Los cinco meses de paro de Cayo Lara

Por: Vera Gutiérrez Calvo | 16 nov 2011

El coordinador federal de IU y candidato a presidente del Gobierno, Cayo Lara, ha estado en paro una vez en su vida. Fue en 1999, cuando perdió la alcaldía de su pueblo, Argamasilla de Alba (Ciudad Real), después de 12 años en el cargo. Antes de eso había trabajado como agricultor y como líder sindical agrario. Luego, tres legislaturas de alcalde. Pero en 1999 perdió las elecciones y se quedó “sin nada”. Tenía 47 años. En paro (sin derecho a subsidio) estuvo exactamente cinco meses, lo que tardó en ser elegido coordinador provincial de IU y empezar a cobrar de la organización, donde ha seguido desde entonces (de coordinador provincial a regional, y federal desde 2008). Y en esos meses de paro se sintió “humillado”. Por eso, dice, él entiende por lo que están pasando los cinco millones de desempleados españoles. O lo intenta, porque “nadie sabe lo que es eso salvo el que lo sufre”. Lo ha contado hoy, en un autobús camino de Cádiz, al grupo de periodistas que le sigue en campaña.

Cayo Lara

Cayo Lara cobra en este momento unos 2.400 euros netos al mes como coordinador federal. Si es elegido diputado, conservará uno de los dos sueldos y donará el otro a IU, como hicieron sus antecesores. Dice que se siente un privilegiado. Ha renunciado a viajar en primera clase y a parar en las salas VIP de los aeropuertos. Su esposa está en paro, su hija también (preparando oposiciones) y su hijo tiene un contrato de seis horas semanales dando clases de contabilidad, después de que le rescindieran un contrato temporal de 380 euros al mes.

En esta campaña, él quiere convencer a los trabajadores, parados o no, de que solo IU defiende sus derechos. Asegura que, al terminar los mítines, se le acercan militantes del PSOE para contarle que van a votar a IU. Y también miembros del 15-M para lo mismo. Casualmente los dos colectivos –socialistas desencantados e indignados del 15-M- a los que Lara apela abiertamente en cada mitin de esta campaña. A los primeros, en especial, va a pedirles el voto "a pecho descubierto".

Sus expectativas crecen por días. Al principio de la campaña él habría firmado ocho diputados para IU; ahora ya no los firma. Quiere más. Espera más. En IU aspiran a crecer, por lo menos, un 50% respecto a 2008 (cuando obtuvieron un millón de votos). Eso supondría captar a 500.000 votantes nuevos.

Es, probablemente, la campaña más feliz para un candidato de IU en los últimos tiempos, después de años al borde del abismo. Aunque las urnas aún tienen que hablar.

¿Pesan más los votos o los escaños?

Por: Vera Gutiérrez Calvo | 09 nov 2011

Aunque después del cara a cara Rubalcaba-Rajoy ningún debate parezca ya merecer la atención de los focos, lo cierto es que hay otro en la televisión pública en esta campaña, y con más voces. Para compensar a los partidos minoritarios, TVE ha organizado un debate a cinco que se celebra hoy a las 22.00. Los cuatro primeros invitados están claros: Ramón Jáuregui (PSOE), Alberto Ruiz-Gallardón (PP), Pere Macias (CiU) y Josu Erkoreka (PNV). El quinto era anoche, aún, una incógnita. IU y ERC se disputan ese sillón. Los dos han comunicado a TVE el nombre de la persona que los representará. Pero solo hay sitio para uno. Si ninguno da su brazo a torcer, los responsables de la cadena van a tener un problema esta noche. Pero, aunque todo se arregle a última hora, el pulso esconde una cuestión de fondo.

Gaspar Llamazares (IU), junto a diputados de ERC y el socialista Ramón Jáuregui


IU-ICV representa a un millón de votantes en el Congreso. "Somos la tercera fuerza política española, eso no está en discusión", sostiene con cierta irritación el responsable de su campaña, Ramón Luque, cansado de tener que reivindicar el título. "En ese debate tiene que estar nuestro representante: Gaspar Llamazares".Pero IU-ICV, con su millón de votantes, solo tiene dos escaños.

ERC representa a 300.000 votantes. La Ley Electoral no le castiga como a IU, así que tiene tres escaños. "Somos la quinta fuerza política del Estado español", interpreta Lluís Salvadó, vicesecretario general de los independentistas catalanes. Y, como el debate es a cinco, sostiene, ahí estarán ellos, representados por Alfred Bosch.

Dos cifras distintas, dos conclusiones distintas. En medio, la Ley Electoral. Y la casa sin barrer, porque el debate es dentro de unas horas y se supone que, el que asista, debe preparárselo antes.

TVE no ha invitado a partidos, sino a grupos parlamentarios. Les pasa la pelota a ellos: que los grupos decidan a quién mandan al debate. IU-ICV y ERC comparten grupo desde 2008, cuando ambos se desplomaron en votos y perdieron el grupo parlamentario propio. Eso les ha generado muchos problemas: menos dinero, un sudoku que cuadrar para repartirse portavocías, intervenciones e iniciativas... Y ahora, en plena campaña, una lucha desesperada por llevar su voz y sus propuestas a la televisión pública.

La solución, esta noche en plató.

 

El dilema extremeño de IU

Por: Vera Gutiérrez Calvo | 01 nov 2011

La caravana electoral de Cayo Lara -que parará en 12 ciudades en las próximas dos semanas- no pasará por Extremadura. Y de puntillas pasan los dirigentes de IU sobre "el asunto extremeño" cuando se les pregunta estos días. El choque de trenes vivido entre la dirección federal y la regional el pasado julio, a cuenta de la decisión de IU-Extremadura de permitir con su abstención la investidura del popular José Antonio Monago -para indignación del PSOE y en contra de la opinión del resto de IU- quedó finalmente en nada (no hubo sanciones, no es probable que las haya). Pero la bronca escondía un asunto de fondo, y ese es el que IU debe resolver en esta campaña.

 

Cayo Lara y el coordinador de IU-Extremadura, Pedro Escobar


El discurso de Lara para las municipales de mayo tuvo un mensaje protagonista y machacón: "PP y PSOE son lo mismo". Lo repitió prácticamente en cada mitin. Era un intento de combatir el voto útil a favor de los socialistas que tanto desangra IU, pero el caso es que se lanzó así, sin matices. Así que, una vez hablaron las urnas y llegó el momento de los pactos, IU-Extremadura aplicó la máxima a rajatabla: si PP y PSOE son lo mismo, no hay razón para rechazar a priori el pacto con unos y aceptarlo con los otros. El PP había sido la lista más votada, y las relaciones entre PSOE e IU en una región con tres décadas de mayoría absoluta socialista -30 años durante los cuales el PSOE no necesitó a IU para nada- estaban rotas y sembradas de odios mutuos. IU-Extremadura consultó a su militancia y esta dio una orden tajante: expulsar a los socialistas del Gobierno aun a costa de aupar al PP.

¿Va a repetir Lara ahora la consigna del "son lo mismo"? ¿O la lección extremeña aconseja rebajar el mensaje por si luego hay que volver a tragarse el sapo y aplicar el mensaje a la realidad? Por otro lado, ¿cómo renunciar a la equiparación entre socialistas y populares cuando una de las armas de IU para recuperar electorado es subrayar el giro político del PSOE hacia políticas liberales en los últimos tiempos?

"Equiparar de esa manera a PP y PSOE fue un error, porque lo mismo no son. Espero que esta vez no insistamos en la idea de esa manera", afirma uno de los candidatos de IU a las generales. Desde la dirección, sin embargo, no se asume que la línea marcada en mayo fuera un error. "PP y PSOE son un bipartito, es así de claro, y así se lo vamos a explicar a los ciudadanos", anuncia un miembro del equipo de Lara.

Hay un tercer interrogante: ¿qué pasará en Extremadura? ¿Castigarán los votantes a IU por dar el gobierno al PP, o le agradecerán haber acabado con la mayoría absoluta del PSOE? Otro dato a analizar para la larga jornada estadística del 21-N.

Votos a la papelera

Por: Vera Gutiérrez Calvo | 28 oct 2011

A Izquierda Unida (que en Cataluña se presentaba en coalición con ICV) le votaron hace cuatro años 969.946 personas. Tiene dos escaños. El PNV, con tres veces menos votos (306.128), tiene tres veces más escaños (6).

CiU, con 200.000 votos menos que IU-ICV, tiene cinco veces más escaños. El BNG, con solo 212.000 votos, tiene los mismos diputados que IU-ICV: dos.

UPyD obtuvo 8.000 votos más que ERC. Tiene un escaño, frente a tres de los republicanos catalanistas.

Al PSOE y al PP, cada escaño les costó de media 67.000 votos. A IU, 485.000.

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¿Injusto? Hay opiniones de todo tipo. Desde luego, no proporcional. A grandes rasgos, la Ley Electoral premia a los partidos mayoritarios en cada circunscripción; es decir, a los nacionales mayoritarios en toda España (PSOE y PP) y a los nacionalistas en sus circunscripciones. Y castiga a los nacionales pero minoritarios (hoy en día, IU y UPyD). Esos tiran miles de votos a la papelera. O visto de otra manera: a miles de sus votantes la ley les tira el voto a la papelera. IU-ICV, por ejemplo, solo transformó en escaños los votos obtenidos en 2008 en Madrid y Barcelona. Sus votantes en el resto de España no tienen representación parlamentaria, aunque son cientos de miles.

A los partidos minoritarios y no nacionales (los nacionalistas) la ley no les da ni más ni menos votos de los que les corresponden. Pero, en la práctica, sí les da más poder: al obtener más escaños que IU y UPyD, le ‘roban’ a estos la función de partidos bisagra. Cuando PSOE o PP necesitan apoyarse en alguien, ignoran a quienes tienen dos escaños (aunque representen a un millón de personas) y se centran en quienes tienen seis o diez.

Por eso, la reforma de la Ley Electoral está siempre la primera entre las propuestas electorales de IU y UPyD; puede parecer una reclamación puramente partidista, menos de “interés general” que las propuestas en sanidad o sobre impuestos, pero para ellos es una cuestión de supervivencia. Y para la salud de la democracia, sostienen, también. Las asambleas del 15-M han hecho de esa reivindicación una pancarta para esta campaña.

Los otros

Por: Vera Gutiérrez Calvo | 26 oct 2011

PP y PSOE sumaron 21,5 millones de los 25,7 millones de votos válidos en las elecciones de 2008: el 84% de las papeletas (aunque se hicieron con el 92% de los escaños, porque así lo quiere la Ley Electoral). El restante 16% de los votos se lo repartieron 96 partidos o coaliciones (y el voto en blanco). Pero solo ocho de ellos lograron entrar en el Congreso. Son estos, por orden de apoyo ciudadano: IU-ICV, CiU, PNV, UPyD, ERC, BNG, CC y NaBai. Dos nacionales y seis regionales.

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De ellos -fundamentalmente los de ámbito nacional- y de otros partidos minoritarios que se presentan a las elecciones hablará este blog. Ya no serán 96, ni mucho menos: porque, desde que PP y PSOE lo pactaron a principios de año, ningún partido extraparlamentario puede concurrir a unos comicios si no recoge previamente un número de avales (el 0,1% del censo de cada circunscripción: unas 35.000 firmas para el que quiera presentarse en toda España). Después de una carrera contrarreloj, lo han conseguido 35 (y ninguno en todas las provincias).

En España se han celebrado, hasta ahora, diez elecciones generales. Solo en cuatro el partido ganador logró mayoría absoluta, y por tanto no necesitó girar la cabeza hacia los minoritarios en busca de apoyo. En el resto de las legislaturas, los pequeños siempre han tenido algún peso, puntual o permanente: para inclinar votaciones de leyes o incluso para sostener al Gobierno. En los últimos años ese papel de bisagra la han ejercido sobre todo los partidos nacionalistas. IU y UPyD aspiran a recuperarlo.

Sobre el autor

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cubre información política en la sección de España de EL PAÍS desde febrero de 2007, después de siete años como redactora de política municipal y autonómica en la sección Madrid.

Sobre el blog

En un sistema cada vez más bipartidista, PP y PSOE suman el 92% de los escaños del Congreso. Pero los partidos minoritarios, que aspiran a repartirse los restos, pueden ser claves para inclinar votaciones, o incluso convertirse en bisagra si no hay mayoría absoluta. De las propuestas y vicisitudes en campaña de IU, y también de UPyD, Equo y otros hablará este blog.

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