de usuario de librerías, e incluso de exeditor, de poner a su disposición este espacio para que se conozca el manifiesto que dieron a conocer para que se conozca más.

Dice así:

"Los Libreros españoles seguimos con atención las declaraciones hechas por la Ministra de Cultura de Francia, la Sra Filipetti, en la que expresa su hartazgo de Amazon por sus practicas desleales, su posición de cuasi monopolio, y la amenaza de destrucción del tejido librero independiente que supone una posición claramente agresiva y que pretende la expulsión del mercado de sus competidores.

Los libreros ingleses han manifestado ayer su acuerdo con las declaraciones de la titular de cultura de Francia, y demandando una posición del sector contra la multinacional a la que acusan de competencia desleal.

Los libreros españoles, agrupados en CEGAL, queremos aprovechar este escenario de la Feria del Libro de Madrid, para manifestar nuestra identificación con las declaraciones de la Ministra francesa.

Nuestras inquietudes son las expresadas por nuestros colegas franceses e ingleses y compartidos por el resto de colegas europeos que venimos denunciando en EBF, la European Booksellers Federation, las prácticas abusivas de la compañía Amazon.

CEGAL interpuso el pasado año una demanda contra esta compañía por entender que sus campañas reiteradamente vulneran la Ley de la lectura, las bibliotecas y del Libro.

Queremos reclamar a los colegas editores y distribuidores españoles que actúen de manera firme contra quien de manera sistemática vulneran las reglas del juego.

Queremos aprovechar esta declaración para pedir del Gobierno de España una actuación decidida de apoyo al Plan Estratégico del Sector del libro, y de manera especial a la red librera independiente, garante de la supervivencia de la edición de calidad, y una actuación decidida en contra de las “descargas ilegales de contenidos digitales” que defienda a autores, editores, traductores, ilustradores, distribuidores y libreros, ya que de esta manera es cómo los ciudadanos salen ganando".

Hay 20 Comentarios

El día que las piedras se pudieran comer, la pobreza y el hambre no se acabaría, porque estaría protegidas por el poder. Salud y Resistir.

Pido disculpas porque se me olvidó cerrar las comillas después de "mediante un nuevo desarrollo". Todo el texto es de José Luis Sampedro. Él es quien nos lo dice, nos lo decía. Yo coincido con él, y eso no quiere decir que haya que eliminar ese tejido social y laboral de un brochazo, ni ese ni ninguno, ni que un nuevo desarrollo sea volver al siglo XI.
Por mi parte, jamás me he descargado un contenido de forma ilegal y, a pesar de que mi economía no está para lanzar cohetes, he comprado libros en la Feria, amo los libros y hay más libros en mi casa de los que caben, así que ahora los regalo ya leídos, pero el sistema que tenemos es el que es y los monopolios son lo que son, en esta industria y en todas, y mientras no cambiemos el modelo económico y el concepto de desarrollo social, no hay salida, y mucho menos para la cultura.
Saludos,

Nos dicen que," Por eso es de justicia corregir el mecanismo de la oferta y la demanda mediante el sistema de "economía social de mercado", propio de las modernas democracias".

En Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda, Italia, Belgica.
En la gran mayoria de las llamadas Democracías que conozco, los libros son considerados objetos de consumo intelectual, se venden en librerias y grandes estensiones comerciales y galerias.
Y por supuesto lleva su etiqueta con el precio. Si no fuese de esa forma quién crearía una empresa con miles de trabajadores para imprimerlos, encuadernadores y equipos de vendedores y por supuesto editoresn diseñadores y un largo ect que nutren nuestras ciudades.
Eliminar de un brochazo todo ese tejido social y laboral será volver al siglo XI.
Y sera interesante preguntarle a los ciudadanos si les gustaría volver a los años de los señorios de antaño.
Salud y Resistir.
PD. Cada día estoy más convencido que mi abuela Anamaria era sabia.

Desde que el libro se convirtió en producto, entró en las leyes del mercado. Y el mercado que tenemos, o "los mercados" son como son.

"La economía sirve a la producción e intercambio de bienes. En nuestro mundo democrático ese intercambio se realiza en el mercado, mediante el juego de la oferta y la demanda.
Muchos autores afirman que el mercado asegura la libertad para elegir. Pero sólo se compra en él con dinero y, entonces, ¿qué libertad tiene el pobre? Porque hay muchos, muchos pobres en el mundo.
Por eso es de justicia corregir el mecanismo de la oferta y la demanda mediante el sistema de "economía social de mercado", propio de las modernas democracias. Pero, aun así, el sistema prefiere con exceso la producción y consumo de bienes -porque se cotizan en el mercado- al perfeccionamiento de cada hombre. El resultado ha sido este desarrollo que engendra la contaminación ambiental y la atrofia de los valores humanos.
Reconstruir la Naturaleza y regenerar al hombre es, por tanto, la salida necesaria para esta civilización industrial en crisis, mediante un nuevo desarrollo.

(José Luis Sampedro, 1983, texto extraído de "Hombres, palabras, imágenes", Fundación Universidad-Empresa)

He procurado que la transcripción sea literal, aunque la palabra social viene subrayada y aquí no tengo esa opción. Llama la atención que alguien nos advirtiera hace treinta años de que nuestro sistema estaba en crisis. ¿Cómo podíamos pensar que alimentando a un monstruo así se iba a preocupar ahora del libro?

Cuando se haya destruído toda la industria nacional y no trabaje nadie, veremos como ir a lo barato nos va a salir caro.

Maestro Cruz

Todos saben la solución a este tema desde haces años.Bajar el IVA los libros son cultura y la cultura es algo imprescindible para la felicidad de los pueblos y para que piensen(ese es el problema)

Saludos Paco

Entro antes de marcharme de senderismo a las Fortalezas de Cartagena y os dejo un Pensamiento:
"La ignorancia es muy atrevida". de mi abuela Ana Maria.
Salud y Resistir

El mayor mal viene por las triquiñuelas fiscales que se permiten estos gigantes digitales. Se instalan donde pagan menos, manipulan cifras de beneficio por compras entre filiales... Todo es legal, pero en contra del Estado del bienestar. Los males de la globalización, agravados por por la naturaleza del producto digital, que no pasa por la aduana. Como lectora, adoro Amazon, como ciudadana, me da asco.

Claro que las librerías son un negocio, un comercio, pero no la literatura, la poesía, la historia o la divulgación científica, y mucho menos la cultura en su amplia acepción de la palabra. Conviene hacer este matiz. La cuestión es que para que ésta se difunda y no se la limite, necesita de un tejido sano de librerías independientes, de un canal amplio de difusión. Los libros son un bien de necesidad cultural, así lo reconocen la mayoría de países, incluido el nuestro (la mayor parte del conocimiento se sigue adquiriendo a través de los libros, conviene también no perder de vista esta cuestión), que con independencia del Gobierno de turno, ha mantenido el IVA especial del 4% y una ley que estipula que el precio marcado por el editor es fijo y no puede modificarse por el comerciante. Será por algo. Proteger una red de librerías independientes es una medida de seguridad para no dejar en manos de los compradores de las grandes cadenas y grupos, qué podemos leer y qué no (en nuestro país hablamos de que esa decisión se toma por unas seis o siete personas). Si hay una obra que por temática, condiciones o cualquier otro motivo no les interesa, no llegaría a los ciudadanos, a los lectores. Los editores independientes que nacen, no tendrían mucha cobertura y difusión, ni los autores. Entiendo que hay a quien esto le importa un pimiento, pero a muchos ciudadanos sí que nos importa y mucho, es una cuestión de diversidad cultural, libertad de elección y formación.
Las librerías han sido (sí, los bares también, pero de otra manera) lugares de reunión y encuentro y también de ocio cultural (no todas las librerías, claro, y ya leo que hay quien no ha tenido la oportunidad de disfrutarlo), son trampolines para muchos escritores que empiezan, permiten realizar una selección independiente, variada y no dirigida de todo lo que se publica (que es inabarcable para cualquier lector) enriquecen el barrio donde están, los bares también, sí, de otra manera.
Todo es una cuestión de gustos, y escalas de valores, ya entiendo que somos muchos y hay de todo.
Particularmente, como librero, como lector y como ciudadano, coincido con la política del Gobierno francés en considerarlo una cuestión estratégica, clave para la formación y el desarrollo de sus ciudadanos y garantía de algunas libertades, a mi juicio, básicas.
Respecto a esta cuestión, la intervención o interés de nuestros políticos ha sido generalmente escasa (salvo en el punto de mantener el IVA y la ley de precio fijo ya mencionado), pero salvo en eso, es lamentable y propia de políticos pequeños y grises.
Amazon y similares, cumplen un servicio y son una alternativa totalmente lícita para muchos consumidores y lectores, el problema son sus malas prácticas, nada más. No es la competencia lo que asusta, lo que asusta es que no se cumplan las misma normas que acata el resto amparándose en subterfugios legales. Es algo parecido a lo que nos está ocurriendo con los Bancos (salvando las diferencias, es un ejemplo que pretende ilustrar, no asemejar) tienen un peso y un efecto e implicaciones sobre la sociedad enormes y de calado, por lo que deben regularse mediante unas normas que equilibren intereses, y respetarlas, claro está. Si no, es dejar un asunto bien importante a la famosa "mano invisible" del mercado, invisible sí, pero no anónima, no seamos inocentes.
Agradezco a Juan Cruz que saque este tema a debate, creo que tenemos problemas mayores, sí, pero éste es bien importante y de repercusión social, por lo que no cabe descuidarse.
Pensar que el problema es en realidad de unos pocos comercios, es quedarse muy en la superficie de la cuestión.

En este país los libros son caros comparando con otros países, y no creo que tenga que ver con el consumismo, sino con las editoriales españolas y su absurda manera de entender el negocio. Los libreros están preocupados y quieren que se les proteja, pero la cultura debe llegar a la mayor parte de la gente y eso no se consigue con precios altos. Mi experiencia con las pequeñas librerías ha sido poco satisfactoria en general, excepto con las de viejo, y por eso desde hace tiempo compro mucho más en La Casa del Libro, la FNAC y similares, así como por la cantidad de libros que se pueden coger, oler, sopesar, leer su carátula y luego pagar sin tener que estar esperando a ver cuándo los tienen disponibles de verdad. Y también tengo un libro electrónico llamado Kindle (sí, el de la tienda asesina de comercios) y encantado con él, oiga. No niego que los grandes comercios desestabilicen ciertos mercados, pero eso es algo que pasa en todos los ámbitos y en ninguno de ellos se ha puesto un precio mínimo de producto. Hay medios para apoyar al pequeño comerciante, pero como sea dando pábulo a las tonterías de las editoriales mal vamos.Ah, y salir a tomar una cerveza también es bueno para la calle, como ya han dicho por ahí, y con esos 15,30 euros de ejemplo tienes para varios días de entretenimiento cervecil (por no hablar de que lo de ir en coche a por el refresco y no a por el libro es facilmente invertible, según convenga).

Juan, se nos ha muerto Elías Querejeta, un monstruo de la producción cinematografía y maestro que supo enseñarnos historia, y conocimiento sobre las cosas de la vida en España. Solo recordar unos grandes títulos de nuestra memoria, que hemos heredado de su trabajo y que nos ayudarán a comprender mejor la vida.
Una muestra de sus obras, de Víctor Erice (El espíritu de la colmena, El sur… cuya génesis y resultado final les llevaría a enemistarse), Carlos Saura (La caza, Mamá cumple cien años, Cría cuervos, Elisa vida mía, Deprisa, deprisa, Ana y los lobos…), Jaime Chávarri (El desencanto), Manuel Gutiérrez Aragón (Feroz, Habla mudita…), Montxo Armendáriz (Tasio, 27 horas, Historias del Kronen...), Emilio Martínez Lázaro (Las palabras de Max), Francisco Regueiro (Si volvemos a vernos), Ricardo Franco (Pascual Duarte), Fernando León de Aranoa (Familia, Barrio, Los lunes al sol…), su propia hija Gracia Querejeta (Una estación de paso, El viaje de Robert Rylands, Siete mesas de billar francés…).
Me ha costado entrar pero he podido, Descanse en Paz.
Salud y Resistir.
PD. Magnifica entrevista a Carlos Saura.

Para los españoles la palabra caro la utilizan a veces sin mucho sentido.
Caro puede ser una coca cola, pues tenemos que salir de casa, aparcar el coche en un aparcamiento, andar hasta la terraza, esperar una hora para después, desilusionado, marchar una vez pagados los tres euros de la coca cola y buscar el coche en el aparcamiento y tras pagar dos euros del parking, volver a casa.
Otros salen de casa y tras darse un paseo de veinte minutos entran en una librería y buscan un libro que le han recomendado un amigo lector como él, ve varios libros interesantes y como solo quiere un libro y tiene sus dudas, busca al librero y le pide consejo, quién le recomienda una vez que se informa lo que ha leído últimamente.
Coge el libro, lo huele, lo sopesa, lee la caratula y pasa por caja, paga el precio 15´30 euros y marcha a casa contento porque tiene entretenimiento para varios días.
Sabe que con su compra logra que su calle se mantendrá viva, siempre tendrá un amigo que le ampliara su conocimientos literarios, culturales y sociales y además una amplia conversación podrá mantener con su amor o con los amigos para el próximo día.
Como ven ustedes, la palabra caro debería ser eliminada del diccionario, en su lugar debería aparecer en negrita la palabra CONSUMISMO.
Salud y Resistir.

Mi ciudad apenas tiene librerías. Las que hay no son lugares de difusión cultural porque su catálogo es corto. Comprar un libro implica: ir un día, encargar, volver otro día, recoger. Pagas el libro y el aparcamiento dos veces. Si compras en internet, a los dos o tres días lo tienes en tu buzón. La casa del libro también es competiva en precios al no cobrar gastos de envío pero su interface es peor que el de Amazon que lleva casi 20 años en el mercado.

Además en España los libros son caros, porque la edición aquí es un negocio. Nada que ver con la cultura, porque aquí de eso no tenemos.

la Sra Filipetti, viene a darme la razón a mi negativa a entregar mis libros Amanzo, a su organización hace ahora tres años para su distribución.
Núnca en visto como una leal competencia el negocio en Internet, con las ventas en librerias, centros de difusión cultural y de colaboración didactica con los lectores o incluso curiosos que entran en el establecimiento y son guiados al estante donde podrá ojear el libro buscado.
Sigo opinando que la venta via Amanzo es fría y pura trasación mercantil.
Salud y Resistir.

Menuda chorrada eso de que las librerías son el espacio de discusión de las ideas en una ciudad. Jamás he discutido una sola idea en una librería, ahí se va a comprar, es un negocio como otro cualquiera, no lo pintes de lugar romántico, etc, porque no lo es... se discute mucho más en un bar por ejemplo...

Otro lobbie que no aprende. El progreso entra en la vida y solo se les ocurre reaccionar atacando como hacen todos los lobbies en lugar de ofrecer algo más atractivo, barato y accesible. Solo hay que ver la idea de libranda y cómo pretendían organizar el quiosco, pero les ha salido mal y ahora lloran porque pierden cuota de mercado y ven cómo pequeños escritores sin el filtro de las editoriales pueden triunfar y no dejarles un solo euro.

¿Descuentos abusivos? ¿Y los precios de los libros no son abusivos? En España (y en Francia) existe la ley del precio fijo para, en teoría, proteger a las pequeñas librerías, limitando los descuentos de los libros para, se supone, impedir que cadenas con mayor poder pudieran poner precios más bajos que las librerías. Pero ¿y el lector / comprador / cliente o cómo queráis llamarlo? ¿Quién nos protege a nosotros de los precios (altísimos) que ponen las editoriales? ¿Por qué no se pone un límite al precio de los libros? Si la ley del precio fijo va en contra del libre mercado (y lo va), no tiene sentido que haya libertad de precios por parte de las editoriales.
Y ya puestos, ¿por qué solo se protege el sector del libro? Ya puestos, podríamos aplicar esto mismo a ropa, calzado, alimentación...
Lo que tengo claro es que seguiré comprando libros de papel en Amazon UK, y los ebooks nada de novedades de editoriales, autores noveles o desconocidos que venden su obra en Amazon o en otras plataformas.

Estoy de acuerdo. Creo que los gobiernos tienen la responsabilidad de que el mercado sea justo. Y así como son legales prácticas de protección en otros sectores, su obligación es apoyar a la industria nacional.
Hubo un tiempo en el que las casas se llenaron de libros. Quizás fue una respuseta reflejo a tiempos de prohibición. Pero el hecho es que socialmente se promocionaba la compra y la lectura de libros.
Ello permitió que las nuevas generaciones vivieran en casas en las que había muchos libros. Y pese a que el hábito de la lectura se fomenta con el ejemplo, la escuela hizo su papel supliendo las carencias de muchos hogares.
Se comenta que el libro es caro y lo es. También la música. Y cualquier otra actividad de ocio. Especialmente las relacionadas con el turismo y en bandera, la ludotecnología.
Pero existen bibliotecas, mercados de segunda mano, que albergan y defienden derechos colectivos.
Así que mi total apoyo a quienes no se quedan mudos y desde su responsabilidad cumplen con sus obligaciones: Por la ministra de Cultura francesa, y CEGAL

¿Crees que España ha aprovechado los 40 años de democracia? La España que no pudo ser en http://yestheycan.blogspot.com/2013/06/la-espana-que-no-pudo-ser.html

Una ciudad sin librerías sería insufrible, insoportable. Como una ciudad sin mercados, sin ferreterías, sin tantos comercios.

Pero el comercio que vende (despacha, diría yo) libros es como la farmacia. Tiene que estar ahí. Es un lugar donde recrearse, formarse, leer y comprar.

Si el comercio virtual va a sustituir al librero físico pediría a los gobernantes que me inyectaran un libro por semana en vena o me instalaran un chip que se conectase con el sistema neurológico y vegetativo para recibir las descargas intelectuales y somatizarlas, como diría la señora de Cantinflas, en diferido.

Ahí está Wert para que, por fin, haga algo útil, si quiere servir a los españoles. Debiera poner en Bruselas una voz más alta o cantar a dúo con la Ministra francesa para que fueran uniéndose otros europeos y, a modo de coro, elevar al cielo una plegaria en forma de aranceles o cualquier otra medida contra la invasión tecnológica que acabará por disolvernos en un cable de fibra óptica y lanzarnos al espacio vacío de una red cada día más idiota.

El libro en España, por otra parte, es carísimo. No es normal que una novela del autor de "los idus de marzo" escrita en mil novecientos setenta u ochenta cueste veintisiete euros, impresa en rústica y destinada a descansar en una estantería durante decenas de años dentro de una semana cuando haya leido el libro. Wilder fue genial pero quién me dice a mí que la lectura de su obra, hoy, me vaya a gustar. Casi cinco mil pesetas por una pequeña obra de un autor extinguido. Es demasiado.

Algo tiene que cambiar. O mucho. Hasta ahora, sólo descargo en el libro electrónico obras por las que no se pagan derechos de autor y que en la red se ofrecen gratis pero ante esos precios de los que tanta gente "coge" un poquito para subsistir entiendo que den ganas de ...

No quiero hacerlo, pero algo tendría que notarse ¿no?

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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