La novia de papá

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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09 may 2011

Ellos, algunos

Por: Paloma Bravo

Padre1


Es lunes y en las caras de la gente hay todavía restos del fin de semana. Bastante cansancio, algo de felicidad, mucho sueño.

Mi cara este lunes es muy intensa, porque he decidido volver a los clásicos y estoy con Ricardo III:

 

Ricardo: "Belleza indescriptible, concededme un momento de paz para excusarme".

Ana: "Fealdad inconcebible, tú no tienes otra excusa más válida que ahorcarte".

 

Cuando sea mayor, le repetiré la frase de Ana a alguien que yo me sé. De momento, la imprudencia, la incontinecia verbal y la incorrección política las tengo delegadas en Alberto, un compañero de trabajo. Él se lo pasa todo por el forro y este lunes le he pillado en pleno mitin, que es lo que toca. Creo que no van ganando los suyos, pero estoy segura de que no tiene a nadie que le gane. Y eso que yo sólo le he preguntado qué tal el finde y me habría conformado con un 'muy bien, gracias':

"He estado con los niños, de puta madre. Porque los niños están mejor conmigo que con su madre. Que con sus madres. Generalizando por joderte, Sol, y porque es así. Todo ese discurso que os gusta tanto, de la unión biológica, de que vosotras parís y eso os une para siempre... ¡Una mierda! Al final, el vínculo que permanece es el de los niños con los padres. Porque las mujeres que no sois imbéciles, os idiotizáis al ser madres, y las que sobrevivís a eso, os perdéis al separaros. Siempre lamentando, siempre llorando, siempre en otro sitio. Yo no. Yo he estado todo el fin de semana donde tenía que estar: con mis hijos. Y espero estar así todos los fines de semana de mi vida. Ojalá que mi ex tenga otros planes siempre, porque quien les aporta emocional y económicamente soy yo".

Y antes de que os escandalicéis vosotros, os diré que Alberto es un tipo algo menos dogmático que este texto que transcribo tal cual, pero... Pero le gusta provocarme. Como si yo los lunes tuviera capacidad de reacción a algo o a alguien que no fuera mi monitor de yoga.

Además, Alberto lo sabe. No me siento nunca aludida por las generalizaciones y las dicotomías: hombres buenos, mujeres lloricas; hombres malos, mujeres santas. Aún así, aquí os dejo su discurso, me ahorro un post y sigo con la cabeza en Ricardo III hasta la hora de yoga.

 

P.D.: obviamente, Alberto no es su nombre real. Él sabe quién es y lo que me hace los lunes (y los martes, miércoles, jueves y viernes).

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08 may 2011

Cuentos que no son cuento

Por: Paloma Bravo

Libro_de_cuentos_a

(La imagen es de aquí).

 

Este título y su historia son, tal cual, los de Leslie. Y yo no puedo añadir nada, salvo que, como prometimos, se ha ganado una novela que cruzará el Atlántico.

 

En una casa de padre ausente por divorcio, donde mamá llevaba las riendas de cuatro hijas (sí, todas mujeres), a mí me tocó el rol de la cumplidora de expectativas, el incómodo ejemplo para las otras y la “mustia” según mis hermanas. Posición provechosa para algunas cosas, no para todas. Fui la última de las cuatro en irme de casa. Hasta la más pequeña, a sus 16, decidió dejar la casa de locos. Yo trabajé y me esclavicé desde los 21 años y por ahí de los 28 logré salir del hogar, como lo había determinado tiempo atrás: cuando pudiera.

También había hecho muchas afirmaciones sobre mis metas. Casarme antes de los 30, nunca relacionarme con un casado, un divorciado y mucho menos compartir un cheque (ja, como si unirme con alguien significara que su cuenta iba a corresponderme). Como dato, mi madre se ha casado tres veces y su último matrimonio con hijos ajenos no terminó nada bien. Yo no quería eso.

Sobra decir que uno dispone y la vida todo lo descompone. Muchas de las cosas que me propuse no las cumplí, aunque así pude probar de todo.

Ahora rebaso los 30 años, vivo en unión libre con un hombre encantador, divorciado, 'con destellos de macho', como decimos por acá, con dos hijos, una mamá sobreprotectora y entrometida, y una exesposa a la que a veces le pongo un calificativo antagónico para liberar el estrés que me causan sus pleitos sin sentido, sus llamadas impertinentes y sus escándalos vergonzosos.

En esta relación, en esta vida, comparto cuentas, soy workaholic (tres trabajos), juego a la cenicienta, a protagonista de “Sex & the City” y a la madrastra buena.

Y con todo esto que pueda sonar como queja, es la relación más sana que he tenido y vivo la vida que elegí y eso me hace feliz. Suena mucho a historia repetida, como la tuya, pero pasa en todos los hemisferios del planeta.

 

P.D.: seguid contándome historias. No por el premio, sino porque es bonito recibirlas. De verdad.

 


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07 may 2011

Historia de dos cerebros

Por: Paloma Bravo

No escribo este post desde el dogma de "los hombres son de marte y las mujeres de venus" (no he leído el libro, no lo voy a leer; no me interesa), ni desde un punto de vista científico. Os he dicho mil veces que yo no creo en los tópicos, en las categorías ni en nada que no sean las personas.

Pero... Me ha parecido irresistible este vídeo de Mark Grungor. El tipo lo titula "Historia de dos cerebros" por un peculiar homenaje a Dickens y su "Historia de dos ciudades". Siento no haberlo traducido; soy incapaz de reproducir su gesticulación, su fe y su entusiasmo.

Porque  Mark Grungor es humorista y pastor. Pastor de almas (de la Iglesia de la Celebración).

- "Laugh your way to a better marriage", dice, y si te descuidas te coloca un seminario o una filosofía de vida para inspirarnos a todos con "verdad y amor". Y con tópicos.

Igual a alguien le sirve esta receta. Yo paso.

 

 

 

 

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06 may 2011

Ya no

Por: Paloma Bravo

Idea

(En la foto, los ojos y los ángulos de Idea Vilariño).

 

Hoy no tengo mucho que decir, y sí mucho que abandonar. Por eso quiero compartir a  Idea.

Idea Vilariño, poeta uruguaya. Idea Vilariño, amante, amada, amor de Onetti. Idea Vilariño, mujer. Idea era tantas cosas como su nombre, quizá más, y casi todas se cuentan maravillosamente en el perfil que le escribió Leila Guerriero. 

Pero, en realidad, Idea está, como diría Juan, "hecha de palabras". Y sus palabras nos hacen a los demás: 

 

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

 


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05 may 2011

Torremolinos 73

Por: Paloma Bravo

Torremolinos-73

(Candela Peña y Javier Cámara en una escena de Torremolinos 73).

 

Mis amigos son lo más, y si ellos dicen ven, yo ya lo he dejado todo antes de que terminen la frase.

Lo que pasa es que... Lo que pasa es que ya les vale.

Tengo amigos con hijos, con novio, con novia, con perro, con gato... Pero no tengo amigos con hijastras, e igual es eso, que no me entienden.

No entienden que si yo consigo salir una noche es porque, previamente, he pactado con Eva (exige revancha), con Teresa (más práctica, pide compensación), con su padre (que es mi santo y mi cruz), con su ex (porque le gustaría apuntarse), con mi madre ("hija, ¿y a Pablo no le molestará?"), con mi jefe (que no me ponga reuniones antes de las nueve, hombre), con mi canguro (malas caras y una tarifa exorbitante)...

Vamos, que si yo salgo es porque en la última cumbre de la ONU se apoyó no intervenir mi casa, y, por tanto, necesito que todo sea perfecto.

Y eso intento.

Primero me voy con Zoe al Kabuki (un homenaje al año no hace daño) y luego prescindo de Koldo y de Manolo, que ya han agotado sus salidas de solteros para todo el mes, y recurro a Carlinhos.

Carlinhos es mi artista favorito: ha aparecido varias veces en este blog y el suyo está entre mis enlaces recomendados. Cuando digo que es artista, lo digo en el sentido literal. Un artista del Renacimiento que escribe, pinta y quiere como un auténtico genio.

Sin embargo, yo no le veo tanto arte por la noche, lo siento.

Porque es eso, que quedamos y yo no quiero emborracharme, ni ligar, ni nada. Yo quiero disfrutar de mis amigos y de mí, de esa parte de mí que no encuentro cuando curro, ni cuando estoy en casa, ni cuando estoy sola. Mi mejor versión, la que me sacan ellos que me conocen y me quieren, que -sorprendentemente- me quieren justo porque me conocen.

Pero así no, Carlinhos, tío.

Y ya lo cuento: va el tío y me lleva de copas al pasado. A Torremolinos 73 pero sin Javier Cámara. A un bar con un piano enorme, y gente de cincuentaitantos (hasta ahí todo bien, no discriminamos por edad en este blog) tremendamente maqueados, mucho, y yo con vaqueros as usual.

Es el público habitual, ésos que en la barra piden lo de siempre y no tienen ni que alzar la voz porque el camarero les lee la mente. El público que te tolera con paciencia, con la bondad de los auténticos demócratas, y que, sin embargo, sabe que tú les estás juzgando. Y es cierto; yo los juzgo y catalogo como marcianos: cincuentones que rodean a un pianista loco y cuplero y cantan con él canciones de antes de la guerra.

Emocionados. Felices. Traspuestos.

Miro a Carlinhos y Carlinhos sonríe al mundo. Quiero decir que no me sonríe a mí en plan de "esto es broma, Sol, ahora vamos a tus locales punkies, o a tus cafés intelectuales". No, Carlinhos está sonriendo feliz porque le gusta ver disfrutar a la gente.

Y yo, medio cabreada, intento integrarme: a la derecha, gente como nosotros, como Carlinhos más bien, de su edad y disfrutando; a la izquierda, un bigotudo de unos sesenta que ha cerrado los ojos a la música y se palpa algo en el bolsillo. ¿Algo? Eso, su yo más íntimo, y cuando abre los ojos nos hace un guiño a Zoe y a mí.

María, la chica de Carlinhos, se ha ido al piano, fascinada pero también feliz. Y yo sigo sintiendo que me han estafado.

¿Dónde está la música que me hace ser yo? ¿Dónde está el siglo en el que vivo? ¿Dónde queda mi noche libre?

Hasta que, después de gruñir un rato, me doy cuenta de que a mí también me ha abducido el pasado, que soy feliz con mis amigos, que estoy relajada, disfrutando, cantando...

Hemos quedado en volver. Cuando los astros vuelvan a aliarse a mi favor.

Mola mucho el Toni 2, y que mis amigos nacieran en Torremolinos 73.

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04 may 2011

Los aburridos

Por: Paloma Bravo

He descubierto que en el gimnasio puedo intentar pensar y atascarme o, simplemente, escuchar música y dejar que otros piensen por mí, o que no piensen y no me dejen pensar.

Ayer lo hizo Calle 13 con una letra ligerita y borrica en apariencia, pero que transmite lo que yo necesito a mediodía: fuerza y alegría. Así que me la puse una y otra vez y, corriendo en la cinta, dejé atrás a un montón de gente que conozco no en montañas lejanas, sino en despachos cercanos: justo a esos, a "los que nunca bailan, que se quedan arrinconaos, sin levantarse, con los huevos pegados al muslo bendito...".

Y a partir de este momento, interrumpo la transcripción de la letra porque crece en incitación, en posibles malentendidos para alguno con afán de protagonismo, y en el fondo yo sólo quiero seguir corriendo y perder de vista a mis aburridos (para siempre, a ser posible). Pero os dejo el vídeo: "Cumbia de los aburridos".

 

 

 

En realidad, lo que os recomiendo es escuchar despacito todas las canciones de  Calle 13: son gente libre y comprometida, sin censura. Además, hace año y medio que grabaron una campaña con EL PAÍS, este periódico que cumple hoy 35 años.

Felicidades al diario y otro vídeo ("EL PAÍS está donde estás tú"), lleno de gente a la que quiero.

 

 

 


 

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03 may 2011

Tiempos modernos

Por: Paloma Bravo

ModernTimesEnding

(El final de "Modern times").

 

 Me escribe una pareja feliz y me regala su historia porque sí (ya tienen mi novela, podéis imaginaros lo bien que me caen en cuanto lo confiesan). Porque sí y supongo que también porque están cansados de que en este blog se hable tanto de relaciones que para algunos son adúlteras y desleales y, para otros, amores que ocurren así y que son difíciles pero no siempre imposibles.

Mi pareja no quiere dar nombres, pero sí dos versiones de su historia. Damas primero... 

Ella:

Todo empezó hace casi cinco años, en el trabajo... Complicidad casi instantánea que sólo fue creciendo, haciéndose más fuerte. Él estaba casado, con una hija, a punto de la segunda. Yo dejé a mi novio. No había pasado nada, pero era evidente que yo estaba enamorada de otro hombre y... Y llegó la Navidad: más ocasiones para comer, copas de oficina, cosas que no se dicen pero que casi puedes tocar.

Hay tantas historias de atracción entre compañeros de trabajo... Yo sabía que lo nuestro no era eso. O sí: era eso y más. Porque también estaban las citas furtivas, las llamadas secretas, los mensajes...

Sin haberlo buscado, sin que nos diéramos cuenta, estábamos metidos en algo desconocido y difícil de afrontar. Y no estábamos solos porque ella, su mujer, se enteró: unos celos patológicos le ayudaron a descubrir el engaño.

Entonces entramos en el infierno: cotilleos, rumores, miradas, malos gestos... Sentirme juzgada y observada. Pero el peor infierno era el de nuestra cobardía: un año de indecisión, de sabernos enamorados, de saber que éramos, juntos, lo que llevábamos toda la vida esperando. Pero él no era capaz de lanzarse y yo, que siempre había sido dura, aguantaba, esperanzada y blandita, aguantaba un tiempo que no parecía acabar nunca.

Pero acabó: esta vez pudo más el amor que los convencionalismos, las responsabilidades, las presiones...

Hace ya más de un año, con una adaptacion difícil, nos hemos adaptado a nuestra vida real, a nuestro amor, y hemos adaptado a dos niñas pequeñas...

Soy una "novia de papá". Estoy enamorada. Soy feliz.


Él:

Podría pasar horas mirándolas, a las tres: las veo contarse películas en el sofá, jugar al "veo veo" en la cama... Sonrío y soy feliz. Lo sé porque el camino no ha sido fácil.

 
Ella llegó a mi vida en junio, fui muy consciente desde el principio. Mi hija mayor tenía un año y medio, la pequeña aún no había nacido. Se suponía que yo lo tenía todo, se suponía que yo era feliz.

Ella y yo tardamos muy poco en conectar. No tardamos nada. Nos llevábamos bien, éramos un firme apoyo profesional el uno para el otro, trabajar era cada vez mejor, más divertido. Echábamos horas, muchas horas, y trabajábamos mucho y bien. Claro que también empezamos a tomarnos alguna caña al terminar, a recorrer juntos parte del camino de vuelta a casa.

Ella terminó con su pareja, yo seguía casado y esperando a mi segunda hija. Todavía no había "pasado nada", pero los dos sabíamos que era cuestión de tiempo. Del tiempo justo para un 20 de diciembre de 2007. Y ahú ya no pudimos parar, nada ni nadie habría podido hacerlo: comidas, trabajo, paseo, citas y besos furtivos, únicos, imborrables. 

La certeza de haber encontrado algo especial y definitivo. Algo especial que yo abandonaba en cuanto entraba por la puerta de mi casa y todo eran mensajes a escondidas, no saber nada del otro.

Mi mujer, exmujer, se enteró. Y tiró de la cuerda y de todo lo que estaba a su alcance: familia, clientes, compañeros de trabajo... Tiró de todos ellos por algo que superaba los celos. Fue una pesadilla. Desconfianza, amenazas, infelicidad... y, en medio, dos niñas pequeñas.

Esa pesadilla duró más de un año. Un año para olvidar en el que ella, sin embargo, me esperó y aguantólo que sólo ella sabe. Creo que ella sabía que yo no podía vivir sin ella, que no la iba a dejar sola, pero no pude hacerlo bien, ni pude hacerlo pronto.

No fue hasta finales de 2009 cuando me fui de mi casa que no era mi casa. Entonces empezamos a cuidarnos, a ir sanando heridas, a cuidar ese amor tan sólido, tan bueno, que había empezado sin querer.

Ya llevamos un año viviendo juntos, compartiendo rutinas, amaneceres, ilusiones diari... Y, claro, a dos pequeñajas que cuando están con nosotros también son muy felices.

 

Aquí está la historia de él y ella. Esto no es apología del adulterio ni de la separación. Es una apología del amor.

 

P.D.: además de a él y a ella, este post está dedicado a Txema, a Toño, a Carlos, a René y a todos aquellos que ayer expresaron su estupefacción por lo poco modernos que son estos tiempos.

 


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02 may 2011

Levantamientos

Por: Paloma Bravo

Mayo_click

(Sorry, no quiero frivolizar el cuadro más famoso de Goya, pero me apasionan los clicks).

 

El 2 de mayo de 1808, Madrid se levantó contra Napoleón. Casi 200 años después, yo llevo unas cuantas vidas para, ese mismo 2 de mayo, provocar el infarto anual de mi madre.

No es que sea fetichista, es casualidad o es el destino, pero es siempre el 2 de mayo (día de fiesta en Madrid), y a veces coincidiendo con el día de la madre.

Escribo esto desde su cama, ya con treintaitantos, mientras ella me observa sin parpadear.

"Me da igual lo que digas. Hoy no te mueves de aquí".

Mi madre tiene motivos para vigilarme. Que ella sepa, un 2 de mayo yo he tenido accidentes mortales (dos), he resucitado (otras dos veces), me he casado (una vez), me he separado (dos veces), me he cambiado de trabajo (tres), me he ido del país (una vez)... Y, sin que ella lo sepa... un 2 de mayo me drogué, perdí la virginidad, me quedé embarazada... Que no, que esto último es broma, sólo para escandalizarla y que me deje salir un rato.

Aunque la verdad es que hoy no me importa estar en su casa. No teníamos pasta para irnos de puente (es fiesta en Madrid, sí) y no se está mal: me ha preparado mi comida favorita, me ha comprado revistas y libros, me está contando cosas... Y no deja de vigilarme.

 

 - Mamá, la última vez que resucité un 2 de mayo fue la última. A partir de ahora sólo me voy a morir en Navidad. Relájate.

- Vete a la mierda, Sol.

 

Mi madre es mejor cuando se pone bruta (bruta y sincera, brutalmente sincera, vaya). Además, tiene razón: debería irme a la mierda, pero en su casa, que es 2 de mayo.

 

P.D.: me da un poco de pudor publicar, como si nada, este post frivolón cuando medio mundo celebra un asesinato de estado. Lo he dicho en twitter, lo repito aquí: prefiero creer en la justicia que en la venganza.

 

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01 may 2011

Blancanieves revisited

Por: Paloma Bravo

Supongo que me lo he ganado por autodefinirme como madrastra y por llamar a este blog "La novia de papá". Por confesar que Blancanieves me parece una cursi.

Supongo, también, que no estoy tan mal acompañada si Julia Roberts y Maribel Verdú van a hacer de madrastras próximamente. Igual nos ponemos de moda, ¿no?

El caso es que cuando os pedí vuestras historias para el blog y os prometí de premio mi novela, pensaba en historias reales, no literarias, pero...

Pero es que Blancanieves me cae fatal y hoy es el día de la madre, porque no hay (ni va a haber) día de la madrastra. Me lo manda José Ángel y él lo titula "Los verdaderos culpables":


Llegó como llega la primavera, sin avisar. Dijo que nuestra casa era una cochiquera, que hacía falta una buena mano femenina. Empezó por prohibirnos chistes y risotadas, los tildó de groseros. Nos obligó a fregotear el piso y los cristales; y a repeinarnos y perfumarnos, hasta cuando íbamos a trabajar a la mina. Menudo choteo se trajeron los compañeros con que íbamos “como un pincel”.
Nos prohibió el vino y cualquier clase de alcohol. Dijo que estábamos muy gordos y nos tuvo una semana a dieta de manzanas (cuando protesté me dijo que, por gruñón, todos los días haría 30 flexiones).


¡Y todavía se extraña usted, Sr. Juez, que los siete enanos envenenáramos aquella manzana y se la diéramos a Blancanieves!

 

P.D. para mi madre: mami, sé que a ti no te importa que te dedique el post como hice con papá. Al final, tú sales casi cada día y tienes hasta club de fans. Te quiero. Luego voy a verte.

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El País

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