La tecnología

Por: | 20 de mayo de 2014

A esta hora en que abro el ordenador ya han pasado en España algunas horas, una hora menos en Canarias, o en Londres. En todo el mundo el tiempo pasa igual, para unos el paso de las horas es una satisfacción o una esperanza; para otros es una frustración, un lamento. En los tiempos oscuros, decía Brecht, también hay que cantar. Pero, ¿qué se hace en los tiempos claros? ¿Cuiáles son los tiempos claros? ¿Cuánto duran los tiempos claros? Sciascia, el gran caballero de Palermo, decía que la felicidad es un instante. Algunos creen que la felicidad es estar conectados, saber de otros al instante. Como si la tecnología diera la felicidad, nos atamos a ella, somos sus súbditos. A esta hora en que ya la tecnología nos dice que el apresuramiento es la vida reclamo algo de sosiego, aconsejo leer un poema, de Neruda, de Blas de Otero, de Rilke. O mirar. 

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Existen muchas personas que están en las computadoras por horas o incluso días sin despegarse de ellas. Creyendo que la felicidad la van a encontrar allí, sin saber que se les esta consumiendo su propia vida, es decir, no tener vida social con las demás personas, abandonar a sus familias por estar sentados en una maquina y preferir una computadora antes que todo. Uno no dice que no la pueden utilizar, una estrategia seria tener un horario organizado y dedicarle tiempo a sus seres queridos y familias.

Salud y Resistir dice D. Corbalán . Y ahí sigue él ,más tieso que la Giralda en un mundo volcado.
Ya tiene mérito!
No sé porqué he llegado hasta aquí esta tarde . Nadie me ha llamado. Las voces pasadas no producen sonido, pero aquí es donde estoy.
Será que siempre volvemos a quienes fuimos.

Según Cicerón, la casualidad no sería capaz de formar ni un solo verso. Él creía que al sacudir las veintiuna letras del alfabeto latino el poeta romano Ennio talló el mundo que lleva su nombre .
No sé hasta que punto será eso cierto, un poeta es alguien que piensa , y sus ojos ven lo mismo que ven los de cualquier otro... en cualquier momento tritura lo que ve , escucha o siente y pinta los pies de un verso.
Sin que tenga que sentarse y decidir contenidos, escribe a oleadas , o a gotas,
lo que hay en el cuadro de su pensamiento en el momento.

O crearlos, si somos capaces.

Los tiempos claros son aquellos en que nos sentimos en buenas manos. No cabe en ellos la desconfianza ni el desasosiego. En los tiempos oscuros también hay que buscar espacios de claridad.

"Como las cosas son como son, las cosas no pueden quedarse como están, de Bertolt Brecht, dijo hace muchos años, pero como son palabras que las lleva el viento y hoy en Cartagena tenemos un Levante otoñal, de los que agitan los árboles como si fueran bayetas tendidas en la cuerda de la terraza, dan la sensación que las dijo esta mañana.
Es lo que tiene la inteligencia y el leer todos los días una hora, que las palabras se quedan con uno y salen cuando más las necesitas.
Salud y Resistir.

Cuando la Humanidad se hizo tecnológica, el ser humano estableció un mediador entre la conciencia y la naturaleza; cuanta más relevancia ha adquirido el objeto útil, tanto mayor se ha hecho distancia  entre lo humano y su origen, tanto más dominio sobre el azar que rige los fenómenos naturales hemos logrado como individuos determinados por el acervo cultural de  nuestra especie, pero también menos ingenua, menos admirativa ha devenido la mirada que podemos dirigir sobre el entorno. El Homo tecnologicus piensa y analiza allí donde antes  su ancestro natural  soñaba; sus preguntas buscan respuestas mensurables sobre las que apoyar nuevas preguntas cuando antaño cualquier pregunta culminaba en un misterio convertido en numen, confín para la contemplación y la polisemia. La poesía no necesita de la tecnología porque la palabra consagrada en la creación lingüística se retrotrae a la conciencia y ésta accede directamente al mundo a través de los sentidos y de la experiencia convertida en emoción. Tanto da escribir con caña sobre arcilla, con cálamo sobre papiro, con estilo sobre cera, con pluma sobre pergamino, con bolígrafo o máquina sobre papel, con teclado sobre LCD y silicio...o con el dedo en la arena; el poeta no necesita nada ni a nadie más que a sí mismo y su asombro, ese estado anímico que coloca a la  persona al borde del abismo en espera de un eco o una caída.

Pues hoy tengo yo el día oscurillo, y la verdad es que en los tiempos oscuros no está una para poemas y menos para cánticos. Ni siquiera estamos para fracasar otra vez, fracasar mejor, como dice el dicho que se atribuyó a Bretch. En los tiempos oscuros las personas lloramos, nos drogamos para olvidar, o buscamos a los amigos aunque sea en la distancia, aunque sean amigos de mentira. Nos puede dar un instante de felicidad ver que asoman la tecla. Pero es sólo eso. Un instante.

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¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

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es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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