La novia de papá

21 sep 2012

Winter is coming

Por: Paloma Bravo

Juego_de_tronos_4195_668x384

(La foto, como el título, me lo han prestado en Juego de Tronos).

 

Ha sido este un verano extraño, de calor infernal y corazones helados.

- ¿Y cómo esperáis que se calienten?- nos espetó un tipo brillante a Carlinhos y a mí a principios de julio. - Estamos en guerra. Mirad en la calle. El miedo, la tristeza. Son sentimientos de un pueblo al que le han declarado la guerra las instituciones y los poderes financieros. Esta es la auténtica y definitiva tercera guerra mundial.

Y tenía razón.

Hablando de guerras, acabamos hablando de "Juego de Tronos", de esos nobles y reyezuelos que, mientras esperan el invierno, siguen jugando con vidas y personas por ambición, por ego, por estulticia; sin que les importen el sufrimiento de los que no son enemigos o familia, o sea, el de de todos los demás.

A Carlinhos, al tipo brillante y a mí nos separó el verano, hasta que no llegó el invierno, no: llegó septiembre, doliente y con el IVA disparado, y el estado del bienestar se desplomó ante nuestros ojos.

Con la excusa de reencontrarnos (la excusa, en realidad, de verse sin excusas), Carlinhos, el tipo brillante y yo montamos el fin de semana pasado una de esas cenas en la que nos habría gustado quedarnos a vivir.

Y hablamos de todo, como siempre. Y, por supuesto, llegamos a los medios que nos intentaban colar sapos en forma de princesas mientras las calles nos enseñaban ciudadanos en forma de eso, de ciudadanos, y los premios Nobel venían a hablar de su libro... 

 

Si una familia gasta más de lo que tiene, acaba en la ruina.
Pero la economía de un país no es una familia, sino todo lo contrario: cuanto más se invierte en lo que es de todos -educación, sanidad, innovación, investigación...,- más dinero acaban teniendo las familias. Y así se crece y se pagan las deudas con menos sufrimiento.

        (Lo dice Stiglitz, lo cuenta La Vanguardia).

 

De princesas, de cadenas perpetuas, de Stiglitz, del gobierno, de libros y de nuevas formas de consumir alcohol estuvimos charlando hasta la madrugada, hasta que el tipo brillante concluyó:

 

- Mi mundo no es de este reino.

- Exacto: el reino para ellos, y el mundo para nosotros.

 

Esa era Mica, que, de otra manera, decía lo mismo: "A mí no me va a llegar el invierno, yo me quedo en la paz". Y, ya puestos (ella, sobre todo, muy puesta), nos soltó un mitin:

"Se puede y se debe tener paz dentro de la guerra. 'Winter is coming', sí, pero el verano es nuestro. No digo paz de resignarse, digo paz de resistir. La paz de verdad es la interna, esa sensación que dan los porros, el triptófano, la piel con sabor a sal, y, sobre todo, la distancia...".

"...alejarte del gobierno, de tus jefes y de todo aquel que te hace daño. Alejarte de aquellos que te persiguen porque no pueden vivir sin ti y no saben vivir consigo mismos, de los que te quieren sin conocerte y de los que te odian por miedo, de los que te quieren hacer abrir los poros para inyectarte sus miserias...".

"...El verano es quedarte con la sonrisa de Emi, las salvajadas de Manu y los planes con C. Quedarte con los desayunos largos, las partidas de cartas y hasta los piojos que se contagian con amor...".

"...El verano es quedarte con la paz y con la luz... Y dejarles el invierno. Que luchen ellos, que desplieguen sus ejércitos de presidentes, ministros, consejeros delegados, consejeros sin delegar, directores de medios, asesores, directores de organismos importantes, directores de organismos no importantes... Ellos en su invierno, nosotros en nuestro verano, creando y resistiendo..."

Mi prima Mica se ha jurado no perder esa paz que tantos veranos le ha costado entender y defender, para seguir bebiendo agua sin hielo y tomando un poco de chocolate por las tardes, para seguir vistiendo solo una camiseta de tirantes y un pantalón cualquiera, para seguir enseñando a nadar a los perros y a los niños...

"Hay que huir de ellos, de verdad; hay que construirse un mundo propio y no dejarlos entrar, ni siquiera en el trabajo. Manternos como hemos estado este verano: en un limbo nuestro, con paz, con luz. Ése es mi propósito para el otoño: no perder mi paz, no perderla al desnudarme en el primer polvo del curso ni al violentarme con el primer grito de mi jefe. Mi paz es mía; la guerra y la miseria es para ellos".

Mica estaba colocada, sí, y tenía toda la razón. ¿'Winter is coming'? A mi casa no.

 

P.D.: Y mañana más, porque Ana, imprescindible amiga de Mica, ha  montado una fiesta para no despedirse del verano, para estirarlo. Ya me veo a estas dos: acabarán montando una comuna, seguro; una comuna como segunda residencia; se meterán allí todos los fines de semana y sólo dejarán entrar a los revolucionarios buenos.

 

@PalomaBravo

 

 

 

 

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Hay 3 Comentarios

La diferencia más notable entre los antiguos retratos y los actuales es la actitud del modelo frente a la cámara. Entonces, ya se tratase de fotografías institucionales o familiares, las gentes adoptaban una pose sería, erguida, orgullosa en los hombres mientras que las mujeres, sin dejar de posar con esa dignidad requerida, aparecían sentadas y con una levísima sonrisa bajo una mirada más o menos serena y soñadora.
Quedaba claro que lo que se fotografiaba era una representación social, de la familia, de su jerarquía, de sus valores. Ni un atisbo que permitiera vislumbrar la vida emocional del modelo más allá de su estricto rol social.
Hoy en día, por el contrario, la gente prefiere exhibir en sus fotos su estado emocional, sea este más o menos sincero. Es la exhibición pública de la emoción, de lo íntimo, de lo estrictamente personal, a la que estamos acostumbrados por las redes sociales e Internet. La gente necesita comunicar su estado de ánimo, exponer sus emociones, pero dicha exposición acaba convirtiendo la interioridad y las emociones en un mero espectáculo más de la industria del divertimento de la que sacan rendimiento económico las empresas (facebook, twiter…) que comercializan los sentimientos y la vida privada de las personas.
En este comercio de lo íntimo la gente es presentada como un producto más en la industria del espectáculo y por tanto como un producto que debe venderse. La mejor forma de presentar esta venta es con la sonrisa y la gente sonríe para venderse. Sonrisas expuestas en el escaparate de la venta de intimidades a la búsqueda de seguidores en las redes. Sonrisas como envoltorios brillantes en que las intimidades conforman un producto más en la industria del espectáculo. Mundos ficticios y virtuales no hechos para comunicarse sino para seguir alimentando el mundo paralelo del entretenimiento en el que algunos avispados se hacen millonarios. Y los hay que ya no distinguen entre esa ficción y la realidad.

Cuando nuestros momentos se ciernan en rededor de nuestros miserables gobernantes, nos auspician malos momentos y aunque nos aferremos al veranos, el invierno viene y viene muy duro, te lo digo yo que lo sufro a pie de calle. Grato es nuestro refugio y para cuidarlo este invierno deberemos de luchar. Sino al tanto. Un beso Sol!!!

Estoy totalmente de acuerdo. Para con nosotros y nuestros iguales: dignidad, amor, solidaridad, compasión. Para con "esos otros" : vacío y desprecio mientras no muestren signos de humanidad.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal