30 abr 2014

La pesadilla

Por: Iñaki Gabilondo

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¡Qué panorama tan negro!, ¿ esos presagios se pueden erradicar si los ciudadanos se oponen?

A estas alturas resulta que no nos hemos enterado de la brecha que voluntariamente se ha abierto a través del neoliberalismo entre sociedad y economía. La liberalización y la desregulación de la economía acelerada desde finales de los 70 por la reacción conservadora que sitúa a esta como la herramienta que ajena a la ley y lo social sirve para para controlar precisamente estos dos espacios.


De este modo, el trabajo, desde hace tiempo, dejo de ser la manera en la que los ciudadanos colaboran entre ellos para satisfacer necesidades humanas entendidas como “bienes” aportando lo que saben en una relación basada en lo equitativo y lo equivalente. Para lo que se creó el “fantasma” del libre mercado capaz de dar a cada uno lo que cada uno se merece: mano invisible, casi divina, reguladora de los principios de distribución más justos: “a cada quien lo que se merece”, que no se sabe lo que es sino por el resultado y que viene a confirmar que “el que tiene” “se merece”.


Claro si no se mira alrededor y se lee que la técnica nos ha llevado a producir más en los último 25 años que en los cien anteriores, va a ser difícil entender que el trabajo, para repartirse, tiene también que contemplarse como el bien de bienes. Sobre todo, si se sabe que esto ocurre porque la acumulación de beneficios hace que el 1% de la población recoja el 33% de la riqueza, que el 19% que sostiene a los primeros se lleven otro 50%, de la misma manera, y que, por tanto, el 80% de restante se tiene que “apañar” con el 17% que queda (Pensamiento Secuestrado/ Susan George). Imposible una distribución racional del trabajo, para producir bienes cuando lo que tiene que producir es beneficios.


Los 80 millones de barriles de petróleo diarios que son rentables desde los 40 $ el barril (Brent), que se venden a cerca de 100 (según épocas), deben el 60% de su precio, según un estudio para para el Congreso Norteamericano sobre la crisis, a la especulación (El Casino que Nos Gobierna / Hdez Vigueras). 80 millones de barriles diarios por un diferencial de NO-TRABAJO (no necesitan trabajo para realizarse) de 60 dólares barril, por 365 días año, son muchos dólares expropiados de trabajo productivo en forma de costo de energía para dicha producción por los 5 bancos norteamericanos que fundamentalmente operan esta materia prima.


No se trata de que la economía camina por derroteros lamentable que nos ponen en una situación casi imposible para darle trabajo a todos, sino que se empuja a la economía por derrotero en los que unos pocos acaparan todos los recursos y obligan a una forma de trabajo en la que los muchos no obtenga de él la finalidad para la que se creó: “RELACION SOCIAL DEL TRABAJO COMO BIEN SOCIAL”. Y si esto no es así, ¿para qué queremos lo social?,

¿Hace falta repetir una vez más que es este modelo el fallido, el agotado?
Cuando como otras veces, ya no tengan nada más que perder,y la gente se vuelque masivamente a las calles y no tan pacíficamente como hasta ahora y el estallido social sea planetario, volverán a descalificarlas, tildándolas de hordas salvajes. Esto no será más que otra evidencia de la falta de sensiblidad y empatía con gente desesperada que sufre. El trillado y falso argumento de "la mano invisible" que todo lo equilibra, está demostrado que es falso. Los gobiernos, deben ser los encargados de regular y compensar los desvíos económicos, Sólo, y una vez más, es cuestión de ideología. La única verdad, es la realidad, todo el resto, son patrañas.

Cambio político, cambio judicial, cambio laboral, cambio fiscal, cambio educacional, cambio sanitario ¿qué me dejo? a sí, cambio de país.

Con una claridad meridiana, el razonamiento que recoge la realidad en la que estamos viviendo.
Un análisis sin los traumas ideológicos al uso, ni los partidismos que nos empachan.
A los ciudadanos y ciudadanas que hemos de vivir con lo que tenemos cada día.
Porque la gente no somos máquinas que se tiran cuando son obsoletas, ni desechos de fabricación.
Pero las personas si que pagamos todos los impuestos puntualmente, y con nuestro dinero se rescatan bancos, y se sostiene el país entero.
Y compramos de todo para mantenernos como familias, que hemos de crecer y progresar.
El apunte ha dado en el clavo de lleno.
Saliendo de los análisis alambicados y casi metafísicos de los economistas que nos dejan boquiabiertos.
Hablamos de personas.
Pequeños, ancianos, adultos sin trabajo, hombres y mujeres, familias.
Fundamento social cuando se les necesita, y una carga cuando se ha de planificar el salir del atolladero.
Separando y repartiendo las ganancias.
Y socializando el gasto.
Es lo que vemos a las claras, solo hay que leer las noticias de los últimos años.
Y puestos aquí.
Siendo conscientes de quienes somos cada cual y cada grupo social.
¿Cómo hacemos valer nuestros derechos y nuestros deberes ciudadanos?
Sabiendo que nuestro capital somos nosotros mismos tanto produciendo como gastando.
A nivel país.
Nos gustaría oír a nuestros líderes políticos si saben explicarnos a la gente cual es la diferencia que hay entre el vivir cada día la gente normal, y la alta economía de las grandes empresas.
En la balanza nacional, según los aportes.

Les données que présente Thomas Piketty confirment que la propriété du patrimoine s'est concentrée, avec une part croissante des revenus du capital, dans les revenus les plus élevés. M. Piketty y voit le risque de renforcer les "capitalistes inutiles" que sont les rentiers au détriment des "capitalistes utiles" que sont les entrepreneurs.
Le capital et ses revenus augmenteront plus vite que l'ensemble des revenus, et les inégalités iront croissantes.
Le Capital au XXIème siècle - Thomas Piketty - Seuil 2013

Una de las soluciones para impedir ese paro estructural es la disminucion del tiempo heddomadario de trabajo, para todos los trabajadores sin disminucion del salraio mensual minimo. Lo que no impide el crecimiento économico peroesi que los fundos de pension y de los accionistas se enriquezan mas y mas. Mas informaciones en el web del economista Pierre Larouturou:
http://www.roosevelt2012.eu/ (traducido en castellano)

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