16 jun 2011

"El 15- M debe gestionar la enorme energía que ha liberado. Es el momento de pararse a pensar"

Por: Iñaki Gabilondo

Hay 365 Comentarios

Mira que me gusta oirte, pero esta charla de hoy, sin quitarte la razón, suena a consejito de hombre experimentado. En esto tu no puedes dar consejor, porque, que yo sepa, nunca te has visto en una de estas.
Este movimiento carece de cúpula y de instituciones desde donde se pueda hacer esa reflexión. La única esperanza son las asableas populares, desde donde si que pueden surgir ideas. Está acostumbrado a bregar con partidos, asociaciones y grupos con una forma de gobierno y líderes que marcan los puntos a seguir y acuerdan estrategias. Pero este movimiento no es así. De hecho, sus problemas van a venir derivados de esa condición, la dificultad de tener un ideario y una estrategia común, porque cabe todo y todo está representado. Desde el ciudadano formalito de clase media hasta el rastafari de los bongos. ¿Cómo se van a poner de acuerdo? Lo único que les une es la indignación, y punto.

Lo único sagrado es comer y tener expectativas en la vida, y es aquí donde la ley tiene razón de ser en democracia.
Politicos e inteligencia no siempre están en el mismo cerebro. Yo es que conozco a algunos que ni para picapederos (con mi respeto para los que hacen ese trabajo, por cierto durísimo).

El periodismo de que va??, ¿información veráz o pretenden ejercer de maestros de escuela con niños?.

Ahora te escucho!!! Entre lo que he oido en boca del 15 m lo que he visto, lo que estoy viviendo, me hace coincidit contigo en que todo se está reiniciando, reinventando. El 15 M no ha muerto está evolucionando! Y también creo que toda la sociedad tiene, debe de hacer lo mismo. También creo que todas las partes, sin dejar ninguna, se deben sentar y hablar tranquilamente de la situación actual ya que se ha llegado a un fin de época y se está creando una nueva, que no me gustaría que naciera de las cenizas, como el ave Fénix.

A Daniel Jiménez (09:08 h).
¿Por qué extraña razón nos "castiga" usted con sus kilométricos comentarios?

Tengo trabajo, estudio un master y un lugar digno donde vivir. Fui el 14j a manifestarme al parlament y a apoyar a los que ahi querian acampar, a persar de no ser ni una radical, ni una antisistema ni una hippieperroflauta.

Me parece bien que quisieran parar el Parlament ya que creo QUE EL ESTADO DE BIENESTAR NO SE DEBERÍA DEBATIR, NI NINGÚN PARTIDO POLÍTICO DEBERIA TENER DERECHO A RECORTARLO UN 10%.

Condeno cualquier tipo de Violencia, por un lado y por otro y sinceramente creo que como ciudadanos, nuestro deber es levantar el culo del sofá, APAGAR LA TELE y salir a la calle a decir BASTA.

Verguenza me da lo que está pasando en este País. Que los políticos reflexionen de una vez y se pongan al servicio de la Ciudadanía, en vez de desprestigiar un movimiento que está intentando HACER EL TRABAJO QUE LES PAGAMOS POR HACER.

A los que creen que este movimiento desaparecerá en un mes yo les digo que la CRISIS va a ir a peor, que los vendidos están vendiendo ahora todo lo que ha costado tantos años conseguir. No quiero salir a la calle y ver gente recogiendo comida de la basura, no quiero ver como miles de familias se quedan sin casas ni como enfermos de cancer ven retrasadas sus operaciones, NI COMO LAS PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS QUE SON Y HAN SIDO EL MOTOR DE ESTE PAIS CIERRAN SIN REMEDIO.

Por lo que mas querais: abrir los ojos de una vez. ACTUALMENTE NO HAY NINGÚN PARTIDO QUE PUEDA CAMBIAR ESTA SITUACIÓN, PUES TODOS RESPONDEN A LA DICTADURA DE LOS MERCADOS.

Tengo trabajo, estudio un master y un lugar digno donde vivir. Fui el 14j a manifestarme al parlament y a apoyar a los que ahi querian acampar, a persar de no ser ni una radical, ni una antisistema ni una hippieperroflauta.

Me parece bien que quisieran parar el Parlament ya que creo QUE EL ESTADO DE BIENESTAR NO SE DEBERÍA DEBATIR, NI NINGÚN PARTIDO POLÍTICO DEBERIA TENER DERECHO A RECORTARLO UN 10%.

Condeno cualquier tipo de Violencia, por un lado y por otro y sinceramente creo que como ciudadanos, nuestro deber es levantar el culo del sofá, APAGAR LA TELE y salir a la calle a decir BASTA.

Verguenza me da lo que está pasando en este País. Que los políticos reflexionen de una vez y se pongan al servicio de la Ciudadanía, en vez de desprestigiar un movimiento que está intentando HACER EL TRABAJO QUE LES PAGAMOS POR HACER.

A los que creen que este movimiento desaparecerá en un mes yo les digo que la CRISIS va a ir a peor, que los vendidos están vendiendo ahora todo lo que ha costado tantos años conseguir. No quiero salir a la calle y ver gente recogiendo comida de la basura, no quiero ver como miles de familias se quedan sin casas ni como enfermos de cancer ven retrasadas sus operaciones, NI COMO LAS PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS QUE SON Y HAN SIDO EL MOTOR DE ESTE PAIS CIERRAN SIN REMEDIO.

Por lo que mas querais: abrir los ojos de una vez. ACTUALMENTE NO HAY NINGÚN PARTIDO QUE PUEDA CAMBIAR ESTA SITUACIÓN, PUES TODOS RESPONDEN A LA DICTADURA DE LOS MERCADOS.

Estimado sr. Gabilondo,

Le dejo este comentario en relación con el tema que sirva para el debate


http://es.scribd.com/doc/57982198
CONCENTRACION DISPERSION Y NUESTRO MIEDO A AMBOS

Sr Gabilondo cuando parte del pueblo selen a la calle, es porque no esta de acuerdo con las leyes politicas....y estos politicos siguen trampeando con las ayudas de los medios y el poder economico para favoreserces ahun mas...como se puede denuncia a los politicos corruptos ....como se puede denunciar a los banqueros corruptos como se puede denunciar a una telefonica y otras companies corruptas .......en la calle con mi pueblo

iñaqui, pero aún no has dimitido? cómo sigues envenenando la convivencia española. Se decente, ya has ganado una ingente cantidad de dinero sirviendo fielmente a tu amo. Vete creo que en el campo se necesitan cardadores de cebollinos

Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.

Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.

Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.

Iñaki se te ve el plumero. Mientras la democracia os mantenga en el poder, la democracia sois vosotros. Ante la perspectiva de ocho años en el dique seco sin mamar os entregáis a la energía liberada de unos indocumentados y demagogos. Tensión querido Alfredo, tensión ....

Y ahora, a criminalizar al único levantamiento popular de los últimos años. Esa es la premisa. Vamos a ver, siempre ha habido violentos a lo largo de la historia en movimientos de este estilo, ¿o es que en el Mayo del 68 no hubo guantazos? Pero claro, los que antes llamaban a la policia "grises" y a sus acciones "represión" ahora piden a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que mantengan el orden establecido. Hay que ser ruines y miserables. Rebelión en la granja.

Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.

Cuando en Catalunya hay que celebrar algo como lo de ser campeones de liga o de champions. Siempre aparecen unos personajes dispuestos a destrozar y romper todo. Intentando transmitir a los medios que retratan la noticia una idea de caos en Catalunya.
Eso es algo demostrado, aún sin saber quién les paga para que actúen así en cada ocasión propicia. Esta gente se dedica a eso como única forma de vida.
Para el ciudadano, está claro cual es la lección y la lectura que hay que hacer.
Separar el grano de la paja y aplicar la ley en democracia.

Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.

Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.
Vicepresidente, ministro, portavoz y candidato. ¿Acumula Alfredo Pérez Rubalcaba un poder excesivo? ¿Debería renunciar a todos o algunos de sus cargos en el Gobierno para concentrarse en su nuevo papel de aspirante a La Moncloa? ¿Le beneficia o le perjudica su desmesurada presencia en los medios de comunicación? El propio Rubalcaba alimentó ayer ese debate -que divide al PSOE entre partidarios y detractores de su hiperliderazgo- al afirmar que dejará el Ejecutivo si considera que sus "responsabilidades son incompatibles con las del partido", un escenario que obligaría a José Luis Rodríguez Zapatero a remodelar de nuevo su Gabinete.

"Su acumulación de competencias no plantea ningún problema desde el punto de vista jurídico, pero sí es cierto que podría restarle autonomía como candidato y dificultar que se presente a las próximas elecciones con un perfil político propio", sostiene uno de los dirigentes del PSOE consultados por El Confidencial. "Se trata de una cuestión puramente estratégica, y es Rubalcaba el que tiene que decidir si le conviene más seguir en el Gobierno o renunciar a sus cargos para volcarse en la candidatura y, de paso, dejar sin argumentos al PP".

Los populares ya han dejado bien claro que atacarán a Rubalcaba por ese flanco mientras puedan. Mariano Rajoy le restregó la semana pasada que él sí dejó el Gobierno cuando José María Aznar le designó en 2003 sucesor y candidato del PP; y ayer la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aprovechó la sesión de control en el Congreso para recriminarle que haya "eliminado a la competencia" -en alusión a la renuncia de Carme Chacón a disputar las primarias- y reprocharle su acopio de poder: "¡Cuánto le gustan los cargos y qué poco las responsabilidades!". La réplica de Rubalcaba disparó de inmediato, dentro y fuera del PSOE, las especulaciones sobre su futuro: "Dejaré el Gobierno cuando crea que mis responsabilidades son incompatibles con las del partido".

Ventajas... e inconvenientes

El Comité Federal del PSOE se reunirá el próximo 9 de julio para proclamar definitivamente a Rubalcaba cabeza de lista en las elecciones generales. Sólo a partir de ese momento el ya candidato oficial podría anunciar su marcha del Gobierno. "La ventaja de seguir ejerciendo como vicepresidente y ministro es que tendría asegurada una gran proyección pública y mediática hasta que se celebren las elecciones", afirma un diputado socialista, "pero también tiene el inconveniente de que puede quemarle y limitar sus movimientos como candidato".

Los riesgos de que su papel de candidato socialista se solape con el de hombre fuerte del Gobierno quedaron de manifiesto el pasado martes, cuando el ubicuo Rubalcaba aprovechó su presencia en un acto institucional de la policía para arremeter contra el PP por haber cuestionado la solvencia financiera de Castilla-La Mancha. La reacción, ayer, de los sindicatos policiales fue fulminante: "Con el escudo del Cuerpo Nacional de Policía detrás no puede hacer declaraciones contra la oposición, porque mancha esta institución, y por ahí no pasamos", le advirtió el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

"Sus responsabilidades en el Gobierno son perfectamente compatibles con su condición de candidato", apunta un miembro de la Ejecutiva del PSOE, que se pregunta: "¿Acaso no se puede ser presidente del Gobierno, o de una comunidad autónoma, o alcalde de un municipio y, al mismo tiempo, candidato electoral?". Su tesis es compartida por un compañero de la dirección socialista, que critica al PP por aplicar con Rubalcaba "la ley del embudo". Y pone como ejemplo a la número dos de Rajoy, María Dolores de Cospedal, que "ha sido a la vez candidata en Castilla-La Mancha, secretaria general de su partido, senadora y parlamentaria autonómica".

"Que los ministros den la cara"

Pero la división de opiniones en el seno del PSOE es manifiesta. "Lo que no puede ser es que Rubalcaba aparezca todos los días una docena de veces en los medios de comunicación opinando de todo y sobre todos", explica un destacado miembro del Grupo Parlamentario Socialista. "Los vicepresidentes y los ministros también tienen que dar la cara para que él esté más blindado. Una buena opción", añade, "sería que Ramón Jáuregui [ministro de la Presidencia] subiera un escalón y ejerza a la vez como portavoz del Gobierno, sustituyendo en esa labor a Rubalcaba".

La Conferencia Política que el PSOE celebrará el próximo mes de septiembre, que servirá de debate ideológico para elaborar el programa electoral de 2012, podría ser "un buen momento" para que Rubalcaba salga del Gobierno y se concentre en exclusiva en la campaña, en opinión de otro diputado socialista. "Si deja de ser vicepresidente no pasa nada, porque Zapatero y los otros dos vicepresidentes pueden ejercer sus funciones", asegura, "pero si abandona también el Ministerio del Interior habría que reemplazarle y nombrar un sustituto, aunque sólo fuera para seis meses".

Ayer, después de que Rubalcaba abriera por primera vez la puerta a su marcha del Ejecutivo, otras fuentes socialistas se apresuraron a apuntar otra posible alternativa: que, a cambio de salir del Gobierno, asuma la portavocía del partido en el Congreso, desplazando al actual titular, José Antonio Alonso. De esta forma, el candidato apenas perdería peso político y presencia mediática.

Iñaki eres relamente estomagante. Los medios apesebrados habéis engordando esta historia desde el principio, muchos con la idea de que lo podríais manejarlo y orientarlo hacía donde vosotros quisierais(seguramente contra el PP) y resulta que la criatura os muerde los tobillos.
Hablas del sistema que ha causado la crisis como si vosotros no fomárais parte de él, en concreto tu, tan cercano desde siempre al PSOE y siendo un alto cargo de una multinacional que reciemente a puesto en la calle a muchos trabajadores.¿Qué coño nos estás contando Iñaki? Tu eres parte del sistema que convendría limpiar.

El movimiento 15M no ha parado de reflexionar y estimular la idea de una regeneración democrática. Muchos políticos s even amenazados no ahora, sino desde el inicio del movimiento, porke su status social no es ya tan seguro, la ciudadanía estamos cansados de sus desmanes y luchas de poder. El poder es para los malvados, eso está claro, nos enseñan a ser buenas personas, pero todos sabemos ke sólo los desalmados llegan al poder, ke son kienes saben hacer daño y kitar de sus planes a kienes no comulgan con ellos. El PP nos ha dado una gran lección de cómo no ser buena persona, el Psoe olvidó su fin primero, lo social, la defensa del débil, y no lo cumplieron, ahí están sus últimas decisiones, decían, para sortear la crisis. Dieron a la banca más poder, aunke algunos de sus miembros se haya desmarcado ya y reconozca ke la crisis se debe a la banca y poderes financieros. Ké están haciendo los políticos ante los desahucios ? el movimiento 15 M está luchando para ke las familias no vayan a la calle y se conviertan en parias. No han parado de pensar y reflexionar, ahora hay ke actuar, aunke algunos politicos, como el señor Mas, ke prefiere a la mayoría silenciosa, se empeñen en demostrar ke somos violentos. Toda una grabn mentira, pero este calado del ke hablas continuará, porke el tiempo sitúa todo en su justo lugar. Yo animo a todos a ke sigamos apoyando a este movimiento, porke su valor e snecesario ante las agresiones y torpezas politicas y financieras.

Estoy totalmente decepcionada con la cadena SER, de los otros medios de comunicación me lo esperaba pero no de la SER, no habeis dicho absolutamente nada de los infiltrados de la policía, esto es increible. Ayer ni en la ventana ni en hora 25, nadie dijo nada, mi última esperanza era Iñaqui... y tampoco, como dije antes.. muy decepcionada

Este señor, al margen de sus capacidades profesionales -que no me atrevo a valorar-, no se cansa de ejercer de iluminado, de gran oraculo de la conciencia colectiva?. A ver cuando hace y de verdad, una critica profunda, seria y sin perjuicios politicos de las causas de esta grave crisis que vivimos y no me refiero sólo a la economica, que ya sabemos quienes son responsables y quienes, ademas, son tambien los culpables

Buenos días, Iñaki y contertulios. Verdaderamente, los que integran este movimiento del 15-M deben saber pasar a otro plano. Se han dado a conocer de sobra, han contado con la simpatía de una buena parte de los ciudadanos, y han expresado su profundo malestar con las injusticias, los abusos y los problemas de la sociedad actual. Ahora es el momento de que se organicen mejor, concreten y prioricen sus reivindicaciones, y las canalicen de la forma más efectiva posible.
En mi opinión, deberían encontrar la manera de trasladar a la clase política sus preocupaciones y sus propuestas, y exigir de ella una respuesta clara a las cuestiones que planteen. El grado en que los políticos respondan satisfactoriamente a sus justas demandas dará de estos últimos una imagen fiel de su credibilidad y su nivel de compromiso real con la sociedad. En otras palabras, podremos comprobar de verdad quién tiene ideas de valor para resolver los problemas reales de la política y la economía, y quiénes se van por la tangente, porque no tengan nada que aportar. Me permito sugerir a los indignados que exploren este camino.
Como siempre, muchas gracias, Iñaki, por tus comentarios y por la oportunidad que nos das a muchos de expresar nuestras inquietudes.

Los medios vuelven a intentar el descrédito como arma contra el 15M, cuando está claro que ha sido la propia policia en Barcelona la que ha protagonizado los actos violentos. En este medio ya se incluyen palabras como cárcel, violencia, falta de apoyos, división... Nos da igual. No esperamos apoyo de nadie, sólo del que tenemos al lado, porque el que está al lado está DE VERDAD con el movimiento. Esto ya se ha puesto en marcha, llevará tiempo, pero conseguiremos alcanzar la hoja de ruta que hemos planteado y queremos para nosotros y para los que vengan detrás.

Ya puede seguir arrastrándose ante las empresas que los patrocinan.

¿Para cuando una convocatoria enfrente de La Moncloa: ese lugar en el que se ha gestionado tan brillantemente la crisis obteniendo como resultado ese 43% de paro juvenil, Iñaki? ¿No te parece mucha coincidencia que sea enfrente del Pañau de la Generalitat de Barcelona, ahora que acaba de coger el poder CiU -la política del tripartito no causaba indignados- y del de Valencia -donde manda el corrupto Camps, del PP-? ¿Para cuando una en la Consejería de Trabajo de Andalucía?

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal