La novia de papá

11 abr 2011

Aperitivo en el zoo

Por: Paloma Bravo

Animales050

(La foto es de aquí).

 

Ayer fue domingo, ayer teníamos a las niñas, ayer no fuimos al zoo. Ayer, perdón por el chiste fácil, fuimos "el" zoo.

Porque la política de puertas abiertas que mantenemos con mis amigos es un claro error estratégico. No por nada, sino porque a ver quien niega después, con una mínima coherencia, la entrada a los amigos de Pablo (que no, mi vida, que tus amigos son geniales, que sí, que... Pues que a un par de ellos no los aguanto, la verdad).

Y es que tenemos una casa céntrica. Tenemos dos niñas muy monas. Y tenemos, sobre todo, mucho aguante y una nevera siempre llena. Nosotros tenemos todo eso y mis amigos no tienen tasa. Todos los domingos, todos, viene alguno. Todos los domingos, todos, hay alguno que no se va.

Así nos va. En plan 'peterpanesco'.

Están los amigos (míos) que vienen a ver si hay citas a ciegas (no es una leyenda urbana: mi casa es como un bar pero con la música más bajita y un buen perfil de asistencia...). Están los íntimos (míos) que vienen a beberse la cerveza Alhambra (Koldo, Mario, Manolo, Zoe... La podéis comprar en El Corte Inglés, majos). Están, y ésos son los peores, los capullos (mis capullos y los capullos de Pablo) que vienen a ver cómo ejerzo de madrastra.

Koldo vive cerca, vale, y yo necesito que me chinche para poder seguir siendo quién soy; Zoe es una una referencia imprescindible; Manolo, Marta y sus hijas son lo mejor del mundo, pero es que...

Es que Eva y Teresa ya le tienen pillado el punto. Al zoo, al aperitivo y, sobre todo, a mí, a su intrépida y patética madrastra.

Saben que de Koldo y de Zoe, paso, que son habituales. Como Xevi y Juan. Como Mario y María. Como Manolo y Marta. Saben que ése es mi lado y que es todo fácil. Pero... Pero saben también que cuando viene el matrimonio mariperfecto (amigos de Pablo, claro) me crispo y me da vergüenza todo.

Y mis niñas, esas niñas puñeteras que no son mías sino de Pablo y su ex, se crecen.

Empiezan como unas lapas cursis, subidas en mis piernas, colgadas de mi cuello, las dos bigardas que pesan más que yo; y Mrs. Perfecta siempre da un gritito: "¡Sol, qué monas, te adoran...!".

Luego se cansan y deciden pelearse, se chinchan y fingen pataletas que no tienen. Yo no les digo nada y Mrs. Perfecta me mira mal hasta que Pablo, que la odia, grita: "¡Niñas, obedeced a vuestra madrastra!", y Eva y Tere me miran con odio también fingido (¿seguro?) y luego miran a su padre peor: "Papá, si Sol no se atreve a ordenarnos nada".

Cuando las niñas y Koldo se acaban el jamón, llegamos a lo peor del show, el show en sí mismo: tengo unas hijastras creativas. Hacen obritas de teatro, coreografías, "indiadas", que diría mi padre. Lo hacen porque saben que nos cortan el rollo y la conversación.

Normalmente, cuando no está Mrs. Perfecta, pasamos de ellas con la atención mínima para no traumatizar sus aviesos cerebros infantiles. Normalmente, además, se controlan y hacen sólo tres bailecitos.

Ayer no, ayer hicieron siete.

Y alguno más, porque al octavo yo me fui a pasear a Otto, el perro de Zoe, y a comprar más cervezas. Koldo se vino conmigo, claro. Nos tomamos el postre y el café en una terraza cercana, que hacía bueno.

Podíamos porque, y siento la deslealtad con mi chico, Mrs. Perfecta es también Mrs. Plómez y no se había marchado cuando volvimos a casa una hora después. Y aún tardó un rato en agarrar su bolso y a su marido. Con ellos del brazo, me besó y, como una institutriz antigua, me dio un pellizco en la mejilla: "Estás haciendo un buen trabajo con estas niñas, Sol. Son estupendas".

Y cuando se cerró la puerta, Pablo fue el primero en resoplar aliviado. Nos relajamos todos y de allí no se movió nadie hasta que conseguimos olvidarnos (a base de buen rollo) de que hoy, irremediablemente, iba a ser lunes.

