El oficio 1. En caso de duda, haz periodismo

Por: | 07 de septiembre de 2014

186059980[APUNTES SOBRE EL OFICIO. En este blog trataré desde hoy de trasladar algunas reflexiones sobre el oficio del periodismo. Quisiera que fueran diarias, pero ya se sabe que el periodista propone y no es dios de su tiempo. Serán autocríticas y críticas, y tienen como objeto que pensemos juntos sobre efectos y defectos del trabajo que, en mi caso, me alimenta y me apasiona desde hace más de medio siglo, que se dice pronto pero que ocupa mucho. Empezaré por la pregunta como sustento de la duda.]

En caso de duda, haz periodismo. La frase la decía Augusto Delkáder en la Redacción de EL PAÍS de los años 80. En caso de duda haz periodismo. Periodismo es preguntar para decir. Eugenio Scalfari, periodista italiano que fundó el diario La Repubblica al tiempo que en España se creaba nuestro propio periódico, dijo ante estudiantes de la Escuela de Periodismo Autónoma-El País que “periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”. No preguntar te deja con tu impresión. Lanzarla sin más, sin buscar la concordancia con la realidad de lo que te cuente el protagonista de la información, es lo que ahora se hace en la red: una suposición lleva al tuit, o al Facebook; claro que eso no es periodismo, pero ya ha contaminado fatalmente al periodismo.

La pregunta es la sustancia del oficio, eso quiero decir.

En mi opinión, en periodismo tanto la duda sobre lo que se dice como la pregunta como fórmula para saber qué pasa están en crisis, si no están desterradas. Desde mi punto de vista la facilidad creada por las redes sociales para opinar de pronto de todo lo que ocurre ha entrado de lleno en la propia esencia del periodismo (la duda, la pregunta) destrozándolo hasta hacerlo irreconocible. Michael Robinson, el conocido exfutbolista ahora gran comunicador del fútbol, me dijo una vez que a él le pagan para hablar por encima del tono de lo que se dice en la grada. En las redes sociales nos hemos conformado con el sonido del graderío, y en la prensa ese efecto gritón se nota desde hace rato. Esa gradación (y esa degradación) ha sido acogida con beneplácito por los que hacemos periodismo del de antes y ahora gritamos al mismo tiempo que se grita. 

   El proceso ha sido súbito y seguro, y a él, como digo, nos hemos prestado los periodistas con una alegría suicida de la que cada día hay muestras en las distintas modalidades de prensa, la tradicional y la nueva. Ayer publicaba un diario nacional una información (así se llama lo que se publica en forma de información) sobre hechos supuestos protagonizados por un célebre futbolista.

El texto no incluía ninguna indicación que llevara a pensar que la persona objeto del reportaje hubiera sido preguntado sobre las graves implicaciones que se sugerían en este texto sobre el presente, el pasado y el porvenir de su vida privada. La falta de certidumbre del periodista acerca de lo que contaba tampoco aparecía explícita en ninguna parte del trabajo que firmaba.

La conclusión de la lectura dejaba abierta, claro está, todas esas dudas. Pero en el reportaje propiamente dicho no había ninguna referencia a las propias carencias del documento periodístico, con lo cual salía uno del texto con la misma sensación que se tiene en las barras de los bares cuando la suposición ha vencido al razonamiento. Horas más tarde apareció en Twitter un anuncio del citado futbolista advirtiendo que iba a tomar medidas judiciales contra el informador y el periódico.

   Este no es un caso excepcional; se trata de publicar aunque no tengas certeza y de informar aunque no hayas preguntado, para contrastar, si lo que has escuchado es verdadero o falso. Este es el triunfo del periodismo de suposición, que es el que se practica a menudo en la red y se ha consolidado también en medios menos habituados a publicar cualquier cosa con tal de que generen audiencia.

   Es muy habitual, como puede observarse, cuando hay por medio personalidades de mucho renombre que, seguramente, resultan inaccesibles, desde estrellas del cine a elementos habituales en la llamada prensa del corazón. Como son famosos han de aguantar el peso de la fama, despojándolos del derecho a su propia intimidad; y cuando se trata de esto, de la intimidad, también parece entenderse que los famosos no la tienen y que por tanto tampoco se molestaran si dices de ellos y de lo que hacen lo que te da la gana.

   Preguntar es una obligación de cualquier periodista; la deducción y la suposición son vicios en los que se cae cuando uno está acodado en la barra del bar. Ahora el bar es el plató de televisión o las mesas enfrentadas de las tertulias, donde se despachan a su gusto los moros y los cristianos disfrazados de periodistas y animados por el conocimiento universal que les confieren sus tabletas. Hoy he leído un trabajo que publica Manuel Jabois en Tintalibre sobre la facilidad de opinar en las tertulias y en el tuit. Esa facilidad de opinar está dejando obsoletas la pregunta y la duda, y un día lesionará mortalmente la sustancia misma de la que estuvo hecho el oficio cuando nos sedujo. 

   En caso de duda, haz periodismo. Sobre esa frase ha caído tanta escarcha que para restaurarla habrá que hacer innumerables esfuerzos y extraordinarios sacrificios, pues ya se sabe que suponer es más atractivo y más cómodo que preguntar para despejar las dudas. 

Foto: Eugenio Scalfari.

Hay 4 Comentarios

¿Periodismo? ¿Eso qué es? Hoy día la gran mayoría es bazofia y hasta el rumor lo hacen noticia para rellenar http://goo.gl/Ky1wfa

Sin duda al periodismo en España sólo podrán salvarlo el periodismo y el rigor de la decadencia en la que las empresas comunicativas y muchos periodistas lo han sumido. Es cierto que las redes sociales aun teniendo una importancia capital por su agilidad y rapidez para llegar al público, en buena parte de los casos no son mas que comentarios de barra de bar o de patio de vecinos.
Pero que todo esto lo diga Juan Cruz que es un periodista orgánico de Prisa, cuando su grupo mediático hace años que dejó de apostar por el periodismo, despidiendo profesionales y contratando becarios previo pago del máster de El Pais, la verdad es que es sonrojante.

La información es un derecho activo y pasivo. Todos tenemos derecho a ser informados y a informar. La información "oficial" de periódicos, cadenas de radio, TV, etc. no es garantía de veracidad. No hay más que ver la saña con la que se tratan entre ustedes los "periodistas oficiales", que se despellejan por menos de nada. Un ejemplo: la columna de Izquierdo, su compañero de El País, en la que se ponen de manifiesto todas las mentiras, manipulaciones y omisiones informativas que de propósito cometen los periodistas "oficiales" rivales, los del periódico de enfrente... En el facebook, twitter y demás redes sociales se opina, muchas veces con poco acierto, pero otras con mucho sentido. La información es un derecho. Ejerzámoslo con responsabilidad, pero sin trabas. Que esto no vuelva a ser como cuando Fraga, cuando la información era un coto privado de los poderosos.

Ese comprobar la información nos enseñaror que era el rigor. Ya no hay rigor. Parece que no fuera necesario, cuando cualquiera puede tuitear al presidente, pero el rigor es lo que nos proteje de las mentiras. Contra el libelo la justicia siempre llega tarde. ¿Qué hacer? Enseñen rigor en la ESO.

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¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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