El oficio 2. ¿Qué se puede conservar del viejo periodismo?

Por: | 08 de septiembre de 2014

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Es mentira que hubiera nunca nuevo periodismo, igual que no hubo boom de la literatura latinoamericana. Las etiquetas son simplificaciones afortunadas que luego marcan la historia, de modo que es lógico que se siga hablando del nuevo periodismo según la ocurrencia de los que primero lo dijeron y que se siga creyendo que, como en el inicio del mundo, hubo un boom que marcó el nacimiento de la más fructífera caterva de escritores que tuvo el siglo en la literatura escrita en lengua española.

       La existencia del nuevo periodismo llevó a pensar que el que no se hizo desde entonces (desde los años 60 de nuestra era) era justamente viejo periodismo. Por lo cual se desviaban al desván periodistas tan importantes, y tan distintos, como Manuel Chaves Nogales, Ernest Hemingway o Albert Camus, tan importantes y tan distintos. El nuevo periodismo, desde Wolfe a Talese, revitalizó la mirada del periodista, lo hizo más próximo a los asuntos, menos sucinto, más generoso en las descripciones de lo que veía gracias, también, al espacio del que dispuso para contarlo. Digamos que la combinación de aquel viejo periodismo (por llamarlo así) de Hemingway (o de Azorín, no se olvide a Azorín), que iba “derechamente a las cosas”, con el nuevo periodismo de periodos exuberantes de narración daría de sí un verdadera y estimulante definición de lo que podría ser el buen periodismo. Un periodismo en el que el periodista no se detenía en el preámbulo o en la apariencia, sino que trataba de descubrir, con palabras (con más palabras) lo que había en el alma de las personas y de las cosas. No era tan nuevo, pero se llamó nuevo, y ya se sabe qué ocurre con el etiquetado.

       Pues no hay ni viejo periodismo ni nuevo periodismo, sino periodismo, y a ser posible buen periodismo. Pero ya que existen los adjetivos e inevitablemente éstos van marcando las gradaciones que tiene el oficio, déjenme decirles alguna idea que se me ocurre para poner en valor al viejo periodismo, sin deseo alguno de enfrentarlo al nuevo.

       Azorín decía que el adjetivo era una medicina que había que tomar con cautela, porque, en efecto, había que ir derechamente a las cosas, contando con una enorme economía de medios (y de adjetivos) la esencia de lo que viéramos. A Hemingway ya se sabe que su redactor jefe le pedía, cuando viajaba a las guerras, que se centrara en la acción, “mándame verbos”, le decía. Los despachos de agencia, que son la expresión más urgente de ese periodismo, estaban llenos de verbos y de fuentes, carecían de adjetivos. El legendario guionista Rafael Azcona solía decir que en cine lo más caro eran los adjetivos, porque si tú decías cielo ya podías rodar cualquier cielo, pero sí decías cielo azul tenías que esperar a que en el rodaje se produjera una circunstancia que casara con el adjetivo. En periodismo pasa igual: si tú describes una cara y dices que ésta es rozagante ya tendrás que decir en algún momento que la cara dejó de ser rozagante, pues nadie está todo el rato de la misma manera. Por otra parte, tanto en columnas como en información, un adjetivo tiene tal peso en la definición que o es cierto o es una cuchillada, o un elogio demasiado untuoso. El adjetivo obliga al periodista a demostrar más de lo que sabe; a veces se acompaña de artes que no son suyas para explicar que lo que dice casa con la realidad. EL PAÍS publicó hace unos días la fotografía de un futbolista, Pedro León, que miraba hacia el suelo mientras se entrenaba; como miraba hacia el suelo y la información hacía deducir que el hombre estaba triste, el autor del pie de foto se fue por el adjetivo, así que escribió, para decir qué había en la fotografía: “Pedro León, cabizbajo”. Es fácil deducir que si a Pedro León lo hubieran fotografiado mirando al frente hubieran escrito algo así como: “Pedro León mira con preocupación al futuro”. Hace muchos años el periodista Miguel Ors retransmitía un partido de fútbol y la cámara se detuvo en el balón sobre el césped. Ors dijo: “Este es el balón”. Era una manera de decir cabizbajo.

       El adjetivo es, en información, una muletilla de doble filo, pues ilustra y compromete. Para que Hemingway llegara a un adjetivo primero tenía que vencer su propia reticencia al circunloquio y, naturalmente, después tenía que vencer la resistencia del redactor jefe que le pedía verbos. Entonces lo que llamamos el redactor jefe era en realidad la tradición del periodismo, pues ese hombre (el Lou Grant de los viejos periódicos, que no están tan lejanos) representaba la frontera entre lo que a los periodistas les daba (les da) la real gana y la línea que no se puede traspasar. Antes el adjetivo, en el que caíamos, era la expresión de una tendencia a decir más de la cuenta; hoy el adjetivo suele ser la consecuencia de la falta de prestigio que tiene hoy la neutralidad, el triunfo de la suposición, la ascensión a los cielos del lugar común que casi siempre se condensa en un adjetivo, que el viejo periodismo (y el nuevo periodismo) repelían como el gato escaldado huye del agua. Pues eso hay que conservar, a mi juicio, del periodismo que hemos conocido, el pavor ante el adjetivo.

Foto: Jimmy Breslin, el editor George Hirsch, Tom Wolfe y el fundador de 'New York', Clay Felker, en una fiesta de la revista en 1967. / david gahr (getty)

Hay 12 Comentarios

En primer lugar Juan quiero felicitarte por tu vuelta al blog.
Te hemos echado mucho en falta, pero tu lo has ganado en tiempo libre y salud, espero.
En segundo lugar, nunca respeto cuando quieren enterrar una profesión porque interesa darla por muerta, de niño siempre decía: Porque dirán esto.
De mayor cuando regularmente aparece la muerte del Teatro, de la ópera, del cine o en este caso del periodismo, como una gran noticia, Un nuevo Periodismo, coloco ¿el Porque Lo Dicen?.
El periodismo como los anteriores, siempre esta en la cuerda floja, esperando que se caiga, que cierren el periódico, para al cabo de un tiempo dar la gran noticia de "Un nuevo noticiero aparece en el mercado", como titular.
Todos sabemos, que los periódicos dependen de buenos periodistas, que estos este medianamente bien pagados, que la publicidad este consistente y diaria, que los políticos lo dejen hacer su cometido y que los bancos se olviden de ellos y den prestamos baratos para poder vivir en un marco democrático.
Eso que suena sencillo y aceptable dentro del juego del mercado libre, capitalista esta resultando altamente difícil ya que hoy los periódicos están en mínimos, viéndose en provincias fácilmente en donde antes trabajaban 6 periodistas para sacar el periódico solo los escribe 3 y un fotógrafo.
Ahora que dice la OEC, que los bancos están recibiendo dinero al 0,05 de interés, es lógico pensar que puedan prestar el dinero europeo, que lo pagamos todos al 1´50 euros.
Salud y Resistir.

"...la más fructífera caterva de escritores..."

caterva.
(Del lat. caterva).
1. f. Multitud de personas o cosas consideradas en grupo, pero sin concierto, o de poco valor e importancia. U. t. en sent. peyor.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Para mucha gente normal y corriente que suele oír y leer la prensa, la profesión de periodista tiene que ver con la realidad, bien dicha de forma clara, y si puede ser incluso con hechuras literarias, que podrían ser solo adorno.
O buenas maneras.
Por eso se habla de prensa de colores, ya sea verde, azul o amarilla, o de libelos o demagogias.
Ante el público que leerá el contenido del artículo, para informarse como personas adultas, que pagan al contado todo el contenido impreso.
Desde la garantía de saber por anticipado, que al igual que pasa en la calle, cada cual después de ver el dato pueda decir que es atinado, o fiel, o inventado.
Dejando las hojas del periódico y sus artículos encima de la mesa, y cambiando de tema o de dial.
Ante la realidad de la vida.
Que no admite componendas ni recortes.
Y hay que resolverla de verdad, porque no queda otra alternativa que tirar adelante.

el periodismo de el pais de los ultimos es un preoducto deteriorado, venido a menos, mitad de master mitad de banqueros....de los de la competencia...que penita y que dolo...a la lima y al limon...

