12 mar 2015

La guerra de los Rose

Por: Iñaki Gabilondo

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La herencia recibida nos ha dejado marcados para más tiempo de lo que nos hubiéramos imaginado.
Aun con toda nuestra tradición literaria bien cargada en las espaldas, que nos ha ido alumbrando por anticipado lo que somos y por donde respiramos en nuestra España, los españoles y las españolas.
Después de recibir a lo largo de los lustros una formación contumaz de conciencias decentes siempre de puertas para afuera.
El sometimiento a una jerarquía de valores pensados para que los cumplan los demás a rajatabla, sintiéndose al margen quienes miran desde la barrera.
Agobiados por una idiosincrasia sedimentada por los años, que un buen día de golpe se nos revuelve en contra y nos deja deslumbrados y boquiabiertos.
Porque la realidad nos retrata iguales en dichos y en hechos a las mujeres y a los hombres, que al final solo somos personas, o seres humanos.
Sometidos a nuestra naturaleza y a nuestras costumbres ancestrales, que como una acequia de riego un buen día el hortelano le pone una presa y echa el agua para otro lado sin avisar.
Quedándonos compuestos y con los ojos como platos, sin nada que poder decir en descargo de nuestras meteduras de pata, que a buenas horas reconocemos.
Apeados de todas las jerarquías y sapiencias que antes nos amparaban, y de los conceptos de buenos o malos, de santos y de santas.
Que nadie somos.
Pues al final la realidad nos pone en evidencia que todo el mundo hombres y mujeres somos iguales.
También ante la ley.
Iguales del todo.

Tristemente cierto: ¿Cómo se puede creer en unos partidos que están concentrados en tapar los supuestos fallos, acusando al adversario de que los suyos son mayores?
En tales circunstancias que no les extrañe la estampida de sus votantes.

Todavía no he entendido por qué al caso de los ERE le llaman corrupción y se lo achacan al partido. Es una estafa igual que se defrauda a Hacienda o al INEM y no por ello se persigue a los legisladores.
Es por eso que hay que seguir echando en cara al gobierno actual su ilegalidad manifiesta y rechazar que traten de igualar y enturbiar la situación con acusaciones perversas que acaban calando entre los crédulos.

Cualquier adjetivo despreciando el acto que nos ofrecen esos parlamentarios, “qué dicen qué nos representan”, en la cámara alta, los miércoles, que es el día dedicado a interpelar al gobierno, nos demuestra qué sus señorías dedican NUESTRO DINERO a sestear en lugar de dar soluciones a los problemas de los ciudadanos. Resulta, al menos, vergonzoso y ofensivo ese espectáculo insulso y depravado que nos ofrecen quienes insisten e insisten en defender un bipartidismo, muerto, que llevaran a ambos a las catacumbas de la política. No es de recibo que quien quiera hacer una pregunta deba registrarla una semana antes de celebrarse la sesión y, además, para más desasosiego de quien lo ve o escucha, el presidente, hace saber al interpelado que no debe responder aquello que no está registrado. INCOMPRENSIBLE. Ni en los colegios de parvulario se da una situación como esta.
Luego, vendrán sus señorías a extrañarse del poco apoyo y menor respeto que la ciudadanía presta a los políticos. No es que estemos contra la política es que estamos en contra de las actuaciones de los políticos, sea la que sea la administración donde dicen qué prestan sus servicios; General del Estado, Autonómica o Local…., ES DE VERGÜENZA. Ahhh….se me olvidaba, el “y tú más”…, muy ejemplarizante, a los niños y jóvenes…se da en horario infantil…les tiene que ser enormemente edificante ver a sus mayores envueltos en semejante dialéctica. DE RISA POR NO SER CAPACES DE LLORAR YA.
Buenos días y todos a disfrutar de las fallas…, ya que estamos de fiesta permanente.

Cuando critican el espacio mediático que ha tenido Podemos, da risa ver los espectáculos televisivos que montan en el congreso y en el parlamento.
Pura tertulia adornada de solemnidad donde no se soluciona nada y lidera el debate el "y tú más" de patio de colegio.
Lamentable.

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El País

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