07 sep 2016

¿A qué se dedican los políticos?

Por: Iñaki Gabilondo

Hay 34 Comentarios

Considerar que esta transición ha sido perfecta es algo anacrónico y sorprendente, Iñaki.
Olvidarse de los asuntos fundamentales es un poco osado...


Haber olvidado:


* la memoria (nuestra historia)


* las fosas


* preguntar si queríamos un a república o una monarquía


* el derecho de autodeterminación prometido por el PSOE


Es mucho para un demócrta informado.
Justificar todo lo arriba mencionado + la prevaricación, la corrupción, y el abuso de poder (torpe) inaugurados por el PSOE, en sus tropecientas legislaturas, es mucho pedir para un republicano moderado.


Si aún no sois capaces de admitir que el problema sigue siendo Cataluña (Anton Costas lo dice muy sabiamente en La Vanguardia, hoy) con la desidia de Felipe Gonzalez (renegó de sus promesas) y, más tarde, el histrionismo patético de Alfonso Guerra (lo vamos a cepillar)... Entonces es que no habeis entendido nada...


El pacto tenía que haber sido transitorio para preparar el ecositema español a la transición que nos libraría de la Iglesia, de la losa de mentiras y del clientelismo al que nos habeis llevado, de una manera descarada.

Al resultado me remito. Si no sois capaces de admitir que el problema son los socialistas post-transición (y su corte de intelectuales), es que este problema va para largo.
Y seguiremos siendo unos engreídos que se gargarizan, con su arrogancia, de haber transformado al mundo cuando ni siquiera hemos sido capaces de barrer nuestra casa...


Transición ? Dejareis alguna vez los dogmas de fe y las oraciones piadosas ?
Manos a la masa y manchaoslas (con Cataluña y el Pais Vasco), como el mecánico cuando tiene que cambiar una culata y los pistones de un motor.


Lo demás solo son votos piadosos, herencia del complejo que seguís cargando como si fuerais las mulas del antiguo régimen.

Señor Gabilondo, y de mi asunto qué??

"Il y a deux façons de faire de la politique. Oo bien on vit pour la politique ou on vit de la politique." -Max Weber-

"Il y a deux façons de faire de la politique. Ou bien on vit pour la politique ou on vit de la politique." -Max Weber-

Los árboles no nos dejan ver el bosque.
Construidas en tiempos de las vacas gordas unas grandes encrucijadas de ideas y de buenos deseos, llegamos toda la ciudadanía democrática al consumo de un merecido bien estar, que creemos nos pertenece por derecho propio por ser vos quien sois.
La realidad nos pone delante de las narices el constante desafío de cada día, en el que hay que ganarse el con el sudor de la frete, y no con la sonrisa del destino, y ni tan siquiera por el hecho de ser de ser guapos.
Cada día hay que trabajar el futuro como hacen los pilotos, desde la responsabilidad de repasar el manual antes de poner en marcha los motores.
De forma seria y concienzuda, a sabiendas de que una vez en el aire dependemos solo del buen funcionamiento de todos los sistemas.
Y de la fiabilidad de nosotros mismos.
Ni borrachos ni dormidos.
En nuestros cabales y al cien por cien eficientes.
O nos vamos al garete.
Los partidos acuciados por los gastos que comportan sus organismos internos, han de buscar la rentabilidad como sea, ejerciendo la mayor cantidad de cargos públicos.
Y eso es admisible y legítimo.
Lo que no es legítimo ni legal, es la malversación a costa del ejercicio democrático de la responsabilidad pública, y la mala gestión calculada desde una sibilina utilización de los medios puestos a disposición de los gestores.
Como se ha visto en nuestra historia reciente detallado en las crónicas informativas.
Los casos de corrupción consentidos e impunes ante la ciudadanía que paga sus impuestos.
Los partidos han de depurarse en profundidad para ejercer de forma creíble su función en el legítimo ejercicio de sus responsabilidades públicas ganadas democráticamente.
Y no abusar de vender humo a la ciudadanía en forma de buenas intenciones para obtener los votos.
Y luego hacer con su capa un sayo.
Como parecía que se tenían creído ante la ciudadanía que soportaba el gasto del Estado.
Ninguna impunidad, ninguna demagogia consentida por las leyes ante una ciudadanía fiada del sistema legal y democrático, ante la presión de quienes intentan comprar las voluntades para beneficiarse exclusivamente en su solo propio provecho.
Llamando al delito por su nombre, lo cometa quien lo cometa.
Y otro gallo nos cantaría.

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Era necesario que se agitase enérgicamente nuestra batidora política y que el cansino "ahora tú y después yo" desapareciese para alumbrar nuevos partidos capaces de entrar en el juego. Y pasó, pero como dicen algunos, pasó y se pasaron, posiblemente por falta de costumbre. Ahora hemos pasado del entendimiento casi tácito al desencuentro; a la falta de solución y al estar amenazados por años de Marianismo. Creo que estamos pagando la audacia de haber intentado cambiar, aunque estamos a tiempo para rectificar. Aunque el asunto Soria podría marcar un antes y un después en esta nueva etapa política. Por lo pronto, Pedro Sánchez, acaba de proponer una alternativa digna de tenerse en cuenta. Algo es algo, me parece.

Transición? Y la evolución democrática? Y la transparencia política. Dónde quedan? Sin Referéndum en Catalunya España se reniega. Y la Historia demuestra que sus reniegos la han llevado a largos periodos de decadencia.

Totalmente de acuerdo y llegados a este punto, solo nos queda desear que la sociedad se rebele contra los partidos que actúen por sus propios beneficios y les exija su disolución.

Pasarán las gallegas, las vascas e incluso las terceras elecciones para elegir las Cortes Generales y nada habrá cambiado en el paisaje. ¿Qué fue del I+D y de la reestructuración de la industria en nuestro país? ¿Dónde quedó ese volantazao tan necesario para nuestro tejido industrial? Eso de pasar de ser un país de industria 'low cost' a producir productos con valor añadido. ¿Qué pasó por ese gran pacto de estado por la educación? ¿Y lo de la reforma constitucional? Nada. Desde las elecciones andaluzas que no ha pasado NADA. Los partidos se dedican, como vienen haciendo desde que se fundaron, a medrar. No que el país y sus diferentes tejidos alcancen las mayores cotas de eficacia, eficiencia y mejora continuas. Y los medios de comunicación erre que erre como un Sálvame culto entreteniéndose con los dimes y diretes que se traen los partidos políticos. En fin que eso, nada nuevo bajo el Sol. Y no esperemos, por supuesto, que la cosa vaya a cambiar.

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El País

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