16 nov 2012

Muerte a los sindicatos

Por: Iñaki Gabilondo

Hay 98 Comentarios

Nadie podrá decir que no existimos, si nos creían etéreos, desprovistos de cuerpo, puro numero abstracto, El 14 N salieron de sus dudas y vieron que una realidad, tal vez incomoda para ellos, se materializaba en un numero que desbordo a los agoreros fatalistas de la caverna mediática.
Los trabajadores y ciudadanos en general acudieron a su cita con la Movilización, nos hicimos visibles, el numero no importa,(un millón)tanto como lo significativo del acontecimiento, los sindicatos dando cauce para la protesta ciudadana.
Todos y cada uno tenemos familias que defender, quizás no quieran entender mucho de política y aún se resistan a inmiscuirse en una lucha que cada vez mas es suya, nuestra, Europa parece tan lejana y distante y el Estado del Bienestar parecía tan solido. Pero llegado el momento hay que saber de que lado estamos y que es lo Justo que hay que hacer. Y empezar a hacerlo, de momento hay que resistir y plantar cara al neoliberalismo.
Casi hay ya seis millones de victimas de esta barbarie llamada Crisis Mundial en España, en realidad los obreros estamos en guerra contra el liberalismo y la vamos perdiendo, dejando compañeros en las cunetas del hambre y la exclusión, veintiséis millones en toda Europa.
Y allí nos plantamos, en Colón, en el estrecho paso que une la Sociedad Civil con las Organizaciones Sindicales. Conscientes de que a veces hay que luchar y defender lo que nos toca, una Calle, una Plaza, o una Compañía, lucharemos juntos, cumpliremos lo nuestro, defenderemos nuestra Vida, nuestro Suelo, nuestro Pan.

Algunos comentarios descalificadores aparentemente demuestran ignorancia y desconocimiento, pero lo más importante es que demuestran falta de EMPATÍA (ponerse en el lugar del otro, ponerse en sus zapatos). No todo es maldad y desenfreno o despilfarro.
No podemos hablar por los eslóganes de un partido o de otro. Es muy importante que intentemos reflexionar, no podemos utilizar tanto dogma en nuestros comentarios.
Realmente desconocemos mucho unos de los que no opinan como nosotros.
Un tiempo nuevo tiene que venir, una nueva generación tiene que sustituir a esta que no tienen respuestas ni soluciones, sólo descalificaciones: de profesores, de médicos, de médicos, de sindicatos,...
Sres. están Vs. fuera de tiempo y supongo que aunque sean sus últimos coletazos, fuera de escena.
Cambiemos la forma de afrontar los problemas.

SE SABIA ,CON ESTA DERECHA QUE TENEMOS EN ESTE PAÍS Y CON TODO SU CORO MEDIÁTICO EL PRÓXIMO OBJETIVO ERAN LOS SINDICATOS.!!!!A ESTOS PERSONAJES DE OPERETA QUE NOS GOBIERNAN ,SOLO LES GUSTAN !!!LOS VERTICALES!!!

Más preocupante que el odio de la prensa de derechas y de algunos miembros del PP me parece la inquina de gente que se dice de izquierdas y de muchos trabajadores.
Una inquina que en muchos casos está basada en el desconocimiento, cuando no en la pura ignorancia, y está llena de contradicciones.
Se dice que los sindicatos no son representativos y que tienen pocos afiliados. Pues CCOO tiene alrededor de 1.100.000 y el PP alrededor de 800.000 ¿quien es más representativo entonces?
Por supuesto que no se han presentado a unas elecciones generales, porque no adquieren ahí su legitimidad. Pero si que se someten a elecciones y sus representantes son elegidos en las empresas.
Se compara la afiliación en España con la de Alemania, pero sin tener en cuenta que en Alemania la afiliación a un sindicato es obligatoria.
Se critica que vivan de subvenciones, como si la patronal, los partidos políticos, los clubs de fútbol (veanse las subciones directas y las deudas con Hacienda y la Seguridad Social) y muchas otras organizaciones no recibieran dinero público.
¿Serían más independientes si todos los trabajadores estuvieran obligados a afiliarse? Claro que sí, podrían mantenerse de las cuotas de afiliación y serían más libres para actuar. Pero es más fácil criticarlos que afililarse, pagar la cuota y movilizarse.
Por lo visto, los sindicatos son un nido de corrupción, pero hasta donde yo conozco no hay ningún responsable sindical procesado por cohecho, prevaricación, malversación de caudales públicos... Tampoco conozco ningún caso de financiación irregular de un sindicato. Es posible que haya alguno, no digo que no, pero cuando intento pensar en ejemplos de este tipo solo me vienen a la cabeza políticos de todo signo.
También son culpables del desastre de las cajas, porque tenía a uno o dos representantes en consejos de administración formados por decenas de personas. Unos consejos a los que, por lo que se está viendo en las investigaciones en marcha, se informaba de muy poco.
No queremos pagar la cuota sindical, pero queremos que los sindicatos nos resuelvan lo problemas. No estamos dispuestos a movilizarnos ni a seguir sus convocatorias, pero los criticamos porque consiguen pocas cosas.
A todas estas personas tan hartas de los sindicatos les diría que renuncien a la protección del Estatuto de los Trabajadores y a su convenio de referencia y que negocien sus condiciones de trabajo directamente con el dueño/a de su empresa, ya que creen que sin sindicatos les iría mejor. Porque tanto el estatuto como los convenios han sido negociados por los sindicatos, eso sí, cuando enfrente tenían a un gobierno y a una patronal dispuestos a negociar.

Totalmente de acuerdo. El único parapeto, el último ante el nuevo esclavismo al que nos llevan. Y, en efecto, eso explica la ferocidad del ataque. Solo queda esperar que resistan, que resistamos los trabajadores, las gentes que seguiremos creyendo a pesar de todo en la justicia social frente a la voracidad de los poderosos. Porque la pelea está volviendo a esos términos. O sea, al siglo XIX.

Cien mil personas, diez mil según la policía, tres según mi perro http://manueltolosana.blogspot.com.es/2012/11/cien-mil-personas-diez-mil-segun-la.html

El mercado se regula solo, los sindicatos deben subvencionarse solos, no con el dinero de todo el pueblo.

Pues comparto totalmente su final, Sr. Iñaki: lo quieren todo. El propietario agrario apenas sobrepasa el 5% de la población, los empresarios -medianos, dirigidos por los media alta- tienen sus sindicatos de camaras de comercio, tan subvencionadas como los de trabajadores o partido políticos, las profesiones liberales con sus sindicatos mafiosos lo tienen todo controlado -sin su bendición no puedes ser abogado o psicólogo o logopeda-, las fuerzas del estado sindicatos de transmisión, los transportistas son los del séptimo de caballería. Lo único que no tienen es el control de asociaciones obreras -sabiendo que no son los sindicatos de carnet profesional yanquis, ni mejicanos-. Los sindicatos españoles, gracias a la herencia franquista, son los únicos que plantean la sombra de los nepóticos; por lo que primero se les humilla y después, desprestigiados, cambiaremos las leyes, primero de trabajo y luego de derechos constitucionales. Hasta los funcionarios piensan que son otra raza aparte, a extinguir.

Estamos en una sociedad anquilosada. El miedo al cambio es innato en la sociedad española. Cuando en una empresa se proponen cambios para adecuarse a la realidad que se vive o simplemente para actualizar los sistemas de producción o venta, los empleados se ponen de los nervios. Nos gusta que nos dejen como estamos, sin cambios, sin movimientos, con las mismas reglas de funcionamiento. Pero la realidad es otra, los cambios son necesarios y si no se hacen bien, uno se queda atrasado y pierde competitividad. En España, es cierto, que muchas han experimentado unos cambios tan tremendos que su innovación les ha llevado a competir con los productos de última generación internacionales. Sin embargo, muchas de ellas se han quedado obsoletas, éstas son las que generalmente cierran y producen más paro cada día. No modificaron sus esquemas de producción a su debido tiempo, cuando el crédito fluía, y ahora es demasiado tarde para invertir, además de que el grifo se ha cerrado. En los sindicatos que conocemos hoy pasa lo mismo. No hay regeneración de las personas, las ideas; las consignas son las mismas y el seguimiento cada vez más escaso. La afiliación a los sindicatos es ridícula, si la comparamos con los alemanes, por ejemplo. Toxo es, además, presidente de el movimiento sindical europeo, creo, sin embargo no ha aprendido nada en el exterior. Tiene mucha labia, habla muy bien pero viene a decir siempre lo mismo. Un periodista le preguntó si ya estaba pensando en la próxima huelga general, a lo que contestó: " No, ahora tenemos que gestionar esta última" (¿?). Qué vamos a decir de los partidos políticos. Ya hemos hablado aquí de la necesidad de cambio en el PSOE, que Rubalcaba, sí es muy listo, pero está estigmatizado por la gestión de Zapatero. Rubalcaba nunca ganará unas elecciones. ¿Está dispuesto a hacer algo al respecto? No parece. La derecha siempre ha criticado a los sindicatos democráticos; sólo han respetado al Sindicato Vertical, los otros se les escapan de las manos. Pero lo más curiosos es que, periodistas que critican con dureza a los sindicatos, han pertenecido, en su juventud a células comunistas de tendencia maoísta, como por ejemplo, Jimenez Losantos, que fue militante del PSUC (comunista) y se pasó a la extrema derecha. Este sí que ha evolucionado. Otros, sin embargo, no han cambiado un ápice, eran de la extrema derecha y lo siguen siendo. Se han anquilosado también. España es, ahora, un país oxidado, donde el cambio es difícil. La política del PP está atrasada y no tiene visos de cambiar, por eso estamos como estamos.

El derecho de pernada medieval, que se presentó a la gente de la Edad Media como un derecho del señor feudal indiscutible, recibió un golpetazo tremendo el día que se alzó la revolución francesa.
Resulta que era un abuso de poder tremendo sobre las personas trabajadoras y empleados, a todas luces incuestionable.
Ese abrir los ojos de la gente en aquel tiempo, costó muchas vidas y sangre.
También con injusticias seguramente.
Pero fue un antes y un después para la historia de Europa y del mundo.
Con la abolición de la esclavitud pasó otro tanto.
Un río de vidas en la consecución de las libertades de personas reconocidas iguales y fueran del color que fueran.
Los sindicatos son la única voz sin complejos, que se alza representando a la gente trabajadora cuando de defender los derechos civiles se trata.
Porque de la política no nos fiamos.
Y ese poder de convocatoria palpable puede que asuste un poco en más de algún círculo, en donde se considera discutido su liderazgo.
Por eso la molestia.
Cuando debería ser consenso y orgullo, y más de los sin nada, el tener voces que dicen con claridad los defectos de esta sociedad.
Aun con carencias y fallos, que los tienen.
Pero la gente trabajadora que pagamos los impuestos, si no tenemos a los sindicatos, aun siendo mejorables.
¿En quien confiamos la defensa de nuestros intereses.?
Con leyes antiguas.
Ya vemos los recortes y el paso atrás dado como solución, junto a los rescates millonarios.
Y con miedo de que vaya a peor, incluso.
Si no están los sindicatos.
¿A quien ponemos?
Cuando se es solo pobre, el derecho de pernada duele el doble.

A ver: En cada manifestación a la que yo he asistido, se ha llamado al PP desde Facha, hjasta fascista hasta no sé cu´ñantas burradas más. Valñe. Ok. es cuestión del calentón, es cuestión del cabreo...lo que sea.
Pues nosotros lo mismo hombre: quye digan lo que quieran sobre los sindicatos... lo realmente peligroso es que esa opinión sea escuchada por los trabajadores. ESO ES LO QUE HAY QUE TEMER. Y el 15M es TAN CULPABLE EN ESTO COMO INTERECONOMÍA ¿O ES QUE YA NOS NOS ACORDAMOS DE AQUELLO DE PP=PSOE Y SINDICATOPS LADRONES? YO SÍ M E ACUERDO Y POR ESO YO SÍ MANDÉ AL CUERNO AL 15 M DESDE EL PRINCIPIO. DESCRACIADAMANTE, LO QUE ME TEMÍA NO SE HA HECHO ESPERAR.

Los que critican a los sindicatos, o una de dos; o es que estos se pueden mejorar O pertenecen a “La Comisión Trilateral” “El Club de Roma” “El Bohemian Club” “La Mesa Redonda” “El Comité de los 300” “El Council Foreing Affairs” y el ”El Club Bilderberg”.,
Existe un vacío legal que aglutina a los zombis. Un sindicato fuerte puede devolverlos a la vida.

Pues hombre Iñaki. Contando con que viven de las subvenciones, los liberados no dan palo al agua, cobran por los ERES, tienen sueldos de directivos, edificios y sedes que son auténticos palacetes, dicen defender la escuela y sanidad públicas y luego llevan a sus hijos a la privada y suma y sigue pues creo yo que es lógico que la gente no simpatice con ellos.

