28 abr 2014

Garzón, no

Por: Iñaki Gabilondo

Hay 14 Comentarios

Estoy en contra de los indultos. Fuera las sucias manos del ejecutivo de las resoluciones judiciales.
Garzón jamás debió ser inhabilitado. La nueva ley del Poder Jucidial que quiere sacar adelante el PP es una infamia. Hoy he visto en persona, en el pleno de mi ayuntamiento como el PP se abstenía en bloque para aprobar una resolución en contra de esa ley. Gallardón es el anticristo.

Estoy a favor de los indultos, pero estoy en contra de cómo lo hacen los gobiernos de turno, el indulto para mí debería hacerse a personas, que hay muchas, que se le condenan injustamente, por diversos motivos, y eso lo saben muy bien los ciudadanos y hasta incluso algunos jueces, pero los gobiernos y como muy bien comentas Iñaki, indultan a los suyos, o por intereses, y eso es muy feo. Como también es muy feo la credibilidad que está adquiriendo la justicia española, y como no cambie, la justicia perderá cada vez más su valor, los intereses van por encima que la verdad. Yo respetaba a los jueces, pero ahora no, y si me encuentro alguna vez frente a un juicio, lo ganaré o lo perderé según sea mi abogado, porque como he dicho alguna vez, gana un juicio quien sabe engañar a un juez, porque las leyes son una maraña de supuestos y consideraciones que de por sí, el ciudadano de a pié tiene el 99% de probabilidades de perder. Y eso lo saben los jueces, pero hacen muy poco o nada para remediarlo.
Saludos… Félix.

Garzón es un juez controvertido, ciertamente. En 1993 Felipe González lo llevó en las listas del PSOE, sus ideologías coincidían, salió diputado y González lo nombró, para su sorpresa, la de Garzón, secretario de Estado para El Plan Nacional contra las Drogas.
Garzón aspiraba a mucho más, tal como a ministro de Justicia y renovar los códigos civiles y penales que estaban obsoletos. Como su cargo no compensaba sus anhelos, dimitió al año siguiente y volvió a la Audiencia Nacional. Se encargó de la operación Nécora, cargándose a la familia de los Charlines, luchó contra ETA como nadie, desde la judicatura, y se tomó la revancha contra el PSOE investigando a los GAL. Dichas investigaciones llevaron a la cárcel a Barrionuevo y a Vera que luego, después, fueron indultados.
Margarita Robles (PSOE), que era vocal del CGPJ, tenía hacia Garzón una especial animadversión, porque entendía que había hecho mucho daño al partido.
Pero Garzón, el juez estrella que relucía más que los demás, se metió con el PP y destapó la trama Gürtel. Una colaboradora de él le avisó que los abogados de Correa estaban tramando e intrigando dentro de la cárcel, a lo que el Juez Garzón ordenó que se pusiesen escuchas para prevenir futuros actos delictivos. Sólo un juez tiene la potestad de autorizar esas escuchas, sin embargo, aunque más tarde fueron admitidas como pruebas, fueron su perdición y le condenaron a 11 años por prevaricación, el peor cargo a que puede ser condenado un juez.
Doy por hecho que ni el PSOE ni el PP se encargarían de proclamar un indulto a favor de Garzón. Este juez no se casó con nadie, instruyó contra los dos partidos porque así lo entendió, pero la política es más fuerte y predomina sobre la justicia.Nadie cree ya que haya separación de poderes. Todo está imbricado.
Los elementos que Iñaki Gabilondo ha enumerado y que han sido indultados por los distintos gobiernos, todos, tendrían que estar en la cárcel cumpliendo sus condenas, pero así es la mala política que se practica en este país.
El indulto es una figura que tendría que estar restringida solo a casos objetivamente injustos. Muy pocos, por eso.
Garzón no obtendrá el indulto del PP, antes se caerá el cielo o cometerán otras injusticias, pero ¿Garzón? No, ese no.
Garzón ha descubierto que hay otra vida, además de la Audiencia Nacional, y presupongo que es más feliz desarrollando el trabajo que realiza ahora. En fin....

Buenos dias Iñaki, Foro,
El Sr. Garzón no necesita el indulto, lo que deberian hacer desde el Poder Judicial es anular el juicio/farsa y devolverle su puesto en la Audiencia Nacional, quizá este pais recuperaría algo de la dignidad perdida.
Saludos y suerte.

Que sí, Marhuenda, que sí. Que para ti la perra gorda.

"El juez Garzón, desde luego, ha sido siempre un hombre excesivo", deja caer Iñaki como yendo a otra cosa, pero viniendo en realidad a lo que sabemos.
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Sé lo que gustes y haz lo que te dé la gana, no será óbice para que te indultemos. ¡Ah, pero no se te ocurra jamás tocar precisamente ... hmmm... hmmm... LA UNIDAD DE ESPAÑA!, es decir, la financiación ilegal de la Banda y su pestilente corrupción, por ejemplo, o los asesinados arrojados a las cunetas y a los cementerios por nuestros ancestros LOS BUENOS, que si la cosa fuera solo por las operaciones sigilosas -celebradas con risotadas por la marinería gallega en los bares, meses antes de que se produjeran- llevadas a cabo por el juez Garzón, o por 'el tratamiento de la cuestión ETA', muy otro gallo le hubiera cantado.
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España, árido y ardiente desierto, a distancias insalvables de la razón y de la justicia, brutal, eterna, pétrea.

En primer lugar quiero manifestar mi disconformidad con varios de los comentarios aquí vertidos, justificando la pena aplicada al juez Garzón y la posterior negación de su indulto, basta comparar su caso con los de algunas de las personas cuyos indultos han sido concedidos para apreciar la parcialidad con que se han otorgado.

Pienso que, tal vez, ante tan clara represión al Juiz Garzon por su dedicación a hacer justicia, sea necessário los nombres a los bueyes. El negar el indulto ao juez Garzón, los ultraconservadores se vem libres, momentaneamente, de un español honesto, apesar de la fragilidade humana. A los gobiernos en, general, les molesta la honestidade.
No será que los gobiernos, por naturaliza, jamás fueron honestos y que existen por las leyes ilegales que ellos mismos crean y no acraditan???

No sé si España sea un país de pandereta, pero sí tiene un poder judicial de pandereta...

El hecho de que pensemos que hay cosas que deben estar siempre presentes y, que ellas deben existir en todas partes, no debe inducirnos a pensar que la existencia de las mismas ha de ser disponible en cantidades generosas:


Equidad, moderación, independencia, sentido de la proporcionalidad, objetividad, equilibrio de la ética judicial, universalidad de derechos, integridad, neutralidad……………………..


Ni tampoco asumir que estarán en las “fuentes presumibles”, tradicionalmente imaginables de ser tales:
Políticos, gobierno, entidades financieras, medios de comunicación, jueces…………….


Podrían quizás ser, disponibles en cantidades escasas, de difícil ubicación, fortuitamente temporales, mas bien muy inconstantes y además desigualmente repartidas,


Darían fe de ello, poseedores de hipotecas bancarias, ciudadanos de a pie, periodistas, enfermos, mujeres, niños, ancianos, minusválidos, inmigrantes, refugiados y, condenados judiciales que nunca lleguen a ser indultados, por tocar intereses políticos inconfesables.
Como ven, unos colectivos que pueden ser inimaginablemente extensos. Reconociendo ese reparto ruin, Platón dijo “La obra maestra de la injusticia es parecer justa sin serlo”
En ese mismo ánimo un político dijo:


“Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen”
Willy Brandt.


Cuando, en una sociedad se juzga a los jueces, hay muchas cosas que uno tiene que preguntarse. Y, hay que hallar las respuestas. Aunque sospechamos cuales son.

Estoy con esa mayoría silenciosa que decidió quedarse en su casa y no ir a la canonización de Juan XXIII y de Juan Pablo II, que no secunda este tipo de movilizaciones.
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Gracias, buenos días.

La sentencia condenatoria contra Garzón ponía de manifiesto le especial gravedad del delito cometido por el exjuez prevaricador:

La actuación de Garzón “no fue una interpretación errónea de la Ley sino un acto arbitrario que desmantela la configuración constitucional del proceso penal como un proceso justo"
Garzón colocó "a todo el proceso penal español, teóricamente dotado de las garantías constitucionales y legales propias de un Estado de Derecho contemporáneo, al nivel de los sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados, (...) admitiendo prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios”.

En el caso del Gómez de Liaño, además de que el asunto no revestía la especial gravedad del delito cometido por Garzón, había serias dudas de que se hubiera garantizado la imparcialidad del Tribunal que juzgara al instructor del caso Polanco-Sogecable. De hecho, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó a España por este concepto en 2008.


http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/22/espana/1216720412.html


No estaría de más recordar cómo esta casa y el PSOE se rasgaron las vestiduras cuando se produjo aquel indulto.


http://elpais.com/diario/2003/05/08/portada/1052344853_850215.html


Con Garzón no hay ensañamiento sino simple proporcionalidad. La dimensión de su prevaricación es un baldón demasiado escandaloso para la condición de juez. Quien tan arbitrariamente actuara contra los derechos fundamentales no puede merecer un trato de favor y así lo ha reconocido por unanimidad el Tribunal Supremo.


http://www.elconfidencial.com/espana/2014-02-25/el-tribunal-supremo-se-opone-por-unanimidad-a-conceder-el-indulto-a-garzon_93716/

Tambien existe un problema en la comunicación cuando no se dicen lo que las cosas con todo significado que contienen, de modo que el sentido de lo que comunica se pierde o se desplaza: eso, de los eufemismos, con los que la emigración, ante la precariedad laboral, se convierte en movilidad exterior.


Puede ser que a veces nos excedamos y califiquemos las cosas de manera exagerada ante lo que ni siquiera hemos demostrado. O lo contrario, que está presente en cómo queda relativizado el fondo de los problemas al quitarle crudeza a cosas como el indulto de “golpistas”, responsables de “terrorismo de estado”, “torturadores”, militares que faltan al deber con propios “caídos” y “estafadores”, y que aparece en el exceso en la delicadeza en el que se pierde una significación que es fundamental para el contenido de lo que se dice.


Claro, porque de lo que hablamos es de cómo se interpretan las cosas para sostener, o no, determinados principios que son fundamentales a la hora de decidir sobre la vida de los ciudadanos: como la ley se aplica, en una dirección u otra, depende de con cuanta de esa “adormidera” se haya o no tratado la voluntad con que se ejerce la misma. Por lo que, de este modo, el indulto que para muchísimos jueces de prestigio está justificado en el caso del juez Garzón, para el gobierno se considera menos justificado que todo ese recorrido que hemos nombrado antes.


Es normal. Estamos en el terreno de la argumentación motivada. Esa que como argumenta, también Delibes, en Cinco Horas con Mario, hace coincidir los intereses con las razones. Que se pongan como se pongan, son el soporte de las diferencias de las que habla la gente respecto de la ley en la que no son tratados de igual modo los poderosos que los ciudadanos de a pie, y que explica porque los miles de millones expropiados y estafados por los bancos pone a menos gente en la cárcel y con menos condena, que un gasto de 200 euros en pañales de una tarjeta encontrada en la calle.

Todos esos ejemplos evidencian la parcialidad de la justicia, y demuestran que cualquier juez que intente resolver abusos, o corrupciones, sin importarle quienes sean los acusados, la máquina de la justicia se pone en movimiento para hacerlos callar, a cualquier precio.
Esa es la percepción que tiene la sociedad, ¡una bofetada para la democracia!, que si la justicia no se esfuerza contundentemente, en demostrar que es imparcial, nuestra llamada democracia se convertirá en algo no creíble y grotesco.

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El País

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