La novia de papá

12 dic 2011

Amor minimalista

Por: Paloma Bravo

Lejos

(La foto la encontré aquí).

 
Me escribe un lector que se llama Pedro y me cae bien instantáneamente por un montón de Pedro-razones y Pedro-alrededores. Este Pedro quiere que le cambie el nombre y le contesto que no, que "tururú", que se hubiera llamado de otra manera, que yo no cambio a ningún Pedro.

Pedro quiere hablarme de su "amor minimalista".

"Yo lo llamo así, ¿sabes?, y creo que tiene algo que ver con tu amiga Clara y sus ganas, pero a la vez es distinto. Te cuento un poco quién soy: soy yo, con mis 49 tacos (cosecha del 62, la de tu motero, que dicen que es buena), sin hijos, y un par de largas y bonitas convivencias a mis espaldas..."

"...y, ahora, después de dos años solo, con mis líos y sin amores, me encuentro con Elena. Elena es como yo, también sabe lo que no quiere. De hecho, tenemos mil cosas en común y una sola gran diferencia: su hija. Que no es diferencia, sino hecho: su hija la ancla y le condiciona los fines de semana. Nada raro, nada que nos separe, nada que nos impida..."

"...Llevamos seis meses juntos. ¿Juntos? Igual no, no lo sé. Llevamos seis meses viéndonos, acostándonos, hablando de casi todo porque compartimos muchos mundos, muchos intereses. Y eso sin convivir, claro, ni tampoco una cosa que yo considero invasiva y Elena detesta: sin llamarnos cada noche, sin tener conversaciones inanes (qué tal, amor, cómo ha ido el día, te llamo mañana, muac)...".

"...Elena y yo estamos cuando estamos. Y es raro, porque estamos sólo en presente, sin rellenarnos las ausencias del pasado, sin hacer planes de futuro. Estamos y estamos bien..."

"...pero yo no sé por qué no estamos más..."

"... Yo se lo propongo a veces, se lo insinúo también, cuando se acerca un fin de semana en que sé que ella no tiene a la niña, que tampoco tiene que trabajar, que podría querer quererme y dejar que yo la quiera, venir a mi casa, irnos de viaje, invitarme a su vida, asomarse a la mía...".

"...Se lo insinúo flojito, eso sí. Como si no me importara. Y cada vez lo hago menos, la verdad. Porque, Sol, yo no quiero vivir con ella (no ahora, en cualquier caso). No sé lo qué quiero, pero sí sé que quiero saberlo. Es decir..."

"...quiero verla más y saber qué pasa y qué no pasa. Saber dónde estamos aunque no sepamos dónde vamos. Pero.."

"...en los últimos dos meses apenas la he visto una noche. Y ella parecía querer estar allí, estaba muy conmigo. No es que me rehúya, no, es que se esfuma..."

"... y últimamente ya no sé ni siquiera si sigo queriendo verla más. Se me difumina, se me escapa como arena entre los dedos, la veo pequeñita, borrosa. Y lo único que me da pena, o rabia, o yo qué sé, es que no sé si la veo lejos porque se ha ido a propósito, o si se va porque no sabe que yo quería verla cerca."

Pues eso. Poco tengo que añadir a Pedro, a ningún Pedro. A mí también se me ha escapado mucha gente, sin querer queriendo. Sin saber. Tampoco le puedo ayudar, aunque tengo la sensación de que si ve a Elena muy lejos quizá no sea tanto porque ella se difumine, sino porque se ha movido él.

Como yo, que llego de un viaje largo, extraño y agotador; de deambular en busca de soluciones y de wifi, de arrastrar maletas, broncas y problemas; yo también he tenido ganas de escaparme, de difuminarme y desaparecer, pero al entrar en casa se me ha echado encima una mariposa.

Es Teresa, que con sus diez años aún tiene alas, y no me abre la maleta en busca de regalos como otras veces, no, sólo revolotea por mi cara y me susurra: "¡Bienvenida, Sol! ¡Bienvenida a la casa de los besos!". Y me besa. Y detrás de ella me besan, suave, su padre y su hermana. Y entonces mis contornos se aclaran: ya no me quiero borrar.

 

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Hay 13 Comentarios

Pedro, creo que lo tuyo o vuestro,se llama, costumbre...parece que os "acostumbrais" muy rápido...porqué será?...

Sé que no innovo con mi comentario, pero sólo se me ocurre darte las gracias por este post.

Gracias! Maravilloso...

Es que algunos días, llegar a casa es como entrar en un lugar donde de repente los problemas del trabajo que parecían imposibles de tener una solución favorable se hacen pequeñitos, pequeñitos,…. hasta que desaparecen por completo. Para mí, lo mejor del día es que cuando tu pareja te empieza a contar sus cosas: que si ha conseguido ahorrarse siete euros al mes con un nueva tarifa de Internet, que ha sido una ardua negociación con la señorita de la compañía, pero lo ha logrado y está muy satisfecho. Que está indignado… Que para cenar me ha hecho una tortilla mientras escuchaba en la radio las críticas de Cayetano de Alba sobre los jóvenes andaluces… Qué maravilla, y qué lejos se queda la oficina, en la otra punta del mundo hasta que vuelva a sonar el despertador…. Gracias, Sol.

pues yo tengo uno de esos... pero lo tengo yo el no tiene nada... simplemente me compensa... cuando yo se lo pido y me pasa como a pedro pero al revés porque la de la hija soy yo y le digo lo mismo que el a el ...que podría querer quererme y dejar que yo le quiera, venir a mi casa, irnos de viaje, invitarme a su vida, asomarse a la mía...". pero eso no pasa... y el problema es que yo lo veo todos los dias y no puedo ni verle pequeño, ni borroso, ni difuminado....

Creo que ese Pedro, es de las excepciones.
Yo sigo, con la idea, de que ellos quieren estar así muy a gusto, echando un quiqui sin problemas familiares y demás.
Creo, que son ellas, en la mayoria de los casos, las que se decantan por relaciones casi estables .
Ellos son más reacios.
Yo digo, lo que creo, que pasa mayormente en la realidad, no las excepciones

Hay tantas maneras de relacionarse q es maravilloso q un@ pueda encajar en alguna de ellas... yo soy un poco Elena y aunq me gustaría ir a más, tener una relación estable como la q tenía antes, lo cierto es q, no se si por los hijos o por mi, estoy muy a gusto así, a pesar de las insistencias de mi "Pedro"

Simplemente: gracias por "La novia de papá". Maravillosa, tierna, graciosa...en fin, una delicia de novela.
Una pena cuando acabé de leerla porque Sol, las niñas, Pablo...se vuelven de la familia.
Besos!

Leía el otro día en un blog, acerca del amigo con derecho...y contaba ella, lo que mas o menos, creo, le está pasando a Pedro, es decir, que ha pesar que ella tenía claro que era una relación amical que se dió por la confianza y demas, a la proposición de una sexual y que él aceptó, al cabo de un tiempo, él hacia reclamos tipo los de Pedro "no sé porqué no estamos más..."
Hombres...sorprendeis, bueno al menos a mí, un poco, gratamente....os encariñais, cogeis cariño, eso del roce hace el cariño...y entonces os liais o la liais y las mujeres, que en tales circunstancias (Elena...) tiene las cosas claras, no se lía y sigue su vida...la racionalidad femenina cuando tiene claro lo que no quiere, no pide ni espera más...nada Pedro, suerte en el camino...

Sol sabe lo que importa. Es muy sabio.

Lo que ocurre en el amor, como en casi todas las cosas de la vida, es que cuando no abanzas... retrocedes.

Uno de los mejores posts... muy bonito. Felicidades!

Precioso!, gracias Sol y Pedro

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Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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