La novia de papá

10 may 2011

El sexo... ¿solo o con amor?

Por: Paloma Bravo

 

Rodeo

Vale. Es un titular oportunista. El post se debería llamar "Rodeos", y de hecho así se llamaba hasta esta madrugada, pero es que hace días que esta gente de EL PAÍS no saca mi blog en la home y tengo que ganar seguidores en twitter como sea (es por una apuesta, soy así de frívola).

En cualquier caso, es cierto que quiero hablar de sexo: de sus caminos. O más bien de sus rodeos.

Quizá detesto los rodeos porque, entre un vaquero y un caballo, siempre he preferido el caballo. Entre un domesticador y un salvaje, siempre el salvaje. Entre un camino complicado y un atajo lícito, siempre el atajo.

Para hacerme la culta -y por Pablo que es fan de la RAE (o aspirante a un sillón, no sé)- voy a intentar justificar mi rechazo con el diccionario en la mano.

"Rodeo": escape o refugio para disimular la verdad, para eludir la instancia que se hace sobre un asunto.

Ya lo dijo Gómez Pereira en una película tronchante que ya es la frase más repetida de los últimos veinte años: "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?". Y hemos cambiado de siglo, pero no de pregunta.

A ver: que estamos en el 2011, que las mujeres no necesitamos anillos para sentirnos realizadas, que los embarazos se pueden evitar, que la virtud es otra cosa, que el sexo no ha perdido magia pero sí prohibiciones... Que, en definitiva, si te gusta alguien, y le gustas, todo puede ser fácil: el sexo es libre y no hace falta llamarlo amor.

Dicho de otra manera, el sexo puede ser un fin en sí mismo, incluso un medio para llegar al amor. Pero el amor (la invención del amor) no puede, no debe, ser un medio para el sexo.

El amor es otra cosa.

El amor empieza, con suerte, con dos personas presentando su mejor cara. Y, en los peores casos, con una presentando su mejor cara e inventándose por completo a la otra. Quiero decir que muchas veces el amor empieza mintiendo (mintiendo al otro, mintiéndose a uno mismo).

En cambio, el sexo engaña menos.

O lo que es lo mismo, y también en negrita, la piel no miente. Te gusta, recibes, das, encajas, contienes... Y viceversa.

Entonces, ¿por qué, algunos, algunas, todavía se empeñan en vender como amor, en contarse a sí mismos como amor, lo que muchas veces es sólo sexo? 

Llamar amor al sexo sale carísimo en expectativas y en dolor. Llamarlo sexo, quererlo como sexo, disfrutarlo como sexo, es siempre más libre y es siempre bueno.

Casi siempre, para lo que resulta ser el amor, yo prefiero el buen sexo.

Y con esta declaración contundente y este post sensacionalista (que no va sobre mí sino sobre las desventuras sexuales de alguno de mis amigos) empiezo el martes con una apasionante reunión en la que voy a mentir todo lo que pueda. Al fin y al cabo, no es amor, sino trabajo.

Sed buenos.

 

P.D.: mi apuesta sobre número de seguidores en twitter es con el mismo tipo con el que he adquirido un compromiso de por vida: apoyar siempre el cine (él matiza que el cine español, yo prometí más bien el cine en genérico, el cine como medio de expresión). Es un compromiso que cumplo encantada porque creo en la ficción por encima de todas las cosas. Así que os recuerdo que el viernes pasado se estrenó "No lo llames amor, llámalo X" y, al menos el título, está inspirado en Gómez Pereira. Habrá que ir a verla.

 


 



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Hay 30 Comentarios

januaryxii : Creo que no hay peor cuña que la de la misma madera. Por qué no hacéis autocrítica del comportamiento femenino en general? Ya que ayer la autora generalizó, hoy me lo permito yo.
En cuanto al artículo, estoy totalmente de acuerdo con todo.

la piel no miente nunca...

Yo por puro interés, y porque creo en lo sencillo, hoy le voy a dar la razón a Sol en casi todo. En particular, a lo de que 'La piel no miente'. Pero no creo que a todo el mundo le resulte fácil el sexo sin involucrarse afectivamente.

Yo creo que estamos viviendo una de las mayores estafas de la humanidad que ha sido llamada la "El femenismo" o "La revolución feminista" que prentedía acabar con los tópicos y desigualdades de la mujer con respecto al hombre y lo que ha conseguido es que os podais poner un traje de camuflaje y venir con nosotros a pegar tiros a Afganistan. Por lo demás la mujer sigue siendo machacada con los canones de belleza, top models, con la película del principe azul, hace poco la bode del principito inglés, con el marujeo de siempre, cientos de horas en tv a grito pelao. No ha cambiado nada. Las mujeres siguen siendo machacadas, sin liberarse sexualmente, con condicionantes viles como que para tener sexo tiene que estar enamorada, primero amor, después sexo... y casarse de blanco ya que la boda, vease las cienes de pelis románticas americanas, es el momento más importante en la vida de una mujer. La revolución femenina solo ha sido una capa de barniz al machismo prehistórico de siempre.

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Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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