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Sobre el autor

, corresponsal en Bruselas desde 2005 y periodista en EL PAÍS desde 1982 en las redacciones de Barcelona y Madrid. Ha dedicado especial atención a los temas económicos, sociales, energía y a las finanzas de las autonomías.

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Alemania capta ahorro y cerebros españoles a coste cero

Por: | 02 de junio de 2012

El funcionamiento de la Unión Económica y Monetaria está resultando muy perverso. España con serias dificulades de financiación para sus empresas y familias empieza registrar fuga de depósitos. Y al mismo tiempo frente a las necesidades apremiantes de aumentar la competitividad con mejores productos ve como los jóvenes mejor preparados huyen a Alemania en busca de un empleo.

En estos momentos de creciente zozobra el ahorro español empieza a buscar refugios más seguros como Alemania. Aún no se disponen de las cifras de abril y mayo que es cuando los indicios de estos movimientos han sido más intensos. Lo significativo no es la cuantía. Lo relevante es que ha empezado un movimiento muy peligroso y seguimos los pasos de Grecia. Hace un año, Atenas veía con prepocupación la salida de 40.000 millones de euros. Hoy las cifras son de varios cientos de miles de millones.

En el caso de España, el trasvase de fondos no puede ser más fácil. Entidades financieras alemanas instaladas en España facilitan el tráfico hacia su país de origen con la máxima comodidad, sin salir de "casa". Lo más preocupante es que la misma entidad que en España abona un interés por los depósitos en Alemania no paga nada. El trato es máxima seguridad a cambio de que no haya remuneración. El efecto práctico es que los bancos alemanes disponen de crecientes sumas de ahorro español y de otros atribulados países sin coste alguno y gracias a ello pueden ofrecer una financiación a muy bajo interés a sus empresas. Mientras en España las entidades financieras se sostienen gracias a la liquidez del Banco Central Europeo y tienen cerrado el grifo del crédito a empresas y particulares. Con este panorama se entiende que Alemania no tenga mucha prisa por crear la Unión Bancaria Europea, un espacio en donde los depósitos de todas las entidades tuvieran el mismo nivel de garantías con independencia del país, que podría acabar con esta esquizofrenia financiera. Pero también es cierto que si Berlín tarda mucho en decidirse corre el riesgo de que todo el andamiaje del euro se le caiga encima.

La otra imagen de este triste panorama es la observación de como los jóvenes técnicos españoles, generación mejor preparada enfila el rumbo hacia las ciudades industriales alemanas en busca de un empleo. España se ha gastado entre 50.000 y 60.000 euros en la formación de cada uno de estos jóvenes, que el país no podrá aprovechar y que a Alemania, donde la misma formación es más costosa - unos 12.000 euros por curso- le salen gratis. La realidad demuestra también la solvencia de la Universidad y las Escuelas Técnicas españolas y de sus graduados, cuyo nivel es perfectamente competitivo con el de los mejores europeos como desmuestran estos hechos.

Se comprende la indignación de los jóvenes españoles y las manifestaciones del 15-M que denuncian estos hechos están más que jutificadas. La falta de salidas profesionales en España a pesar de su probada preparación es angustiante. ¿Quién está fallando aquí?. La Unión Europea aprobó hace un año el famoso Pacto del euro, que exigía a los Estados a redoblar los esfuerzos en educación, investigación e innovación. ¿De qué sirven estas orientaciones? ¿A quien beneficia este Pacto? A la vista de los acontecimientos a lo jóvenes españoles desde luego que no.

 

El País

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