La novia de papá

05 mar 2012

La pedrada y el cerdo

Por: Paloma Bravo

Cerdo

Lo que no le pase a mi prima Mica no le pasa a nadie. También es cierto que Mica atrae los conflictos, las piedras y los golpes: donde va, siempre hay tormenta.

A Mica se le ocurrió que sí, que podía hacerse la guay y llevarse a un par de niñas rubias a ver a Candela y a Itxi, las hijas de Manolo y Marta, montar a caballo en un sitio lejano, allá por las zonas pijas en las que sólo puedes ser punkie si es con ropa de marca.

Y Mica, que es una valiente llena de miedo, metió a las dos rubias de cuatro y cinco años en un coche prestado, y se fue al Pony Club de La Moraleja con toda la paciencia que le regalamos por Navidad ya un poquito desgastada.

Yo conozco ese ponyclub y he de admitir que es un microclima social: en medio de la opulencia, un sitio sencillo, con gente de todo tipo. Hay una terraza, la cerveza está rica y tienen los ganchitos venenosos que les gustan a las niñas. Y, además, se puede correr, que es lo que suele hacer Mica cuando no está en su elemento: correr con niñas en brazos y pasárselas a Manolo para sorberles toda la risa y la felicidad que llevan dentro.

Hasta que, claro, pasan un par de horas de carcajadas y juegos y Manolo y Marta se van a comer a su casa, muy disciplinados.

Entonces Mica se encuentra con las dos rubias ya cansadas y borrachas de ganchitos, testarudas como burras en ese sitio de caballos, empeñadas en hacerle carantoñas a un cerdo que duerme obstinadamente.

Y Mica no se puede ir todavía porque, en uno de sus líos, hay un tipo que vive cerca y la quiere ver. "Te llevo a los perros y así juegan con las niñas". Las niñas gritan que sí, que quieren perros, cerdos y caballos. "A tu familia y a todos tus animales, Mica", como si ya hubieran leído a Durrell.

O sea, que esperan al admirador de Mica, que lo llamo admirador por llamarle algo y porque él solía denominarse así, antes de ese domingo infausto. Y las niñas con el cerdo, y Mica sin paciencia, y un niño, o un cerdo, que ve a alguien fuera de su elemento, y coge una piedra del tamaño de una pelota de tenis y se la lanza a la cabeza.

"Poum".

Mica cae y ve las estrellas, como si fuera un personaje de tebeo, que lo es, y todo empieza a dar vueltas y a pasar muy rápido: el niño sale corriendo, sus padres también, las rubias se parten de risa y aparece un perfecto cabeza de familia: "Lo he visto todo. No puedes estar bien. ¿Qué hacemos? ¿Los persigo, los denuncio, te llevo...?".

Y Mica sigue en el suelo, "que no, que no, un millón de gracias; ahora viene un amigo".

Tururú.

Su admirador aparece en un cochazo, sin los perros, y deja de admirarla. Normal, no hay nada admirable en una punkie desplazada que se ha rebozado en arena y risas y ahora tiene los ojos llenos de lágrimas mientras intenta seguir vigilando a dos rubias que se quieren pelear y romper -ya definitivamente- con el cerdo.

Y, el tipo, que ya no la admira, se pone a mirar a los lados: "que nadie me vea aquí, con esta tía que me parecía cool y ya no me gusta, que no haya nadie conocido, que...".

 

- Que me voy, Micaela, que tengo una comida.

 

Y Mica, toda valiente, caída como una heroína, llora en silencio y le dice que sí, hala, disfruta, majete, y, como puede, mete a las niñas en el coche, y empieza a conducir sin ver, y las niñas cantan: "Mica, qué te pica, qué te pica, Mica, Mica", y Mica aguanta y se traga las lágrimas y devuelve las niñas y el coche, y, cuando por fin pisa la calle y huele el centro, según me cuenta, grita "¡Hostia puta!", muy alto, altísimo.

Y ya, así, relajada, se pone a sangrar.

Al hospital la llevamos Pablo y yo en misión de emergencia.

Y, claro, no le hacen un escáner, que total para qué, y Mica pierde la visión de un ojo, y no puede comer, y se va desdibujando hasta que... Hasta que el osteópata le coloca la sonrisa y Manolo y yo le prometemos que este domingo volvemos al Pony Club.

No vamos a tirar piedras, no. Sólo vamos a rajar las ruedas a los cerdos. Somos punkies y tenemos navajas de marca. ¿Que no? Pues sí, que también viene Koldo.

"Paz y buen rollo", cerdos.

 

P.D.: este post es para Cris y para Elena, que me hicieron llorar de risa en el lugar donde suelo llorar de rabia y de impotencia.

@PalomaBravo


Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Hay 2 Comentarios

:) me gusta tu modo de acercarte al mundo infantil

:) me has sacado una sonrisa en un lunes infernal!!!
grácias

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal