La Doctora Shora

La Doctora Shora

Un espacio en donde la medicina se asoma en sus múltiples formas: Para asombrarnos con sus maravillas, para concienciarnos con sus limitaciones, para aprender con sus descubrimientos y para cuidarnos con sus conocimientos. Porque si la salud es lo más importante, conocer las herramientas con las que podemos mantenerla es indispensable.

El gran reto de regenerar el corazón

Por: | 16 de septiembre de 2011

Corazón Nada mata a más gente hoy en día en las sociedades occidentales que las enfermedades cardiovasculares. Ni siquiera el temido cáncer llega a provocar tantas muertes. Entre estas enfermedades cardiovasculares, el infarto al corazón o infarto agudo de miocardio es la principal bestia negra para la salud pública mundial.


Sólo en España, cada año se producen alrededor de 50.000 infartos de miocardio y el 32% de las personas que lo padezcan morirán irremediablemente a pesar de los tratamientos médicos existentes. El envejecimiento progresivo de la población occidental, unido a la mala dieta (rica en grasas), al tabaco y al estilo de vida sedentario amenazan con elevar al infarto de miocardio a una verdadera epidemia en el mundo rico en las próximas décadas.

Los avances médicos en el tratamiento del infarto de miocardio (como la terapia fibrinolítica o la angioplastia coronaria) han permitido reducir, hasta cierto punto, la mortalidad provocada por esta enfermedad. Sin embargo, esto no es suficiente. Una vez que los cardiomiocitos (las principales células presentes en el corazón y las responsables de la contracción cardíaca) han muerto debido al infarto, están perdidos para siempre ya que la capacidad de regeneración del corazón a corto plazo es irrisoria, casi inexistente.

Por otro lado, los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos disponibles son paliativos y crónicos, no lograrán que ese corazón roto vuelva a latir como antaño. La última y definitiva baza contra el infarto en su estadío final, el fallo cardíaco, es el trasplante de corazón. Gracias a éste es posible volver a tener una función cardíaca normal pero posee evidentes riesgos y cada vez es más difícil acceder a corazones de donantes.

Ante este oscuro panorama, surgió la terapia celular cardíaca con un gran reto: Regenerar o reparar el corazón dañado. El santo grial de esta terapia experimental es lograr que los cardiomiocitos perdidos sean reemplazados por otros completamente funcionales y conseguir así una verdadera curación del corazón, que funcione con normalidad como si nada hubiera pasado.

Las principales protagonistas de la terapia celular cardíaca son las células madre. Se trata de células muy especiales: Tienen una elevada capacidad para multiplicarse y diferenciarse hacia múltiples células distintas (como a una célula de la grasa o a una célula muscular). Hace alrededor de 15 años se empezó a poner a prueba una cuestión vital: ¿Podrían las células madre anidar en la región infartada, diferenciarse a células cardíacas y latir coordinadamente con sus compañeras para curar al corazón?

Desde la época en la que se planteó esa pregunta hasta la actualidad, se han realizado miles de experimentos in vitro y en animales con muchas células madre distintas, tanto embrionarias, como adultas y pluripotentes inducidas. Más tarde, llegaría el momento de probarlo en seres humanos a través de ensayos clínicos (hay más de un centenar de ensayos clínicos con células madre ya terminados o en proceso). Sin duda, uno de los campos de la medicina regenerativa con mayor cantidad de ensayos clínicos a sus espaldas.

¿Después de tanto tiempo, esfuerzo y dinero, qué sabemos ahora de las células madre como baza para curar el corazón? Por un lado, sabemos por los ensayos clínicos que las células madre adultas son muy seguras (las más ampliamente utilizadas son las células madre procedentes de la médula ósea) y que el riesgo de que produzcan efectos adversos (como tumores y arritmias) es mínimo. Sin embargo, también sabemos que su capacidad para reparar el corazón y mejorar la función cardíaca es, en la actualidad, muy limitada y está lejos de poseer relevancia clínica. ¿Por qué? Porque son muchos los obstáculos que hay que superar para poder conseguir la regeneración del corazón:

-El tejido cardíaco infartado es un infierno celular, principalmente por su déficit de nutrientes y oxígeno consecuencia del bloqueo de los vasos sanguíneos que llegan hasta esa zona. Al administrar directamente allí las células, la amplia mayoría de ellas van a morir fulminantemente, otras no conseguirán agarrarse el tejido y se desplazarán a otros lugares. Además, cuando la administración es intravenosa, muchas de las células madre se irán a otros órganos (como al hígado o a los pulmones) antes que al corazón.

-Las células madre adultas (las empleadas en los ensayos clínicos) no tienen apenas capacidad para diferenciarse espontáneamente a células cardíacas y, de diferenciarse, este acontecimiento es tan raro que apenas puede detectarse y, mucho menos, tener algún efecto observable.

Sin embargo, no todo fueron penas en la investigación de las células madre para tratar el corazón. Hoy en día sabemos que el principal efecto beneficioso de las células madre en el infarto de miocardio no se debe directamente a ellas mismas sino a las moléculas biológicas que producen en el entorno y que favorece la supervivencia de las células cardíacas de los alrededores (que no estaban muertas pero que estaban en riesgo de muerte en la zona borde del infarto). La forma en la que ayudan a la supervivencia de estas células en peligro de muerte es aportando moléculas que potencian la supervivencia celular y promueven el desarrollo de vasos sanguíneos. Son una especie de salvavidas moleculares.

La buena noticia es que no hacen faltan que sobrevivan muchas células madre en el corazón infartado para que se dé un notable efecto de los salvavidas moleculares. La mala, que este efecto aún no es suficiente para producir un efecto clínicamente importante. Así se consigue limitar la expansión de la muerte celular a lo largo del corazón, pero no regenerar el tejido cardíaco muerto.

Ante los anteriores resultados, rendirse no es una opción. Las actuales investigaciones se centran en cómo aumentar la supervivencia y anidamiento de las células madre en el corazón infartado y potenciar su diferenciación a células cardíacas. Otra opción, mucho más ambiciosa y difícil, es crear un corazón completo a partir de células del paciente. Para todo ello tenemos que ayudarnos de campos muy distintos como la bioingeniería, la ingeniería genética  o la farmacología. Si la unión hace la fuerza, podremos potenciar los efectos beneficiosos y, quizás algún día, llegar a regenerar el corazón. Ahora parece un sueño, pero hace menos de 100 años también lo era el trasplante cardíaco.

Hay 7 Comentarios

Achelon: Siento lo de tu padre. Espero que este artículo no sólo sirva para informar sobre lo que se está investigando en torno al infarto de miocardio sino también para concienciar a la gente de la magnitud de este problema y de que hay mucho que depende de ellos mismos. Muchas gacias por tu comentario.


Infartado vivo y coleando...:

La visión de la vida puede cambiar mucho ante la enfermedad y también depende de la forma en la que se afronta. Me parece admirable tu caso, demuestra mucha fuerza y voluntad. Gracias por tus palabras. Espero que disfrutes de la vida todo el tiempo con esa plenitud :)

Juanito:

No, existe médico y médica de la misma forma que existe profesor y profesora. Enlazo a la RAE:

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=m%C3%A9dica

¿Médica? Es médico, como hay hombres periodistas y mujeres periodistas.

La educación es el mejor método para prevenir, eso ya está estudiado con lo cual me sigo preguntando porqué hay tanat desinformación e ignorancia con los temas, yo lo veo en la consulta diaria y es impresionante, me tomo mucho tiempo en explicar sin tecnicismos lo que creo más importante, pero el desconocimiento (y eso que es Madrid) es aterrador. No quiero ni imaginar lo que habrá en los pueblos y periferie. Y no nos preocupamos por invertir más en campañas educativas que es lo que nos hace falta. Buen post.
http://schaeffers30.blogspot.com/

Subscribo todo lo expuesto por "infartado vivo y coleando", lo que mas triste es que tenemos que pasar por un episodio tan dramático para que nos demos cuenta lo sencilla y bonita que es la vida y lo complicada que la hacemos...pero ya sabemos, nadie excarmienta en cabeza ajena.....a cuidarse, a disfrutar y a preocuparse por lo unico que tiene sentido en esta vida.....VIVIRLA...salud a todos

Sufrí un infarto hace 6 meses, aunque por suerte me dí cuenta de los síntomas muy pronto y acudí al hospital rápidamente... Conduje yo mismo el coche (ya sé que fué un poco temerario). Me trataron de forma muy profesional y muy humana. Mi agradecimiento es infinito, y mi vida cambió para siempre. Ya no fumo, mantengo una dieta sana, no bebo alcohol (sólo un poco de buen vino tinto en el almuerzo), intento estar activo y respeto la medicación estrictamente... y a seguir viviendo. Creo que hay que ser positivo, y a veces pienso que el infarto me salvó la vida... Ahora he cambiado muchas cosas en mis hábitos e intento que otros lo hagan, pero sin "comerles el coco". Estoy muy interesado en todo este mundo que me parece apasionante y admiro mucho a los profesionales de la medicina que salvan vidas todos los días, con sus conocimientos, su experiencia, su trabajo y su sacrificio... Creo que la sociedad está muy en deuda con todos ellos. En fin, que no me lío más, a cuidarse todos y a cuidar a los que queremos... Enhorabuena Esther, por tu artículo y por tu trabajo. Tu abuela seguro que está muy orgullosa de su nieta...

Menos mal que alguien escribe cosas interesantes en el periódico.

Gran artículo como siempre Esther, y, desgraciadamente, cuanta razón.

Mi propio padre falleció hace cinco días por los problemas derivados de un infarto de corazón que tuvo ya hace más de dos años y medio.

Y no es el único caso que conozco, solo en mi edificio y familiares de vecinos, ya hemos tenido 5 casos más sin contar a mi padre.

O la sociedad empieza a abrir los ojos y a cuidar sus hábitos alimenticios y su sedentería, o me temo que en cuestión de años la cosa irá a mucho peor.

Un saludo y un abrazo desde Elche

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

Esther Samper

"Shora" (Esther Samper) es médica y divulgadora científica especializada en temas de salud. Su principal objetivo: acercar la medicina a todos los públicos y en todas sus formas (avances médicos, consejos de salud, tratamientos, prevención...).

Archivo

junio 2013

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal