La cocina de vida&artes

La cocina de vida&artes

La sección de vida&artes analiza en profundidad los debates y tendencias sociales que más inquietan a los ciudadanos. Este blog nace para compartir con nuestros usuarios el proceso de generación de esta serie de artículos, avanzando los temas en los que estamos trabajando y pidiendo propuestas para futuro. Os invitamos a participar en el proceso.

Sobre los autores

Este blog es una obra colectiva en la que participan los periodistas de la sección de Sociedad de EL PAÍS. Los artículos de esta serie son elaborados por una extensa red de redactores, corresponsales y colaboradores del periódico.

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¿Has sido rechazado en algún país cuando viajabas como turista?

Por: | 18 de febrero de 2012



Bajaras

Brasil ha decidido endurecer las condiciones de entrada a los españoles. A partir del 2 de marzo, los turistas que viajen a este país deberán disponer de un billete con fecha de regreso confirmada, pasaporte con validez de al menos seis meses y demostrar que tienen medios económicos suficientes para su manutención durante su estancia (75 euros diarios como mínimo). Necesitarán además una reserva de hotel pagada o una carta de invitación firmada ante notario por una persona que resida en la ciudad de destino.

La medida, según el Gobierno de Dilma Rousseff, se ha establecido en reciprocidad con los requisitos que exige España a los turistas brasileños, en aplicación de las normas establecidas por la Unión Europea para acceder a los países del espacio Schengen, zona sin fronteras interiores que permite la libertad de movimientos. Pero solo se aplicará a los españoles, mientras que el resto de los ciudadanos de Schengen podrán seguir viajando al país simplemente con un pasaporte válido. ¿Se trata de una venganza por la inadmisión de viajeros brasileños en los aeropuertos españoles?

Brasil reconoce que el origen de la nueva normativa está en las tensiones bilaterales desatadas en 2008, cuando el Gobierno de Lula expresó formalmente su malestar por el notable aumento de denegaciones de entrada a sus ciudadanos en los aeropuertos de Barajas y El Prat. Muchos, además, aseguraron haber sido maltratados por la policía española. “Es una cuestión histórica. No hemos tenido ningún problema con ningún otro país del espacio Schengen, solo con España”, han admitido fuentes de la Embajada en Madrid.

En EL PAÍS estamos recopilando para un Vida&Artes casos de personas que hayan sido rechazadas en aeropuertos españoles o retenidas largo tiempo por la policía. No solo brasileños, sino de cualquier nacionalidad. Queremos saber si realmente las condiciones de entrada para ciudadanos de fuera de la UE en España son más duras que en el resto de los países de Schengen, pese a ser la cuarta potencia turística mundial. Y si aquí tratamos peor a viajeros de países turísticos emergentes, como Brasil o China, que a los de emisores tradicionales como Reino Unido, Francia o Alemania.

También estamos explorando la situación inversa: casos de españoles que hayan tenido problemas o hayan sido rechazados al viajar como turistas al extranjero. ¿Cómo nos reciben en otros países? ¿Cuáles son los más duros fuera del espacio Schengen, aparte de EE UU? También queremos saber si los nuevos requisitos impuestos por Brasil van a tener repercusiones: ¿Pensabas viajar a Brasil y lo estás reconsiderando por los nuevos requisitos? Y un último detalle: ¿Crees que la actual situación económica en España provocará un endurecimiento de las condiciones de entrada a naciones con menos paro?

¿Hay sexismo en las empresas?

Por: | 17 de febrero de 2012

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La europarlamentaria alemana Franziska Brantner. / VINCENT KESSLER (REUTERS)

A punto está de cumplirse el ultimátum que la Unión Europea dio a las empresas para que incorporaran a mujeres directivas. Desde que la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, amenazó con emprender medidas legislativas si las empresas no se animaban a sentar a más mujeres en sus consejos de administración, apenas una decena de grandes compañías han firmado el compromiso público de hacerlo.

Mientras, aunque a pequeños pasos, son los Gobiernos de los países miembros quienes han optado por aprobar leyes que imponen una cuota mínima de féminas en los órganos de decisión de sus empresas: Francia, Holanda, Italia y Bélgica.

Pero parece que, a pesar de las iniciativas –que piden unos resultados escalonados en el tiempo-- y de los buenos propósitos, el techo de cristal del sector empresarial sigue estando muy duro. Y no parece que la situación económica haya ayudado a ablandarlo. Y es que la crisis es el argumento de algunas empresas para dejar las cosas como están.

Las mujeres apenas representan, de media, el 12% de los puestos de los consejos de administración en el sector privado. Y solo un 3% de las empresas están dirigidas por una mujer. Porcentajes que respaldan, para muchos, la intención de que más que una autorregulación lo que hace falta es una regulación clara que obligue a las empresas a incluir a más mujeres en sus órganos de dirección. ¿Autorregulación o cuotas obligatorias?

En EL PAÍS estamos recopilando los ingredientes para un Vida y Artes que analizará si son necesarios estos mecanismos y si la escasa presencia de las mujeres en los puestos más representativos del sector empresarial es un síntoma de sexismo. También queremos examinar si las mujeres que han llegado a romper el techo de cristal, o a rozarlo, lo tienen más difícil que sus compañeros.

¿Cómo son las cosas en vuestras empresa? ¿Lo tienen igual de fácil los hombres y las mujeres para llegar arriba? Nos gustaría que nos contárais vuestras experiencias y las de vuestro entorno. ¿Has conseguido llegar arriba? ¿Qué dificultades has encontrado? ¿No has conseguido romper el techo de cristal? ¿Por qué?

En Noruega, donde durante años se intentó que las empresas se autorregularan para ir derribando poco a poco las barreras que impedían que las mujeres llegasen a los puestos directivos, el Gobierno optó finalmente por establecer cuotas obligatorias (un 40%) ante la falta de resultados. Allí, las cúpulas de las empresas se habían convertido en clubes de hombres –lo que los noruegos llamaron ‘gutte klubben grei’ (club de los hombres grises)--, que solo llamaban a otros hombres para los puestos vacantes. ¿Pasa algo similar en tu empresa? Cuéntanos tu testimonio.

El País

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