Muy bueno Iñaki. No puedo estar más de acuerdo. Además de ciertos sectores que podríamos catalogar de "enemigos naturales" de los sindicatos, hay también entre los trabajadores, muchos y muy críticos hacia ellos. Yo he tenido alguna "experiencia sindical" realmente frustrante, y me he quedado de piedra ante cosas que he visto... Pero entiendo que son una parte fundamental de la sociedad, a la que la propia sociedad le debe mucho. Obviamente están muy lejos de funcionar como debieran, así como el resto de instituciones (y por qué no, de individuos) que has descrito, por lo que son una parte más del sistema susceptible de metamorfosis.
Dicho esto, no estoy de acuerdo con la huelga general.

Las organizaciones sindicales "de clase" siguen comportándose como un poder político más sin que hayan asumido las limitaciones de su verdadero papel de servicio a los trabajadores. Nadie les ha votado en unas elecciones generales y, sin embargo, han pretendido cambiar la política económica pasando por encima del mandato constitucional a los representantes de la ciudadanía mediante el inaceptable procedimiento de la agitación callejera y el amedrentamiento a las instituciones.
Lo cierto es que UGT y CCOO, sobre todo, han venido actuando como simples ordeñadores de las ubres del erario y, al hilo de las gabelas y privilegios para sus cuadros y dirigentes, han enhebrado un discurso rancio cuyo único objetivo ha sido el mantenimiento de una burocracia ideológica justificada en el abuso de la consigna y en la manipulación de los miedos y las emociones primarias.
Ya es hora de que dejen de ser rémoras sociales y entren en el siglo XXI. Por eso nada les ha venido mejor -y nada le viene mejor a los trabajadores que los padecen- que otra derrota como la que ya cosecharan a principios de este mismo año. En una democracia, cada uno tiene un papel que jugar y la Constitución establece claramente cuál ha de ser el rol de los sindicatos: mediar entre los patronos y los trabajadores. Ya hemos visto cómo (recuerden la PSV) los sindicalistas han demostrado que carecen de la competencia necesaria para llevar adelante una actividad diferente a la que les corresponde.
Por supuesto, a nadie se la ha pasado por la cabeza que los sindicatos hayan de morir, ni que pierdan la estricta legitimidad de la que gozan dentro de su ámbito concreto de actuación. Cosa distinta es la demanda de un cambio en su comportamiento y estructura; el reducir las críticas a la actuación sindical a un intento predemocrático de proceder a su supresión es un simple procedimiento propagandístico para escapar del fondo de la cuestión y practicar un victimismo fuera de lugar.

Pues eso, que los autores y beneficiarios de esta crisis saben muy bien que el único obstáculo que les quedan por tumbar para actuar plenamente a sus anchas son los sindicatos de clase. Por ser estos sindicatos instituciones reconocidas constitucionalmente, con organización y capacitados legalmente para entablar acciones en defensa de los trabajadores. Por eso los voceros de los que están dinamitando el estado de bienestar están procurando desprestigiar a los sindicatos. No debemos caer en ese juego, ni olvidar el papel histórico jugado en la defensa de los trabajadores de los sindicatos, aunque sí debemos exigir a nuestros sindicatos que se adapten a los nuevos tiempos. En esa adaptación ya no valen los sindicatos que actúen a nivel de Estado, creo yo que es necesario la creación de un sindicato cuyo ambito de actuación e implatación sea ya a nivel de Unión Europea. Sindicato Europeo que pueda movilizar a todos los trabajadores de la Unión para poder ser tenido en cuenta por los que desde allí dictan la política económica. No creo que A. Merkel estuviera tan tranquila recibiendo al presidente de un Sindicato paneuropeo como cuando recibió a Mendez y Toxo.

No se puede estar a favor, de unos sindicatos, que sacan TAJADA de las penurias de los trabajadores. Que alguien me esplique por que sellevan DINERO de los ERES, en los que se negocia con ellos {TODOS} y un % del finiquito cuando a uno lo despiden, no me sirve que sean acuerdos con la PATRONAL, no lo tenhian que haber aceptado, cuando cambie esto y muchas cosas mas tendran mas apoyos.
Yo fui unos de los primeros en afiliarme a UGT, cuando todavia estaba el vertical, y les rompi el carnet, por que ya entonces no eran trigo limpìo.

Eliminada (de momento) la oposición de otros partidos, comienza la guerra contra los sindicatos. ¿Es que los liberados no son elegidos en elecciones sindicales libres? ¿Es que la libertad de sindicación y el derecho a la huelga no están recogidos en la Constitución? ¿Se puede pensar en una democracia sin sindicatos? Ayer en TeleEspe engañaban a la gente diciendo que dónde hay sindicatos, hay piquetes, violencia y coacción. La mal llamada "ministra de empleo", la que nunca cotizó a la seguridad social como empleada, ni aprobó ninguna oposición a la Función Pública, se permite hablar mal de los liberados sindicales. Los falangistas vuelven (nunca se fueron... )

Me asusto mucho más de lo que me asustó Franco, cuando oigo decir a los sucedáneos de él, que los sindicatos deben desaparecer, se nota que esos cuadrados que han emergido de aquellos círculos, no tienen ni puta idea de para qué deben ser utilizados los Sindicatos y si la tienen y los rechazan, es que no piensan en la mayoría de las personas que necesitan tener una organización que pelee por sus intereses, los que dicen no a los sindicatos, son ni más ni menos que los librepensadores de los más arcaicos fundamentos de la derecha neoliberal, son los escurridos que nacieron dentro del meollo capitalista y que intentan por todos los medios, defender sus privilegios que son bien claros, todos para ellos, desarme total de la clase trabajadora, para ponerla aún más a su servicio, igual que lo estuvieron los Kunta Kinte y otros en aquel momento histórico, mas esclavos no solamente en el número de personas, sino, en la eliminación de los derechos de los trabajadores. Vale.

es muy facil criticar, destruir, hacer demagogia. Pero si queremos cambiar a los sindicatos hay que estar dentro de ellos. Ya. claro. si. pero, como dicen algunas trabajadores, yo no me apunto. a mi que me lo solucionen. asi nos va.

Puse para conseguir respeto tendrían que empezar por respetar a los demás, y a sí mismos, y desvincularse de forma expresa, notoria e inequívoca de las coacciones, la intimidación y la violencia verbal o física de muchos de sus piquetes. Porque la mera existencia de esos piquetes es una presión intolerable. Mientras mantengan estos procedimientos mafiosos, quizá los más afines los aplaudan, pero cosecharán un rechazo creciente en el resto de los ciudadanos

Los sindicatos son necesarios, evidentemente pero los que tenemos en España son lo peor de lo peor, tienen que renovarse o morir

^¿Quién es culpable de la crisis que padecemos en España y en Europa? . Zapatero. No, no señor.Sea un poco más profundo, reflexione, infórmese mejor, lea más, escuche más...La culpa no es de los trabajadores de todo tipo. La culpa es del capitalismo y las ideas neoliberales que todo lo supeditan al negocio del dinero. A ganar más y más sin reparar a costa de qué y de quiénes y de cómo lo hacen (libre mercado). Las leyes se hacen y se confeccionan para que suceda así, y si no, se soslayan o se contravienen. Eso es lo que hoy impera y se nos impone. Por eso les sobra los sindicatos y todo lo que suene a regularización y normalización. A los empresarios, que son los que poseen el capital, esta situación es la que les interesa. ¿Cömo puede haber trabajadores que no reflexionen sobre ésto?. Que necesitan unos sindicatos fuertes y representativos, para que les defiendan de los abusos del capital sin escrúpulos.

No te engañes Iñaki, los sindicatos no representan a nada, no es que la derecha la odie, es que no la soporta ni la izquierda; y digo izquierda porque quien se dice de izquierda pero vive acosta de los trabajadores no es de izquierda de verdad.

Que fragilidad de memoria, si Marcelino Camacho levantara la cabeza.Parece mentira que con los tiempos que corren, no seamos consecuente con la campaña de desprestigio que se viene llevando a cabo por parte de la Patronal y medios de comunicación afines, quisieran tener a todos los Sindicatos alienados para que los despidos y los derechos conseguidos con tanto esfuerzo, sudor, lagrimás y carcel sean aún mas baratos y que los derechos sean papel mojado, por esta misma razón se está privatizando desde hace tiempo la Sanidad, las enseñanza, los transportes y un largo etc.
Tambien es cierto que lo reprsentantes sindicales en la banca y cajas que perciban remuneraciones deben estar controladas por los Sindicatos, para evitar casos como el de Bankia que por un garbanzo negro se trate de desprestigiar toda la labor de muchos años de lucha, para conseguir un mínimo de dignidad, al igual que está pasando con los funcionarios, no todos son unos irresponsables, ni una oposiciones le dan carácter vitalicio a su trabajo. Mientras la explotación de lo trabajadores continúe los Sindicatos serán pieza impresindibles en todo el sistema capitalista.
Otra Europa es posible, No a la Europa de los Mercaderes y de los Monopolios Bancarios, por una Justicia Universal.

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