La novia de papá

20 mar 2011

Sin mirar atrás

Por: Paloma Bravo

Sal

(La foto de estatuas de sal es de aquí).


Me pide Lucía que escriba su historia y va la tía y me la cuenta tan bien que no sé si encargarle que escriba mi blog durante unos meses, o durante toda una vida.

La historia de Lucía empieza como todas,"chico-conoce-chica", y muy rápido se llena de amor absoluto, de felicidad total.

Sigue y a Lucía le empiezan a entrar dudas. Una, sobre todo: "¿me quiere de verdad?".

Lucía no sabía que era celosa. Tampoco sabía que podía tener motivos. ¿Los tiene? Lucía le quiere y llega a pensar que no, que el problema está en ella, que está paranoica, que está fatal.

Lucía está a punto de tirarse por un tobogán que lleva a un pozo sin fondo: el pozo del desengaño.

Y se desliza despacito porque, una parte de ella, no quiere dejar de creer. "Se va a arreglar: él vivió la misma felicidad que yo, la construimos juntos, la recuperaremos juntos".

Otra parte de Lucía, la que lucha por mirarse al espejo y por encontrar cierta lucidez, cree que no y entra en otros sueños. "Me voy a mudar de ciudad, voy a cambiar de vida, hay felicidad sin él".

Lo raro es lo que hace él. "Que sí, pero no". No quiere dejarlo, pero ya no quiere vivir con Lucía.

 

- ¿Por qué?

- Me lo ha aconsejado mi ex.

- ¿Y qué tiene que ver tu ex en nuestras vidas?

 

Silencio. No hay respuesta. O no hay respuesta buena.

Y Lucía sigue arriba del tobogán e intenta cerrar los ojos y dejarse ir, hacia adelante o hacia atrás, el caso es moverse en una dirección, porque seguir allí, metida en el dolor y en la indefinición, la está conduciendo directa a la locura.

Lucía es una persona frágil, con la fragilidad de los fuertes: los sentimientos le hacen daño, pero no la rompen.

Así que se mueve en el sentido más literal, y se va. Se va de la casa de los dos, se va hasta de la ciudad.

Lo que pasa es que Lucía, como la mujer de Lot, se va mirando atrás. Y ahí sí que no. Lucía nunca debió haberse ido esperando que la sigan.

Porque ahora todo es más engañoso: basta un mensaje, una llamada, un "te echo de menos", y Lucía cree que la están siguiendo cuando su novio (¿su exnovio ya?) no se ha movido de donde estaba, del "ni-contigo-ni-sin-ti" y de los consejos de otra mujer.

Él promete una visita y no cumple. Lucía decide ser más fuerte que él, ser más fuerte de lo que ella misma puede ser, y vuelve ella otra vez: a la ciudad de él, a la vida de él.

Lo que pasa es que allí ya no hay nadie.

 Él, el que mandaba mensajes, el que echaba de menos a Lucía, el que no quería dejarla ir, se ha ido.

"A Asia", le explican a Lucía.

Y Asia duele, porque Asia es tiempo y una decisión meditada e importante, una decisión que debería haber sido compartida en esos mensajes, esas llamadas, esos hilos que les seguían manteniendo juntos.

Asia, en silencio y sin avisar, es decir "Lucía. ¿Qué Lucía? No conozco a ninguna Lucía".

Y él, además, ha borrado todos los recuerdos de lo que tuvieron. Porque su familia y sus amigos acusan a Lucía. "¿Qué esperabas, si lo dejaste tú?".

Y Lucía se queda sola gritando una explicación al viento: "no lo dejé, me alejé para enseñarle a quererme, me alejé para que me echara de menos... ¡Me alejé para poder volver con él!".

Lucía se ha quedado en un limbo. Entre su nueva ciudad y su ciudad antigua, entre Europa y Asia, entre una felicidad que ahora le dicen que inventó y una infelicidad que es real, entre una relación que nunca dejó y un vacío que le ha venido dado.

Lucía entonces me escribe y me pregunta: "Dime, Sol, dime cómo terminaría en tu blog esta historia...".

Pero yo no puedo contestar a esa pregunta porque la historia ya ha terminado.

Terminó cuando Lucía se convirtió en una estatua de sal, cuando. aún ciega de amor, se fue y no quiso ver que lo que dejaba atrás era destrucción.

Aunque no lo parezca, yo no soy de metáforas bíblicas, pero me he separado suficientes veces como para saber que sólo puedes hacerlo con la total seguridad de que no mirarás atrás, que no te arrepentirás, que estarás mejor sola que con la persona a la que dejas.

Lucía miró atrás y su historia con él terminó y ese final casi terminó con ella.

Temporalmente, claro.

Lo que no ha terminado, Lucía, contestando a tu pregunta, es tu historia contigo misma.

Supiste querer y ser feliz, supiste ver que no te querían bien y pedir lo que necesitabas, supiste irte cuando no te lo daban... Ahora, después de esto, sabes ya irte del todo, sin la ingenuidad de creer en esos mensajes que se escriben sin pensar, sin sentir, sin darles importancia.

Yo diría, Lucía, que tu historia acaba de empezar: ya sabes todo lo que tienes que saber sobre querer a otro y quererte a ti. Sólo te falta dejar atrás del todo a quien no te quiso bien, quererte un poco más y mirar hacia delante.

No eres una estatua de sal. Eres una mujer que escribe maravillosamente, que quiere excepcionalmente.

Sigue siendo, sigue queriendo.

Quiere, siempre, a quien te quiera.

 

P.D.: Lucía me escribió antes de que pusiéramos el regalo de la novela como incentivo. Lucía, la novela es tuya también si la quieres.

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Hay 19 Comentarios

Me pasó lo mismo que a Lucía: daba y daba y como quería no me importaba no recibir porque estaba dando y ¿qué hay mejor que eso? Me quedé vacía de tanto dar y rompí, sin mirar a trás, llena de dolor pero segura de que la vida me deparaba algo maravilloso en algún lugar.
Pero pasó lo más raro, el 0,1%, la excepción que confirma la regla: él me echó de menos, cambió, volvió, me resistí, me convenció y ahora (de momento) me hace muy feliz.

Sol, me encanta tu blog

...no somos aún capaces de leer pensamientos, quiero decir, que la comunicación (preguntar...) es muy importante en una relación...yo normalmente no preguntaba, pero una vez que hice un reclamo, la respuesta ( "es que no me sale del corazón...), me llevó a tomar la decisión de romper ( "no hay peor ciego que el que no quiere ver), me dijo que le habían roto antes el corazón y esa era la razón ("ese es tu problema", fue mi respuesta...)...sufrí mucho, poco...lo pasé mal, pero tomé la firme decisión de no volver a intentarlo...él, a diferencia de otras veces, no volvió a llamar...cuando se habla, las cosas se ponen en su sitio y con el paso del tiempo, se aclaran y tanto...suerte Lucía, es una lección de la vida, yá sabemos que es una escuela...ah, creo que se debe querer a "quien te quiera bien" lo contrario no es amor ni querer...un saludo...

Qué historia tan bien contada. Me ha gustado mucho y me sentido identificada. Tuve una historia parecida que duró muchos años. Me fui mirando atras mogollón de veces y no sirvió de nada. Un día me fui de verdad, como dices tú, sin mirar atrás y no pudo salir mejor. Lo superé y he encontrado a un hombre al que quiero y que me quiere muy bien. Maravilloso!

Qué historia tan bien contada. Me ha gustado mucho y me sentido identificada. Tuve una historia parecida que duró muchos años. Me fui mirando atras mogollón de veces y no sirvió de nada. Un día me fui de verdad, como dices tú, sin mirar atrás y no pudo salir mejor. Lo superé y he encontrado a un hombre al que quiero y que me quiere muy bien. Maravilloso!

Hola, Aspective y otros tantos...hola a todos

Mi historia no es triste. En absoluto triste, pero lo parece porque no tiene el final de los cuentos de hadas que comentaba Sol hace unos cuantos posts, a propósito de Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas. No comemos perdices, sino que nos dan en las narices. Pero es que tampoco yo soy una princesa...ni él es un rey. Sólo somos personas que como tales, nos dejamos la piel en la batalla de la pasión. Agradezco a Sol infinitas veces que haya terminado la historia, siempre quise que un escritor me metiera en su ficción. Pero estoy segura que ella, como yo, amigas de Corto Maltés, podemos decir aquello de: "nada está escrito y no hay nada que no pueda volver a escribirse".
Yo siempre animo a la gente a que se enamore...no querria que mi historia desanimara a nadie.
un abrazo a todos

"Cuando dios diseñó la vida le faltó afinar ese detalle de que quien nos diera la máxima felicidad y la mayor tristeza, no fuera la misma persona."

La historia de Lucía es triste. Ella puede sacar enseñanzas de lo acaecido.
Yo no puedo decir nada. En algo en lo que soy eterno aprendiz y fallo una y otra vez, caigo en los mismos errores, y cometo los mismos fallos, no puedo dar consejos ni siquiera comentar.
Cuando sea "mayor" y sepa algo del amor, podré decir algo coherente.

¿Querer a quien te quiera? Creo que es una afirmación que especula con la necesidad del compromiso. Y el amor sólo es posible cuando se asume como un privilegio. Cada día soy consciente de ello, de otro modo cada segundo de mi vida sería una bajada al infierno. Amo porque quiero hacer feliz a la persona que amo. A cambio de gozar por hacerlo. Y gozo.
Un goce que converge con el disfrute del conocimiento y de la belleza. Con el placer que me proporciona la comunicación con mi territorio, con mi origen.

Sol
quiero saber dónde escribirte, tengo algo que compartir contigo. Lucia: No sé si podrias brindarme algun lugar donde escribirte, creo que tengo algo que compartir contigo. Lo único: enhorabuena por tu valentia, La vida te dará la fuerza que necesitas.
Un fuerte abrazo a las dos.

Sin duda, creo que Lucía ha aprendido una de las lecciones más importantes del amor o de la búsqueda del amor: elige a alguien que te quiera como tu quieres que te quieran.

Yo también lo aprendí en su momento, hace años. Historia muy similar. Y lloré. Mucho. Duele. Mucho.

Lo que tengo claro es que mi felicidad actual está directamente influencidada por esos meses de locura, ese apredizaje; y mis elecciones de ahora están totalmente condicionadas por esos años de sufrimiento. Nunca más.

Así que Lucía, tu historia acaba bien. No ahora, ni en unos meses, pero acaba bien porque probablemente no lo volverás a repetir y desarrollarás un sexto sentido para detectar a la gente que no te va a hacer feliz por mucho que lo pueda parecer y te apartarás de ellos. Y la próxima vez elegirás a alguien que sí que te querrá; te querrá de verdad; y tendrás una relación en la que descubrirás que la palabra "amor" es real.

Enhorabuena por el blog. Un placer leerte.

La encontré. Era Spartacus. Gracias, gracias, gracias.

Increible, creo que has respondido a mi comentario. Lo dejé escrito en una entrada antigua, la que tenía una foto de unos actores de cine clásico. La he buscado pero no la encuentro, no sé decirte el título tampoco. Pero creo que me has respondido. Muchas gracias Sol.

¡Chapó!

Tampoco Lucia se fue muy convencida de si en esa relación había amor,lo intuyes aunque no lo quieras ver.
Buscaba ver si el la echaba de menos,y consiguió lo que buscaba.Se había ido,ya sabía que el no la quería.
¿Hubiera sido menos doloroso alargar la agonía aceptando la propuesta inicial de su novio?
Yo también lo he hecho así.Es duro,pero lo otro igualmente.Y va bíen verte solo,te vas haciendo a la idea de lo que ocurrirá.
Y tienes más posibilidad de conocer personas que no tengan nada,nada que ver con toda tu vida anterior.
Lo malo es que en realidad debería haber cortado con él cuando le dijo:""Que sí, pero no".....pero como yo,Lucia no pudo.

Los "órdagos de prueba" son peligrosos porque si no son meditados y uno no es consciente de que puede ser que el otro no reaccione, la final puede ser sin retorno.
Yo eché una vez un órdago de prueba y no hubo la reacción que yo esperaba. Todo se perdió. Fue doloroso pero con el tiempo he aprendido 2 cosas:
- no hay que echar ordagos de prueba sin ser consciente de que puede salir mal
- si el ordago sale mal quizá sea mejor a la larga porque realmente no era la persona que quería a mi lado.

Al final, de todo se aprende.

Sorprendente. Lucía solo te debes a ti misma. Serás feliz, has sido muy valiente. Feliz domingo.

Sorprendente. Lucía solo te debes a ti misma. Serás feliz, has sido muy valiente. Feliz domingo.

Pelear por lo que se quiere.
En caso de duda es que no.
Irse cuando no se tiene. Saber cuándo no se tiene.
Saber decir adios. Saber terminar.
Y una vez decidido, nunca mirar atrás. Nunca.
Animo "lucía".
Muy bien, Paloma.

Buen relato, como siempre. Me queda una duda. El no se ha movido, y de repente, Asia. No hay matices intermedios? Seguro que no movió ficha antes de romper con todo y embarcarse? Lucía ya no lo sabrá nunca, él si. Se han perdido compartir esa luna de reencuentros y de planes viajeros

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Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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