La novia de papá

29 abr 2011

La entradita española

Por: Paloma Bravo

  Chillida

(Una obra de Eduardo Chillida, porque siempre me da paz y el tema de hoy es de mucha guerra).

 

Así, "entradita española", llama un amigo mío a ese humor grueso que gastan algunos jefes con sus subordinadas atractivas. Ese coqueteo que no escucha, que no tiene en cuenta si a la mujer le gusta o no el hombre (hombre, sí, antes que directivo). Se miran al espejo y ven su cargo y su poder, y entonces se sienten irresistibles. Sólo así se explica que algunos tengan los santos cojones (perdón, M., ya sabes que yo hablo así cuando no puedo hacerlo de otra manera) de enviar mensajes que pueden ser interpretados como órdenes: "vente a mi casa, que estoy solo", "vámonos a echar un polvo", "yo sé que me deseas...".

 

- Joder, Juan, pero es un poco fuerte. Que tampoco le puedes decir a tu jefe que no te acuestas con él porque no te gusta.

- Ya, pero las mujeres os bastáis para haceros las locas. Al menos con las "entraditas españolas"...

 

Ojo, que la liamos: no digo que lo hagan todos los directivos, digo algunos, digo pocos, digo que aún así son demasiados. Y, de hecho, no hablo de mí (esto no es metafórico ni un desahogo; repito: no hablo de mí). Yo no tengo nada contra el coqueteo, ni contra el sexo, ni contra los jefes, ni contra nadie, pero sí, y mucho, contra el acoso.

Porque el acoso es amenaza, humillación, chantaje, intento de anular... El acoso es lo que describió Juanjo Millás ("Hay algo que no es como me dicen", Aguilar) y también lo que me cuenta Sara.

 

"Tengo 34 años, he vivido en pareja aunque ahora estoy soltera, y no me preguntes si soy guapa porque ya no me veo en el espejo y, aunque lo hiciera, he perdido todo criterio. Apenas peso 39 kilos. Soy víctima de acoso sexual. Y estoy sola...

(...)

He tenido jefes que querían acostarse conmigo. A veces, cuando era más joven, me he sentido como las viudas medievales, con ese cartel de 'no es virgen' y por tanto es 'follable'. Pero hasta ahora siempre me habían dejado trabajar, me habían respetado profesional e intelectualmente. Hasta ahora siempre he querido tomármelo sino con humor sí relativizando.

(...)

Esto es distinto, Sol. Esto es acoso y con él vienen la incomprensión, la soledad y la culpa.

Yo vivo de mi trabajo, ¿sabes? Y lo hago bien. Pero el jefe de mi jefe (perdona que no te dé nombres ni pistas) me está acosando.

Monta reuniones en su despacho en las que sólo estoy convocada yo, me intenta tocar, me hace ir con él en su coche a visitas de trabajo y me bloquea las puertas, me saluda con besos impuestos en los labios... Un día entré en el despacho de mi jefe y se lo conté: "tranquila, él es así. No me sorprende lo que me cuentas, pero no podemos hacer nada. Déjalo estar". Y se quedó allí, agarrado a su silla.

He intentado buscar otro trabajo y él, que es un tío con contactos, me ha interceptado dos ofertas. Me llamó al móvil y me lo dijo. '¿Ves? Puedo hacer que no vuelvas a trabajar nunca. Puedo despedirte y ponerte en la puta calle cuando quiera. No sé si me estás entendiendo, Sarita. ¿Te gustaría vivir debajo de un puente, con lo guapa que tú eres?'..."

"...Yo sé que puedo conseguir una baja por depresión, pero no quiero rendirme. No quiero dejarle que me gane. Una baja... ¿hasta cuándo? Él no se va a ir, yo no voy a encontrar otro puesto desde mi casa..."

"...Este señor me está dejando sin piel..."

"...Intenté hablar con la gente de Recursos Humanos y la respuesta fue aún peor que la de mi jefe. Me insinuaron que era yo la enferma, que como poco tenía anorexia y les expliqué que no, que el peso también se pierde cuando todas tus fuerzas se concentran en no dejar escapar la dignidad..."

"...Un amigo me habló ayer de un puesto en Argentina. Yo no quiero irme (aquí está mi vida, mi familia, mi gente), pero voy a aceptar: es una huida, un exilio, un castigo ajeno. Es la única salida que tengo. Me toca cambiarme de país, de piel, de identidad. Me toca expiar los pecados de otro..."

 

No puedo ayudar a Sara. Sólo puedo reconocer su dolor, publicarlo y desear que cese. El suyo y el de otras mujeres, hombres y niños que son acosados por gentes inseguras, egoístas y maltrechas. Por gentes de mierda. Ojalá todos los sádicos se vuelvan masoquistas: que sufran sólo ellos, que nos dejen en paz a los demás.

 

P.D.: hablando de acosos y de abusos, recordando como siempre a los navarros buenos, hoy Montxo Armendáriz estrena "No tengas miedo". Yo voy a ir a verla.

 

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Hay 24 Comentarios

No creo que sea la primera persona que te da este consejo pero pienso que puede ser util. Yo me buscaria una asociacion de victimas de acoso sexual o algo por el estilo para pedir consejo e informarme de la mejor manera de proceder y me iba donde un abogado para saber de qué manera y qué tipo de pruebas se necesitan para realmente pillarlo en justicia. Estoy segura de que sentaria de maravilla que fuera acusado publicamente y ese tio tiene que pagar por lo que hace y seguramente ha hecho antes y seguira haciendo después de ti si huyes. Mucho animo y no abandones!!

A martes, algunas cartas se reescriben; otras no.

Todas las cartas que se publican en este blog están escritas con el mismo estilo... ¿Estarán reescritas?

Yo sé como se puede ayudar a Sara, Sol. Trincas al palomo por el pescuezo y le das un rodillazo en los huevos. Para asegurarnos de que la tortilla sea esponjosa, se dan dos pasos para atrás, se toma carrerilla, y se le chutan las pelotas tal cual fuéramos a sacar un córner. Con esto ya deberíamos haber captado toda la atención del acosador y estaría preparado para saberse él en el papel de acosado.
Y tan criminal como el acosador me parecen sus cómplices, el jefe de Sara y los cobardes de RR.HH.

bienvenida a Argentina :)
De una espoñal que también huyó de españa, no por sádicos hijos de puta, sino por incompatibilidad de intereses.

Argentina te recibe con los brazos abiertos y con un ¡Gallegaaa! en cada esquina cuando te escuchen hablar.

Rehaz tu vida en este hermoso país.

Como víctima de "moobing" comprendo perfectamente a Sara y su situación. Informáte, recopila pruebas y denúncia, es mi consejo de víctima a víctima.

Hola Sol. Eres todo un descubrimiento. Me encanta abrir el periódico para ver lo que has escrito ese día. Un placer diario, como el primer café.

Sara, irte a otro pais es una salida... pero ahi tambien puedes encontrarte con una situacion parecida. Denuncialo en la justicia, ante un juez con un abogado de oficio, que no te cuesta nada y ademas seguro que ganas, o al menos haces tanto ruido que al tio lo pondran verde en su empresa y no volvera a hacer eso con nadie... eso si, seguro que a ti te despiden... pero, y que? te llevas una indemnizacion por despido y ademas si ganas el juicio una por acoso... y con ese dinero te vas a disfrutar de la vida y volver a sumar kilos con la deliciosa comida argentina! No huyas, pelea para hacerle pagar a ese cabron y disfruta de tu victoria eligiendo tu futuro. Suerte!

El juez: -Lo acusa su vecina de acoso sexual... ¿que tiene que decir de eso?
El acusado: -Que si, que es cierto.
El juez: -¿Lo admite así?... ¿con ese descaro?
El acusado: -¿Y que quiere que le diga?... Si, le he silbado cuando pasa... y le he invitado a salir... pero nada de nada.
El juez: -¿Pero también le ha hecho proposiciones indecorosas?...
La acusadora: -Si señor juez y perdone que lo interrumpa... pero a mi comadre Juana le dijo que; "la Martha no se me escapa"... eso dijo y todavía no lo negó cuando le pregunté que si era cierto.
El juez: -Déjeme a mí señora... ¿es cierto eso que dice su vecina?
El acusado: -Si señor juez también eso es cierto... y si ella lo quiere oír de mi boca se lo repito. Que yo ya tengo cinco años de viudo y como ella está divorciada desde otros tantos... pues yo creo que ya sería bueno ver si puede haber algo entre nosotros... sabe, es que ella camina muy sabroso.
La acusadora: -¡Haber!... ¡haber!... ¿lo que usted está diciendo es que quiere algo serio conmigo?
El acusado: -¡Pues claro!... ¿o que otra cosa iba a decir con eso de que "la Martha no se me escapa"?... no le he dicho también; "¿Cuando la invito o cuando me invita?... para poder ir a cenar por ahí, o a la casa de uno de nosotros, total somos vecinos... y conocernos de a poco a poco.
La acusada: -¡Anda!... ¡Usted si que no habla claro!
El juez: -Señor secretario, dígale a este par de tórtolos que por favor se retiren, que para idioteces las que oigo en casa.


PD: Sucedió en un Tribunal de Barandilla de mi ciudad. El caso fue llevado -como anécdota- a la sesión del H. Ayuntamiento.

...Sara, lo siento mucho...sal, deja ese sitio,que cada día representará un castigo y así no se puede seguir viviendo...pero denúncialo!!...que luego proceda o no, es otro tema, lo importante es que marque un precedente, que el resto de empleados de subordinados se entere de que lo que hace ese moustro y de la alimaña que tienen como "jefe"...jódelo un rato...le dolerá?...
...suerte querida y que sepas que todavía habemos en el mundo, personas civilizadas, educadas, con escrúpulos, que nos indignados ante situaciones de abuso como la tuya...que éste apoyo moral del blog lo sientas!!...fuerte abrazo...

Solo de pensar lo que estas pasando....Animo y suerte en tu nueva vida.Ojalá no tuvieras que marcharte,que injusticia.Un beso.

Qué bueno que nos contés esto Paloma, aunque no podamos hacer algo legalmente contundente contra el cabrón ese.
Sara, en la situación en la que estás vale más huir que hacerle frente hasta enfermarte. Ese hijo de puta no te va a dar agua y si es él quien tiene el poder, la jodida siempre vas a ser vos. Al menos mientras sigás ahí.
Te entiendo perfectamente, yo lo he pasado 2 veces, una en la Universidad y otra buscando un trabajo. Necesitaba ese trabajo con urgencia, estaba muy bien calificada para hacerlo y pasé todas las pruebas de admisión con 10 y además, estaba al borde de la quiebra, vivía a pura tarjeta de crédito y estaba tan o más flaca de que vos.
El hijo de la grandísima puta que decidía me llamó a una entrevista, me dijo claramente que yo le encantaba y que de mí dependía empezar a trabajar el siguiente día. Era un muy buen trabajo en el gobierno, con excelente paga y todo lo demás. Me levanté sin decirle nada y antes de abrir la puerta me alcanzó y me agarró una teta.... lo único que pude hacer fue escupirle la cara y salirme de allí.
¿Sabés qué tuve que hacer?, con un Doctorado en Derecho y una Maestría en Derecho Mercantil, no me abrieron la puerta en ningún lado -ni mis amigo, por cierto-, así que anduve vendiendo productos químicos para pisos, sanitizantes, odorizantes, libros, pagando el mínimo de mis tarjetas y comiendo literalmente, 2 veces al día. Pensé en todo, hasta en irme tras mis papás.
Dos años después, de la nada, me salió una muy buena oferta de trabajo, la tomé, luego, puse mi propia oficina, poco a poco fue creciendo y ahora, ya como 3 veces al día y puedo hasta pagar una hipoteca bastante grandecita de una casa -no apartamento- preciosa.
Un día ví al viejo ese, se veía desgastado. Perdió el poder político que tenía, perdió el puesto en el que era casi inmortal y andaba buscando trabajo, con la esposa muriéndose de cáncer.
Dale Sara, andate, hacé otra cosa, mudá de piel y de país si es necesario, quién sabe, a lo mejor esa nueva piel te siente mejor, pero no te quedés ahí. No tenés el poder para fulminar a ese cabrón, ya la vida se encargará.
Creeme.

¿Por qué no lo denuncia? Y punto.... Que empiece ella por ayudarse a si misma.

Ceder el paso al entrar en el ascensor ... Micromachismo. Invitar a café en la maquina de idem ... Micromachismo. Pagar la cena ... Micromachismo.!!!

Que hijo de... !! y peores son los jefes que no la payan! no tienen sindicato en esa empresa para defender a esa mujer? El día que se marche que vaya a hablar con la mujer de ese acosador!!

Todos recordamos el caso Nevenka y, a muchas y muchos, nos parecía horrible porque nos creíamos capaces de imaginarlo... pero sólo hasta que nos tocó y, entonces, supimos lo que era: una lenta tortura. Tu entorno, el que creías conocer, se convierte en un lugar peligroso y te vuelves loca intentando prevenir el siguiente ataque, pero no puedes, vendrá de cualquier sitio. Una mirada, una sonrisa, una palabra que a todos les parece inofensiva se convierten en un ataque directo a tu persona, uno más. Intentas disimular, conservar algo de normalidad en tu vida pero, la realidad, es que domina tus pensamientos y tus emociones porque todas tus energías se orientan a buscar razones, salidas, defensas, apoyos, ideas, culpas... y sigues enredándote más y más en la trampa ya que, su mejor arma es el tiempo, en el que él, con un mínimo esfuerzo va agotando todas tus energías. No es la demanda de sexo, es el poder sobre tu persona lo que te consume y lo que le motiva: él es un depredador y tú su alimaña.

Mucho después, cuando miras atrás, te das cuenta de lo inútil de la lucha por no dejarse ganar: ya ganó el primer día que te enganchó en su juego, todo el sufrimiento que vino después fue inútil. Nunca dejaste de tener dignidad, lo que no tienes es vida. No hay nada que ganar, hay que salvarse.

El acoso es especialmente repugnante, y convendría que se oyera más veces y más alto y más claro, el infierno por el que pasan las víctimas.
Pero esto se encuadra en un concepto más amplio: el del abuso de poder, normal y cotidiano en el mundo del trabajo, sin que haya una justicia eficaz capaz de hacer valer los derechos de los que por su relación laboral se encuentran en una situación de indefensión total en la práctica.
Cuando la situación actual es tan difícil para muchos, y toda su vida depende de mantener un puesto de trabajo que les permita vivir con un mínimo de dignidad, cuando la legislación y la política actual parecen ir encaminadas a limitar aún más los derechos de los asalariados, mucha gente se encuetra, de hecho, a merced de la bondad o maldad de quien le puede dar o quitar su trabajo. Humillados y ofendidos, diría Dostoyevski.
Media un abismo entre la teoría de hacer valer tus derechos y la práctica de ejercerlos cuando tus necesidades más básicas (vivienda, comida, escuelas, ropa...) dependen de que no faltes un día a tu trabajo, aunque este sea un infierno en el que te sientas humillado, explotado, aniquilado al sentir la impotencia de luchar contra los mierdas que abusan de su poder.

Aparte de denunciarle, a ese tío hay que darle una lección, pero no se me ocurre ninguna manera dentro de la legalidad.
Siento vergüenza ajena como hombre y angustia por Sara.

Qué mal cuerpo deja lo que escribe Sara. Este tío se merece todo lo malo que le pase. Dan ganas de mandarle a un gorila y que le rompa las piernas. En plan "Sara no volverá a trabajar, pero tú no volverás a andar bien". Pero luego reflexiono y me doy miedo. Y tampoco sé lo que haría en su lugar.

Sara no debería rendirse, sino luchar. Es duro, pero si agacha la cabeza y deja su vida por culpa de ese cretino a él le va a dar igual, porque se olvidará de ella en 2 días y ya llegará otra a la que acosar. Está claro que debería informarse de que tipo de pruebas son válidas (no sea que luego se desestimen), armarse hasta los dientes y ¡a por él! (vamos, como Lisbeth Salander cuando va a casa del abogado cabrón a conseguir pruebas de que es un acosador y un violador)

Como me revuelve el estómago estas cosas. Dan ganas auténticas de vomitar ver que estamos inmersos en una sociedad donde el jefe, imponga lo que imponga, es lo que vale, y a su alrededor, todos bailan el mismo son. ¿Y cómo se consiguen pruebas de ese acoso? ¿Grabadoras, quizás, vídeos? Qué mierda de vida laboral, de verdad. Un abrazo enorme para Sara y otro para ti, Paloma, por destapar estas historias que, desgraciadamente, seguimos viviendo a diario.

Cualquier tipo de abuso es asqueroso e intolerable. Qué fácil es anular y destrozar a una persona aprovechándose de la posición de poder, sea este cual sea.

Sylvia

Cualquier tipo de abuso es asqueroso e intolerable. Qué fácil es anular y destrozar a una persona aprovechándose de la posición de poder, sea este cual sea.

Sylvia

Estamos en una generación bisagra. Estamos pasando del machismo en estado puro de mad men (http://es.wikipedia.org/wiki/Mad_Men) a donde sea que vayamos pero desde luego aún tenemos que convivir dinosaurios como el jefe del jefe de Sara. Había puesto "aguantar" y lo acabo de sustituir por "convivir" porque aguantarlos no tenemos que aguantarlos. Sara debería buscarse otro curro en España, ponerle una denuncia, ojo con pruebas, al cabrón del jefe de su jefe pero atenta que denunciar es una cosa y hacer que se haga justicia es otra muy distinta. Al fin y al cabo como la misma Sara dice aún estamos en la edad media.

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Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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