13 feb 2012

Señor, sí señor

Por: Iñaki Gabilondo

Hay 207 Comentarios

Hola 8888, he estado pensando en las razones por las que lo que a ti te sirve de prueba a mí no me parezca prueba suficiente (pese a parecer de cajón), en algunas de las premisas más o menos explicitadas por las que el caso Garzón tiene divididos, como a nosotros, a todos los españoles, españoles que no son ni tontos ni malos, y he llegado a las siguientes conclusiones. Desisto del modelo. A ver qué te parece:

1. Prevarica el juez que dicta una sentencia (o dispone una medida) injusta a sabiendas de que es injusta. Aquí ya hay, para muchos legos, un problema, que hace la sentencia difícil de digerir: que lo que hizo Garzón no nos parece a muchos injusto, esto es, que nos parece perfectamente compatible con las premisas de un Estado de derecho ordenar escuchas de conversaciones entre reclusos y letrados cuando se dan claros indicios (descubrirlo y presentarlo es asunto de la policía) de que se está delinquiendo, de que no se está utilizando ese medio para articular una defensa o hablar del tiempo, sino para seguir delinquiendo. Y como además las escuchas llevadas a cabo con garantías constitucionales están a la orden del día, la mayoría de nosotros pensábamos que la licitud de tales escuchas en un Estado de derecho estaba recogida y bien articulada legalmente también en el caso de letrados y reos. Ha tenido que llegar el caso Garzón para que nos enteremos de que no es así. Este punto de partida quizás no sea el tuyo, pero sí el de muchos. E incluso los que consideran que la ley de las escuchas está bien como está, admiten que el motivo probable del auto de Garzón es una suerte de celo en la persecución del delito y no los motivos bastardos que tanto abundan. Me dirás inmediatamente que, en este delito, el criterio de la "justicia" es la "legalidad" (que algo esté amparado o en contradicción con las leyes positivas) y que prevaricar puede redefinirse como: "incurrir en ilegalidad a sabiendas (sea o no justo lo que marca la ley)". Y yo te respondería: no niego, en absoluto, que la especificación legal de este delito deba basarse en la disconformidad de sentencias o medidas con las leyes positivas, ni que deseemos jueces que se pasen por el arco del triunfo las leyes (y con ello prevariquen) para hacer justicia. Lo que afirmo es que

a) la disconformidad en este caso de justicia y ley hace el caso, cuanto menos, triste y lamentable. Entiéndeme bien: no quiero decir que un juez que al descubrir una incongruencia entre su conciencia y la ley elija actuar contra la segunda no prevarique. Lo que digo es que la posibilidad de que acciones judiciales en las que no se violan derechos y se protegen los de todos (acciones justas) puedan incurrir en ilegalidad habla en contra del ordenamiento jurídico y le da al caso un aire de "falta técnica", "formal" que resulta, cuanto menos, penoso, y esto tiene su importancia, quizás no técnica, pero sí desde la perspectiva del ciudadano. Pero esto no es lo más importante -pues siempre se puede decir que prevaricar, aunque sea por mor de la justicia, no tiene nada de "formal".

b) más relevante es que hace más difícil (no imposible, desde luego) sostener que Garzón haya prevaricado (incurrido en ilegalidad "a sabiendas") en lugar de incurrir en ilegalidad no prevaricadora. A los que así pensamos (que las escuchas son justas) nos parece que lo más verosímil es que el motivo por el que Garzón las ordenós es que las consideraba justas y no por intereses bastardos. Esto, desde luego, no hace imposible que dicte un auto ilegal a sabiendas, sino que, por una parte, elimina los motivos más comunes para prevaricar (deja al acto huérfano de motivos, lo convierte en un extraño "delinquir para nada"). Incrementa también la probabilidad de que si ha incurrido en ilegalidad no sea a sabiendas el hecho de que pueda argüir a su favor las leyes que -salvo que todo el ordenamiento legal sea un desastre, lo cual no creo- amparan y hasta le obligan a actuar contra el blanqueo de dinero (y que yo no me sé salvo por menciones en los periódicos, pero habrán sido argüidas por los abogados de Garzón, que me imagino que sí se las sabr´`an, por la cuenta que le trae), leyes que entran en contradicción con esta, lo que haría perder "notoriedad" a la presunta "ilegalidad" en favor de una suerte de contradicción legal (tan frecuente en los ordenamientos positivos). Y en segundo lugar porque es más probable que incurra en ilegalidad "inconsciente" el juez cuya voluntad no está torcida por la presencia de algún motivo bastardo (probado).

2. (Esto segundo es importante, aunque no valga mucho técnicamente hablando) Si viviéramos en un país, digamos "escrupuloso", en la aplicación de la ley se comprendería mejor el caso Garzón, pero no es así, ni de lejos, y el TS se gana a pulso su descrédito. Para que no quede como una afirmación vaga te pongo un ejemplo: el caso del juez de Málaga Francisco J. de Urquía, que yo seguí con mucho interés. Se considera probado que Roca le pagó unos 80.000 euros para comprarse un chalé a cambio de ordenar que se dejara de emitir un programa de TV que denunciaba la corrupción del alcalde. El tribunal le consideró culpable de cohecho y prevaricación y le condenó a no sé cuantos años de inhabilitación. La sentencia llega al TS, el cual le declara inocente de prevaricar por la siguiente razón: las irregularidades que cometió para que le asignaran a él el caso de Roca y llevarlo en solitario (saltarse los turnos para que le tocara a él, no consultar al fiscal, no cotejar con la televisión, etc.) son, dice la sentencia, "de poca importancia". No me lo estoy inventando, de verdad, consulta la sentencia si quieres. Tiene ya narices declarar que un juez probadamente sobornado no está prevaricando (puesto que la "contradicción manifiesta" es más un criterio que una definición de "prevaricar", esto es, no basta con que la sentencia sea "verosímil" -como parece que era el caso- para declararla justa/legal/regular). Pero decir, contra el tribunal que lo juzgó, que se trata de irregularidades "de poca importancia".... Y que yo sepa, si esto ocurrió en el 2008 o 2009, ya está este elemento por ahí dictando sentencias de nuevo. Quiero decir: si sigues la prensa, los casos.. la impresión que causan muchas sentencias del TS es la de una enorme arbitrariedad, esto es, que la tónica general no es "frenar" ilegalidades o arbitrariedades, sino llevarse el record. Que donde se mira con tanta y tan aparentemente arbitraria indulgencia todo tipo de alegrías se juzgue con rigorismo puritano a Garzón no puede sino una traernos a todos a la memoria la in-codificada ley del embudo,

3. Para sentenciar prevaricación es necesario que se dé "contradicción palmaria, notoria; que la medida o sentencia judicial no pueda deberse más que a la arbitrariedad... etc.". ¿Qué criterio utilizamos, a su vez, para determinar el carácter "palmario", "notorio" de una ilegalidad? ¿Qué ocurre ahora entre nosotros, por ejemplo? A ti te parece notorio y palmario que Garzón ha prevaricado, a mí no me lo parece -pese a los elementos que tú manejas y que yo quería recoger en mi inspectora para mostrarte otra lectura-. Me dirás que aquí no se interroga al criterio de los legos, sino al de los especialistas. Bien. Preguntamos a los especialistas y hete aquí que a juicio de los primeros especialistas que estudiaron el auto no solamente no era "palmariamente" ilegal, ni tan siquiera ilegal, sino ajustado a derecho. El juez Urquía se aseguró de sustraer la orden al examen de cualquier otro especialista (lo cual al TS le parece "cosa de poca importancia"). Garzón no, evidentemente, siguió el procedimiento normal, y a todos les pareció legal -al igual que a otros jueces. No es imposible, claro, que todos tengan tendencias prevaricadoras, pero aquí algo no casa y es suficiente para restarle, al menos, el calificativo de "palmario, evidente, donde no quepa más posibilidad que..." al juicio de ilegalidad, ¿no crees?

veo todos los dias aiñaki y coincido con el pero me gustaria oirle por la radio comoo antes

Hola, 8888, quizás no fundemos el portal vivalainspectora.com, pero el que quiera abrir vivanlosciudadanosdisputando.es va a tener que comprarnos los derechos. Así que dejemos de lado de momento el caso Garzón y centrémonos:¿cuánto vamos a pedir? O mejor esto ya lo decidimos por canales privados.


Veamos, comento aquí un par de cosas en relación a lo que me has dicho, y luego en otro post intento replantear el asunto para ver si avanzamos. Estoy de acuerdo con lo que dices de la traducción, hay límites. Solo hay que convenir en que, a poca enjundia que tenga el texto, las traducciones pueden diferir considerablemente sin que haya mala fe por parte del traductor y sin perjuicio de que puedan parecernos mejores y peores, arriesgadas u ortodoxas... y en que es de la máxima importancia ser infinitamente prudente antes de declarar a un "funcionario traductor" prevaricador y, llegado el caso, debe probarse que hizo mal la traducción (si es que la hizo mal) a sabiendas de que era fraudulenta, lo cual tiene que consistir en algo más que decir de un traductor profesional: "es imposible que esta traducción se haga así de buena fe", y punto (no te digo ya si lo que está en juego es la independencia de los jueces para investigar la corrupción ligada a la política). No te niego, sin embargo, que en este caso no haya que hilar muy fino para argumentar la legalidad de las escuchas, porque en una legislación tan pingüe/gruesa, tan poco desarrollada, lo de "bote rojo, a la cesta, bote azul, al carro..." está servido en bandeja.

Con respecto a lo que yo criticaba de tu crítica al caso de Marta del Castillo y otras escuchas entre detenido y abogado, lo expreso de otra manera: el caso Marta del Castillo se invoca, me parece a mí, no desde luego para decir algo así como "todos lo hacen", sino porque cuantos más jueces hayan tomado estas escuchas, sin terrorismo de por medio, por legales, tanto más se evidencia, si no su legalidad, sí la posibilidad de lecturas dispares de la legislación de aplicación en estos casos de escuchas, so pena de afirmar que los juzgados están llenos de prevaricadores. O sea: si dando una patada te salen varias jueces prevaricadores, la acusación de prevaricación pierde base, y se hace probable que la razón por la que se dan estos casos dudosos sea otra: regulación insuficiente, poco desarrollada u otras razones. Lo que se desmonta es la afirmación de que la única razón posible para que un juez (que conoce la ley) ordene esta clase de escuchas es la prevaricación -que, hasta donde sé, es lo que argumenta el TS -sopena, insisto, de comenzar a encontrar prevaricadores en los armarios. Solo quería decir esto: lo que aquí se argumenta no es "todos lo hacen" sino lo de arriba y que va al meollo del asunto.

Me parece que el resto de lo que argumentas está motivado por cosas que yo digo y en las que no he conseguido transmitirte lo que yo tengo en mente -por mi torpeza, seguro-. Lo replanteo en otro post, ¿de acuerdo?

Por último, querida Alicia, de verdad que no tengo problema en argumentar metafóricamente el asunto. Pero le aseguro que me parece un esfuerzo innecesario que creemos un caso hipotético en el que, a cada metáfora que usted propone, le propongo yo una metáfora alternativa, a la cual le propone usted otra alternativa. Ejemplo: en los elementos añadidos de su última metáfora, se le olvida uno muy relevante al caso de Garzón: que el reglamento de los inspectores educativos prohibía expresamente que como parte de sus investigaciones se fumaran pitillos con los sospechosos. Conclusión: el asunto llega a juicio, a la inspectora se le abre un expediente por violación de una norma expresa que ella conocía, el ministerio le asigna el caso a otro inspector, y usted y yo creamos la página web www-vivalainspectora-com en la que alabamos la buena fe que guiaba sus actos. Que así es como debe funcionar el Estado de Derecho.

Alicia, la pregunta que haces de por qué la norma señala excepciones tiene el problema de que es un argumento, de nuevo, en contra de Garzón: si bastara con la autorización judicial, la mención a los casos de terrorismo sobraría, porque es suficiente con la autorización judicial.

El modelo no deja de ser una simplificación, por lo tanto nunca totalmente representativa de lo que modela. El Tribunal Supremo no ha sentenciado sobre una inspectora que investiga un caso de acoso. El comentario de Gabilondo no ha sido sobre una inspectora que investiga un caso de acoso. ¿Por qué tenemos que hablar de un caso de acoso (que es bastante distinto de un delito económico); del caso de una inspectora de educación (que es bastante distinto del de un juez instructor); y del caso de fumar en la escuela (que es bastante distinto al de intervenir escuchas con abogados)? Bastante tenemos ya con un caso real en el que los hechos están delimitados, como para ponernos a juzgar hipótesis que van cambiando a cada comentario. Si el único argumento jurídico a favor de Garzón es lo que podría ocurrir en un caso inventado en el que el delito, el ámbito y los medios son totalmente distintos, mal andamos.

Con respecto a la jurisprudencia, no soy jurista y no conozco en detalle de asunto. Pero en general estoy de acuerdo, de nuevo, en lo general: según tengo entendido, es muy importante. Pero he leído, a raíz de este caso, que la única jurisprudencia vinculante en España es la del Tribunal Constitucional. Es decir, la frase que he citado anteriormente es la única que el juez está obligado a seguir. Y esa jurisprudencia menciona expresamente la “imposibilidad constitucional” de hacer la interpretación que Garzón dice que se puede hacer. También había jurisprudencia del Supremo al respecto, pero esa parece ser que no es vinculante. En cualquier caso, invocar la jurisprudencia como argumento a favor de Garzón no tiene mucho sentido, porque tanto la del Constitucional como la del Supremo iban en una dirección, Garzón lo sabía, y aun así hizo justo lo opuesto. La jurisprudencia en este caso, desafortunadamente para Garzón, grita: “¡prevaricación, prevaricación!”

Otro principio general con el que estoy de acuerdo es que las leyes necesitan de interpretación (o, según su metáfora, de traducción), y hay en efecto muchas maneras correctas de traducir un texto. Pero MUCHAS maneras no significan TODAS las maneras. La frase “YOU CAN NOT KILL” se puede traducir como “prohibido matar”, “no puedes matar”, “no se debe matar”, “no se puede matar”, etc. Pero hay un momento en el que la traducción es sencillamente errónea, y la frase “you can not kill” no se puede traducir como “ES ACEPTABLE MATAR”, porque significa lo contrario, por muchas vueltas que le queramos dar. Yendo al caso particular de Garzón, explíqueme el sentido que le ve usted a la siguiente frase (sacada literalmente de la sentencia 183/1994 del Tribunal Constitucional): “[…] la imposibilidad constitucional de interpretar este último precepto en el sentido de considerar alternativas las dos condiciones de ‘orden de la autoridad judicial’ y ‘supuestos de terrorismo’ […] Deben por el contrario considerarse acumulativas”. El significado de esta frase está muy claro: se deben dar A LA VEZ el supuesto de terrorismo y la autorización judicial. E interpretarlos como alternativos es darle justamente el sentido contrario al que tiene. Garzón, conocedor de la ley, sencillamente hizo lo opuesto a lo que la ley establece.

Alicia, iré por partes, para hacer el texto más legible. Estoy muy de acuerdo con usted en todo lo general, y muy poco en lo particular de este caso.
En efecto, algo puede ser legal sin que esté expresamente prohibido (de hecho, he oído varias veces que “lo que no está expresamente prohibido, está permitido”). Estoy de acuerdo con el principio general. Y ya ha mencionado usted en su comentario que en este caso las escuchas estaban expresamente prohibidas, así que el principio general que invoca no es relevante aquí. El único modo de contrarrestar la prohibición expresa es con otra autorización expresa. Garzón no la tenía.

Hola, 8888.
Creo que ya hemos ganado algo con el modelo y la discusión en general. Veamos, tú preguntas: ¿Qué ley permite ordenar etc. salvo en caso de terrorismo? Si no la hay, lo que ha hecho Gazón es ilegal. En realidad esto no es así, algo puede ser legal (o no contravenir las leyes) sin que haya una ley que lo permita explícitamente (en la forma “en caso de tal y tal -entre ellos el blanqueo de dinero-, y con estas otras condiciones se permite….” Que hay muchas cosas legales no explícitamente reguladas por una ley se ve, ¿no? Por ejemplo, los ámbitos que hasta un determinado momento no se han legislado, como cuando no había leyes de circulación porque apenas había coches, como en ámbitos de género, donde la ley ha ido corriendo detrás y coja sobre realidades que se imponían social y políticamente, etc. Y, en fin, todo lo que aún está insuficientemente regulado). Seguro que pensarás: “De acuerdo, no tiene que haber una ley que permita algo para que sea legal, pero, Alicia, ¡hay una ley que lo prohíbe! “ Claro, y esto tiene mucho peso.
Ahora bien, desde mi –humilde, desde luego- punto de vista, el manejo que haces tú de esa ley y lo que de ella deduces no se ajusta al uso que la justicia y los jueces hacen ni es posible hacer de las leyes. Esa ley sirve aquí para amparar, pertrechar legalmente una acusación (oiga que se ha saltado…), es una argumento legal que se enfrenta a otros argumentos legales. Porque las leyes, los cuerpos legales, no son todos normativos que pudieran aplicarse a los casos que se han de “medir” con ellos de un modo automático y maquínico, y el papel de los jueces, su misión y trabajo, no es como el de una persona que estuviera en una cadena de montaje y actuara diciéndose mentalmente (“bote rojo, a la cesta, bote azul, al carro, bote verde…) sino que se parece mucho más al de un traductor, el cual, para ser fiel al texto que traduce, ha de captar el sentido, no la letra del texto que traduce. Y fíiate que no hay dos traducciones iguales de un texto, cada traductor, en su afán de serle fiel al sentido del texto, lo traduce de una manera diferente - siendo la letra del texto de origen -alemán, danés o lo que sea- exactamente la misma. Quien afirmara que el hecho de que las interpretaciones de un texto difieran claramente comporta necesariamente que una de ellas ha falsa, infiel al texto, se equivocaría de cabo a rabo. Se pueden valorar, eso sí, como mejores o peores a nuestro entender, podemos pensar que las decisiones tomadas por el traductor a la hora de captar el sentido del texto son brillantes, o bastante malas, o realmente malas. Pero no se puede negar la necesidad de interpretar.
La justicia y los jueces, en su afán de ser fieles al sentido de las leyes, han de interpretarlas. Tampoco definen las leyes lo justo y lo injusto (que son valores de referencia) sino que es la justicia la que mide las leyes y ellas se promulgan con la intención de servir, al modo de una herramienta, a lo justo, de ahí que se modifiquen y cambien incesantemente, dejen de utilizarse(por ser extemporáneas o no servir ya para nada por el cambio de las circunstancia, por ejemplo) que se amplíen (para regular lo que hasta ahora no había sido regulado), de derogen, etc.. Tampoco son un cuerpo perfectamente coherente y completo, sino el río en el que desembocan años y años de de legislación y jurisprudencia que muchas veces se solapan, se contrdicen, se complementan… la legislación es más bien una suerte de cajón de sastre en el que convergen los esfuerzos legislativos humanos, de ahí que también deban renovarse (para adaptarse a las nuevas circunstancias, etc.)
Y el juez, lejos de poder aplicar maquínicamnte, ha de tomar incesantemente decisiones : interpretar las leyes (su sentido y, por tanto, los casos en los que se aplica esa “herramienta” y no otra) decidir qué argumentos (todos ellos también basados en leyes) de la defensa y la acusación (elaborados por personas que también las conocen y las usan para “montar” cuadros enteramente distintos) son consistentes o no, admitir o rechazar pruebas, dar por probado…. etc., y es esa difícil suma de decisiones que dependen enteramente de interpretaciónes, estilos legales en el “uso de las herramientas legales”, etc., etc., lo que hace que el mismo caso en manos de jueces diferentes dé lugar a fallos y sentencias enteramente diferentes, sin que ello suponga mala fe por parte de los que lo han juzgdo , que unos tribunales acepten pruebas que otros rechazan, que sea moneda corriente que difiera enormenente el escrito del juez instructor del del juez del juicio, que una instancia contravenga a otra en base a diferentes interpretaciones del sentido, razón de ser y aplicación de las leyes, etc., etc. Y por supuesto, se pueden clasificar en excelentes, buenos, mediocres y malos. Y así cuando uno quiere defenderse de algo y acude al abogado, le dirá que, puff, luego todo depende del juez.
De ahí que la jurisprudencia, lo que se ha hecho en otros casos similares (qué han hecho y fallado otros jueces en casos similares) sí sea un argumento legalmente relevante, ¡especialmente en casos como este! No me parece acertada tu crítica a una de las preguntas del ¿Doctor Johson, era?: la jurispruencia, lo que otros tribunales y jueces han decido es importantísmo en derecho y un argumento válido y usado en los tribunales, especialmente en casos con poca historia previa y difíciles de juzgar. Y es importante por la sencilla razón de que cuatro ojos ven más que dos y ocho más que cuatro. Apelar a la jurisprudencia es legalmente válido, practicado, los jueces han de tenerlo en cuenta y no se parece a decir: “todos lo hacen”, cuando te han puesto una multa por conducir a 150. Y de esta jurisprudencia podrían haber colegido la necesidad de desarrollar mejor la ley.
Ahora, entonces, volvamos al ejemplo: Tal y como tú lo has visto, no vale, claro. Pero en realidad yo pensaba en que el sospechoso de continuar acosando a la víctima estaba ahí fumándose un cigarrito tranquilamente y que la inspectora se acercaba a él y se lo fumaba para justificar su presencia allí. Por otra parte, podemos suponer, claro está, que la inspectora conoce la ley. Lo que la defensa de este caso argumentaría (a mi modo de ver, legítimanete) es que:
a) La intención de la inspectora fue en todo caso poner fin al acoso (el blanquedo de dinero) que según informantes fiables (la policía, en el caso Garzón) seguía teniendo lugar por nuevas vías. Y el acoso es un delito muy grave que atenta gravemente contra los derechos de un niño (también lo es el blanqueo de capitales). Este tipo de cosas no son accesorias al juicio, ni mucho menos, sino relevantes: ella está intentando hacer bien su trabajo. ¡Cuánto cambia el panorama si simplemente fuera una inspectora que infringe la ley para beneficiarse personalmente de alguna manera!
b) Que es una estrategia que ha sido usada en casos similares (¡añadámoslo al modelo!), sancionada por la inspectora que la sustituyó (que también se fumó cigarros con el acusado a la puerta del cole) y los subinspectores del caso, que también le dieron el visto bueno a lo de fumarse cigarritos con el sospechoso.
c) Que el sentido de la ley que prohíbe fumar a menos… es proteger el derecho a un espacio sin humo y sobre todo evitar que los niños se rodeen de personas que fuman. Yo no pensaba en que no hubiera niños en ese momento, pensaba que la violación puntual de ella no pone realmente el peligro el derecho de los niño -y sí lo pone, en cambio, el acoso. Que el sentido de la ley es que no se rodeen “diariamente” o “habitualmente” de fumadores, y que si bien contraviene la ley de los 50metros, sería miope e incluso irresponsable aplicarla aquí, pues es prioritario y casi imperativo tomar medidas. Imagínate que la ley infringida en este caso fuera: “está prohibido fumar a menos… salvo en emergencias.” Ciertamente, no es una "emergencia" el caso de la inspectora, pero anteriores inspectores se han acogido a esto, aunque no se tratara de propiamente de una emergencia El sentido de la ley que prohíbe escuchas no es proteger las actividades de los que, según indicios serios, trafican o blanquean dinero, y reconoce excepciones a esta regla (terroristas) con el fin de evitar males mayores, proteger a las posibles víctimas de más muertes. Si se tratara de una regla intocable, como la de no torturar, ¿por qué señala excepciones? Hay excepciones legítimas a esa regla, y las hay a la de fumar. A mi me parece que tanto en el caso de Garzón como en el de la inspectora se trata de excepciones perfectamente legítimas.
Bien, esto con respecto a la legalidad de la acción. No me meto aún con la acusación de prevaricación. Pero te cedo la palabra, porque he dicho ya mucho. Un saludo cordial.

Con respecto a la metáfora de fumar, Alicia, le explico por qué en mi opinión no es representativa de este caso. Indica usted que la inspectora fuma junto al sospechoso, y que no hay ningún alumno alrededor. Es decir, que no viola los derechos de ningún tercero ajeno al asunto, y que el sospechoso acepta tácitamente esa violación de los suyos. Eso no se da en el caso de las escuchas de Garzón, que ordenó intervenir las comunicaciones con todos los abogados indiscriminadamente. No sólo tienen derecho al secreto los acusados (según la ley vigente, que nos puede gustar o no pero es la de aplicación) y ese derecho se ha conculcado; sino que también se ha violado el derecho de los abogados, algunos de ellos sin ninguna implicación en las actividades delictivas, a que SUS comunicaciones sean secretas. Así que la metáfora del fumar tiene que incluir a terceros inocentes (alumnos, menciona usted) que no quieren que se fume delante de ellos, y aun así la inspectora lo hace sabiendo que a) la normativa no lo permite, y b) los alumnos no están de acuerdo con que lo haga. En cuyo caso, lo más normal es que se expediente a la inspectora, y se asigne la investigación a algún otro inspector educativo. La metáfora de poner cámaras en los servicios, por otro lado, sí recogía elementos equivalentes: que se violaba el derecho a la intimidad de los sospechosos, que a la vez se violaba el derecho a la intimidad de otras personas sin implicación delictiva, y que se hacía sin el consentimiento de ninguno de ellos. Y, a poco que sepa la inspectora de hasta dónde llegan sus atribuciones, que se hacía con pleno conocimiento de estar sobrepasando los límites de su autoridad, según explicaba en mi anterior comentario.

Alicia, da gusto discutir argumentos, y no chascarrillos (que tanto abundan en estos foros). Puedo adaptarme a las metáforas si le resulta más apropiado, a pesar de mi preferencia por ir directamente a “lo metaforizado”. Además, estoy de acuerdo con usted en que pueden arrojar luz sobre algunos elementos (aunque confundan otros). Por ejemplo, me parece razonable (incuestionable, de hecho) su argumento de que nadie, sólo Garzón, puede saber a ciencia cierta si era consciente de que estaba contraviniendo la ley o no cuando ordenó las escuchas. En ese sentido, la presunción de inocencia jugaría a favor de su absolución: es fácil demostrar que se excedía en sus funciones, pero no es tan fácil demostrar que lo sabía.
Aun así, incluí ese elemento en mi metáfora por una razón: es altamente inverosímil que un juez instructor no esté al día de la legislación vigente con respecto a la intervención de las comunicaciones entre abogado y cliente, ni de las resoluciones del TC y el TS con respecto a su interpretación. No sólo afecta a derechos fundamentales, sino que se trata de una herramienta tan básica y tan importante para ESE trabajo, que invocar su desconocimiento (en el caso, repito, de un juez instructor) no es creíble. Usando otra metáfora, es perfectamente comprensible que mi hermano (informático) desconozca que la compra de maquinaria de producción no se trata contablemente como gasto, sino como activo; pero es sencillamente inverosímil que yo (que soy financiero) no lo sepa. Llegado el caso de un hipotético juicio por contabilidad falseada, a él le podrían aceptar el argumento de haber cometido un error sin mala fe; en mi caso, esa defensa sería inverosímil.
La única defensa posible que se me ocurre sería mostrar que en algún otro lugar del ordenamiento jurídico vigente este tipo de escuchas se permiten. Y sospecho que ese no es el caso, porque ya se habría encargado este diario, tan crítico con la sentencia, de hacernos saber qué artículos de qué leyes permitían las escuchas. Por todo ello, sigo opinando que esa parte de mi metáfora es representativa del caso Garzón. En otro comentario hablaré de la metáfora del fumar que propone usted.

Gracias, Dr. Johnson, por las preguntas (muy relevantes, por cierto), que paso a responderle sin orden predeterminado:
- No soy jurista, como puede leer en alguno de mis comentarios más abajo. Pero entiendo el castellano escrito. Así que expongo la opinión que me he formado según lo que he leído en las leyes y jurisprudencia aplicables a este caso. Con pinzas, es cierto. En alguno de mis comentarios anteriores (que puede leer si le interesa) ya he expresado que estoy abierto a la posibilidad de que se me explique en qué lugar del ordenamiento jurídico vigente se permiten estas escuchas, y de hecho lo agradecería (ya que tengo interés en este caso en general; y en que España sea un país serio en el que las leyes se cumplen, en particular) . Cualquier persona que sea verdaderamente jurista tendrá fácil explicarme por qué las escuchas sí eran legales de acuerdo con la ley vigente. A día de hoy, nadie lo ha hecho: ni en este foro, ni en ninguna columna, ni en ningún artículo de opinión. Bienvenido sea el que lo haga. Hasta entonces, me fio más de la ley que sí he leído que de la ley que nadie ha sido capaz de citarme.
- La explicación de que muchos otros lo hacen no me parece mal argumento. De hecho, es el mejor argumento que he oído en todo este caso. Pero echo en falta, eso sí, el porqué: “los otros jueces y fiscales lo hacen porque según el artículo tal y cual de la ley tal y cual, se puede interpretar que se pueden intervenir las comunicaciones con los abogados aunque no se trate de terrorismo”. Cuando se me den esos datos, probablemente cambie de opinión, y entonces tal vez defienda la prevaricación del TS. Pero mientras no se me den argumentos jurídicos, equiparo esa defensa a pedir que se me quite la multa por exceso de velocidad basándome en que “señoría, todo el mundo lo hace, y aprobaron el teórico del carné de conducir; así que una posible interpretación del límite de 120 es que se refiere en realidad a 150”.
- Algunos diarios, incluyendo éste en el que escribimos, han lanzado una enorme campaña de defensa a Garzón y de crítica al TS. Están, por supuesto, en su derecho. Han hablado de todo: de vendettas, de cacerías, de prevaricación del Supremo. Han entrevistado a jueces y a fiscales contrarios a la sentencia. Y hasta donde yo sé, a pesar de la ingente cantidad de atención, de tiempo y de recursos que le han dedicado al caso, ninguno de esos periodistas, jueces ni fiscales han sido capaces de decir estas mágicas palabras: “según la ley tal y cual, en su artículo tal y cual, sí se pueden intervenir las comunicaciones con los abogados”. A mí el argumento de autoridad por sí solo no me vale, no sé si a usted sí; y si tan fiscales y jueces son, que lo demuestren con argumentos jurídicos y no mareando la perdiz con argumentos extrajurídicos. Mientras tanto, mi opinión es la siguiente: la ley está clara, Garzón la conocía, se la saltó, y por tanto prevaricó. Espero ansiosamente los argumentos jurídicos que expliquen dónde me equivoco.

8888 | 14/02/2012 20:13:22
En resumen: Según sus conclusiones, buena cantidad de jueces y fiscales tienen un conocimiento deficiente de las leyes.
Es la única deducción lógica que se puede sacar caso de ser ciertas sus afirmaciones, pues de otro modo,
1.- ¿Como es posible que varios jueces y fiscales estuvieran de acuerdo con las escuchas ordenadas por Garzón si tan manifiestamente son un delito?
2.- ¿Como es posible que, caso de ser ciertas sus afirmaciones, estos jueces y fiscales no sean declarados prevaricadores, pués son cómplices del mismo delito?
3.- ¿Como es posible que profesionales de la justicia sigan ordenando escuchas, como por ejemplo el juez del caso Marta del Castillo, a sabiendas o, lo que es peor, ignorando que están prevaricando A LA LUZ PÚBLICA delante de las cámaras de TV, si la prevaricación es tan clara como Vd. afirma?
4.- ¿Como es posible en fin que las escuchas estén documentadas en un proceso público si son manifiestamente un delito? ¿Es que los jueces y fiscales desconocen las leyes?... ¿o quizá sea que la cosa no es tan clara como Vd. la pinta?
¿Podría ser que Vd. esté equivocado? Porque no quiero creer que Vd. esté tratando de engañarnos aprovechándo que somos legos en derecho... por tanto ¿podría explicarnos estas aparentes contradicciones?

Uy, 8888, veo ahora un post tuyo dirigido a mí que no había visto. Pero ya no doy más de sí. Disculpa, mañana lo leo

Hola 8888, y yo te agradezco a ti la respuesta. El tono que a menudo se impone en estos foros, lamentablemente, no contribuye a superar el espejismo en el que se ve atrapada nuestra limitada psicología cuando el otro no ve algo que a nosotros, a bote pronto, nos parece claro, a saber: el espejismo de que la única explicación posible de esta discrepancia es que el otro, o es tonto, o es malo, y desde el cual no solo se hace imposible enriquecer, corregir, ampliar, madurar… mejorar, en definitiva, la propia opinión –que es para lo que, cabalmente, leemos análisis y comentarios, ¿no?- sino que además abonamos el terreno para que la demagogia política campe a sus anchas (no digamos ya cuando se empieza con lo de: -¡Sociata resentido! -¡Y tú facha hijo de tu madre!”... en fin).
En relación a lo que llamas “el problema de los símiles/modelos”, claro está que para hacer de ellos buenos instrumentos de juicio hay que ir afinándolos, esto es, conseguir que recojan, por abstracción de lo accesorio, los elementos relevantes. Pero el hecho de que los modelos que inicialmente hacen dos personas difieran –como, me parece, intentas mostrar con tu ejemplo- no invalida en absoluto su utilizad (su necesidad, incluso), esto es, su carácter de instrumento del pensamiento. De entrada, con el recurso a un modelo conseguimos limpiar el campo de muchos de los elementos accesorios que, en casos como estos, enturbian la “lógica” y la ecuanimidad (por ejemplo, la adscripción política de sus figuras –puesto que son eso, figuras, y no personas reales-, la simpatía o antipatía que nos despierta su trayectoria, su pasado, su talante, lo que dijeron o hicieron hace un año etc., etc., etc.). Amén de esto, del recurso a ellos se obtienen muchos otros beneficios en orden a esclarecer un campo de razonamiento: el ejercicio, por parte de los interlocutores, de alcanzar un símil válido para ambos, o sea, un modelo que recoja todos los aspectos que a ambos les parecen relevantes y nada más que los relevantes, logra, en primer lugar, que cada uno de los interlocutores reconsidere, ayudado por los contrargumentos, las cosas, y pueda detectar lo que introdujo, eliminó u omitió en su modelo inicial a consecuencia de una limitación perceptiva personal –debida, a su vez, a pasiones que actúan inadvertidamente en nosotros, a que hemos sido presa de argumentos demagógicos, a que nos hemos dejado influir por juicios parciales, a ignorancias u otras limitaciones- y hace que incurran en errores (simplificaciones, parcialidades, razonamientos circulares, etc.). Y en segundo lugar, aunque no se logre convenir un modelo, queda claro, al menos, en qué puntos o aspectos concretos están los interlocutores en desacuerdo, ya para abordarlos por separado, ya para constatar que su jerarquía de valores difiere tanto que se hace necesario intentar “comprender” humanamente (y no ya solo lógicamente) al otro.
Dicho esto, y si lo que he dicho arriba te convence –algo al menos- y tienes ganas/tiempo, comento tu modelo. Me parece claro que tu modelo incurre en una petición de principio (esto es, presupone lo que quiere probar), en concreto, en esta línea: “… así que, para recabar pruebas, y AÚN SIENDO CONSCIENTE DE QUE ME ESTOY EXTRALIMITANDO, decido instalar cámaras…”. Si lo que uno tiene que probar es que alguien ha prevaricado, y el modelo ha de ayudarnos a esclarecerlo, no puede contener el modelo el juicio que quiere probar. Creo que mi modelo no lo hace y abstrae lo relevante del caso Garzón, mientras que ualquier modelo que contara con el elemento/premisa que contiene el tuyo daría como resultado, casi por definición, que el funcionario público está prevaricando. Míralo: “… y entonces el médico, aún siendo consciente de que se estaba extralimitando al aplicar la dosis de…”, “…y entonces el alcalde, pese a ser consciente de que se estaba extralimitando, colocó en el baño de señoras un orificio…”. Creo que mi modelo sí permite tematizar/discutir lo que está en discusión, porque deja abierta la cuestión de si es legal o no fumar en este caso, y no se posiciona sobre lo que ella piensa al fumárselo. Deja abierta la cuestión, y en este sentido se ajusta a la realidad del caso y, sobre todo, a los términos que manejan las posiciones encontradas de ciudadanos y jueces sobre el caso Garzón. La pregunta es 1) ¿prima en este caso el derecho a la confidencialidad y han de aplicarse las normas que lo protegen?, y si 1) se resolviera a favor de la ilegalidad, ¿ha prevaricado Garzón?

Dale una oportunidad a la tesis de que "no es de cajón" que ha prevaricado, una sola, de verdad, y estoy convencida de que podría mostrarte, al menos, que ambos puntos son discutibles. Y también es posible que tú pudiéras mostrarme cosas que no veo. Pero, en fin, para eso hace falta tiempo, claro, y ganas de seguir en ello. Si te apuntas, seguimos. Pero ahora,¡toca descansar!

Alicia, para solucionar el problema inherente a las metáforas, lo más fácil es no hacer uso de ellas e ir directamente al caso concreto que se quiere representar. En este caso, el asunto de Garzón. Cito de un enlace que han puesto por aquí abajo:

Artículo 51.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria (LOGP): "Las comunicaciones de los internos con [sus] abogados...no podrán ser intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo". Posteriormente, la Sentencia del Constitucional 183/1994, entendió que las dos condiciones -autorización judicial y delito de terrorismo- eran acumulativas, no alternativas, de forma que no eran posibles escuchas a abogados de detenidos en casos que no fueran de terrorismo. Esa interpretación fue reiterada por el Tribunal Constitucional en la posterior sentencia 200/1997, y el Tribunal Supremo la aplicó igualmente en sus sentencias 183/1994, 245/1995 y 338/1997.

Artículo 446, 3º del Código Penal: "El Juez o Magistrado que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta será castigado (3º) con la pena de multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez a veinte años, cuando dictara cualquier otra sentencia o resolución injustas".

A la vista de todo esto, ¿cómo habría sido posible que Garzón hubiera salido absuelto por los magistrados del Tribunal Supremo sin que ELLOS hubieran cometido prevaricación?

Le agradezco enormemente, Alicia, que argumente sobre el meollo de la cuestión: si la sentencia a Garzón es correcta o no. De verdad, se lo agradezco. Utiliza para ello una metáfora, lo cual puede ser muy ilustrador, pero a su vez es problemático: la metáfora puede ser una buena representación de lo que intenta representar… o no. Para ilustrar la problemática inherente a lo metafórico, le propongo una metáfora alternativa que surge del mismo punto de partida:

Soy inspector en el área de educación, un buen inspector: trabajador, comprometido.... Estoy investigando un posible caso de acoso sexual en un centro docente, trabajo en ello, hago las diligencias oportunas. Mientras tanto, me llegan noticias de que posiblemente el acoso no ha cesado, sino que, al parecer, el acosador chantajea y persigue a la presunta víctima a través de uno o varios terceros, también profesor/es del centro. No sé exactamente qué profesor es ni cuántos son, pero sí sé que los implicados se reúnen frecuentemente en los servicios del centro docente. Así que, para recabar pruebas, y aun siendo consciente que me estoy extralimitando en mis competencias, decido instalar cámaras ocultas en los servicios para que grabe todo lo que en ellos ocurre. Unos días después, llego a mi puesto de trabajo y me encuentro sobre mi mesa una orden de inhabilitación temporal, junto a una copia del documento en el que ordené la instalación de las cámaras. La denuncia la ha llevado a cabo uno de los acosadores, y la denuncia ha sido aceptada a trámite. El asunto llega a juicio, curiosamente a un tribunal presidido por Baltasar Garzón, quien, tras escuchar los argumentos de las partes y revisar la legislación vigente, confirma que he violado el derecho a la intimidad de todas las personas que han sido grabadas sin su consentimiento, y consecuentemente sentencia mi cese definitivo y me inhabilita para el cargo de inspector en el ámbito educativo.

Pues ese es el problema de las metáforas. Pero en cualquier caso, ¿cuál de las dos, la tuya o la mía, se parece más al caso que nos ocupa?

LaCueva, no sé si he comprendido bien su comentario (bastante críptico, en mi opinión). A modo de respuesta a lo que creo haber entendido, le diré que vivo en el extranjero, en un país europeo, democrático, con poco desempleo, buenas condiciones laborales, y a día de hoy sin problemas de prima de riesgo; y que, oh maravilla, uno de los motivos por los que el país funciona razonablemente bien es porque aquí la ley se cumple. Incluyendo a los jueces. Y quienes no la cumplen, saben que se exponen a un castigo si les pillan. Incluyendo, aquí también, a los jueces. A ver si tomamos nota los españoles. Quién sabe, tal vez la condena de Garzón sea el primer paso para construir un país un poquitín más serio.

totalmente de acuerdo con gabilondo.nos estan machacando con cuentos no chinos, si no Alemanes.
y en mi pueblo se dice "MEXAN POR RIVA DE NOS E DIMOS QUE ESTA CHOVENDO",. LO UNICO QUE ESPERO ES QUE TODO ESPAÑOL, GALLEGO ,VASCO..., QUE VOTARA AL PP, EL DIA QUE SE CONVOQUE UNA GUELGA GENERAL, HAGAN PROPOSITO DE ENMIENDA,

Antonello, siento decirle que no ha leído bien lo que escribí. Dije que YO escribo sobre el Tribunal Supremo a Garzón, que es de lo que trata este foro, y no escribo de otros temas. Léalo otra vez, si no me cree. A no ser que se refiera a la última parte del comentario, donde escribo (y aquí abrevio) que *me gustaría que me explicara por qué las escuchas de Garzón fueron legales*. Si usted ahí ve totalitarismo, creo que es más un problema de comprensión suya que de totalitarismo mío.

Luego no viene el voto de castidad, viene el derecho de pernada,

El New York Times está considerado como uno de los periódicos de referencia mundiales en la formación de opinión.
Su editorial del día 10 estaba dedicado a Garzón con el título de: "ESCALOFRIANTE VEREDICTO EN ESPAÑA".
Dice cosas como:
"Finalmente, los enemigos del juez Baltasar Garzón han conseguido su objetivo."
"El Juez Garzón dista mucho de ser perfecto, pero la decisión del Tribunal Supremo español de sacarlo de la judicatura es enormemente perjudicial para las perspectivas de una justicia justa e imparcial"
"El Juez Garzón no puede apelar en el sistema judicial español. Pero él puede impugnar esta decisión en el Tribunal Constitucional de España y el Tribunal Europeo de derechos humanos de Estrasburgo. ESPERAMOS QUE LO HAGA. Como lo demuestra claramente el FRACASO DE LA JUSTICIA (miscarriage of justice, literalmente aborto de la justicia) de esta semana, España todavía necesita su ayuda para mantener su poder judicial independiente y valiente".
Esta es la opinión sobre el caso que habrán leido millones de americanos y anglohablantes del todo el mundo.
Ya ven, el prestigio de España en entredicho ante la opinión mundial y a cambio los del Gürtel viendo la luz al final del tunel...


Hola 8888, no me parece atinado interpretar la indignación que levanta el caso Garzón como si se tratara de una suerte de inclinación personal y enteramente irreflexiva de personas incapaces de anteponer un sencillísimo razonamiento a una simpatía personal. Hay que hilar de entrada, me parece a mí, más fino. El sencillo razonamiento es: la ley afirma que no es lícito ordenar semejantes escuchas salvo en el caso de terrorismo. El juez Garzón, que conoce la ley, lo hace. Luego obra ilegalmente. Y como además sabe que es ilegal, lo hace a sabiendas, esto es, prevarica. Y puesto que prevarica, no darle su merecido castigo, ese que protege a los demás de sus delitos, es idéntico a creer que está por encima de la ley, etc. En una discusión desapasionada del asunto, lo que está en discusión es a) si las escuchas realizadas por él son o no son legales y, en el segundo caso, b) si al cometer este acto el juez está prevaricando.

Para ayudarme a responder a estas preguntas me pongo este ejemplo:

Soy inspectora en el área de educación, una buena inspectora: trabajadora, comprometida.... Estoy investigando un posible caso de acoso sexual en un centro docente, trabajo en ello, hago las diligencias oportunas. Mientras tanto, me llegan noticias de que posiblemente el acoso no ha cesado, sino que, al parecer, el acosador chantajea y persigue a la presunta víctima a través de un tercero, otro profesor del centro. Un día veo a ese presunto tercero en la puerta del centro y me aproximo amistosamente a él y, con el fin de tantearle y ver por dónde respira, me fumo un cigarro con él. Al día siguiente llego a mi puesto de trabajo, y me encuentro sobre mi mesa una orden de inhabilitación y cese fulminante, junto con una fotografía mía fumando a la puerta de un centro escolar. El que me ha hecho la fotografía no es ni más ni menos que el presunto acosador, que me acusa de violar los derechos fundamentales de los alumnos del centro, de hacerlo a sabiendas (¿quién mejor que una inspectora va a saber que no se puede fumar a menos de 50 metros de un centro escolar?) y, por lo tanto, de prevaricar, esto es, de incumplir mi compromiso como inspectora a sabiendas de que lo estoy haciendo.
El caso, como se ve, tiene mucha tela -como casi todo en esta vida. Pero algo sí que se ve claro: 1) que no está nada claro que en ese concreto caso sea "ilegal" fumar a la puerta del centro y 2) que de decidirnos, haciendo JURISPRUDENCIA, por sostener que aún en estos casos es ilegal, media un mundo entre sostener esto como mejor lectura legal del asunto y sostener que la inspectora estaba prevaricando. Y este mundo es lo que legítimamente esperábamos los españoles que cubriera la sentencia del TS: si afirman ustedes que es prevaricación, arguméntenlo en la sentencia. A mí me parece claro que la inspectora no prevarica, ni por acción ni por omisión, para lo cual la mejor prueba es que todos dudamos de si en este caso es legal o ilegal fumar a la puerta del colegio (PESE a lo que diga la ley sobre los 50 metros: su sentido es proteger a los niños, y en este caso este derecho NO está en riesgo, razón por la que cual aquí no es prioritario aplicarla). El TS, en su sentencia, ha escatimado a Garzón y a los españoles (pues este juicio es de muchísimo interés público con total independencia de lo que a uno le importe o no Garzón personalmente) el ARGUMENTO que sostiene su fallo (prevaricación) y la posibilidad de afinar en lo venidero los instrumentos legales en casos semejantes. Y la simplonería del argumento del TS no parece servir a otra cosa que a sostener el fallo (y no al revés, que el fallo se sustentara en el argumento): la única forma de sostenerlo es decir que es "claro y evidente" que es ilegal. "Como es claro y evidente para cualquiera que fumar a menos de 50 m.... la inspectora prevarica, NO PUEDE HABER OTRA RAZÓN." Esto es lo que dice el TS, lo cual es, cuanto menos, cuanto menos, negligente.

Por lo demás, y al hilo de este vídeo de Gabilondo: ¿no se os revuelven un poco las tripas al escuchar que por ejemplo nosotros, aquí y ahora, estamos "perdiendo el respeto al TS" y hasta al Estado de Derecho?

hola, no se si esto llegara a algun sitio, donde sea escuchado por alguien, pero estoy indignada con los españoles que han estado quietos, durante el derrumbe de españa,y ahora con esta reforma que esta apoyada por casi toda europa,se echan a las calles para protestar, pero que es lo que queremos?yo estoy divorciada, con dos hijos a mi cargo sin ayudas de ninguna clase,solo con la ayuda de mi madre que cobra una paga de viuda,y solo quiero trabajar,pues dejemos que esto tome otro rumbo,dejemos que españa se levante,y tanto sindicato,creo que lo unico que hace es crear mas problemas, no deberian de darle los gobiernos ninguna ayuda, que se mantengan de los afiliados, lo mismo que yo me mantengo de la paga de mi madre..eso es lo que deberian mirar, los miles de españoles que estamos en estas circunstancias y dejense ya de tonterias y movilizaciones absurdas, que solo hacen que los mas violentos, se hagan protagonistas...graacias

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