La novia de papá

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

10 sep 2012

Las burbujas

Por: Paloma Bravo

Burbujas04

Después del resumen de mi verano, va la vuelta al cole de mi prima Mica. Reclamaciones a ella, que es la que escribe.

Cuando acabas de trabajar a las mil, se puede salir de casa sin prisas. Sin prisas y con Ana, que es lo básico. La otra noche, primer jueves de septiembre, decidimos ir en busca de algún local que considerara el gintonic un artículo de primera necesidad y no nos cobrara el IVA.

Los camareros suelen ser empáticos, pero los bares están vacíos, y ya no se creen eso de "los españoles en la calle y la crisis en sus casas". Tampoco les puedes explicar que la vuelta al curro ha sido una pesadilla. "Tienes trabajo, no te quejes", dice una vocecita interior. Y Ana y yo no nos quejamos, sólo queremos vivir en empresas en las que manden los buenos (bueno, ella ya lo hace, que es autónoma y excepcional).

Estábamos ya a punto de irnos a una farmacia, e intentar negociar el copago del gintonic con receta médica cuando apareció en la calle un amigo de mi hermano Jon. El típico amigo que ha sido uno de tus mil amores platónicos (como el 90% de los amigos de mis hermanos) y que lleva una billetera con tarjetas de crédito más sólidas que las nuestras, de ésas que no se autodestruyen.

- Aquí Ana, aquí Platónico.

- Encantada.

- Encantado.

Y empezamos. A mí me gusta mucho presentar amigos y decirles que confíen los unos en los otros ciegamente, porque siempre me hacen caso. En cinco minutos ya estábamos hablando de los chapuceros habituales; en diez minutos más, de sexo, de amor, de sexo, sexo y sexo. De los hombres que te tienen tres meses babeando por mensaje y son incapaces de tocarte en persona; de las mujeres que lo entienden todo y no quieren más con un hombre casado hasta que echan un órdago y lo pierden; de los hombres casados que no quieren cerrar puertas porque les molan las burbujas; de...

Pues de eso que se habla mientras un camarero te pone copas raras que no puedes pagar y, en la mesa de al lado, dos tíos con corbata intentan ligarse a unas chicas patilargas, como si fuera un documental de naturaleza:

"El macho pide algún detalle del que tirar para establecer una conexión. '¿Dónde trabajas? ¿Ah, entonces conoces a...?' La hembra sonríe y desde nuestro punto de observacion no conseguimos deducir si le da todo mucha pereza o está mínimamente interesada en este ejemplar de su especie que no anda demasiado deteriorado dado el contexto...".

Platónico, Ana y yo nos comimos todas las patatas fritas que nos dieron, que fueron muchas, y nos bebimos las copas, que también fueron unas cuantas. Pero Platónico, fiel a su nombre, tuvo que huir a casa.

- La vida siempre te alcanza cuando sales a buscarla.

- ¿Qué dices, Ana?

- Que sigamos, tía.

- No, no, que mañana a primera hora tengo una reunión con todos mis jefes y todos sus jefes.

- Te van a gritar hagas lo que hagas, mejor con resaca, que ensordece.

Ana suele tener razón, así que deambulamos por un Madrid en que los bares que antes estuvieron llenos a finales de mes estrenan septiembre vacíos, y nos dedicamos a hablar de los platónicos, los posibilistas, los reales, los mensajeadores...

"¿Para qué comprarte una vaca con lo barata que está la leche?". Eso nos había dicho Platónico, con una metáfora que en este año despiadado tiene menos gracia pero que se entiende bien: que pasando del amor, nos dedicásemos al sexo.

- ¿Al virtual?

- Que no, joder: a joder.

Para eso hay que tener tiempo. Y patrullar la ciudad, y poner buena cara, y... Y todo llega. A las cinco de la mañana conocimos a un tipo que daba paz y que vivía lejos, condiciones necesarias para un amor perfecto. Por eso lo abandonamos en la calle, sin intercambiar ni los teléfonos: era una noche bonita, no estábamos tan borrachas, brillaban nuestras sonrisas, nuestras pieles y nuestras espaldas, y podíamos imaginarlo todo, empezando por lo que hubiera sido maravilloso que pasara y lo que afortunadamente no se estropeó.

Esa esquina de San Bernardo será siempre la esquina de la paz: ahí la encontramos, ahí la dejamos, ahí estará. Yo tengo mucha resaca y llevo catorce horas seguidas currando; me han gritado y no les he oído, me han mirado mal y no los he visto. Ana y yo vamos a salir más y también a fumar menos.

 

 

@PalomaBravo

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

06 sep 2012

Días de nocilla y sal

Por: Paloma Bravo

 Shakes

(En la foto, la librería Shakespeare&Co, de París. Por si alguien me quiere llevar, a ésta o alguna otra de aquí).

 

Mi verano se resume en un constante tráfico de libros y bocadillos de Nocilla. Qué le vamos a hacer: nací en una familia que cree que la cultura construye, y he pasado las vacaciones con Koldo y con Manolo, amigos que toleran que lea siempre que no les hable de ello y sea generosa con la crema de cacao que extiendo para sus hijas.Y, ahora, la versión larga (sin política y sin realidad, que me pongo triste y furiosa, y entonces me autodestruyo):

 

En el vestíbulo de casa de mis padres, mis hermanos y yo hemos ido ocupando una silla para desesperación de mi madre. Digo "desesperación" y me quedo corta, porque esa silla que usamos es una antigüedad que ha sobrevivido a varios siglos en Oriente para sucumbir ante los excesos de una familia de intelectuales hippiosos. Restos de su esplendor se aprecian todavía debajo del montón de libros, DVD's, vitaminas de herbolario y otras drogas más claras que se amontonan sobre ella.

Mis hermanos y yo nos vemos poco, pero nos queremos mucho, y la casa de mi madre es el intercambiador que todos atravesamos una o varias veces al mes, el sitio en el que es más probable encontrarnos en persona o por objeto interpuesto y demostrarnos que -aunque no estamos todo el rato- siempre somos, que pensamos los unos en los otros, que nos necesitamos y nos aportamos.

Los libros que me devuelve mi hermana, una temporada de "Juego de Tronos" para Peter, discos de John Lennon para Charlie, un paquete de tabaco con los porros ya liados para... Lo que yo no esperaba encontrar el último día de julio, en medio de ese bookcrossing desbordante, era una niña.

Una niña con nombre, mi sobrina, Blanca. Su madre, mi hermana, dice que no es ni puede ser la persona favorita de su hija mayor; Blanca no dice nada, pero se ha venido conmigo de vacaciones y se ha traído sus quince años adolescentes y sabios. Un punto a favor de Blanca, que acoplada como puente entre mis amigos y sus hijas (femeninas, pizpiretas y parlanchinas; muchas, de dos a ocho años), ha conseguido ser lo mejor del verano.

Blanca, algunas lecturas, algunas conversaciones, algunas decisiones, algunos gintonics. Blanca y algunas ausencias: la de las redes, por ejemplo. Porque, francamente, no contéis conmigo; doy un paso atrás: si todo consiste en gritar, condenar e insultar; en retuitear a los que te halagan y linkar noticias que no has leído; en comentar sin hacer y hablar sin saber; si para algunos no existe más que su "yo" social, prefiero quedarme en mi vida, fuera de esa pantalla sin piel, y ahorrarme esa famosa "conversación" que no es más que una mala mezcla de millones de monólogos.

Pero volviendo a Blanca, me quito el sombrero y reinvindico la adolescencia, "su" adolescencia. Mientras los adultos consultábamos compulsivamente el teléfono en busca de nuevas medallas olímpicas o mensajes perdidos de whatsapp, y las pequeñas comían palomitas y reclamaban ganchitos y huevos Kinder; Blanca permanecía inalterable, observándolo todo, con su móvil pacíficamente apagado en Madrid. Sin buscar, sin pedir, sin querer estar en otro lado; recibiendo, escuchando, dando, aprendiendo.

Algún otro verano he tenido momentos miserables, convencida de que las vacaciones son sólo días pegajosos de crema y de sudor en los que algún niño propio o ajeno te embadurna de arena y restos de Nocilla, y te hace comer las palomitas que le sobran mientras te hace un reproche definitivo que le dura cinco minutos. Este año no. Este año, con Blanca, he descubierto que las vacaciones pueden vivirse en la ausencia de ruido, en la meditación, en la paz... en el presente, vaya. Basta con dejar en casa el móvil y la ansiedad. Casi nada.

Pero mi móvil lo paga la empresa, y no se abandona tan fácil; así que la lección casi se me olvida en cuanto devolví a Blanca y me llevé algunos paquetes legales e ilegales que alguien había dejado en la famosa silla de mi madre. Por eso le supliqué a mi hermana, escéptica:

 

- Por favor, mándame a Blanca de vez en cuando, al menos una vez por semana. Déjame algo de tu paz.

- Quieres decir de mi guerra.

- Tu guerra es mi paz.

- A veces pareces idiota...

- Lo soy desde siempre.

(y así mucho más rato, que mi hermana y yo llevamos toda una vida discutiendo)

 

Además, igual si Blanca se viene a casa Eva y Tere aprenden, que la quieren, y dejan sus malditas BlackBerrys para volver a la realidad e interactuar con su padre y conmigo. No se cambia el mundo desde la pantalla, y tampoco se descubre, queridas. Este curso, ya os aviso, voy a ser una madrastra mala: "No tenéis hora para volver a casa. Podéis emborracharos, podéis ir a dormir con vuestros novios, podéis acampar en Sol... Sólo os prohíbo el whatsapp. Que hay que compartir, chicas, y hay que tocar. Compartid libros, amigos, polvos, copas, experiencias, pero que sean reales y no virtuales. Por favor...".

Eva me ha dicho que sí, que ya tiene novio y mi lado guay le parece muy aprovechable. Tere ni me ha contestado: le gusta más su blackberry que su vida. Otra tristeza más para este otoño en que el estado del bienestar lo vamos a tener que reconstruir desde cero y con ganas. Pa'lante.

 

P.D.: el libro que más y mejor hemos compartido en mi familia este verano ha sido "Casa de verano con piscina", de Herman Koch. Os lo recomiendo y hasta os lo prestaría, si no fuera porque ahora está en manos de algún cuñado de los que no devuelven ni la hora. Si lo recupero, será para Cé, una gran periodista y una mujer enorme. Y, por supuesto, este post es para Blanca: gracias por venir, por estar y por ser.

 

@PalomaBravo

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

30 jul 2012

El alzamiento

Por: Paloma Bravo

La foto

 

Mi prima Mica, después de contarme esta historia, se fue a cenar con su amigo Diego. No tiene nada que ver una cosa con la otra, pero me viene bien unirlo porque quiero protestar públicamente: el gurú, mi gurú, el tipo que me abrió este blog para luego ignorarlo olímpicamente, dice que mi último post era un lío. O, más bien, dice textualmente que "no se entendía una mierda", porque él es muy claro y poco fino. Y yo discrepo: gurú, darling, no se entiende si lo lees mientras tuiteas, encestas papeles en la basura, atiendes a los asturianos, mandas tres mails e impartes doctrina. Si te centras, sí.

Y ya, desahogada, paso a Diego.

Diego lleva un montón de años con la misma mujer, así que esto no va de cuernos (que se bajen pues del post los morbosos y se queden los pragmáticos).

Diego y Mica pasaron toda la noche hablando de política.

No es que hablaran de política porque estuvieran espesitos, que si PP, que si PSOE, que si yo no he sido, que si yo tampoco. Hablaban de política porque la política lo es todo. Porque nos gobiernan los mediocres y nosotros, los locos, nos revolvemos y avanzamos, retrocedemos y nos caemos. Hablaban de política porque los ricos observan divertidos como nos peleamos los ciudadanos ilusos y los gobernantes tontos, y ellos, exentos de impuestos y de conciencia, cumplen la legalidad sin aportar ni construir, relajados. Hablaban de política porque un ministro progresista decidió regresar a la Edad Media (o a la Inquisición, aún no lo sé) por razones personales.

"Me parece que...".

Cuando los ministros gobiernan en primera persona del singular y no como representantes del país, en primera del plural, pensando en todos, es que los demás vamos mal. Así que Diego y Mica hablaban de la instauración oficial, en pleno siglo XXI, de la hipocresía de siempre: el riesgo de la salud psíquica exige que la mujer se declare tonta, o loca, o incapaz; o que lo finja, y, hala, quizá entonces algún médico paternalista esté dispuesto a firmar que no debe tener un hijo cuyas malformaciones no le permitirían, ni a él ni a su entorno, tener jamás una vida digna.

"Mica, espero que de métodos anticonceptivos andes sobradita y que estés usando condón...".

Y, aquí, ya llegamos, Diego cayó del caballo:

- ¿Condón?

- Sí, embarazos, salud... No sé, tía, que tú eres de rollos esporádicos y no te deberías quedar embarazada porque sí ni dejar que te contagien nada.

- Rollos esporádicos con mayores de cuarenta, Diego, que sabes que no se me dan bien los jóvenes...

- ¿Y...? Yo tengo cuarenta.

- Diego, ya no sé cuánto tiempo hace que no estoy con un tío que soporte la erección con el condón puesto.

- (...)

- Reacciona, Diego, no pasa nada, que tú no usas...

- Ya, pero... ¿Y si un día lo necesito?

- (...)

- Esta noche lo pruebo.

 

Y aquí lo dejo, porque a Mica y a mí nos hace mucha gracia imaginarnos a Diego llegando a casa, con su familia dormida y una misión privada de extrema gravedad: Diego, de puntillas, entra al baño, busca una caja de preservativos seguramente caducada, e intenta excitarse solo, angustiado e ilusionado. ¿Podrá algún día, si lo necesita, usar un condón?

No lo sé.

Espero que sí.

Que haya alzamiento. De Diego y de todos los demás.

 

P.D.: este post es para Diego, claro, con una banda musical que él y Mica van a entender bien. "Jodida pero contenta (...). Mi mundo es mío". Aquí. Y, más en serio, el último párrafo de la columna que ayer publicó Sol Gallego: "...Quizá la única certidumbre que podemos tener los seres humanos en épocas como esta es precisamente que existe la obligación de no contribuir a aumentar el dolor, eso que parece despreciar con tanto desdén y tanta frivolidad nuestro ministro de Justicia".

 

@PalomaBravo

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

26 jul 2012

La historia más vieja del mundo

Por: Paloma Bravo

300px-Altamira-1880

Hacía mucho que no hablábamos de adulterio, el culebrón más viejo del mundo. Siempre igual, y siempre distinto: sexo, dolor, frustración, malentendidos, poder, ausencia, celos, frustración y un final que, sea cual sea, siempre es insuficiente.

Lo que pasa es que esta vez la protagonista es mi prima Mica, así que lo cuento porque a ella todo le da igual ("que sí, que sí, que puedes dar mi nombre y hasta mi apellido: Micaela Salazar") y yo no tengo ganas de hablar de mis cosas.

Este no es el primer hombre casado con el que Mica se lía, de hecho ya no llevamos la cuenta; pero si es de los pocos que jamás ha sugerido que se lleve mal con su mujer.

"Escribe la verdad: la quiere; se quieren".

- ¿Y a ti?

- Yo le pongo, que no es lo mismo, aunque él dice que me quiere.

- ¿Y te quiere?

- Para nada. Llevamos tanto tiempo liados que si me quisiera me habría dado cuenta.

- ¿Y tu le quieres?

- Le he querido pero me he hecho daño queriéndole. Le he querido porque le he creído: que iba a estar, que me diría siempre la verdad... El rollo típico, vaya.

- No tan típico, Mica. Si no te dice que va a dejar a su mujer, ¿en qué te miente?

- En todo. Es medallista español del equipo olímpico de mentiras.

- Por ejemplo...

- Quedas en verle un día, el lunes, por ejemplo. "Mañana te recojo", me dice en un mensaje el domingo por la tarde, "estés donde estés". Y no concreta la hora, pero vale.

...Me llama a mediodía del lunes, que come con su socio salvo que le ofrezca un plan mejor. "Claro que sí. Comemos y te hago el mejor plan de tu vida", le digo. Y, por si acaso, se lo confirmo en otro mensaje: "Es en serio". Dos horas más tarde, yo con mucha hambre, contesto a su llamada, que está llegando a su comida, que soy una siesa, que por qué no he querido quedar con él. Y me acusa de haberle contestado en broma. ¿En broma? Una mierda, le digo, que estoy en casa con la cama abierta.

- ¿Y entonces?

- Entonces me hace mandarle una foto de la cama y entra en la espiral de la mentira que le ha llevado tan lejos.

- "No te preocupes", dice, "que despacho a mi socio en media hora y te recojo a las cuatro". No, que trabajo. "Sí, que te secuestro y por una vez vas a hacer lo que yo diga". Y te quedas, me quedo, toda excitada y contenta. Y no llega. A las once de la noche, llama y hago un esfuerzo sobrehumano por ser educada y cogerle el teléfono: "¿Por qué no viniste?". Y entonces se pone intenso: "Pues, Micaela, porque no me dijiste que fuera, que deberías ser más clara, joder...".

- No sé, Mica, a saber lo que entenderá él por "secuestro".

- Pues en este contexto, lo que todos: "dícese del aprovechamiento máximo de un placer prohibido. Aventura, límites y sexo en un espacio de tiempo teóricamente debido a otros. El que secuestra debe ir a buscar al secuestrado, no aceptar excusas y volcar toda su ambición en el placer compartido".

- Sí, eso entiendo yo.

- Pues parece que ahora para el secuestro hay que rellenar una instancia y pedir cita.

 

Mica sigue.

"Mira, si le hubiera visto el lunes, le habría hecho a este dueño de mis últimos orgasmos un par de preguntas, pero ya no merece la pena porque entre sus mentiras he encontrado todas mis respuestas. Si me lo creyera, le diría:

'No quiero tus promesas de cuidados y secuestros que nunca llegan, ni tus declaraciones de amor que no se demuestran. No quiero mis lágrimas, ni echarte nada en cara. Lo que tú me puedes dar ya me lo has dado: un puñado de grandes orgasmos. Yo te podría dar más, tú solo me puedes dar menos.

Se generoso y di la verdad.

O no digas nada, pero se generoso y no mientas.'

 ...pero ya no me interesa, en serio. Si hay algún lector de tu blog que sepa y quiera follar sin mentir, me lo mandas".

 

- Venga, Mica, las preguntas que le hubieras hecho, que así alargo el post casi hasta el lunes y tú te desahogas.

- Yo ya estoy desahogada. Muy desahogada. Me desahogué el martes y el miércoles, me desahogaré otra vez esta noche. Te doy una y te dejo la segunda para la postdata:

 ¿Cómo crees tú -que eres quien manda en nuestra agenda- que acabará la historia?

 

 ...¿y sabes una cosa? Que me habría gustado, ya puestos, que tuviera los cojones de haberme contestado la verdad. Que me hubiera dicho "Mira, Mica, te cuento cómo vamos a acabar: dentro de tres polvos o de veinte, en algún momento perdido entre tus próximas mil lágrimas, esto se desinflará y, poco a poco, desaparecerá".

- (...)

- Es cierto. Desaparecerá.

- Como leí el otro día por ahí, Mica, "Sal. Encuentra a alguien que te haga pensar, que te haga reír y que te haga correrte. Invítale a tu pequeña revolución".

- Qué obsesión tienes por los revolucionarios buenos...

- La misma que tú.

 

P.D.: la postdata como pide Mica es otra pregunta: "Si te fuera a obedecer, como me amenazabas el otro día, ¿qué me mandarías?". Y hasta aquí, que esto parece el principio de un relato erótico y no estoy muy segura de que estos dos se vayan a volver a acostar.

@PalomaBravo

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

23 jul 2012

¿Nos merendamos?

Por: Paloma Bravo

Carro_lleno_hipermercado

 

Tengo un talento oculto: un oído especial, afinado y cruel, para las broncas de parejas. Oigo gritos y silencios, los rumio, los entiendo, los recuerdo y los compadezco.

Y, lo siento: las parejas discuten y no lo hacen cada una a su manera, lo hacen todas como las mías, como las vuestras, como las de cualquiera...

Mal.

Y para ilustrar mi argumento, otra vez, como siempre, Luis Alberto de Cuenca, un hombre con el que yo nunca discutiría, lo prometo, para evitar que me odiara en un poema:

 

EN EL SUPERMERCADO

Cualquier lugar es bueno para el odio,
hasta el supermercado. "Por qué compras
esto en lugar de aquello? ¿Estás de oferta
o qué? ¿Crees que soy tonto y que no oigo
las cosas que te dice el pescadero?
Me aburro. No te aguanto. No te olvides
de la botella de ginebra. ¡Ah, no,
déjate de comida preparada!
Aprende a cocinar como mi madre".
"Cuando tú aprendas a comerme el coño".

 

A cambio también oigo otras cosas. Como ayer, mientras tomaba un té antes de entrar en el cine (infusión y cultura, dos productos de primera necesidad, señor Montoro), y escuché lo que le susurraba un melenudo alto y guapo a una mujer suave y fuerte:

 

- ¿Te vienes a casa a dormir la siesta, nos merendamos y cambiamos el mundo?

 

Quise ir con ellos, pero no me dejaron hueco. Ella le cogió la mano, se le subió a los labios y salieron volando juntos. Dos revolucionarios buenos.

Se llaman Carlos y María, y hay más como ellos.

 

@PalomaBravo

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

19 jul 2012

Antónimos

Por: Paloma Bravo

Hienasdelreyleon

(Las hienas de "El rey León", que se reían histéricas de las desgracias ajenas)

 

Ayer me bajé del insomnio a las seis de la mañana.

Leí los tuits de mis poetas mexicanos favoritos y me puse a dar vueltas por Madrid buscando un taller mecánico y un poco de aire. Luego me arrastré hasta el trabajo, en vista de que el trabajo no se arrastra hasta mí y la cosa está muy chunga, y, agotada ya a primera hora, subí directa al despacho de mi amigo M para desahogarme y resetear el día y el milenio.

Me tumbé en su sofá y le tiré en la mesa mi dolor de cabeza y mi obsesión: "Es que no puedo pensar en otra cosa, M. Me paso el día currando aquí, y luego escribo, escribo y escribo, pero no publico el blog porque creo que los lectores esperan que hable de amor, de parejas y de familias, y yo últimamente sólo tengo en la cabeza y en el alma esta sociedad que se resquebraja y la crueldad con la que lo observan algunos, como hienas...".

M., aparentemente comprensivo, había salido de detrás de su escritorio y había acercado su silla hasta mí. Pero no. M. es fiel a sí mismo y lo que le pone es echarme la bronca:


- Ja, amiga, ahí te quería ver yo...

- ¿Dónde?

- En la expectativa.

- What?

- Vosotros los escritores, como los periodistas,vais por la vida con la marca personal por delante, pensando siempre en lo que se espera de vosotros, en ganar seguidores y devotos, en complacerlos, en conseguir retuits, en que os quieran... Y no, querida: sois mayores que vuestra imagen para lo bueno y para lo malo. Sois más grandes y más libres, y os tenéis que responsabilizar de vuestras palabras y de vuestros silencios...

- ¿Qué quieres decir?

 

Acorto la historia: a M. le gusta soltarme discursos sobre escritores sabiendo que yo no lo soy y no vivo de eso, pero, sobre todo, le gusta delegar en mí la insumisión.

Él cree que yo no tengo miedo a nada. Se equivoca: 

"Mi insomnio es miedo. Me da miedo mi jefe, me da miedo el desempleo, me da miedo la crueldad, me da miedo el amor, me da miedo la envidia, me da miedo la injusticia, me da miedo mi columna vertebral...".

 

- No te dan miedo.

- No me dan miedo, no. Me a-co-jo-nan. Lo que pasa es que no dejo que me paralicen.

- Pues eso.

 

No es lo mismo. Pero da igual, que eso ya nos lo explicaron de pequeños: valiente no es quien no tiene miedo, sino quien lo tiene y avanza. Y, a veces, hay que avanzar al otro lado, aunque también dé miedo, que a mí, ya puestos, me aterran también los antónimos, con su falta de matices y su carácter maniqueo.

Contra la sumisión, la resignación y la rendición, se recomienda resistencia, insumisión, desobediencia... ¿Excesivo? No. Los antónimos son extremos y, por desgracia, necesarios.

Mi amigo M., por ejemplo, es un liberal y cree que los recortes son un peaje y que no suspenden la democracia; yo discrepo: la salud, la educación, la igualdad y la dignidad no son recortables. Y, como sigamos así, vamos directos al estado de excepción.

Entonces M. se pone con las lecciones de historia, de contexto y de templanza. Y yo le digo que sí a algunas cosas y que no a otras. Nos peleamos y avanzamos: a ninguno de los dos nos gusta el silencio (al contrario que a algunos destacados miembros de la oposición), porque la primera forma de resistir es discrepar. Y, luego, dialogar, hacer, empatizar, seguir haciendo, caerse, levantarse, hacer más, reírse, querer, compartir, seguir haciendo...

Nada que no hagamos las novias y los padres, los hijos y los abuelos. Nada que no esté en nuestro derecho y nuestra obligación de ciudadanos comprometidos y exigentes. Entre hienas, vagos y maleantes, hablamos, hacemos y avanzamos, jodidos e insatisfechos, insumisos y resistentes, buenos y valientes.

Y ya. Me vuelvo a mi cueva, que me molestan las risas y el "que se jodan" de las hienas.

 

P.D.: a quien pueda interesar, escribo, escribo y escribo porque en los próximos doce meses voy a publictar varios libros. Escribo porque la cultura, aunque le suban el IVA estos malditos, es otra forma de resistencia. Y resistiremos: en papel, en digital, en audiovisual y, si hace falta, volveremos a lo oral.

@PalomaBravo

 

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

12 jul 2012

La malcasada

Por: Paloma Bravo

 

250px-Pirate_Flag_of_Jack_Rackham.svg

Estoy rodeada de gentes casadas que quieren lo que no tienen, y ni comen ni dejan comer, ni follan ni dejan follar, y que, encima, últimamente esconden sus requiebros detrás de una pantalla en vez de llamar, quedar, tocar y probar. Pero no, desde sus smartPhones y sus iPads, ni pecan ni rematan, que igual es de lo que se trata, de que el emisor se envalentone, el receptor se aburra y el mensaje se quede en lo virtual y no en lo carnal.

Qué pereza.

Hace unos días, justo cuando estaba a punto de explotar y soltar tres gritos, Diana me recordó otro poema de Luis Alberto de Cuenca. Así que, agradecida, perezosa y prudente, delego el blog en un maestro y lo ilustro con una bandera pirata porque en este mundo de mentiras en el que algunos queréis seguir viviendo, lo transgresor es ser sincero. Por eso y porque a este poema le puso música el loco (aquí).

 

 

LA MALCASADA

 Me dices que Juan Luis no te comprende,
que sólo piensa en sus computadoras
y que no te hace caso por las noches.


Me dices que tus hijos no te sirven,
que sólo dan problemas, que se aburren
de todo y que estás harta de aguantarlos.
Me dices que tus padres están viejos,
que se han vuelto tacaños y egoístas
y ya no eres su reina como antes.


Me dices que has cumprido los cuarenta
y que no es fácil empezar de nuevo,
que los únicos hombres con que tratas
son colegas de Juan en IBM
y no te gustan los ejecutivos.


Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia?
¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien?
¿Que dé un golpe de estado libertario?


Te quise como un loco. No lo niego.
Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo
era una reluciente madrugada
que no quisiste compartir conmigo.


La nostalgia es un burdo pasatiempo.


Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio,
píntate más, alisa tus arrugas
y ponte ropa sexy, no seas tonta,
que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte,
y tus hijos se van a un campamento,
y tus padres se mueren.

 

 P.D.: este post es para Cé. Por todo lo demás.


@PalomaBravo

 


 


Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

09 jul 2012

La felicidad y la distancia

Por: Paloma Bravo

Hopper.summer-evening

('Summer evening', de Edward Hopper)


Mi amigo Carlinhos me invitó ayer a la exposición de Hopper a cambio de que le escribiera un post. Y, sí, yo se lo escribo, pero no es para él, sino para G&G.

G&G son un hombre y una mujer, y también son mucho más. Son una pareja luminosa y feliz que se nos van lejos y se quedan para siempre.

Yo conocí primero a G., un hombre inteligente y sereno que supo empatizar con la persona más exigente que conozco (él sabe de quien hablo). Y, unos meses más tarde, G., así, sin más, mientras hacíamos la revolución al sol, me presentó a su otra G.: "Te presento a la mujer de mi vida".

Con dos cojones. O cómo demonios se diga la certeza valiente en francés, que es su idioma materno.

Y así aparecieron el viernes en mi casa, casi dos horas tarde, pero llenos de luz, de amor y de valor, queriéndose bien y multiplicando la cuota de felicidad que todos le debemos al mundo. Tanto que, cuando se fueron, nos dejaron en casa la caja de sushi y una especie de primavera que no se va a ir nunca hasta que no vuelvan.

Porque, eso sí, se van a otro continente y dejan atrás enfermedades, juicios, embarazos y malos rollos. Se llevan con ellos, también, un grupo de amigos que, como siempre ocurre en torno a Carlinhos, crece en comunidad y en conexión.

Es irrelevante que G&G se conocieran hace unos meses y ya tengan un hijo de diez años, que G. haya sido "novio de mamá" y G. una madre coraje, que su hija vaya a nacer en otro idioma... G&G son una pareja perfecta y una inmensa familia: ellos y sus alrededores.

Desde "la novia de papá", puedo asegurar que hay pocas cosas mejores que los maravillosos novios de algunas madres que conozco: Carlinhos y G., gracias, todas, por mí y por todas mis compañeras.

Y, a G&G, estéis donde estéis, vamos con vosotros; volváis cuando volváis, aquí estaremos.

 

P.D.: ya me jode hacer un post baboso y romántico, pero este amor es de verdad. Para compensar, y como con G&G hemos hecho risas y revoluciones, aquí, una de las risas del verano pasado, porque de las revoluciones no puedo hablar sin liarla y... Otro día.

 

@PalomaBravo

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

05 jul 2012

Egoístas

Por: Paloma Bravo

Yoyo1
(Aquí un yoyo, aquí unos amigos).

 

A mi amigo Koldo no le gusta nada que le saque el diccionario, dice que lo uso como arma y no como herramienta. Y yo le contesto siempre lo mismo (porque sé que le molesta que me repita y también porque es verdad): un arma es una herramienta de guerra.

Pero dejando al margen nuestras rutinas, hoy hemos partido del diccionario y hemos acabado en la filosofía. Hablábamos de alguien, de alguien egoísta.

egoísmo.

(Del lat. ego, yo, e -ismo).

1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

2. m. Acto sugerido por esta condición personal.

 

Y discutíamos si alguien egoísta es tonto, mala persona o solo eso, egoísta. Mi teoría -depurada con los años- es que el egoísmo extremo es una forma muy extendida y demasiado tolerada de maldad. El egoísta hiere y se cree que es listo porque no se sacrifica, o incluso es rematadamente tonto y se cree una víctima, sacrificado y solidario.

No, hombre, no: eres malo, y te mereces toda la soledad del mundo, que es mucha y muy larga.

Cuando pisas a alguien sin necesidad, cuando piensas sólo en tu satisfacción más inmediata, cuando te resbala el dolor de los demás, cuando pretendes que tu yo gobierne otros mundos, cuando careces de la más mínima empatía, te empequeñeces, te embruteces y te pudres.

Eres un mierda, vaya.

Y así nos va a Koldo y a mí, que tenemos un egoísta particular, dedicado, activo y voraz.

Qué asco.

Qué pena.

Qué rabia.

Y qué pereza.

Andábamos en ésas, cuando me ha llegado el mail de Mario, un viejo cliente que busca desahogo y consejo: su ex, Isabel quiere que vuelvan a estar juntos. Ya. Porque sí.


"Me dice que no ha encontrado a nadie mejor que yo. Y que me ha perdonado.

Sic.

¿Y sabes lo que pasa? Que yo tengo muy claras las razones por las que nos separamos. O, mejor, la razón: ese egoísmo feroz e imperturbable.

Ella lo mantiene, claro, y el que ha cambiado soy yo: ya no soy tan imbécil ni tan crédulo.

O sí, yo qué sé, pero, la verdad, prefiero que me rompa el corazón otra mujer; prefiero estrenar un error y no repetir una estupidez. ¿Tiene sentido?".

 

Lo tiene. Creo.

 

@PalomaBravo

 

 

 

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

02 jul 2012

Érase una vez

Por: Paloma Bravo

Writing450

Me encantaría escribir hoy un post, pero...

Estoy en la cama, escribiendo, perezosa y feliz.

O no, o estoy en mi mesa, trabajando, aburrida y feroz.

O estoy en mi mundo, más probable, más inseguro.

El caso es que no estoy porque no puedo, pero soy, y estoy llegando.

 

 

 

 

@PalomaBravo

 

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal