25 mar 2014

Precisiones

Por: Iñaki Gabilondo

Hay 21 Comentarios

Quiero suponer que los que os sentís desamparados en este páramo informativo, por ser eufemístico, habéis leído los blogs que informan, al margen de tantos diarios digitales, debe de haberlos por cientos de miles, porque yo eché en anzuelo y se me desbordó la barca. Por ejemplo:
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http://periodistaparada.blogspot.com.es/2014/03/amenazas-bulos-y-sanciones-las.html

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El objetivo actual es salir de la crisis, y creo que todos estamos de acuerdo, pero si unos dicen que para salir de la crisis “hay que hacer lo que se tiene que hacer” y es hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, no es el objetivo que yo comparto, pero si siguen gobernando los que ahora gobiernan, es que yo estoy equivocado.

Comparto la opinión de Caronte.
Saludos… Félix.

En aquellos tiempos, cuando a Arias Navarro se le pidió que dejase su dimisión encima de la mesa del despacho del rey, había una disyuntiva que no se suele recordar: Elegir entre la ruptura total con el régimen anterior o elegir la transición a la democracia. Muchos ciudadanos, represaliados o no preferían la ruptura total. Un cambio del negro al blanco radical, hacia la democracia; sin embargo, el rey, Suárez y ciertos políticos moderados prefirieron la transición, mal o bien, hacia la democracia. A muchos les sentó muy mal que no se rompiese totalmente con el régimen anterior, zanjando esa etapa y partir de cero. La transición, así llamada, representaba no romper con el pasado, sino pasar de un estadio a otro como si no hubiese pasado nada. Muchos renegaron de esa fórmula y las tensiones que se originaron fueron muy fuertes. Había gente que estaba todavía en la cárcel (luego se estipuló la amnistía general) por motivos políticos, condenados a decenas de años y querían romper con lo anterior. Las discusiones políticas y las reconciliaciones posteriores dieron lugar a la transición, olvidando lo que había ocurrido en el régimen anterior. Como decía el líder sindical comunista Antonio Camacho, "pasemos página, nuestros muertos ya están enterrados y hablemos del futuro". Es decir, que los que cedieron en todo fueron los más castigados por el franquismo. Suárez no estaba convencido de que la ruptura nos llevase al buen camino para conseguir lo que se quería, la democracia, porque los militares seguían metiendo ruido en los cuarteles. Él lo sabía y el rey también. Eso acabó por convencer a los socialistas y comunistas de que era mejor transitar poco a poco hacia la democracia con leyes sorpresa, como la Reforma Política, que daba carpetazo al franquismo, la ley de Amnistía general, la Ley del Divorcio y en el entretanto formar la Constitución.
Suárez supo acallar a los radicales, de un bando y de otro, poner de acuerdo a distintas ideologías y conseguir el fin último, la democracia. Luego, después, Suárez tuvo que dimitir por la presión que ejercieron los militares ante el rey, al sentirse traicionados. El rey también le dio la espalda. Todo hay que decirlo. Suárez fue valiente negociador, convincente y dialogante. No se puede decir lo mismo como gobernante.

En cierta ocasión... el Rey dijo: "No hay que cambiar a Adolfo, pero Adolfo debe cambiar" y acto seguido, nos despertamos con el 23-F...
Como parece sugerir Witness, los cambios de modelo hay que pensarlos con sumo cuidado. Sobre todo en situaciones como apunta E.C., en las que nada es lo que parece ser. Los partidos mantienen un discurso público, pero también otro privado, que es el que verdaderamente mueve los hilos.
Yo me permito el lujo de parafrasear al Rey: "No hay que cambiar la democracia, pero la democracia debe cambiar". La población está consternada por causa de la crisis y la corrupción y esto debe ser traducido en un cambio en la intención de voto. Los partidos hablan de corrupción como una lacra, pero persisten en sus manejos, en la defensa a ultranza de sus corruptos y la acusación de los contrarios. Lo hemos visto en este blog.
La democracia asegura un gobierno elegido por el pueblo, no que ese gobierno sea el mejor posible, ni tan siquiera bueno. Por tanto, me atrevo a decir que lo que debe cambiar principalmente para mejorar es la forma en que la población vota. Se deben castigar las corruptelas y a sus defensores. Se deben castigar las promesas incumplidas. Se deben castigar la opacidad y la falta de talante democrático... y lo que bajo ningún concepto debería suceder, es que un acusado de corrupción redoble una mayoría absoluta.
O sea, el cambio que necesitamos no atañe a ley ni normativa alguna. No se necesita nada más que comprensión distribuida en la mente de cada ciudadano.
1- No votes a ninguna lista con imputados de corrupción.
2- No votes a quien incumple sus promesas.
3- No votes a quien mantiene posturas ambiguas sobre temas importantes.
4- No votes a quien dice en Barcelona una cosa y en Madrid otra.
5- No votes a quien ponga en duda los derechos humanos.
6- No votes a populistas ni a xenófobos.
7- No votes a quien solo habla de derechos, pero no de obligaciones.
8- No votes a quienes no condenen actos violentos.
9- No votes a quien anteponga "leyes de mercado" a valores humanos.
10- Votar es un derecho, pero si lo ejerces, hazlo en base a la mayor información que seas capaz de gestionar.


PRECISIONES.
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Quienes son en realidad los 'violentos' o ' radicales' o 'rojos con rabo y cuernos' de toda manifestación y protesta en España. En las Marchas de la Dignidad del pasado 22M, como de hábito, los propios agentes del ORDEN, que actuaron bajo las directrices represivas y fascistas del gobierno para intentar obscurecer su éxito y el que pudieran substituir todos los medios de comunicación, muchos de ellos justo en los informativos, la llegada a Madrid -y su actitud impecable y pacífica- de más de dos millones de personas, procedentes de todos los rincones del país, por escenas de violencia, obviamente provocadas.
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Uno de los muchos tuiters vistos por ahí:
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https://twitter.com/EsauHernandez/status/448218174581141505/photo/1
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Pero es un clásico ya antiguo y con referencias y documentos de todo tipo que lo demuestran. Por ejemplo, esta filmación de Pablo Manuel Iglesias Turrión, politólogo, escritor, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense y presentador de programas de debate político en La Tuerka CMI (en PúblicoTV) y Fort Apache CMI (en Hispan TV).
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https://twitter.com/la_tuerka/status/188203557957275648

Don Frenando:
En todas las manifestaciones, los organizadores exageran el número de participantes; un número que sólo puede cuantificar cabalmente quien está a cargo del orden público y dispone de los medios para realizar las oportunas verificaciones. La policía dice que en el 22M había menos de cuarenta mil personas y esa es la cifra que dio este periódico. En ocasiones anteriores y ante convocatorias de signo contrario, se produjo la misma discrepancia; por ejemplo, en la manifestación contra el aborto de 2009, los organizadores hablaron de medio millón de manifestantes y la policía de diez mil.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/03/29/actualidad/1238281202_850215.html
En medio de una masa de gente, es muy difícil hacer extrapolaciones; si además quien las hace se identifica emocionalmente con esa masa, tanto más reacio será a analizar las cosas con objetividad.
Estoy seguro de que muchos –la mayoría- de quienes asumieron el demagógico y discutible lema de “por la dignidad” pensaron que acudían a un simple acto reivindicativo con la intención de hacer pública ostentación pacífica de sus convicciones. Sin embargo, creo que los organizadores pretendían ir mucho más allá. Basta leer partes de la arenga de cierto actor a quien se dio papel principal en la jornada - ¡que tuvo la desfachatez de venir a darnos lecciones de democracia desde La Habana!- para comprobar que lo que en realidad se buscaba era convertir la protesta en agitación y la agitación en desplante callejero:
“Exigimos ya, porque ya está bien de pedir, que se vaya el Gobierno del PP" “¿Nos movemos de aquí? ¡No! ¿Nos quedamos? ¡Sí!",

Otros indicios hay. En este mismo blog, el 22 a primera hora, podrá comprobarse cómo ya se publicitaba hasta un servicio de ayuda legal para los detenidos; los sucesos del sábado por la noche demuestran cuán previsores eran tan “pacíficos” luchadores “por la dignidad”. El colmo del asunto no es que personas bienintencionadas como ud. rechacen las salvajadas perpetradas en el centro de Madrid –lo cual, por supuesto, le honra- sino quela izquierda parlamentaria no haya hecho rotunda condena de lo sucedido y que incluso haya acreditados dirigentes de la supuesta izquierda moderada que pretendan dar título de normalidad a la desatada violencia que padecieron madrileños y policías.

La muerte de Adolfo Suárez y la vertiginosa proliferación de comentarios elogiosos hacia su figura (a los que me sumo sin duda de ningún tipo) ha dejado en segundo plano otro acontecimiento muy relevante, y también muy injustamente tratado por casi todos los medios. Me refiero a la multitudinaria marcha por la dignidad que tuvo su culminación en las principales arterias y plazas de Madrid la tarde del pasado sábado.
Muchos la han ninguneado, minusvalorando sus verdaderas dimensiones (entre ellos, este mismo periódico, lo que no acabo de comprender), y otros se han apresurado a resaltar sólo su aspecto más negativo, ciñéndose exclusivamente a denunciar los graves disturbios que ocurrieron al final, por obra de una minoría muy reducida de exaltados. Sin embargo, debo decir que la manifestación fue masiva, no de unos cuantos miles de personas, sino de varios cientos de miles, para ser prudente y lo más objetivo posible. La asistencia estuvo sin duda a la altura de las mayores concentraciones ciudadanas que ha habido nunca en Madrid. Y ahí están las fotos aéreas o tomadas desde los edificios altos para corroborarlo. ¿Que estaba convocada por organizaciones de izquierdas? Pues sí, pero eso no la invalida en modo alguno, y me atrevo a asegurar que a la inmensa mayoría de la gente que allí estuvimos nos movían los mismos motivos de indignación: el fortísimo desempleo, la precariedad laboral, la pérdida de derechos laborales, los tremendos recortes en educación y sanidad públicas, la corrupción generalizada y sin castigo ejemplar, la priorización absoluta en el pago de la deuda, la derechización de la política del Gobierno, la demonización de la protesta social, etc., etc.
Y quiero defender que la manifestación, pese a sus dimensiones y al grado de indignación de sus convocantes y simpatizantes (como es mi caso), fue pacífica, ejemplarmente pacífica. Los ataques y provocaciones que tuvieron lugar al final, ya de noche y cuando la manifestación llevaba tiempo disolviéndose, fueron algo aislado y con lo que el 99,9% de los manifestantes no se identifican en modo alguno.
Sentía la necesidad de aclarar todo esto, porque se ha mentido demasiado sobre la marcha del sábado 22-M, unos por omisión de la verdad y otros con auténtica saña y afán de desprestigiar la protesta de la calle.

Os imaginais,las relaciones con nuestros vecinos sin la transicion... porque estoy hablando de los 70.
Y yo me pregunto con que cara y prestigio podria haber ido el Rey un milico o un Fraga, para cuaquier negocio por Europa... Suarez fue el hombre ideal de cara para la galeria.....Pero los tiempos cambia ahora si un pais no tiene democracia las inyectas con misiles de la OTAN.

Todo desajuste, político o social, tiene una misma base... la sed insaciable de riqueza y de poder que padece y sigue padeciendo una parte de la sociedad humana. Esta enfermedad mental es mas vieja que la propia historia. Luego, el problema no parece tener solución. Suerte que la existencia del arma atómica, que poseen los cinco mangantes que rigen la ONU, sirve de contención a una guerra a escala mundial. Si estallara, habrá que decir adiós al homo sapien, sustituido por sociedades de ratones y cucarachas. No obstante, espero que la ética se convierta en una asignatura de obligatorio cumplimiento y llegue a su fin la gigantesca corrupción que padecen todos los sistemas, laicos y no-laicos, ya sean dictaduras o democracias, que cacarean de valores éticos que usan como disfraces.

Poètes tranquilles, poètes objectifs,
Nobles partisans de la méthode,
Architectes du style,
Politiques qui avez une tâche journalière à accomplir,
Que l'amour -(à la démocratie) -vous soit un excitant,
Un breuvages fortifiant et tonique,
Un perpétuel encouragement vers l'action.
- Baudelaire -

Como resulta obvio, cualquier cambio político en el presente estado de cosas se ha de realizar sobre presupuestos distintos a los que caracterizaron la Transición. Aquel fue un proceso en el que quienes detentaban todo el poder renunciaron a él y en el que quienes aspiraban a asumirlo democráticamente hicieron concesiones ideológicas que no implicaban renuncia a intereses creados sino a ambiciones políticas inmediatas y a maximalismos sectarios apegados a su tradición particular.


La situación actual es completamente distinta: todos los sujetos y todos los colectivos que protagonizan la vida pública española han adquirido parcelas de influencia, parroquias electorales, mecanismos de financiación, cargas emocionales e incluso algunos, secretos inconfesables y rémoras morales de las que no parecen estar dispuestos a responder. Lo que en los años setenta del siglo pasado se podía describir como un proceso de reparto en el que las partes acordaron la dilación de cualquier reivindicación propia en espera de que se pudiera dar voz a las urnas, ha pasado a ser una situación mucho más compleja en la que todo el poder está repartido y, cuando no, es visto como objetivo alcanzable más o menos próximo. Quién tiene que renunciar a qué, ese es el punto fundamental. ¿Los partidos políticos que se alternan en el poder estarían dispuestos a ver recortado parte de su albedrío sobre los asuntos públicos? ¿Estarían dispuestos los extremismos de uno u otro signo –nacionalistas y marxistas de nuevo cuño, principalmente, porque la ultraderecha no cuenta para nada- a renunciar a la perspectiva de redención de sus muchos pecados históricos que ahora les ofrece la insatisfacción creciente de unas masas sin esperanza? ¿Estarían los poderes fácticos, mediáticos y financieros, o económicos en general, dispuestos a renunciar a las perspectivas de salvación que les ofrece el predominio de una u otra opción política actual? Sinceramente, el que esto escribe alberga más que una duda razonable y poco menos que una certeza de que todos estos actores estén en disposición de dar una muestra tan preclara de patriotismo. En esta tesitura, cualquier movimiento puede implicar una confrontación y, por eso, ante la posibilidad de que, en plena época de tribulación, la mudanza se convierta en caos, la evolución tranquila, controlada según los parámetros constitucionales vigentes, dentro de un orden quizá añoso pero no caduco, acaso pueda ofrecer una opción menos peligrosa que la de la completa mutación de la realidad existente.


Antes de ayer, recorrió las calles de Madrid una manifestación “por la dignidad” a la que acudieron unos miles de ciudadanos de izquierdas, que culminó en un dantesco episodio de violencia callejera; sin embargo, nadie en la izquierda parlamentaria es capaz de condenar tales excesos perpetrados contra las personas y las cosas. ¿Es esto lo que la izquierda puede ofrecer a un consenso? En la vecindad del Congreso, el Presidente de la Generalitat ensalzó su vía ilegal y anticonstitucional de hacer política y reclamó la dejación del Estado en su responsabilidad de mantener la convivencia nacional… ¡con Suárez de cuerpo presente! ¿Es esto lo que el nacionalismo puede ofrecer a la España del siglo XXI? Lo que más podemos echar en falta quienes vivimos admirados aquella inusitada novedad de nuestra Historia que fue la Transición no está tanto en la existencia de un objetivo común como en la voluntad de renuncia a las posiciones extremas en aras del bien colectivo.

¿Alguno ha visto en el funeral de Suárez al representante del otro Poder del Estado?
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Porque yo sólo he visto al Presidente del Ejecutivo, a los Presidentes del Congreso y del Senado, pero ¿alguien ha visto presidiendo el acto al Presidente del Poder Judicial?

En sintesis: No hay proyecto Espana.
Hay involucion, independencia y chaqueteros q quieren llevarse los laureles de los buenos servidores.
Conviven "côte à côte" pero no se hablan...
Dura o romantica. la transicion la hicieron personas con valor y los demas se pelearon por los restos.
La corrupcion la trajeron los oportunistas q ahora se arropan en la dignidad.
Chaquetero es hacernos entrar en la OTAN, después de negarlo, es renegar del derecho a la autodeterminacion cuando se defendia apasionadamente, es no reivindicar la Memoria y la dignidad de los caidos por la republica, es esconderse detras del pragmatismo para negar q se es un perrito sumiso...
Chaquetero es poner la Constitucion como baluarte cuando solo unos pocos diputados de AP, la votaron, es reconducir la ley del aborto, es poner a la Iglesia en 1er plano para la educacion de nuestros hijos, es cambiar las reglas del juego a escondidas, es controlar todas las instituciones con trampas y mentiras, es hacer de la corrupcion el sistema oficial de un partido.
Chaquetero es no denunciar claramente y con palabras explicitas y claras todo lo arriba mencionado.
No hay objetivo comun, ni proyecto ni dignidad siquiera. Solo bajeza y frentismo...

Creo que a estas alturas muchos ciudadanos estamos de acuerdo que sin la voz del pueblo no se podría haber llegado a la Democracia. También es cierto que sin la voluntad de algunos políticos tampoco llegaríamos. Acaso después de la Constitución del año 78, no hemos perdido derechos y libertades por algunos políticos actuales, acaso el pueblo quiere éste retroceso.

Parece, ahora, que todo fue un gran exito de los Políticos de la época, entre ellos Suarez, en la lucha que se matuvo para lograr La Democracia que todos...bueno casi todos...queriamos, pero se nos está olvidando algo más importante todavía, EL PUEBLO, si, el pueblo y sus ganas de salir de la cueva en que nos vimos sumidos durante tantos y tantos años. Un pueblo con ganas de conseguir las cotas de libertad que tanto deseavamos, un pueblo que empujaba a sus políticos para lograr lo que anhelavan,...ah...., si ahora, en este momento, el pueblo, tuviese las mismas ganas de luchar como tuvimos entonces, otro gallo nos cantaría,..¿no os parece?. Ese fue el verdadero protagonista de la Transición, EL PUEBLO Y SUS GANAS DE LUCHA..

Sin un objetivo claro y compartido, es imposible ejecutar acuerdos.

Hija d la transición sin rumbo ni dirección, pena q los políticos reunidos entorno a Suarez no sean jubiletas, siempre las mismas caras y apellidos.
Mis condolencias a familia y amigos.
Suarez siempre estará en nuestra memoria colectiva.

Y volvemos a los principios y la ideología, entendida como el soporte sobre el que ordenar, desde los diferentes grupos que las asumen, las reglas con las que quieren esos hombres libres luchar por hegemonizar su manera de alcanzar el objetivo común.


¿Qué pasa? ¿Que ahora nos falla el objetivo? No parece que eso esté poco claro. Todos los grupos dicen lo mismo en la forma difieren. A la democracia se apuntan todos como sus más acérrimos defensores y sus más fieles servidores. Al crecimiento también; no piensan en otra casa que en combatir el paro y aumentar la productividad y la riqueza. En repartir equitativamente la recaudación también, todos tienen claro que hay que optimizar el gasto y los recursos. Y en la recaudación también tienen claro que hay que facilitar la manera de aumentarla racionalmente.


En realidad, los objetivos explícitos son coincidentes, el problema está en lo tácito. Eso que los hombres como Suaréz sabíamos que no estaba presente como segunda intención y que, en su poder prometer, se sabía voluntad de cumplir; que en los nuevos se sabe voluntad oculta. Si quieres hasta en los golpistas existía la evidencia de lo que querían y se les veía en la cara, que ahora no se sabe en los nuevos enemigos del sistema. Hasta tener una ideología y practicar la contraria lo realizo el PSOE costándole su hundimiento. O, ahora, se evita la promesa, hasta la presencia para evitar hacerla. Se trata de ocultar la verdad por todos los medios y manifestar lo contrario de lo que se hace. Descargar las responsabilidades propias en los otros. Decir una cosa y hacer otra e incluso prometer un programa y no cumplir ni una de sus condiciones porque cuando se aproximan lo hacen construirlo sin coincidir en los contenidos. Decir que se respeta la justicia y se colabora con ella mientras se van articulando los mecanismos la frenan. Mostrarse ignorantes de lo que pasa en el despacho de al lado, ni ser responsable de 20 años de dirección del partido..., se puede seguir en una inagotable lista. ¿Podemos pensar algo así en lo que representa Suarez?


Las cuchilladas y las puñaladas se lanzan de la misma manera, pero las reglas de juego y la moral que emplean los hombres no se parecen ni por asomo. Hasta a los golpistas se les veía el peligro en la cara, lo que pretendían y lo que hubiesen hecho si hubiesen triunfado, pero los de ahora es otra historia. Se ha impuesto la ideología cínica sloterdijkinana. Los acuerdos son internos. Políticos y banqueros acuerdan lo posible en oficinas lujosas y llevan al parlamento la ley que conviene contra lo que ese deseo común quiere como muestra el ejemplo de la ILP antidesahucios. Grandes empresarios le dicen al gobierno lo que conviene, mediante lobbies, think tank y fundaciones y lo defienden a través de una prensa preparada y un buen conjunto de profesionales listos para opinar. Algo había en ese momento que coagula en la figura de Suarez que no hay ahora y que es lo que le ofrece el coagulante, que tiene que ver con la idea de lo común y la de la verdad.

El objetivo de lograr para España un sistema democrático, homologable con el de los países de nuestro entorno, no sólo era una meta, sino también un punto de partida. Su consecución fue muy complicada y digna del mayor de los elogios. Pero la vida y la Historia siguen su curso. La Constitución de 1978 fue lo mejor que se pudo lograr en aquel tiempo y en aquellas circunstancias, pero no resolvió todos los problemas. Es mejorable en ciertos aspectos, como el modelo territorial, por citar el ejemplo más visible.
¿Es necesario recuperar el espíritu de consenso que se alcanzó en aquellos momentos? La respuesta es afirmativa, en lo referente a grandes asuntos de Estado, como por ejemplo un sistema educativo integrador y con vocación de futuro, que supere las visiones partidistas de unos y otros. Las tensiones territoriales y nacionalistas necesitan también una revisión, ya que el modelo actual ("el café para todos") obviamente no ha resuelto las reivindicaciones históricas de, al menos, Cataluña y País Vasco,

La transición significó el logro de un objetivo común que nos acercara en contenidos y apariencia a los países de nuestro entorno.
Sacudiéndonos de encima los paternalismos mal entendidos, de quienes por salvarnos del mal exterior no nos dejaban avanzar como país normalizado e igualitario limando las separaciones entre las bases y las élites.
Sustituyendo la designación a dedo, por la libre competencia en igualdad de oportunidades y ofreciendo otras propuestas.
Sacando a la gente de la ignorancia y el sometimiento a las urnas lo que digan los próceres de toda la vida.
La transición fue un salir de la cueva.
Una ilusión en toda regla, un respirar el aire que todo el mundo respiraba a nuestro alrededor.
Una ilusión de mayorías, de país mayor de edad.
La diferencia que hoy vemos es que la responsabilidad de la libertad implica respeto por la justicia ante los ciudadanos y ciudadanas.
Dando cuenta de los actos cometidos en democracia por respeto a la gente y al juego democrático.
Algo que la corrupción de mucha gente que entendía como suya la democracia, no ha aceptado aun.
Malversando en un juego sucio, la ilusión de ser y sentirse iguales ante la ley.
Las ciudadanas y los ciudadanos.

Iñaki, ya se que la transición es lo mejor de tu vida y que apreciabas mucho a Suárez, pero ¿es que no vas a hablar en absoluto de las marchas de la dignidad? ¿No tienes nada que decir de la horrible cobertura, autentico ejercicio de desinformación de El País y de las televisiones?

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