Soy lectora de diarios desde que tenía 6 años.Me leía todas las páginas internacionales y además,les fui poniendo motes a los hombres que entonces protagonizaban la política.Luego aprendí que decían muchas mentiras y con seguridad era por esa causa - y no por otra - que mi Mamá usaba las páginas del periódico para envolver las peladuras de frutas y hortalizas y de ese modo sacralizaba la basura.Hay que tener primero y principal grandeza de Alma para ejercer el Periodismo.Conociendo de antemano cuanto de efímero acompaña su existir. Cordiales saludos.

Juan, me ha extrañado que como viejo que eres, los largos años de escritor de articulos digas que no hay periodismo viejo y nuevo. Para mi que soy un viejo, mas que tu recuerdo que los articulos los hacian hombreas que antes de llegar a la redaccion de los periodicos, pertenecian como menos al mundo de la cultura o de las profesiones liberales de la epoca, por ello cuando escribian iban con la sapienza del conocimiento, exquisita redaccion y maravilloso vocabulario. Lo que pagaban los periodicos eran miseria...pero el estar en un periodico escribiendo de seguido formaba parte de la distincion ciudadana, cuando ese sentir de honorabilidad se buscaba, apreciaba y eran meritos. Hoy dia de principio a fin hay analfabetismo como primera virtud y nada mas peligroso que ante la ignorancia, el atrevimiento como camperon en la vida nacional y por ende en los medios
En Juan Cruz hay un esforzado intelectual, solo leer las entrevistas que hace, sintesis, conocimiento y preparacion, claridad que dejan huella "a sabrosa lectura"
Larga vida isleño inquieto !!!!

Lo que hay que hacer con el viejo periodismo no es recuperar algunos aspectos, sino recuperarlo todo. Es decir, que los periodistas vuelvan a hacer periodismo. Porque lo que se hace ahora no es periodismo. No hay más que leer El País para darse cuenta de ello.

Hace muchos años, demasiados, el Atlético de Madrid jugó una final de lo que entonces se llamaba Copa de Europa contra el Bayern de Múnich. Le pasó al equipo madrileño lo que hace un par de meses le ha pasado con otro equipo de Madrid. Iba ganando por un gol a cero cuando a poco del final el Bayern empató.

Entonces, los empates se dirimían con un nuevo partido, no con la moneda al aire de los penalties. Al cabo de dos días del empate, se jugó un nuevo partido en el que el Bayern, como era previsible, le dio un buen repaso a los colchoneros.

Recuerdo haber oído este partido por la radio, por la Cadena Ser, claro, y el locutor del que no recuerdo su nombre describía antes del comienzo el ambiente del estadio, los nervios de los espectadores y demás circunstancias que a cada partido se viven como si fuese único. Dijo aquél hombre:

"...aquí estábamos en el empate... parece que fue ayer y en realidad fue anteayer".

Eso es periodismo y lo demás autobuses llenos de licenciados que quieren trabajar "en lo mío".

Saludos,

La cultura, el conocimiento, el estudio, la preparación ... y un largo sin fin de virtudes que se han perdido. Ahora existen "periodistas" informando sin documentarse, sin un mínimo de cultura. Es la época de todo vale y se acepta como información la opinión. Creo que se ha perdido la noticia narrada desde la barrera con datos, y sin tintes propios de quien los cuenta. Es el problema que existe hoy en dia que cada vez el ser humano es más vago y al final queremos que piensen por nosotros. Espero que algún día vuelva el verdadero periodismo.
http://www.capitanfood.com

Hay que ir 'derechamente a las cosas', en el periodismo y en a vida. Con eso me quedo yo.

Con o sin adjetivos lo que necesitan es valor e independencia . ¿Nadie conocía los asuntos de Pujol hasta que salió la novia del hijo? ¿Nadie conocía los asuntos de Urdangarin hasta que el Juez Castro tiró de la manta por las andanzas de Matas..?
Pueden escribir como ángeles pero lo importante es el mensaje

Hubo periodismo, ahora lo que se hace es comunicación, la diferencia es clara, mientras el periodista se somete a una cierta ética periodística, al comunicador se le enseña a manipular la información en función de unos fines determinados... es fácil comprobar como en la jerarquía de los distintos periódicos los comunicadores han aniquilado a aquellos que pretendían hacer periodismo...

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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