 

P.D.aclaratoria: la cita a ciegas funcionó; adoro a mis hijastras; me gustan casi todos los amigos de Pablo y, no, no hacemos fondo común para este plan adolescente de dar de comer y beber a batallones en casa los fines de semana. Eso sí, este aperitivo no se lo dedico a mis gorrones habituales, sino a Emi, a Alberto y a Xevi. Ellos saben por qué.

P.D.2: el sábado algunos dijisteis cosas importantes: (i) que Pablo tiene mucho morro y yo me dejo por amor y/o por controlar a su ex. No os diría yo que no; (ii) que os gustan más estos posts, sobre nuestra vida diaria que los de las vidas de mis amigos, o los genéricos, o... No sé. Pero... es que ya retraté a mi familia en una novela (os la recomiendo, en serio, "La novia de papá", de Plaza&Janés) y casi me abandonan, así que ahora tengo que dosificar. Besos.

 


 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Hay 10 Comentarios

Eso lo solucionas desapareciendo dos o tres domingos seguidos. Cuando Mrs. Perfecta deje de encontrarte en 3 o 4 semanitas, ya seguro te la quitas de encima y a tus amigos los de verdad, pues los avisas del plan. Y al final todos contentos.

cuidado decir verdades en público puede costar algún disgusto que otro,¿ no?

Yo los encuentros zorrones los prefiero los sábados. Así luego me queda el domingo para disfrutar de lo mio. Y sí, también conozco zorros que no se molestan en llamar para ver si estas. Simplemente se presentan en casa : Sorpresa!! Ea y directos a la nevera....En fin, un beso para ellos por ser así y estar ahí.

La historia me ha hecho pensar en las parejas de mi entorno que solían organizar esos saraos y a los que yo asistía como gorrona oficial. En ambos casos eran algo excéntricos para sus entornos, alegres, generosos, ávidos de novedades, activos y felices. Poco a poco dejaron de hacer saraos, justo al mismo ritmo en que fueron dejando de ser excéntricos, originales y, probablemente, felices. Pero en uno de los casos he conseguido mantener mi status, acudiendo siempre con el delicatessen preferido de la anfitriona. Aún organiza algún que otro pequeño sarao pero ahora es porque necesita apoyo moral... aunque no lo diga, yo creo que lo hace por el delicatessen.
PD: A mis amigos, que sepan que les perdono que no me hayan organizado citas a ciegas y que echo de menos sus saraos, que hagan el favor de ser más felices

Los domingos, sobre todo a partir de ciertas horas (4 ó 5 de la tarde), siempre han tenido para mí cierto aire pesado, melancólico. Hasta la luz de sol parece que brilla de distinta forma, con unos dorados viejos, empalagosos. No sé explicarlo, pero lo cierto es que dicha sensación se acentúa si existen reuniones con familiares o amigos, sobre todo si estas son ya hábitos imperecederos, como antes ir a misa.
Así que lucho contra los domingos, contra su rutina, contra su indefinido aire festivo-religioso. Hasta ahora la mejor forma que he encontrado es el machaque físico por las mañanas, si la noche del sábado me lo permite. Cogerme la bici y hacer kilómetros hasta asegurarme que mi mente quedará suave, dócil, narcotizada contra esa tristeza, luz de candilejas, dominical. Odio las tardes de domingo.

Ufff... ¿Así todos los domingos...?
Te recomiendo que te guardes por lo menos uno al mes de sofá, pijama y zapatillas.

Q buenrrollismo con todo, no?

¡Quiero ser parte de tu zoo!! Y me encanta la Alhambra...

Me hace gracia darme cuenta, ahora, de que yo he formado parte de ese Zoo, no específicamente del Zoo de Sol, pero sí de otro muy parecido. He sido anfitrión, pero también bestia parda, que mis padres siempre montaban lío en casa y si no lo buscaban fuera. Yo también hacía desaparecer el jamón...confieso.

Lo mejor las dos postdatas y el momento relax. Feliz lunes!

Me ha vuelto a encantar tu post (yo fui una de las que te dijo que me gustaban más este tipo de posts) y creo que fui de las primeras en comprar tu novela. Sol y Pablo, y su casa, deben de emanar energía positiva y buen rollo para que a tanta gente le encante pasar el tiempo en su hogar. Disfrutadlo.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal