La cocina de vida&artes

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La sección de vida&artes analiza en profundidad los debates y tendencias sociales que más inquietan a los ciudadanos. Este blog nace para compartir con nuestros usuarios el proceso de generación de esta serie de artículos, avanzando los temas en los que estamos trabajando y pidiendo propuestas para futuro. Os invitamos a participar en el proceso.

¿Hay sexismo en las empresas?

Por: | 17 de febrero de 2012

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La europarlamentaria alemana Franziska Brantner. / VINCENT KESSLER (REUTERS)

A punto está de cumplirse el ultimátum que la Unión Europea dio a las empresas para que incorporaran a mujeres directivas. Desde que la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, amenazó con emprender medidas legislativas si las empresas no se animaban a sentar a más mujeres en sus consejos de administración, apenas una decena de grandes compañías han firmado el compromiso público de hacerlo.

Mientras, aunque a pequeños pasos, son los Gobiernos de los países miembros quienes han optado por aprobar leyes que imponen una cuota mínima de féminas en los órganos de decisión de sus empresas: Francia, Holanda, Italia y Bélgica.

Pero parece que, a pesar de las iniciativas –que piden unos resultados escalonados en el tiempo-- y de los buenos propósitos, el techo de cristal del sector empresarial sigue estando muy duro. Y no parece que la situación económica haya ayudado a ablandarlo. Y es que la crisis es el argumento de algunas empresas para dejar las cosas como están.

Las mujeres apenas representan, de media, el 12% de los puestos de los consejos de administración en el sector privado. Y solo un 3% de las empresas están dirigidas por una mujer. Porcentajes que respaldan, para muchos, la intención de que más que una autorregulación lo que hace falta es una regulación clara que obligue a las empresas a incluir a más mujeres en sus órganos de dirección. ¿Autorregulación o cuotas obligatorias?

En EL PAÍS estamos recopilando los ingredientes para un Vida y Artes que analizará si son necesarios estos mecanismos y si la escasa presencia de las mujeres en los puestos más representativos del sector empresarial es un síntoma de sexismo. También queremos examinar si las mujeres que han llegado a romper el techo de cristal, o a rozarlo, lo tienen más difícil que sus compañeros.

¿Cómo son las cosas en vuestras empresa? ¿Lo tienen igual de fácil los hombres y las mujeres para llegar arriba? Nos gustaría que nos contárais vuestras experiencias y las de vuestro entorno. ¿Has conseguido llegar arriba? ¿Qué dificultades has encontrado? ¿No has conseguido romper el techo de cristal? ¿Por qué?

En Noruega, donde durante años se intentó que las empresas se autorregularan para ir derribando poco a poco las barreras que impedían que las mujeres llegasen a los puestos directivos, el Gobierno optó finalmente por establecer cuotas obligatorias (un 40%) ante la falta de resultados. Allí, las cúpulas de las empresas se habían convertido en clubes de hombres –lo que los noruegos llamaron ‘gutte klubben grei’ (club de los hombres grises)--, que solo llamaban a otros hombres para los puestos vacantes. ¿Pasa algo similar en tu empresa? Cuéntanos tu testimonio.

Hay 51 Comentarios

A mi en todos lo trabajos me han obligado solo por ser hombre a llevar cierta ropa incomoda y mis compañeras con chanclas, minifalda y la parte de arriba de un bkini como camiseta.

Claro que hay niñas trabajando en la fabricas textiles haciendo la ropa que tanto os gusta comprar y niños en las guerras por esos diamantes que tanto os gustan que os regalen.

Ya me gustaría a mi estar limpiando vateres, o de cajero, o de teleoperador pero es imposible encontrar trabajo siendo hombre ya que si contratan a mujeres con hijos menores a su cargo les sale gratis la ss.

@ Publicado por: RSM | 17/02/2012 15:37:58 Hya mujeres en minas y lavando váteres ... en la limpieza son la gran mayoría. Y hasta niños en minas y niñas en fábricas del textil no veas ... terminan con tuberculosis. Nuestras abuelas, Y no entro en el tema del trabajo. El problema es que lo suyo no se llamba trabajo (al igual que no percibían salario decente) sino ayuda familiar

Conozco mujeres que ganan más que sus maridos y éstos lo llevan mal. Si fuera al revés estarçían orgullosas.

Y el que vive acompañado tiene alguien, llamado mujer, que le asegura la intendencia en casa hasta el divorcio.

Añado, para aclarar, que es un modelo para personas solas

No es cuestion de "tiempo" sino de modelos y cambios.
El modelo hoy económico es el de la gallina ponedora y eso es ya incompatible con la familia y la igualdad para ambos sexos.
El modelo competitivo y agresivo económico, ese que está haciendo aguas porque es destructivo, impide la igualdad entre las personas y entre hombre y mujer.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Irene. Es un problema internacional. He trabajado en Venezuela, Reino Unido y España, en el mismo sector; en todos he visto actitudes machistas y sexistas. Lo peor lo he visto en España, sin embargo es donde también he visto muchas mas mujeres trabajando.

Es decir, que según todo el mundo, las mujeres, hasta hace unos pocos años (para las feministas, desde hace una semana), las mujeres no podían salir de su casa, estaban para fregar y cuidar a los hijos y no trabajaban... ¡y ahora quiere que hay mujeres en una junta directiva! Pero vamos a ver, ¿no se supone que hasta hace "tres días" no había mujeres estudiantes ni trabajando? Entonces, ¿cómo leñes va a haber mayoría de mujeres o al menos igual número de ellas en una empresa? Si hacemos esta pregunta dentro de una década, sí que nos podíamos plantear si hay machismo en las empresas, pero ahora mismo es ridículo. Por cierto, sexismo también había cuando a la mili sólo eran obligado a ir los hombres o en el reparto de la custodia de los menores en el divorcio, pero no escucho/escuché yo muchos gritos de las asociaciones de mujeres, qué cosas..

¿Y qué porcentaje mujeres hay entre los cargos medios? Por mi experiencia debe ser de mas del 50. Y el de trabajadoras que piden reducción de jorenada...

Al menos es un 14%, en la construcción, la mina, la pesca... es del 0%. Pero de eso no se quejan.
Bienvenidos al capitalismo ¿Qué porcentage de personas de origen humilde, gays, otras razas, minusvalidos... hay?

Soy ingeniero y desde muy pronto, allá en la Universidad, cuando en una revisión de un examen uno de los profesores me pregunto “y tu para que quieres aprobar, si total, vienes aquí a buscar marido en quinto”, ya me di cuenta que eso de la “igualdad” era un pufo que me habían vendido desde pequeña.
No sólo es que no tengamos las mismas oportunidades, es que, a partir de cierto nivel, tienes que valer 3 veces más para optar al mismo puesto. No por la persona que te ha puesto allí, que confía en tus capacidades, sino por tus compañeros que no te quieren en un puesto directivo. Porque, entre otras cosas, ellos quieren llegar a sus reuniones y hacer sus bromitas sobre mujeres de forma libre. Siempre hay alguno que tiene por costumbre meterse con su mujer, esos comentarios sexistas, aparentemente fútiles pero intencionados. Y claro, contigo allí, que no te ríes, o incluso, te da por devolver la bromita con una sonrisa grande, la cosa pierde su gracia. Tus subordinados tampoco te quieren, porque o bien, ellos merecen mas el puesto, o bien no les gusta eso de reportar a una mujer. Luego están los que piensan que, por el hecho de ser mujer, se pueden dirigir a ti con un lenguaje corporal y actitud muy diferente a la que se dirigen a sus compañeros, hombres. Ya sea melosa de más, o agresiva de más. Al final, es raro la semana en la que no tienes que parar los pies a alguien, y demostrar, una vez más, que contigo no se juega. Día, tras día, tras día. Sin mencionar el hecho de que para llegar a puestos directivos no puedes ser ni demasiado guapa, ni demasiado fea: cualquiera de las dos opciones jugará en tu contra.
El que diga que en el entorno empresarial no hay sexismo, miente. Desde el momento en el que nos hacemos esta pregunta. El hecho de que antes fuera un 80% el porcentaje de personas que pensaran que tenías que estar en tu casa fregando y que ahora sea el 30% (por decir una cifra conservadora), no cambia la realidad.
He trabajado en España, Holanda y Alemania y casi estaría por decir que el entorno menos sexista, en mi caso, lo he encontrado en España. Creo que tiene que ver con el tipo de empresa más que con el país: si es una empresa joven, dirigida por directivos jóvenes, o una empresa carca, dirigida por directivos más mayores y en general, de entornos menos progresistas.
Un saludo

Carla, a lo mejor no fueron falta de agallas lo que hizo que las mujeres decidieran no promocionar. A lo mejor fue precisamente valentía de renunciar a un éxito laboral que por otro lado significase sacrificar unos valores básicos para ellas. En este caso la vida familiar. Pero también podría ser un proyecto personal como escribir o estudiar o hacer danza, una tarea que autorealice y haga feliz a esa persona, una actividad que le haga crecer, los amigos, la vida más allá del trabajo. No creo que sea exclusivo de las mujeres, muchos hombres también habrían renunciado. Y otros y otras muchas habrían aceptado sacrificar su vida personal por la laboral. Eso es decisión de cada cuál y es respetable, por supuesto. Pero señalo que para decir que no a un ascenso tentador habiendo sopesado pros y contras y decidirte por otros valores es también muy valiente. Y es, en todo caso, hacerse responsable de la propia vida y la propia felicidad. A mi modo de ver, el trabajo es importante y nos define como personas, pero también lo son los amigos, la familia, las actividades de ocio que hacemos y las aficiones que tenemos, y todo debería regir en equilibrio. Estoy convencida que las personas felices, con tiempo para pensar, disfrutar, progresar, estudiar o para descansar son también mejores trabajadoras y más productivas. Las encuestas ya lo dicen, en España se trabajan muchas más horas que en otros países europeos pero somos de los menos productivos. Así que no todo es trabajo y trabajo.

Sin duda hay sexismo en el trabajo igual que en la vida diaria. Vivir en un cuerpo de mujer comporta muchas veces pequeñas violencias que por cotidianas hemos olvidado darles importancia. La desigualdad real (en las leyes ya sabes que existen medidas para la igualdad, pero desgraciadamente no se cumplen siempre) llega a todas las esferas de la vida, incluida la laboral. Por supuesto, hemos mejorado respecto a años atrás, pero no es oro todo lo que reluce y la crisis está sacando a la luz las sombras de las desprotecciones laborales hacia las mujeres. Es cierto que a muchas se les exige más que a sus compañeros, que se imponen horarios imposibles de conciliar no ya con la vida familiar sinó con cualquier vida al margen de la laboral, que a mismas condiciones hay menos sueldo en algunos ámbitos, que la promoción es más lenta y se para antes. No lo digo yo, sólo hay que ver las estadísticas que publican los Institutos de la Mujer cada año para el 8 de marzo o el Día Contra la Violencia de Género o el reciente informe "D+D: Mujeres doblemente discriminadas. Promoción de una cultura empresarial no discriminatoria" que Mujeres en Red comenta. Pero los casos más flagrantes son aquellos que tienen que ver con la maternidad (y no digo paternidad porque por desgracia parace que muchos -no todos, por suerte- continúan considerando que la mujer engendra, pare, cuida y educa sola a los hijos).


Todo esto viene a cuento de debate iniciado por El País: ¿Hay sexismo en las empresas? en el que no he podido resistir participar. Lo he vivido en carne propia al ser despedida justo antes de reincorporarme al trabajo en una ONG, para más inri, después de mi maternidad; argumentos: económicos, quejas de mi productividad y otras excusas que fácilmente fueron desmentidas por los informes previos a mi maternidad en que se valoraba muy positivamente mi desempeño y mis resultados. ¿Qué había pasado, en qué había cambiado como trabajadora cualificada y con la experiencia adquirida en años? Se ve que la maternidad me había vuelto "inservible" y no tuve opción de defensa. Lamentable, de pronto me encontré en paro en el peor momento posible de la economía española, madre reciente, con unos añitos ya y con la hipoteca como espada de damocles.

No soy un caso único, al contrario. A mi alrededor muchas han sido las amigas y conocidas -excepto las funcionarias y dos de diez en mi círculo más cercano- que han sido despedidas al quedarse embarazadas, al regreso de sus bajas por maternidad, cuando pidieron alguna reducción de jornada o, con algo más de disimulo, pasados seis meses de su reincorporación y al acabar, casualmente, la lactancia. ¿Importaron las leyes y prohibiciones? Para nada, se las indemnizó más mal que bien y punto. En estos casos concretos, todas ellas eran mujeres licenciadas con más de diez años de experiencia a sus espaldas, que habían promocionado a golpe de muchas horas extras y desvelos, que se habían continuado formado con másters, postgrados, cursos y dobles jornadas, mujeres en quién la empresa incluso había invertido en formación y expectativas... Todas ellas postergaron para los treinta y muchos la maternidad hasta estar consolidadas en sus puestos de trabajo y la planificaron junto a sus compañeros para el momento en que consideraron que era menos perjudicial para sus carreras -siempre lo es de algún modo-, para sus empresas y para la estabilidad de la pareja. Muchas hicieron horas extras para dejar todo bien atado antes de sus bajas de maternidad, trabajaron incluso estando de baja médica por algún problema del embarazo y a riesgo de su salud y la del niño. Algunas renunciaron a pedir reducciones de jornada porque consideraron que para la empresa no sería beneficioso, aunque visto lo visto, si la hubieran pedido por lo menos hubieran estado más protegidas legalmente contra el despido improcedente. Unas pocas incluso sufrieron un moobing brutal al no aceptar despidos completamente ilegales (no ya improcedentes); una de ellas pasó tres meses acudiendo puntualmente a trabajar sus ocho horas sin que le dieran una sola tarea, sentada sola ante un ordenador apagado que no podía encender para consultar internet porque hubieran alegado que hacía cosas personales, sin poder recibir llamadas de teléfono, sin hablar con los compañeros a quienes la empresa había aleccionado para que no le dirigieran la palabra ni le pasaran trabajo alguno. ¡Tres meses! Viendo pasar las horas con desesperación mientras su hijo de apenas cuatro meses se quedaba en casa con los abuelos o con una cuidadora extraña porque su padre estaba trabajando y su madre cumplía con su contrato laboral. ¿Qué nos está pasando? Todas mis amigas y conocidas tenían maridos y compañeros que eran también felices padres. Ninguno de ellos sufrío acoso o despido alguno. Incluso alguno fue felicitado por su nueva condición de hombre responsable y padre de familia con un aumento de categoría o sueldo.

El tiempo ha pasado y sigo buscando trabajo. Como para todo el mundo es difícil, o quizá un poco más: encontrar trabajo siendo madre no es fácil. Por un lado algunas empresas suponen que la madre será una fuente de absentismo laboral injustificado porque ella y sólo ella será la responsable de los desvelos, enfermedades, visitas al pediatra o viajes a la escuela de sus hijos. Por otro lado las ofertas proponen horarios disparatados para cualquiera que quiera ver a sus hijos corriendo, saltando, jungado o estudiando, haciendo lo que sea pero fuera de la cama. ¿Qué padre o madre puede educar a sus hijos, disfrutar de ellos, reñirles cuando hace falta y apoyarles para que sean personas felices, autónomas y de provecho en el futuro si su horario laboral empieza a las nueve de la mañana y acaba a las ocho o las nueve de la noche? Añadan tiempos de transporte, alguna contingencia eventual que haya que atender con horas extra y díganme cuándo se supone que esos padres van a estar con sus hijos. ¿Habremos de aprender a interpretar los ronquidos de nuestros hijos para saber cómo les va la vida?

Así pues, a mi alrededor se extienden los deseos de mujeres que estudian para opositar a la función pública que tiene horarios más humanos dejando atrás años de arduos estudios y acumulación de experiencia laboral. ¿Nadie se ha preguntado porqué hay tantas funcionarias? Mujeres que optan por medias jornadas, las que pueden gracias a que su pareja tiene una jornada completa y un sueldo que sumado a la media jornada permite seguir adelante aunque sea empobreciéndose la familia. Mujeres que se ven tentadas a dejar su profesión colgada e ir a pedir trabajo de cajera en el supermercado de la esquina, a mucha honra, que como decía Thais Villas en una entrevista sobre su larga época en paro y su desesperación ante la falta de ofertas antes de trabajar en el Intermedio, "yo, para doblar camisetas en el Zara, valgo". O mujeres que, si con el sueldo de la pareja es suficiente -que son los casos menos comunes- deciden ser amas de casa y madres a tiempo completo porque no les sale a cuenta trabajar para pagar las carísimas guarderías, los campamentos para las vacaciones de los niños -que no coinciden con los padres-, las niñeras o que no cuentan con abuelos y abuelas a quienes usar como comodín. Y a pesar que la maternidad y la paternidad son una elección en la mayoría de los casos deseada y meditada y que se disfruta con intensidad, laboralmente hablando queda un regustillo amargo que se atraganta cuando alguien justifica aquello de "es que las mujeres embarazadas y madres le cuestan mucho a la empresa, es normal".

Así que sí, hay sexismo en el mundo laboral. Hay acoso sexual. Hay discriminación en sueldos y condiciones de acceso y de promoción. Hay techos de cristal. Hay mitos sobre la maternidad que nos llevan a convertirnos en una sociedad en que tener hijos es un privilegio. A mí me dan ganas de irme a vivir a Finlandia, la verdad, ¡si no fuera por el frío y los altos índices de suicidio!

Soy una investigadora lider de grupo de un total de 19. No esta mal ehhh He ido a reuniones de 20 y 30 personas donde era la unica mujer y cuando he preguntado donde estaba el lavabo me han mandado a la zona de las secretarias.

Pues yo también trabajo en el sector público (en prisiones) y afirmo que sí hay sexismo. En mi medio no hay más que mirar el nº de mujeres y de hombres que hay dirigiendo Centro Penitenciarios (por no entrar en otras consideraciones...)

Creo que es un cumulo de cosas, desde el machismo, a la falta de vocacion y dedicacion, que una mujer en un alto cargo gerencial, tenga que demostrar el triple o el doble su valia? Es obvio, que hayan mujeres que quizas hayan tenido que "tragar" para estar alli? Presumo y sin fundamento en lo que creo, que en pocas ocasiones, mas nos bajamos los pantalones algunos. La sociedad esta hecha para los hombres y las mujeres piden paso, y es un mundo lo que tienen que luchar, esta tambien su factor "biologico", el de madre, y el sexista "asumido" de "ama de casa", porque al hombre no nos da la gana ni tenemos "vocacion/educacion" para llevar una casa. Mi esposa es una gran profesional, por cierto no se le da bien cocinar, y -modestia aparte- todo lo contrario a mi, no es que sea Arguiñano, pero tengo mi "buena mano"...sin desviarme del tema, noto demasiadas veces esa animosidad machista de hombres que se ponen delante de mi esposa para ponerla a prueba su profesionalidad, porque vieron que "es mujer", casi todos salen con las "tablas en la cabeza y el rabo entre las piernas", ella es la excepcion que confirma la regla, y ya se fue labrando su fama, y hace tiempo que le temen, es mas, los expedientes que "no convienen" no se los pasan a mi mujer, en cambio cuando necesitan ayuda para sacar la pata del barro, alla van a por mi esposa, SOCORRO!! (aunque creo que esto ultimo no tiene nada que ver con su genero, o tal vez si). Creo de todas formas, a riesgo de pecar de machista, que las mujeres deberian animarse mas a soltarse sus riendas, y sus miedos de las imposiciones que la sociedad "de hombres" le "exige". Deberiamos tener mas vocacion y valentia en las mujeres, anden, animense, si mi esposa lo consigue continuamente, porque muchas no? Preguentense porque no hay tantas -por citar obviedades- mujeres DJs que hombres? PAra mi sinceramente -en este caso- es falta de vocacion, espero que alguna mujer me esgrima lo contrario, estoy generalizando, por supuesto, salu2 y fuerza a ellas, que tienen el magnifico don de darnos la vida y criarnos a toda la humanidad.

¿Hay sexismo en las prisiones? ¿Es la escasa presencia de mujeres en las cárceles un síntoma de sexismo? ¿O se trata del resultado de un cúmulo de decisiones individuales? Queremos que nos cuenten sus experiencias.

Acuerdo totalmente con el post de Cristina, ha sido mi experiencia, especialmente en España, donde la incapacidad de algunas, especialmente su holgazanería para prepararse y superarse, las hace agresivas y crueles en lugar de tomar a las otras como ejemplos para su propio crecimiento. Y hay otro puntito que jamás se toca pero que es la china en el zapato en muchos trabajos: inteligencia, resolución y pericia no están reñidos con atracción o femineidad... Como bien muestra la película "Armas de mujer" de los 80 en la que Melanie Griffit va muy bien vestida a un cóctel de trabajo como mujer y Harrison Ford la alaba diciéndole: Al fin una mujer que se viste de mujer sin querer parecerse a nosotros los hombres (o algo similar)!. La femineidad no está reñida con nuestras capacidades y nuestra formación y ética nos darán el punto justo para no abusar de atributos para el ascenso, pero éso, muy pocas saben manejarlo, especialmente, las menos capaces, que consiguen ascensos o prebendas con escotes amplios... y horas de copas después del trabajo... Muy, muy común en España!

Por mi experiencia creo que faltan mujeres directivas en las empresas, y obreras en el parlamento. Creo que ambos están muy alejados de la calle.

Trabajé 10 años en una gran empresa, era un medio de comunicación, donde se supone o presupone que deberían ser más modernos o abiertos de mentalidad. Para nada. Era una empresa machista donde había mayoría de trabajadoras mujeres, pero prácticamente ninguna directiva. A eso se unía el hecho de que en cuanto alguna se quedaba embarazada era (y es, me consta porque conservo amigos allí) 'desterrada' a secciones menores. Ni qué decir si alguna reducía jornada o pedía trabajar en jornada continua en lugar de en jornada partida, con dos horas para comer y fin de jornada a las 9 de la noche... No creo que todas esas mujeres sean menos capaces, muchas sacan incluso adelante trabajo de 8 horas en 5, pero para sus empresas se han vuelto invisibles. ¿Que si son sexistas las empresas? Por mi experiencia, ninguna duda. Ah, y por supuesto que me han preguntado (y a mis amigas también) en alguna entrevista de trabajo si tengo o quiero tener hijos. ¿Acaso hay que pedir perdón por tener útero? Digo yo que si queremos una sociedad con niños alguien tendrá que parirlos, ¿no?

No coincido con los comentarios que critican a las mujeres. No creo que haya una lucha de poder entre mujeres ni que haya que cambiar la vida personal por mejorar la laboral, ni en el caso de las mujeres ni en el de los hombres.
Lo que hay que hacer es que la vida profesional sea compatible con la familiar CONCILIACIÓN para que los buenos profesionales sean del sexo que sean no tengan que renunciar a su carrera.

no trabajo en la empresa pero por mis relaciones con mujeres directivas creo que el problema de acceso de las mujeres a los altos puestos de responsabilidad empresarial son los mismos que los que tenemos para acceder a todos los puestos de responsabilidad sea en el ámbito que sea. Lo más curioso que he podido comprobar en los últimos tiempos sin embargo es que las mujeres directivas de empresas que han destacado por su liderazgo y por su éxito empresarial al frente de ellas también les penaliza el ser autónomas, independientes y poco sumisas, incluso tienen que disimular ser muy listas con sus colegas de consejo. el ser, sentirse o actuar como una feminista también penaliza en este ámbito...nos queda mucho que avanzar en prejuicios, valores , cultura y estereotipos para poder llegar con más fuerza a este ámbito de la empresa....isabel martínez

Yo estoy en el sector público que es el más igualitario en el terreno laboral. Mi experiencia es ver a mujeres que sí llegan a los puestos altos. Creo que se parte de un ingreso igualitario y de una feminización del sector público. Me resulta difícil saber si la escasa presencia de directivas en las empresas privadas se debe a la política de la empresa o a actitudes femeninas.
Mi experiencia en el sector público me dice que son las propias mujeres las que no priorizan su carrera laboral. Les siguen pareciendo más importante el cuidado del marido y de los niños. Ese factor es cultural o de mentalidad. No puedes promocionar a una mujer contra su propio criterio. Igual que conozco mujeres directivas que han llegado a esos puestos con mucha naturalidad, conozco a muchas otras que habrían hecho lo imposible para no avanzar el terreno laboral. Sencillamente quieren menos horario, menos responsabilidades para concentrarse en su familia.
Hay una observación que sí me gustaría que reflejarais en vuestro reportaje: las mujeres son las principales enemigas de la promoción femenina. Entre las mujeres las relaciones jerárquicas son fatales. Es terrible la falta de respeto y aprecio de unas mujeres con otras. Mi experiencia como jefa es que es fácil mandar sobre hombres pero si tienes mujeres subordinadas lo que tienes es preparado un terrible lío, porque igual que priorizan su vida familiar, no asimilan que otra mujer tenga el mando, no siendo su madre o su suegra. Con respecto a las jefas que tengo por encima el problema es el mismo (desprecio, falta de respeto) pero por razones distintas. Creo que las mujeres profesionales han tenido que llegar a posiciones directivas pagando un alto precio de reproches y de críticas y si te ven a ti con alguna intención de ser directiva intentan pasarte factura. Por otra parte las directivas jóvenes se sienten inseguras ante mujeres más mayores (yo paso de 50) y te pasan otro peaje: el de su inseguridad y se vuelven tiránicas y faltas de respeto por miedo a que tú no las respetes. Hay estudios sobre este fenómeno de mayor agresividad y competitividad entre las propias mujeres de una organización que me gustaría que revisarais. No llegan más mujeres a puestos altos no porque los hombres efectivamente monten su propio club, sino porque las mujeres proceden del modo contrario: boicoteando a las de su mismo sexo. El fenómeno es digno de estudiar e infinitamente más relevante que la historia del techo de cristal. No hace falta que los hombres te promocionen, haría falta que las mujeres dejaran de boicotearse y llevarse mal entre ellas.

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Sobre los autores

Este blog es una obra colectiva en la que participan los periodistas de la sección de Sociedad de EL PAÍS. Los artículos de esta serie son elaborados por una extensa red de redactores, corresponsales y colaboradores del periódico.

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