La novia de papá

29 may 2011

En la salud y en la enfermedad

Por: Paloma Bravo

21071_500

 

Los lectores de lágrima fácil  que se preparen, la historia de Alma es una historia de amor poderoso y feliz, de cuerpos enfermos y amores muy sanos. Os dejo con ella:

 

Leo tu blog desde su inicio. De hecho es lo primero que hago, con el café de cada mañana. A veces haces que sonría; y normalmente me haces reflexionar hasta que las rutinas diarias me reclaman. Siempre estuve tentada a contarte mi historia, aunque ni siquiera la conocen muchos de mis allegados, pero cuando leí tu post “Que paren los relojes” me sentí “obligada” a hacerlo.

La mía no es una historia excepcional. Simplemente es la mía. Podría empezar contando que yo también fui la novia de papá, con la circunstancia adicional de que sus hijas -nunca fueron mis hijastras- tenían prácticamente la misma edad que yo. Supongo que Pablo habría llamado a la nuestra una “relación desequilibrada”, pero mi chico siempre me dijo que yo no era guapa, sólo resultona.

Tardé mucho tiempo en asumir que me había enamorado de él. Más aún en entender que él se hubiera enamorado de mi.

Suelo -o solía- ser una persona cabal y autoexigente, con un sentido de la responsabilidad muy alto. Capaz de entender y defender las locuras cometidas por cualquiera que no fuera yo. Y para mí, aquello era una locura. “Te quiero pero no quiero quererte”, llegué a sentenciar, y me fui con mis cosas, mis prejuicios, mis miedos y mi incapacidad para arriesgar, negándome a mí misma.

Así viví durante casi tres años... Hubo otros hombres y otras historias; y encuentros y desencuentros con la persona a la que había decidido no amar. Hasta que un día, supongo que en un arrebato de sensatez (o de valentía), asumí por fin que lo que esperaba encontrar en otros era a él.

Corrí a buscarlo y tuve la suerte de que él me esperaba.

No diré que fue una relación idílica porque ninguna lo es, pero después de las renuncias individuales y compartidas, de las negociaciones, de aprender a escucharme a mí misma más que al resto, construimos un mundo que era el nuestro y que nos hacía felices.

Y un día, de repente, sin avisar, las paredes de aquel mundo se quebraron ante la presencia de una simple palabra: cáncer.

Fueron casi dos años viviendo con su certeza y, sin embargo, creo que nunca he sido más feliz que entonces. Disfrutábamos más de cada minuto y nos reíamos con más fuerza que nunca. También aprendí cosas: aprendí de su valentía y su lucha, descubrí mi fortaleza.

Con el final, mi vida, como la de Joyce Carol Oates, también se derrumbó. Durante semanas, mi única pregunta era ¿qué haré el resto de mi vida sin él? También quise que pararan los relojes. Pero el mundo seguía girando. Maldije el tiempo que perdí y todas mis dudas iniciales. Dio igual: hoy sé que vivimos todos los momentos juntos de aquella manera tan intensa porque sabíamos que no serían eternos. No hay día que no lo recuerde, que no lo eche de menos, pero he vuelto a disfrutar de la vida y, en muchos aspectos, veo el mundo con otros ojos.

Ahora inicio una nueva etapa. Por circunstancias profesionales estoy envuelta en la vorágine de una mudanza. Obligada a abrir cajones y armarios en las habitaciones de la casa -y del alma- que había ignorado voluntariamente.

Dejaré el mundo que construimos juntos y que me negué a abandonar durante mucho tiempo. Por fin he comprendido que él no está en esta casa, ni en los lugares por los que paseábamos ni en la ciudad en la que vivíamos. Él está -y estará siempre- en los momentos que compartimos, en mi cabeza, en mi corazón y en mi recuerdo. Y por suerte, el recuerdo de nuestra historia duele cada día un poco menos y me despierta cada vez más y mejores sonrisas.

Ahora puedes hacer con mi historia lo que quieras. Guardarla para ti o contarla. Lo harás mejor que yo. Sólo te diré una última cosa.: disfruta de cada uno de tus momentos con Pablo como si fueran el último. Porque, a veces, la vida es menos larga de lo esperado. Aunque eso quizá tú ya lo sepas. Y como escribía Miguel Delibes en “Señora de rojo sobre fondo gris”:

“Pero las más de las veces, callábamos. Nos bastaba con mirarnos y sabernos. Nada nos importaban los silencios. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran sencillamente la felicidad”

 

P.D.: para Alma, como prometimos, mi novela. Gracias, inmensas, por compartir este amor.

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Hay 13 Comentarios

lo leiaaa... mientras escuchaba a Sting: http://www.youtube.com/watch?v=locIxsfpgp4

.......por eso me gusta cada dia mas este Blog!!!

me rompio el corazon la historia de Alma
Sldos

Me ha hecho reflexionar, replantearme, releerme, reajustarme y me ha desarmado esta historia.
Gracias Sol, gracias Alma.

Hacia Alma todas mis reverencias, mi respeto y mi cariño.
Hacia todos los afectados por la enfermedad mi virtual apoyo desde estas torpes redes. Sé lo que es.
Odio sentirme identifcado con este dolor, también inmenso amor, pero lo estoy, odio sentir que la vida se me va y me cuesta ser feliz sin ella.
Gracias

yo camino por la vida con una historia similar, solo que él vive y yo no "debo" quererlo. Ambos "pertenecemos" a otra persona. No es facil decidir por ese amor hermoso e intenso. Al hacerlo destruiré la vida de otro ser maravilloso que me ha dado tanto. Solo espero que no sea tarde cuando al fin encuentre el valor de decir la verdad.

Gracias Alma

El amor que describe alma, el camino que recorrió hasta llegar a él, el encuentro, todos los instantes que pasaron juntos. Todo eso es maravilloso. Y la historia es una mierda. Simplemente porque acaba mal. Algunos se pasan toda la vida buscando un amor como el suyo y no lo encuentran. Y quiero que Alma sepa que me fastidia enormemente que la vida se lo hayan arrebatado. Creo que Alma no necesita consejos. Así que, simplemente, decirle que me alegra que haya encontrado a alguien así, que ojalá encuentre a alguien tremendamente distinto que la llene de modo parecido y, por último, gracias. Por compartirlo, por dejarnos ver otro lado del amor. Y por el texto de Delibes, que es sublime.
Un abrazo

Que bella la historia de Alma, sabes el tiempo que Alma perdió en realidad no lo perdió en vano le sirvió para valorar cada segundo vivido después!!

Si basta con pensar, con imaginar y ponerle nombre al estado de la naturaleza, no hacerlo, negarlo significa limitar nuestro mundo, la vida que nos queda por vivir.
Creo en pocas cosas (en la magia de José Tomás, en el poder transformador de la literatura, en el Van Morrison más sublime y en el más mundano), pero sigo a pies juntillas el solipsismo wittgenstiano.

El amor (en apariencia imposible) y el cáncer (en apariencia injusto) son sólo dos aspectos de la misma cosa.

El gran miedo....mi mayor pesadilla..perderle asi.mucho animo y volver a empezar...cree en el amor

estoy en el hospital. la misma palabra, la misma fractura le han dicho a mi chica hace una semana. juntos desde los 17 años, vamos para treinta en paraja, novios, casados, felices,tristes..ha habido de todo.

todo mi mundo ha desaparecido. no se si le quedan dos meses, dos años, dos decadas...aunque sabemos que el diagnostico es malo . ahora mismo solo se que hemos perdido todo lo que teniamos. no pierdo la espeanza de tener aun momentos buenos. es lo unico que puedo hacer por ella y lo que se merec mi niña, mi alma, mi esposa.

estoy en el hospital. la misma palabra, la misma fractura le han dicho a mi chica hace una semana. juntos desde los 17 años, vamos para treinta en paraja, novios, casados, felices,tristes..ha habido de todo.

todo mi mundo ha desaparecido. no se si le quedan dos meses, dos años, dos decadas...aunque sabemos que el diagnostico es malo . ahora mismo solo se que hemos perdido todo lo que teniamos. no pierdo la espeanza de tener aun momentos buenos. es lo unico que puedo hacer por ella y lo que se merec mi niña, mi alma, mi esposa.

Qué historia tan bonita. Gracias por compartirla.

Precioso.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal