19 ene 2012

Llegará a ser el undécimo mandamiento

Por: Iñaki Gabilondo

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Vamos a ver ¿mejor un dolor de cabeza que una extrema unción?

Amigo Iñaky ¿Y no será que todas esas medidas que ya existen para evitar los desmanes de los males gestores se han revelado como el mejor generador de risa floja en nuestros ilustres gobernantes? Y otra reflexión ¿ Si siempre fue así DEBE SEGUIR SIENDO ASÍ?

Comenzaron, estos señores del PP, por poner trabas a la Educación y a la Sanidad para que mantengan el nivel de servicio Público y, ahora tratan de poner coto al endeudamiento con castigos por la vía Penal. Pues bien, acaso quieren que en muchos municipios del Estado descienda el numero de candidatos a encabezar las listas de los Ayuntamientos?, quien se presentara a Alcalde si sabe que se le puede mandar a la cárcel?, que necesidad tengo yo de complicarme más la vida?, dirán, que se presenten quienes tienen medios y asesores, para sacar adelante sus Municipios y, ademas, estén bien pagados. Con lo que pretende el PP, lo único que se lograra es debilitar el carácter público de los Ayuntamientos convirtiéndolos, también, en empresas privadas al servicio de unos pocos afortunados que se lo puedan permitir. Buenos días y suerte, que al paso que vamos, nos hará falta.

Ya era hora, una ley que castige también a los sirvenguenzas, que despilfarran el dinero del contribuyente. Antonio, el PP a despilfarrado lo suyo, de acuerdo, pero anda que el PSOE, con los Eres y sus juergas, la Sinde de vacaciones por el mundo, la SGAE, el clan de Chaves, Pepiño Blanco, La Pajin dando clases de moralidad a la vez que su madre se cambía de partido, La comunidad de castilla la mancha, el tripartito en cataluña, y no sigo por que la lista sería muuuuuuuuuuuuuuuuy extensa.

http://nelygarcia.wordpress.com. El que las autonomías gasten sumas desorbitadas, en proyectos diversos y castiguen las políticas sociales, me parece insoportable. No sé sí el método anunciado es correcto, o no, pero algo tendrán que hacer para evitar abusos.

El déficit público tiene una función social y política niveladora de las diferencias y para la justicia distributiva, y para eso está. Otra cosa es el saqueo de las arcas públicas para alimentar el ego de los politicastros de campanario, para los Zaplanas, Fabras -dos, a falta de uno-, Barberás, Rus, Camps y demás ralea (por solo hablar de la Comunitat Valenciana). La disposición de gasto sin el correspondiente respaldo financiero ya es una figura tipificada y ha gozado, durante todo el período democrático, de bastante indulgencia administrativa, en función de que los objetivos eran, presuntamente, beneficiosos. Guardar las facturas en los cajones es otra cosa, que solo sirve para hundir la economía, esa clase media, esos emprendedores, esos empresarios que con tanta alegría han votado y votan al PP, año tras año. El Estado debe acudir a dinamizar la economía en tiempos de crisis. El señor Montoro es un lacayo de 'los mercados' -vale decir de los avaros- y de las agencias de calificación. No puede reclamar para sí la condición de político, porque no lo es.

España es afortunadamente un país dotado de una Constitución y de sabias leyes.
Que en principio regulan todos los campos y materias de lo público y lo privado.
Otra cosa es la vigilancia y el control ejercido por las personas responsables colocadas al efecto.
Con estupor vemos y oímos los comentarios recogidos en los tribunales donde juzgan a personas por casos de faltas contra lo público.
Ahí perdemos el oremus.
A ningún ciudadano nos gusta ver a los chicos y chicas estudiar en los centros escolares liados en mantas porque no llega el dinero que paga el mantenimiento del centro.
Eso clama al cielo.
En los centros escolares no se fomenta la fornicación como dice algún reverendo iluso.
Mas parece, por lo que se ve, que son solo los catarros y la gripe lo que se fomente y una educación deficiente, que la lascivia y la inmoralidad.
Y todo porque los dineros destinados a la enseñanza se han perdido por el camino para garantizar los gastos de otros fastos, eventos y carreras de altos vuelos.
Solo necesitamos dignidad, más ética y menos corrupción en quienes nos gestionan.

¿A quién llamaban Cid Campeador?.
Valientes aprendices de dictador, ¿y llaman populista a Hugo Chávez?.

Son unos genocidas económicos y no por ello menos letales para la sociedad

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