El oficio. 8. Tomàs Delclós

Por: | 21 de septiembre de 2014

POR JUAN CRUZ

Tomás Delclós se despide hoy, prematuramente, de su oficio de Defensor del Lector de EL PAÍS y lo hace con una defensa emocionante y pertinente de este trabajo que durante los años ha estado, en lo que respecta a nuestro periódico, bajo su escrutinio. Lo ha hecho con pasión y serenidad, y con elegancia, pues sólo con esos tres elementos se puede cumplir una tarea tan difícil como la de decir ´te equivocaste` a los redactores del periódico a cuya Redacción al fin y al cabo perteneces. No es raro que Delclós haya tenido ese comportamiento (apasionado, sereno, elegante) pues él es así, y ha sido ha sido siempre este gran periodista con el que compartí años apasionantes de relación cuando comenzó a salir en Barcelona la edición catalana de EL PAÍS.

Su texto de despedida (se va a cumplir otras tareas en el periódico, eso anuncia) es tan sereno y tan apasionado como la expresión habitual de su amor por el oficio. E incluso algunas expresiones (suyas, de otros) que he subrayado como lecciones sintéticas sobre lo que hoy padece el oficio, que no es muy distinto a lo que siempre ha padecido, obedecen a ese carácter de Tomás. No te arroja razones: las comparte.

En primer lugar, Delclós destaca que EL PAÍS mantenga esa figura (Defensor del Lector) cuando otros medios (entre ellos, el Washington Post) han decidido eliminarla de sus páginas. Y es importante que persista porque “esta figura puede ayudar para que los diarios mejoren la transparencia, que tanto y justamente exigen el resto de las instituciones”. Los periodistas (y los periódicos) somos muy proclives a despreciar a quien nos critica o nos rectifica; no sólo por eso es difícil la tarea del Defensor del Lector, sino porque sobre el periodista (sobre nosotros los periodistas) pesa la misma carga de vanidad y de autosuficiencia que la que cae sobre personas a las que nosotros criticamos por lo mismo. Pero así es el género humano, tiende a culpar a otro de sus propios errores pues en general se considera infalible y, si se equivoca, mira siempre para otro lado para descargarse del error.

 Es pertinente por eso otra parte de la carta de despedida de Delclós: la que hace referencia al descuido de las fuentes como elemento principal de las noticias. Para subrayarlo recurre a un célebre texto de Gabriel García Márquez, El mejor oficio del mundo. Existen “fuentes informativas contaminantes que convierten al periodista en instrumento de esa fuente ´que le transmitió la información como quiso y arreglada como más le convino` y que lo ´lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente`” (Las comillas sencillas contienen lo que escribió García Márquez).

 Esa intervención contaminante se ha agudizado en los últimos tiempos, vía Internet, que ha dejado entrar en la información la opinión y por tanto la ideología; este fenómeno también ha sido recogido en su despedida por Tomás Declós. A esa facilidad con que la opinión contamina los hechos los periodistas estamos oponiendo muy poca resistencia, de modo que ahora periodista es aquel que ataca o defiende, no el que cuenta, el que usa una fuentes, dos y hasta tres fuentes para que lo que dice no sea lo que quieren que diga o lo que más cómodo sea para su audiencia. En una charla radiofónica escuché preguntar recientemente a una periodista si la gente por la calle le pedía que diera “más caña”; y es eso, caña, la que se da en las tertulias y las que damos también en los periódicos, lo que la gente cree ahora que es la función del periodista. Dar caña sin decir con qué argumentos damos caña, generalmente.

 Dice Delclós que “la indagación sobre los hechos sigue siendo el deber del periodista y la materia prima de nuestro oficio”. Y añade el hasta ahora Defensor del Lector de EL PAÍS: “Tan apasionante como difícil”. Difícil es decirle a un compañero que lo hizo mal (difícil es también decírselo a uno mismo). Pero es necesario como el agua para este oficio cuyo descrédito no es cosa de los lectores sino cosa nuestra; los defectos del periodismo, que ahí desgrana el colega Delclós, provienen de nuestras malas prácticas, y somos nosotros los que debemos rectificarnos a nosotros mismos según la receta evidente de Tomás: “El ejercicio del buen periodismo, al margen del impacto de las nuevas plataformas tecnológicas, tiene unas recetas claras y existen desde hace tiempo. Nada justifica su debilitamiento”.

Cita Delclós en su texto un libro fundamental, Elementos del periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel. Hay una nueva edición en EL PAÍS Aguilar. Lo recomiendo vivamente, como recomiendo la lectura de esta carta última del Defensor del Lector Tomás Delclós.

Hay 0 Comentarios

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef01b7c6e43732970b

Listed below are links to weblogs that reference El oficio. 8. Tomàs Delclós:

Mira que te lo tengo dicho

Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal