La novia de papá

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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11 mar 2011

El hombre cero

Por: Paloma Bravo

Coca-cola-light-gianfranco-ferre-bottles

(Estas botellas de Coca-Cola light fueron diseñadas por Gianfranco Ferré, y no son publicidad. Son sólo ejemplos de ceros).

 

Hasta ahora sólo había conocido dos ceros absolutos: el cero patatero de Aznar y el cero calorías de la Coca-Cola (tengo una amiga que trabaja allí y me lo ha explicado científicamente. No he entendido ni media palabra, pero seguro que tiene razón: la Coca-Cola light y la Coca-Cola Zero no tienen calorías. Ninguna. Aún así, yo no puedo beberlas porque me pone de los nervios).

Claro, que eso fue en mi vida AB. Mi vida antes del blog.

En mi vida DB, después del blog, siempre estoy de los nervios, literal, científica y objetivamente.

Porque pienso demasiado, porque estoy cansada, porque duermo poco, porque me gritan mucho.

Trabajo todo el día en la misma empresa, llego a la misma casa, tengo el mismo novio escaqueado, las mismas niñas puñeteras, la misma madre irrepetible, el mismo padre gruñón, los mismos amigos tocapelotas...

Quiero decir que mi vida me ocupa el mismo tiempo que antes.

Sólo que ahora tengo que llenar cada día este huequecito de ELPAÍS.com. Que sí, que lo hago por mí: para vender novelas, para que me respeten las madres pijas del colegio de mis hijastras, para que mi hermana se separe del gurú, para que mi padre tenga motivos objetivos para cabrearse conmigo, para que mi novio, que es periodista y se cree lo más, sepa que yo también puedo escribir...

Pero, joder, lleva su tiempo.

No es tan fácil tocas las narices a alguien cada día (no es ésa mi intención, pero sí lo único que consigo). Y menos hacer sonreír a mi madre (por cierto, nota para su club de fans: a mi madre le deprime que este blog tenga menos de 50 comentarios diarios. Le he intentado hacer ver que son más valiosos los "Me gusta" de Facebook, pero mi madre no quiere oír hablar de redes sociales).

El caso es que también hago este blog por y para un gurú de la nueva economía (no un gurú bueno, no, como Carlos Barrabés; tampoco uno cretino como mi cuñado; es uno de esos gurús que cuando son malos son peores). Un gurú con influencias.

"Querido gurú, por favor, te necesito...", le susurro con mi voz más seductora (patética, por cierto).

Yo a este gurú, al que en el fondo quiero un poco y en las formas quiero un poco menos, siempre le trato como si fuera un santón de palabra sagrada y maldad infinita. Vamos, que me acojona (perdón, M., quiero decir que me aterra) y voy con mucho cuidado.

"...Tú que eres tan magníficamente perverso, ¿podrías utilizar tus contactos y, ya que no me pagan el blog, negociar con mi jefe que me dé tiempo para escribirlo...?"

"...Por favor, gurú..."

"...Ponte en mi lugar: no tengo tiempo para vivir. No leo, no salgo, no voy al cine, no veo series... Me estoy convirtiendo en una mujer aislada, desactualizada, ¡sosa!, y pronto no tendré nada que contar..."

"Oh, gurú... Mira mis ojeras, observa mi delgadez..."

Y el gurú, inmune a cualquier otro argumento, me mira fijamente y me dice: "Es cierto. Este blog te hace daño, pero te voy a dar tres consejos: el primero, cómete un buen chuletón; el segundo, no me llores; el tercero, da la bienvenida al nuevo hombre de empatía cero".

Y se da la vuelta y pasa de mí y de mi súplica.

Supongo que por eso es gurú. Porque si tuviera empatía no podría ser soberbio.

E insisto: yo le quiero. Pero ya he encontrado mi tercer cero absoluto.

 

P.D.: y felicidades a Charlie, un hombre diez, que hoy cumple un montón de años buenos.

 

 

 

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10 mar 2011

La caja negra

Por: Paloma Bravo

Cajanegra

 

Fíjate en ti, fíjate en las parejas que conoces, fíjate en tus padres... Hay dos grandes incógnitas de las que pocos hablan, de las que yo, desde luego, me abstengo de hablar.

Son, sin embargo, las dos mismas cosas que emergen, sí o sí, en accidentes y catástrofes, las que están en la caja negra de las broncas y las separaciones.

Son, y ya termino con el misterio, el sexo y el dinero.

El sexo es lo más obvio: frecuencia, calidad, frescura, pasión, iniciativa, generosidad, picante... Todo es discutible y todo queda en casa (y fuera, claro; yo ahí no entro: todo vale entre adultos que consienten).

Además, no creo que haya una fórmula de "buen sexo". El otro día me dijo un tipo que funcionaba como mecanismo de feedback: "si hay buena relación, hay buen sexo; si hay buen sexo, hay buena relación" (no penséis lo que no es; al tipo le acababa de conocer, pero el tema venía al caso por razones que no vienen al caso)

Pero, vamos, que el sexo suele ser privado salvo que algún medio generalista tenga que subir la audiencia y Berlusconi y sus amigas se pongan a tiro.

A mí me parece más extraño, mucho más inquietante, el secreto del dinero. Porque nadie te cuenta cómo se organiza las finanzas en pareja y no es nada fácil.

"Es de mala educación hablar de dinero", yo juraría que eso no se ha dicho nunca en mi casa y, sin embargo, lo he oído y lo he vivido como si me lo recordaran a cada rato. Herencia ambiental, supongo.

Y aunque se hablara, es difícil saber cuál es la postura práctica y guay. Nadie quiere que le llamen pringado, desconfiado, egoísta, mezquino, tontorrón, imprudente... Ni tu pareja, ni tus padres, ni tus amigos.

Pero a mí en este tema sí que me gustaría encontrar algo parecido a una fórmula o un mediador. Un asesor fiscal con conocimientos de psicología de pareja.

Porque el dinero, decía mi psicoanalista, es "la percha en la que se cuelgan otras cosas", y yo vivo con un hombre separado, con custodia compartida de dos niñas, y juntos, de alguna manera que no entendemos ni controlamos, conseguimso pagar pensiones, alquileres, hipotecas, colegios, viajes, ocios, gastos comunes y gastos individuales, pero no sé si lo hacemos bien o si, algún día, nuestra fórmula anarquista nos estallará en la cara delante de un abogado.

Hay otras maneras. Pongo ejemplos que he visto o creído adivinar en otras parejas:

  • Los separatistas radicales que salen a cenar y dicen "Hoy te toca a ti" para que uno de los dos saque el monedero mientras el otro mira de frente al resto de la mesa, desafiante y seguro de sí mismo.
  • Los ciegos de amor que cierran sus cuentas individuales y abren una común en la que lo compartirán todo hasta que el desamor los separe.
  • Los matemáticos que llevan una hoja de excel con sus gastos y columnas para ver quién se pasa y en qué, aplicando a la cuenta común el porcentaje de sus sueldos respectivos.
  • Los que tienen cuentas separadas y una común para la casa, los viajes, las salidas...

Hay muchos más casos. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo se hace?

 



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09 mar 2011

Eclipse

Por: Paloma Bravo

Eclipse

 

Hoy no hay blog.

A Sol se le ha apagado una luz imprescindible, una luz mágica, dulce y única. A Sol se le ha apagado la esperanza de un mundo mejor.

Mañana volvemos. Contra el destino, contra el dolor.

 

 

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08 mar 2011

La primera vez

Por: Paloma Bravo

Fired

 

(La ilustración es de aquí).

 

Os cuento, tal cual, el mail que he recibido de mi prima Isabel, que trabaja, trabajaba, perdón, en una gran empresa nacional que no está sufriendo la crisis. Mi prima Isabel no soy yo, no busquéis comparaciones. Ella pinta, trabaja y quiere, y todo lo hace bien. Yo sólo sé dudar.

 

Hoy mi jefa me ha despedido. Era mi primera vez. Me ha llamado a su despacho y, al entrar, ni siquiera me ha mirado. “Siéntate”. La conozco, así que no he dicho nada y he metido la cabeza dentro de mi ya cómodo caparazón de tortuga: la oía pero no ella no podía verme, así que se iba soltando mientras hacía chocar un bolígrafo contra la mesa.

 -      Voy a ser clara. Muy clara.

-      …

-      Esto no puede seguir así.

-      …

-      Te crees muy inteligente.

-      …

-      En realidad, es peor: eres demasiado inteligente.

-      …

-      Haces que los demás nos sintamos gilipollas.

-      …

-      O no. Eso también es peor. Haces que yo me sienta gilipollas.

-      …

-      He hecho la cuenta. Como despido improcedente.

-      …

-      Cuarenta y cinco días por año.

-      …

-      Podría discutir que es procedente. Creo que es acoso laboral inverso: porque, de verdad, me haces sentir gilipollas.

-      …

-      Recoge tus cosas.

-      …

-      Di algo.

 

Y la tortuga asomó la cabeza y dijo “vale”. Anoche habíamos tenido una reunión con los socios. Yo no quise hablar y mi jefa contó la presentación que yo había preparado. Los socios le hicieron dos preguntas y no las supo contestar. Me miraron y yo, lealtad de galápago, tampoco contesté.

La entiendo, de verdad. He recogido mis cosas muy rápido y me he ido a casa. Sé que mientras conduce por las noches, tiene un intenso monólogo interior: “No valgo para esto. Me supera...”. Luego, al llegar a su garaje, se acuerda de que tiene un Audi de empresa y su marido un Citröen destartalado, y que sus hijos van a colegios privados. Y se crece.

Yo no tengo ni marido ni coche de empresa, tampoco tengo hijos, puestos a no tener, pero soy una tía normal. Tan normal que estoy en paro. Como mandan los cánones de esta época y como manda Zapatero. Además, si me lo curro y tiene razón mi jefa, puedo conseguir convencer al Presidente de Gobierno de que es necesaria una nueva paridad: a lo mejor hay que poner en cada empresa el mismo número de mujeres y de hombres; y, después, dentro de esa división, calcular también la proporción de inteligentes y melones. Quizá consiga entrar por cuota. Y, si no, siempre me quedará Greenpeace: seré una especie protegida, la "demasiado inteligente", qué bien, qué gran plan.

Porque de algo tendré que vivir, que es la primera vez que me despiden.

 

P.D.: a las mujeres trabajadoras con sueldo, a las mujeres trabajadoras que están en paro, a las mujeres que trabajan en su casa... A mis primas, que son todas buenas.

 


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07 mar 2011

Desequilibrio

Por: Paloma Bravo

  DESEQUILIBRIO

A Pablo le gusta teorizar sobre el equilibrio.

Él lo llama así, pero ahora que veo la definición de la RAE a mí me entran muchas dudas sobre si es ése el término adecuado(y bastantes miedos. Ojo a la primera acepción...):

    1. m. Estado de un cuerpo cuando fuerzas encontradas que obran en él se compensan destruyéndose  mutuamente. 2. m. Situación de un cuerpo que, a pesar de tener poca base de sustentación, se mantiene sin caerse. 3. m. Peso que es igual a otro y lo contrarresta. 4. m. Contrapeso, contrarresto, armonía entre cosas diversas. 5. m. Ecuanimidad, mesura, sensatez en los actos y juicios. 6. m. pl. Actos de contemporización, prudencia o astucia, encaminados a sostener una situación, actitud, opinión, etc., insegura o dificultosa.

 

En realidad, lo que le gusta a Pablo es teorizar sobre las relaciones de sus amigos. "Son parejas desiguales, relaciones desequilibradas", sentencia rápido en cuanto alguno le presenta novia nueva. O, mejor dicho, cuando se las presenta Pepe.

A ver, por un lado, Pablo valora muchísimo la inteligencia de Pepe (es escritor, un genio del ajedrez y un tipo con un sentido del humor infalible. Hasta ahí, lo objetivo). Por otro, Pablo también es facilón y algo tópico con la belleza femenina.

Quiero decir que las novias de Pepe (yo ya he tratado a seis y apenas hace tres años que nos conocemos) suelen tener entre diez y quince años menos que él y podrían ganar cualquier concurso estético. Por eso Pablo las descalifica intelectualmente antes siquiera de que abran la boca. No dice "las guapas son tontas", no, mi novio no es así. Dice, "Pepe siempre se mete en relaciones desequilibradas: él es el listo, ellas son las guapas".

Y a continuación Pablo me mira con sorna y me susurra que yo sí soy lista, pero... "Sol, tía, guapa, guapa no eres. Como mucho, resultona".

Me encanta, claro. Me encanta que se dirija a mí como "tía". Me encanta que prejuzgue. Me encanta todo de las citas con Pepe.

Porque siempre que quedamos con Pepe tenemos la misma conversación: "Yo prefiero quererte a ti que a esa tía buena. Estoy seguro de que Pepe la desprecia, pero le compensa ese desprecio con la admiración de ella. Y con los polvos que echan...".  

Y ahí a Pablo se pierde en sus fantasías y yo tampoco intento recuperarlo. Me molesta que sea tópico aunque lo diga en broma, y que duerma con sus pensamientos es más cómodo que hacerle dormir en el sofá.

Ayer tuvimos una de ésas y esta mañana le he intentado obligar a que concrete. "¿Qué es una relación desequilibrada?".

- Enumero, Sol, apunta... Las de una persona emparejada y otra libre, las de una alta ejecutiva con un marido amo de casa, las de un tío inteligente con una mujer guapa y tonta...

No sigo. Me da un poco de vergüenza porque a Pablo las resacas (siempre hay mucha copa con Pepe, siempre) lo vuelven pedante y machistorro y, de verdad, no es así. Espero a que se acabe el café y no le digo nada.

"No le digo nada, no le digo nada, no le digo nada..."

Quiero decir que me esfuerzo en no decirle nada.

Y cuando por fin le llega la cafeína a la cabeza, me dice: "Venga, va, suéltalo", y yo finjo inocencia:

- ¿El qué?

- Lo de siempre.

- No sé de qué me hablas.

- Lo sabes perfectamente. Suéltame el sermón, que tienes ganas.

- Es que es verdad, hombre... ¿Tú qué sabes? Cada pareja encuentra su equilibrio y no podemos juzgarlo desde fuera. Tú qué sabes si la novia de Pepe es tonta, o si al marido de tu jefa le encanta cuidar niños. Tú qué sabes si ésa es su felicidad. Preocúpate de la tuya y, si quieres una tía que esté tan buena como la novia de Pepe, ¡búscala y no me des la brasa!

 Y entonces Pablo se parte de risa, se ríe de mí, claro, que me disparo enseguida, y se relaja.

- Mi equilibrio eres tú, muñeca.

- Y tú mi pesadilla.

 

P.D. aclaratoria: mi propuesta de ayer no buscaba "cuentos" en el sentido literal, cuentos de escritores aficionados o profesionales, no. Buscaba vuestras historias, las que hayáis vivido o queráis vivir y os apetezca compartir .

 

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06 mar 2011

Cuéntame un cuento

Por: Paloma Bravo

 

(Yo, fanática de Iggy Pop, confieso cierta debilidad por Celtas Cortos, me recuerdan a Luis).

 

Esto es fácil: a mí me gusta que me cuenten historias, a algunos de vosotros os gusta contarlas. Yo no tengo tantas vidas como para hablar todo el rato de mí y de mis amigos, porque la vida es lo que os pasa a vosotros mientras yo escribo este blog, esclavizada.

Así que:

  • a quien le apetezca, que me escriba a Facebook (facebook.com/lanoviadepapa), que me cuente un cuento, una verdad o una visión.
  • iré eligiendo y publicando algunas en el blog (ya lo he hecho otras veces, aunque parezca que me invento amigos y fans).
  • lo haré con el nombre que queráis, con los cambios que pactemos.

¿Y...?

A las historias que publiquemos (no muchas aunque sean todas brillantes, para que no me echen de este blog por prescindible y pueda seguir llorando por las esquinas porque trabajo mucho y no me pagan nada), Plaza&Janés les regala y manda a casita un ejemplar de "La novia de papá".

Es autoregalo, claro, pero también es un riesgo: igual la novela os parece una mierda y no la promocionáis por ahí. En fin, que la cosa está muy chunga, yo tengo que vender libros, vosotros desahogaros, la editorial sacar otra edición... Ganamos todos, ¿no?

¡Venga!

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05 mar 2011

Aventura

Por: Paloma Bravo

Rafting-1

Mi amiga Zoe, una de mis almas favoritas, la misma que ya ha empezado su año de "buen rollo, buen sushi y buen sexo", me ha dado hoy una definición inesperada y absolutamente cierta.

(No lo he dicho, pero yo a Zoe la conocí escribiendo y ella lo hace infinitamente mejor. Entiende las palabras, los sentimientos y las vidas. Lo entiende casi todo y lo que no entiende lo pregunta; es muy pesada preguntando).

 Hablábamos de aventuras.

"Mira, Sol, nos hacemos las modernas, las libres, las que rompemos códigos, pero al final esperamos que nos traten con amor... No se puede esperar eso de una aventura. Y tampoco lo contrario..."

(...)

"...las aventuras son para pasarlo bien. En una aventura no se puede esperar nada del otro, sólo recibir lo que te den libremente, si es que lo quieres, y recibirlo, además, en el momento en que te lo quieren ofrecer...Y pagar de la misma manera: sólo lo que estés dispuesta a dar, cuando y como lo quieras dar..."

(...)

"...Ésas son las normas. Y si tratas de cambiarlas o las sigues a medias, sólo sufres. Y entonces ya no es una aventura y tampoco una historia de amor; es una estupidez..."

 

¿Que por qué hablábamos Zoe y yo de aventuras? Pues porque nos gustan los deportes de riesgo.

 

 

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04 mar 2011

Orden de alejamiento virtual

Por: Paloma Bravo

Angry

 (Encontré la foto aquí)

 

 

Hay un agraviado (un pretendiente que nunca tuvo presente y jamás tendrá futuro) que ha decidido llenar mi perfil de facebook, mi mail y mi vida de insultos, comentarios hirientes y pequeñas venganzas.

"Agraviado", el que siente que se le ha hecho algún "agravio".

 agravio.

(De agraviar).

1. m. Ofensa que se hace a alguien en su honra o fama con algún dicho o hecho.

2. m. Hecho o dicho con que se hace esta ofensa.

3. m. Ofensa o perjuicio que se hace a alguien en sus derechos e intereses.

4. m. Humillación, menosprecio o aprecio insuficiente.

 

Me quedo con la última acepción porque mi "agraviado" lo es porque cree que no le quiero suficiente. Pues no. Ni suficiente, ni nada. Y menos tras la cobardía y la pequeñez de insultar desde el otro lado de una pantalla, a veces también desde un nombre falso, a veces desde varios que va cambiando según el día, según su humor, según su locura.

Lo sé: volvemos siempre a lo mismo: que no tengo criterio para elegir hombres. Sólo que a éste elegí no elegirlo, elegí rechazarlo.

Volvemos también a que para algunos soy una creída cuando hablo de exnovios y de pretendientes: ¿y qué me voy a creer si sólo gusto a los psicópatas? Pues no me creo una mujer irresistible, no, ni una tía atractiva. Nada. Me siento una freakie que ganó la lotería con Pablo por alguna carambola de la vida.

En cualquier caso, y porque estoy en una situación extrema, he consultado a mi amigo Carlos, policía.

- ¿Es posible poner una orden de alejamiento virtual, Charlie?

- ¿Es posible poner puertas al campo, Sol?

Carlos no es gallego, no. Es prudente.

- Carlos, tío, que todas las mañanas me levanto y tengo seis insultos virtuales que parecen muy reales. Y son de un tipo que sabe dónde vivo y tiene mi mail y mi móvil.

- ¿Y no deberías preguntarte por qué, Sol?

- ¿Por qué qué?

- ¿Por qué tiene toda esa información sobre ti? ¿Por qué se la has dado?

- ¡Carlos, tú no! Que ya tengo a mi madre y a mi psicoanalista. La tiene porque en su momento no pude no dársela por razones relacionadas con este blog, con la novela . Pero, vamos, que si quieres que te diga que soy patética y que mi alerta antipsicópatas no pita, te lo digo. Ahora dime tú: ¿qué hago?

- Nada.

- ¿Nada?

- El silencio es el mayor desprecio.

- Carlos, como poli no lo sé, pero como filósofo no tienes precio.

- Sol, la envidia es mala, la ira es peor. Y ambas son violentas. Déjale que ladre y sigue con tu vida. No contestes, no digas nada y, por favor, ya que has sabido elegir a tus amigos, elige mejor a tus conocidos.

Pues eso. Éste es mi post previo al silencio total.

Por si sirve, defino también envidia e ira. Como veréis, tiene razón Carlos y son dos sentimientos muy constructivos.

envidia: Tristeza o pesar del bien ajeno; emulación, deseo de algo que no se posee.

ira: Pasión del alma que causa indignación o enojo. Apetito o deseo de venganza. Furia o violencia de los elementos.

 

 


P.D.: el 7 de febrero se publicó que el mismísimo Mark Zuckerberg tuvo que denunciar a un acosador virtual (y real). Parece que él tampoco sabe manejar bien la privacidad en Facebook.
P.D.2: a la pregunta que nadie me ha hecho de si ese acosador está entre los comentaristas de este blog, la respuesta es sí, es varios de ellos, porque no le basta con ser uno. Y lo grave es que completa sus comentarios con otras actividades semi-delictivas que no se atreve a hacer en público. Pero eso ya lo sabe mi amigo Carlos (que es real y es realmente policía), lo saben en EL PAÍS y lo saben en la empresa a través de la cual nos conocimos. Por si acaso, yo se lo pido otra vez más: basta.

 

 

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03 mar 2011

El amor de mi vida

Por: Paloma Bravo

Hombres

(Ilustro esta entrada con una foto de "Los hombres de Paco" porque (i) uno de sus guionistas es un gran amigo mío, (ii) voy a hablar de un hombre cuya inicial es P. y bien podría ser Paco, (iii) no me apetecía la obviedad de poner a un tío atractivísimo bajo el título "el amor de mi vida", (iv) la serie no tiene nada que ver con el tono del post y (v), en definitiva, porque me da la gana).


Me escribe Luna.

A Luna no la conozco más que por sus mensajes de Facebook y sus tweets, pero me parece una mujer con el alma limpia, sabia y bonita. Y no lo digo por decir. Insito en que no estoy hablando de que yo le guste a ella: ella me gusta a mí.

El caso es que me escribe lo que voy a transcribir a continuación y me pide una respuesta:

 

Hola Sol.

Te leo en cada post de tu blog y siempre me haces pensar, sonreír o sentir.

Anoche me surgió una duda que quiero compartir contigo. Disculpa mi atrevimiento…

"Amor de la vida"... ¿Sólo hay uno? Me explico.

Yo tengo un "amor de mi vida". El "amor de mi vida" se llama P. y siempre he sabido que lo era. Aunque en algunas ocasiones me haya demostrado que es un capullo integral, para mí siempre ha sido y será el "amor de mi vida".

Ahora bien.

¿Puedo tener dos "amores de mi vida"? Porque mi vida ahora no es igual que cuando P. fue mi pareja y el amor de vida. Porque ahora soy distinta, la misma, pero diferente. Es decir. Ahora tengo 30 años, tengo otras prioridades, soy más coherente con todo lo que hago y siento, soy más real, soy más yo. Entonces, ahora, busco otras cosas en las relaciones (quizá por eso estoy sola) y, ahora, si pienso en P. soy plenamente consciente de que no tendría una relación con él, a pesar de que sé que es el "amor de vida" y que nunca, después de él, he vuelto a sentir tanta magia.

Por eso me pregunto, te pregunto, Sol, si tú crees que existe otro "amor de mi vida". Porque ahora “mi vida” me gusta más, al menos yo me gusto más, y sé que si encuentro una pareja va a ser especial, va a ser alguien que de verdad me va a hacer sentir muchas cosas y seguro diferentes a las que me hizo sentir el "amor de mi vida".

Porque para mí P. fue lo más. De todas mis parejas, en conjunto, P. ha sido el que más me ha hecho sentir. Y eso que, Sol, te cuento, he tenido novios/amantes/rollos que, en aspectos aislados, eran mejores. He tenido mejor sexo que con él, he estado con chicos que me han hecho reír más que él, he estado con chicos más generosos, con chicos que han dado más por mí. Sin embargo, él para mí era el mejor. El que más he amado, por eso siempre supe que era el "amor de mi vida".

Pero claro, Sol. Ahora mi vida es otra, ahora él no sería el "amor de mi vida de ahora", porque ahora soy diferente. Porque quiero otras cosas que él ni me dio ni me daría ahora, ni quiero que me de, claro. Los cretinos cuanto más lejos mejor.

Entonces, Sol, ¿tendré otro "amor de mi vida"? Porque si es un "amor de mi vida de ahora" tiene que ser un pedazo de amor, porque mi vida de ahora me gusta mucho, y me gusta de verdad. Sé que nunca sentiré lo que sentí por P., eso lo sé, sé que nadie me hará sentir lo que sentí por él, ni amaré como lo amé a él. Pero Sol... ¿y si todo este tiempo he estado equivocada y nunca querré así, pero puedo querer mejor y esa forma de amar diferente, que nunca será como con P., puede ser más bonita todavía, más mágica?

No sé, Sol, siempre pensé que sólo había un “amor de la vida” pero ahora mismo deseo y espero que pueda haber otro…

O, al menos, un amor…

Luna.

 


Yo siempre he pensado que la luna era mejor que el sol, más serena, más sabia. Y, en efecto, también Luna es mejor y más sabia que Sol. Lo podéis ver porque confieso, antes de pediros que contestéis vosotros, mi insuficiente respuesta:

No lo sé, Luna. Yo creo que hay muchas vidas en uno mismo y que a cada una, o a varias de ellas, le corresponde un amor, unos amigos más intensos, un trabajo más adecuado, unas ficciones, unas soledades.

Yo creo, sin saber, sin conocer más que lo que me cuentas, que lo que has perdido desde que acabaste con P. es ingenuidad: ya no lo esperas todo de nadie, ya no lo ves todo en nadie. Creo también que has ganado mucho desde que acabaste con P.: te has ganado a ti, el saber lo que quieres y lo que no estás dispuesta a aceptar. Y creo, y es lo último que creo, que cuando te conoces y te quieres bien a ti, es mucho más difícil encontrarlo "todo" en otro. O tanto. O muchísimo. Creo que los amores son un poco más pequeños porque tú eres más grande, más fuerte, más importante. Nada soberbia, nada insensible, pero sí muy tú.
 
No sé si esto te ayuda o son palabras vacías. Y, ya de paso, no sé tampoco si quieres que publiquemos esta carta (la tuya) en un post del blog y que se líe para que te conteste todo el mundo. ¿Lo hacemos?

 

Luna me dijo que sí, que lo publicáramos. Aquí está. 

 

P.D.: además de a Luna, claro, este post está dedicado al padre de Lucas.

 

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02 mar 2011

La buena educación

Por: Paloma Bravo

La buena educación

(La foto es de aquí. Intenté encontrar una de "La mala educación" porque, por mi mecenas y por mí, siempre ando muy cerca del cine español, pero no encontré ninguna que me gustara).

 

Este post empieza hace ya muchos años y con mi amigo M2 (le llamo M2 porque es otro anónimo de vocación que no ha de confundirse con mi amigo M. M. ha llegado más tarde a mi vida y, estando más presente, es también mucho más mandón, más “prohibidor” y más plasta).

A mi amigo M2 y a mí, allá por el 98, nos dieron un móvil de empresa. Nuestro primer móvil. No nos gustaba nada, nos daba vergüenza, nos esclavizaba, pero... Venía con el despacho y, como entonces no había tantos ni estábamos acostumbrados (el móvil era para la gente importante), encontrábamos siempre miles de excusas para olvidar el aparato y a quien llamaba: sin batería, ocupado, sin cobertura, perdona, no lo sé usar... Eran otros tiempos, tiempos sanos en los que el móvil no nos lo habían injertado en el brazo y sólo servía para hablar y no para andar entre mensajes, páginas webs y aplicaciones.

Aún así, M2 tardó mucho menos que yo en establecer ciertos principios de su relación con el zapatófono.

 

- Mira, Sol, son normas básicas: lo primero, fundamental, es que tienes que registrar corriendo los números de la gente con la que no quieres hablar y dejar pasar esas llamadas.

- Pero… ¿no es al revés? Yo tengo tu número, el de algún otro amigo y el de mi jefe. La gente a la que quiero o a la que me debo.

- Que no, Sol, que no.

 

M2, como todos mis buenos amigos, me ha tratado siempre con infinita paciencia. 

M2 y yo trabajábamos en la misma empresa y compartíamos antipatía, rechazo y horror hacia Josefina, una señora pegada a un teléfono que, antes de pensar, ya estaba marcando números.

-  Por ejemplo, yo desde que me dieron el móvil no hablo con ella: si me llama al fijo, le dicen que estoy hablando por el móvil; si me llama al móvil, no lo cojo.

- ¿Y qué excusa le pones?

- Ninguna, Sol, ¿no ves que jamás hablo con ella? Además debe pensar que soy un tipo importante y, por lo que me cuentan, cada vez habla mejor de mí.

- Vale. Me has convencido. ¿Más normas?

- Básico el empezar la llamada preguntando si el otro puede hablar, que no sabes ni cómo ni dónde está.

M2 tenía ya hace tantos años varias fórmulas para hacer esta pregunta que yo copié y que han hecho reír mucho a algunos de mis amigos (“¿Puedes hablar?", Sí, puedo hablar, no soy lerdo; “¿Te pillo bien?”, genial, follando, pero así lo compartimos... Alguno de mis amigos es muy cómico, otros no tienen maldita la gracia).

Y seguía M2:

- El que llama tiene que decir enseguida qué quiere, obtener su respuesta y ocuparse de colgar.

- No hay que llamar a la hora de comer, ni demasiado temprano ni demasiado tarde.

- No hay que poner el móvil en la mesa de una comida como si nos interesara más lo que puede suceder que lo que está sucediendo

Y así hasta un decálogo que he olvidado y del que sólo cumplo las dos primeras normas (siempre registro los números que no quiero coger, siempre pregunto si la otra persona puede hablar).

No digo que M2 fuera un visionario, pero sí que tenía un sentido común excepcional y que ahora, seguramente, podría dar un seminario sobre buena educación y tecnología.

En cualquier caso, ocurrió lo mismo con los mails e Internet y Virginia Shea resumió un decálogo de NETiquette (ojo al punto básico: no ves a tu interlocutor, no le sonríes, no le matizas con el tono... Cuidado con los malentendidos).

Ahora estamos en el mundo de la Twitetiqueta que impulsa bastante otro amigo mío, Mario (mtascon), un tipo con el número de seguidores de un gurú, y toda la sabiduría y el sentido común de un hombre realmente excpecional (cita tu fuente, avisa si modificas un retuit, por favor sé breve y sé claro, etc.).

A lo que yo iba es a que... A que no sé. No sé cómo van a incorporar los niños que nacen ya con el móvil en la mano todas estas normas, cómo las van a desechar más bien, cómo vamos a vivir siempre conectados, siempre distraídos.

Aquí dejo un vídeo de Seinfield, el guión que mi amigo M2 habría escrito de ser gringo.

 

   

 

P.D.: que nadie comente, como hicisteis en navidad, que hay que saber renunciar al móvil. Hablo de los niños de ahora, de los que tendrán 40 en el 2050, de los que nunca conocerán un mundo sin internet... Y, por supuesto, le dedico a este post a M2, que mañana ceno con él y le quiero aunque no lo parezca.

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