La novia de papá

21 nov 2011

De vidas ajenas

Por: Paloma Bravo

0-Portada-De-vidas-ajenas-w-1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Me acuerdo de que, la noche antes de la ola, Hélène y yo habíamos hablado de separarnos. No era complicado: no vivíamos bajo el mismo techo, no teníamos hijos en común, hasta podíamos pensar en seguir siendo amigos; sin embargo, era triste. Conservábamos en la memoria otra noche, justo después de habernos conocido, que pasamos repitiéndonos que nos habíamos encontrado, que viviríamos juntos el resto de nuestra vida, que envejeceríamos juntos e incluso, que tendríamos una niña…”

 

Así empieza "De vidas ajenas". Con dolor.

Pasé veinticuatro horas administrándome este libro a traguitos pequeños, homeopáticos. Porque nada más empezar, me dio miedo leerlo y, a la vez, me dio miedo acabarlo. Pero no tenía remedio: me invadió y se me ha quedado dentro. 

Más que hablar de "vidas", así, en plural, que también, habla de "vida": de amor y de dolor. Es un libro intenso, sentimental, sincero, brutal. Un libro excepcional.

Y, para Sofía y para Beatriz -juristas alegres, sensatas y buenas- que hoy andan de resaca postelectoral, tengo que copiar otro discurso que se cita en la novela:

Sed parciales. Para mantener la balanza entre el fuerte y el débil, entre el rico y el pobre, que no pesan lo mismo, inclinadla a un lado. Tened un prejuicio favorable con la mujer contra el hombre, con el deudor contra el acreedor, con el obrero contra el patrono, con el atropellado contra la compañía de seguros del atropellador, con el ladrón contra la policía, con el acusado contra la justicia. La ley se interpreta, dirá lo que quieran ustedes que diga. Entre el ladrón y el robado, no tengáis miedo de castigar al robado”.

Sofía, Bea: yo estoy con vosotras.

 

P.D.: y gracias al hombre que me lo recomendó. Por esto y por alguna cosa más.

 


 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Hay 9 Comentarios

Todos los secretos para seducir mujeres clickando sobre mi nombre.

buena recomendación, los recuerdos de las segundas citas, el amor preescrito, por eso existe el tango y la milonga, un amor crudo y a veces incomprendido. los consejos de inclinar la balanza y del electorado y el electo y las injusticias del sistema electoral quien inclinara la balanza? 28.000 votos y 0 escaños ???''

Palabra por palabra(niña incluida), mi .........mi ex-pareja y yo nos dijimos esas frases y muchas más...........gracias por la recomendación, no la conocía y ahora necesito leerlo. Gracias por seguir aquí.

Ahhhh y también paso de los prejuicios favorables, hay que ver que hay de mujeres a mujeres, de delincuentes a delincuentes, de pobres a pobres, de ladrones a ladrones... Con lo que sí estoy de acuerdo es contra esas mafias legales de las compañías de seguros.
Yo digo que los prejuicios no son nada buenos, ni siquiera en el sentido más ideal de la justicia.

Paso de las historias tristes...

¡Qué original es el comienzo! Dan ganas de que el autor pague a los lectores de su libro.

Me apunto la recomendación del libro :) grácias

Gracias por la recomendación! Me lo apunto para la lista de reyes :)

Gracias por la recomendación. El comienzo engancha, sin duda. Me lo apunto.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal