22 sep 2016

Fin a la incertidumbre

Por: Iñaki Gabilondo

Hay 64 Comentarios

Valoro mucho las apreciaciones periodísticas de algunos profesionales. Entre ellas, las de I. Gabilondo. Suelen tener info que no llega al gran público
Pues vaya !!
Lo que le faltaba, a la ausencia de SOSTENIBILIDAD crónica que caracteriza el modelo económico Español.
Como para que aquel mal político (ese señor que Ud menciona, como dice él) siga pregonando las ilusas bondades de su "buen gobierno".
Y queriendo repetir. No se en que tiene la cabeza ese hermoso país.


Efectivamente, el criptogobierno del Opus catalán sigue desestabilizando hasta conseguir su objetivo de meternos en el reformatorio constitucional que consagre la supremacía esclavista de ellos, que ofrecen como solución final a los problemas que ellos crean.

Cuando se dice que no hay desaparecidos de primera ni de segunda es, precisamente, porque los hay.

Que estamos en una época de inestabilidad política es una evidencia y, también,que es razonable pensar que durará. La ruptura del pacto constitucional, art. 135 y abdicación, y la nefasta gestión de la crisis económica de Rajoy, ha aflorado los problemas, Organización, Representación y Laicismo del Estado, que desde hace dos siglos están pendientes de resolver. El pasado es tozudo y se hace presente.

Este comentario responde al video blog de Iñaki Gabilondo "Fin a la incertidumbre," del 22 de septiembre del 2016. Si "los políticos y la política nos garantizan la inestabilidad," como dice Iñaki, ¿qué se podrá hacer? Lo primero es que eso no sucede solo en España. Está sucediendo en prácticamente todo el mundo industrial. Siguiendo lo que escribió Alvin Toffler en "La Tercera Ola," en 1980, que fue precedido por "El Schock del Futuro," en 1970, se puede reinterpretar que la arquitectura de la Segunda Ola está por encima de la política. Es así que llegué a la conclusión de que la arquitectura de la Tercera Ola está también por encima de la política. Es así como llegamos a la necesidad de crear una nueva civilización de países interdependientes, que venimos llamado civilización sistémica. Al respecto, para definir cómo se logra la estabilidad, por ejemplo, la última nota que hemos escrito en nuestro blog es "Oportunidades de trabajo en la democracia directa del mercado sistémico y la reducción significativa de empleos industriales ( http://grupomillenium.blogspot.com/2016/09/oportunidades-de-trabajo-en-la.html )."

Se trasluce en las palabras de don Iñaki una particular esperanza por la política democrática en su más usual manifestación: la diversidad de puntos de vista y la multiplicidad de partidos con respaldo insuficiente como para asumir en solitario el poder. No se percibe un anhelo de mayoría absoluta. Hasta hace poco, la moda era renegar de las victorias mayoritarias de una determinada ideología como si fueran democráticas. No es, por supuesto, la sufrida por la sociedad del PP(peor imposible). La esencia de la democracia está en la aplicación de unas políticas u otras elegidas por la ciudadanía y no en la gobernación de acuerdo con la Ley no consensuada en la Constitución manipulada por el partido popular sin ningún escrúpulo y con el requisito añadido de la remoción periódica de quienes ocupan el poder mediante elecciones marcadas en los últimos años por la corrupción con cajas B para desfigurar las elecciones (lo contrario que quiere la izquierda progresista, claro).
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La mayoría absoluta que respaldaba a Rajoy, que ha condenado a nuestro país a la inestabilidad social debido a una gestión ineficaz que ha contribuido a la rapiña de las élites neoliberales haciendo víctimas de la crisis a los más débiles, se ha atenido a estos parámetros y sólo un empeño democrático de sus contrarios ha encendido la llama de la esperanza a los ciudadanos que quieren cambiar unas políticas reaccionarias que resultaban indeseables.
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Lo cierto es que ha habido tal despilfarro, tal nivel de corrupción, tal engaño y tal apoyo a los amiguitos del alma que ahora se están pagando con las consecuencias que hoy comprobamos, por ejemplo, en niveles de desempleo, de fracaso escolar o de corrupción, entre los más altos de Europa. Lo contrario sucede en Europa. La cuestión de fondo es si ese comportamiento se atiene a una Ley dictada a medida del PP(peor imposible), ni responde a los principios constitucionales democráticos y ni ha obtenido resultados en la mejora del bien común, lo que ha conseguido es un varapalo por el tribunal europeo respecto a varias leyes antidemocráticas, que ahora deben de cambiar.
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El PP(peor imposible) ha tenido escasa capacidad para acordar políticas de largo aliento, que pudieran ser sostenidas más allá del horizonte temporal de su permanencia en el gobierno, afortunadamente, y tiene el mayor fundamento la afirmación de que ello haya supuesto un grado diferencial de “absolutismo” respecto a los demás partidos que han estado en la misma circunstancia. De hecho, las únicas leyes de educación vigentes (excepto la última, con apenas un año de implantación) han sido respondidas por los jueces europeos en forma negativa…y punto.
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En ausencia de una mayoría incuestionable, a este nefasto partido no le queda más que desaparecer tal y como es ahora, y que otra derecha más "democrática y europea" vea la luz. Obviedades que parece haya que reiterar para hacer entender que si, hasta ahora, no había habido necesidad de consenso, tras las nuevas elecciones, tal encuentro en lo común por medio de la transacción política se hace imprescindible, pero con esta derechona es prácticamente imposible.
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Que haya necesidad de consenso implica que exista una base sobre la que pactar, imposible con semejantes políticas que además apoya el naranja con una condescendencia al partido madre que da vergüenza, escudandose como siempre en "su" soberanía nacional; vendiendo la cantinela desgastada de que España pertenece por igual a todos los españoles y que nadie puede quitarle al conjunto de los ciudadanos el fundamento de su vida comunitaria, normal que lo digan, de eso se encargan ellos con políticas antisociales y corrupción extendida en toda su extensión. La UE marca otra “línea roja”: La invalidez por antidemocrática las leyes que ha impuesto este partido con el apoyo, ahora de su bastado naranja.
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Teniendo esto en cuenta, no cabe duda de que los partidos situados entorno a la izquierda progresista deberían ser capaces de encontrar la fórmula no sólo para gobernar sino para diseñar políticas a largo plazo que mejoren la vida de los españoles sin incurrir en las trasnochadas fórmulas del nacionalismo tribal y el neoliberalismo casposo (aun bajo su careta de antiguos rasgos dictatoriales), y ser superadas por la historia que se puede empezar a escribir de un país digno que respeta sus diferentes nacionalidades y evitar las políticas reaccionarias que dejan a España en permanente estado de discordia por las políticas controladas por el PP(peor imposible). Vale recordar las firmas que recaudaba mariano a pie del Parlamento para cargarse el Estatuto catalán, de una forma vergonzante, apoyada por la derecha más casposa.
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La recuperación económica está en una recuperación enfermiza y precaria por eso se hace necesario desandar el camino que le ha permitido a esa derecha neoliberal hundir el estado de bienestar tan difícil de conseguir; es imprescindible a partir de ahí, buscar la manera en que sus efectos benéficos alcancen al mayor número posible de personas, en que se pueda enfrentar con garantías las nuevas dificultades que ya se avizoran y en que se consiga aumentar la libertad y el bienestar de los ciudadanos.

Muy peatón,
sobre eso de si ni en carne mortal, plasma o pintura, creo que ya va siendo hora de que alguien le informe aquí de que en España no decide ud. o sus cuadrillas, en el caso de que las tenga. En España decide la Democracia. ¿Le suena de algo esta palabra?

Yo percibo próxima estabilidad en España e inestabilidad en el Psoe y en Podemos. Y no será, precisamente, porque don Pedro y don Pablo no estén en ello. Otra cuestión son las melancolías y desasosiegos de quienes han dado respaldo y cobertura a estas personas que han aportado demasiados datos objetivos que demuestran que no son las adecuadas para sus actuales cargos.

El arco parlamentario de derecha a izquierda:
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13 - Nacionalistas derechas (PNV + CDC)
137 - PP
32 - C$
85 - PSOE
71 - Posemos
12 - Nacionalistas izquierda (ERC - Bildu - CCA)
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Dada esta disposición, digamos que para gobernar se necesitan tres grupos adyacentes que sumen más de 175. Las tres opciones disponibles serían:
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Opción A) Nacionalistas derechas + PP + C$ (182 escaños)
Opción B) PP + Cs + PSOE (169 escaños + abstención PSOE)
Opción C) C$ + PSOE + Posemos (254 escaños)
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Los vetos a cada opción:
Opción A) Nacionalistas de derechas: veto fuerte
Opción B) PSOE: veto fuerte mientras Sánchez aguante
Opción C) Veto Cruzado: C$ - Posemos: la "nueva política" defrauda
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¿Por donde rompemos la baraja?

Acláreseme, sí es que esto llega a publicarse, editarse... O lo qué ustedes tengan a bien hacer con lo que digo y planteo, por favor., ¿ustedes piensan qué después de repetir por “tres veces” o por cuatro o las que hagan falta, los ciudadanos de este Estado nuestro vamos a contentarnos con qué nos metan miedo, SIN QUE SE RESUELVAN LOS TEJEMANEJES Y SIN QUE NOS DEN UNA SALIDA PAUSIBLE, de la forma qué los están haciendo el propio gobierno y algunos medios de comunicación afines?; pues se equivocan, esto no ha hecho nada más que empezar y hasta qué no tengamos una sociedad, incluidos los políticos en ella, más igualitaria, racional, justa y que no tenga sus miras puestas en el pillaje y la rapiña como modo de vida para el futuro, NO VAMOS A PARAR.
Peor qué lo pasamos durante la dictadura y con los descalabros de estos que nos han gobernado, al menos eso piensan ellos, no pienso que vaya a ser peor ahora y sí así lo quieren quienes “mandan” pues lo superaremos…, además, nos mueve un sentir qué ya tenían nuestros padres y abuelos y es el bienestar de nuestros hijos y nietos, por los que haremos cualquier cosa. NO LES QUEPA LA MENOR DUDA porque “ESTAMOS ARTOS”.

Ha sido a partir de los descubrimientos de los antibióticos y demás medicamentos, que las personas hemos alargado nuestros años de vida erradicando enfermedades.
En la democracia pasa lo mismo.
Si una enfermedad no termina con el paciente, el cuerpo genera anticuerpos y se refuerza para el futuro.
Inyecciones de antibióticos recetadas por un médico y se acabó la infección.
Con cargo al erario público.
Porque las infecciones son inquilinos parasitarios que infectan los organismos hasta destruirlos, que nos avisan de que no hay defensas.
Y por eso la enfermedad.
Nos hacen falta las recetas de un buen médico que nos mande antibióticos a la sociedad democrática para curarnos de estas fiebres.
Provocadas por una acumulación invasiva y exagerada de bacterias, hongos y parásitos.
Que nos están sangrando sin aportarnos ningún beneficio.
Cuando con un programa informático adecuado y un grupo de profesionales contratados que supieran idiomas nos podíamos gobernar los vecinos.
Y poder pagarnos luego unas vacaciones con las sobras.
Sin pensar demasiado.


Se trasluce en las palabras de don Iñaki un particular desencanto con la política democrática en su más usual manifestación: la diversidad de puntos de vista y la multiplicidad de partidos con respaldo insuficiente como para asumir en solitario el poder. Se percibe un anhelo de mayoría absoluta. Hasta hace poco, la moda era renegar de las victorias mayoritarias de una determinada ideología como si no fueran democráticas. Lo son, por supuesto. La esencia de la democracia no está en la aplicación de unas políticas u otras sino en la gobernación de acuerdo con la Ley consensuada en la Constitución y con el requisito añadido de la remoción periódica de quienes ocupan el poder mediante elecciones transparentes y procedimientos garantistas (lo contrario que en la Venezuela podemista, claro).
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La mayoría absoluta que respaldaba a Rajoy, que ha permitido a nuestro país la estabilidad suficiente como para que fuera posible desplegar una gestión eficaz que contribuyera a la superación de la crisis, se ha atenido a estos parámetros y sólo un exceso de sectarismo por parte de sus contrarios ha imbuido en no pocos ciudadanos la crencia errónea de que esa estabilidad fundada en un respaldo parlamentario suficiente resultaba indeseable.
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Lo cierto es que ha habido partido alguno que teniendo mayoría absoluta no haya optado por dar preferencia a sus planteamientos políticos y económicos frente a los de la oposición. La izquierda lleva cuarenta años gobernando en Andalucía y, en esa comunidad, no se ha aplicado otras políticas que las socialistas, con las consecuencias que hoy comprobamos, por ejemplo, en niveles de desempleo, de fracaso escolar o de corrupción, entre los más altos de España. Lo mismo sucede en cualquier otra parte de Europa. La cuestión de fondo es si ese comportamiento se atiene a la Ley, si responde a los principios constitucionales democráticos y si ha obtenido resultados en la mejora del bien común.
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El PP ha tenido escasa capacidad para acordar políticas de largo aliento, que pudieran ser sostenidas más allá del horizonte temporal de su permanencia en el gobierno, es cierto, pero carece del menor fundamento la afirmación de que ello haya supuesto un grado diferencial de “absolutismo” respecto a los demás partidos que han estado en la misma circunstancia. De hecho, las únicas leyes de educación vigentes (excepto la última, con apenas un año de implantación) desde las tres mayorías absolutas de Felipe González han sido socialistas, sin discusión alguna, porque, al parecer, sólo la izquierda puede decir cómo se educa a las nuevas generaciones…y punto.
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En ausencia de una mayoría incuestionable, no es que cualquier partido carezca de capacidad para dar prioridad exclusiva a su criterio sino que la única forma de cumplir con el principio de representación popular surge de la consecución de acuerdos en los que haya cesiones y aportaciones mutuas. Obviedades que parece haya que reiterar para entender que si, hasta ahora, no había habido necesidad de consenso, tras las nuevas elecciones, tal encuentro en lo común por medio de la transacción política se hace imprescindible.
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Que haya necesidad de consenso implica que exista una base sobre la que pactar: el marco constitucional y los acuerdos internacionales que vinculan a nuestro país con Europa. La Consitución establece la primera “línea roja”: la soberanía nacional; España pertenece por igual a todos los españoles y nadie puede quitarle al conjunto de los ciudadanos el fundamento de su vida comunitaria. La UE marca otra “línea roja”: estamos integrados en una economía a escala continental que nos suministra mercados, ámbitos de intercambio social, recursos financieros y moneda común; desatender los compromisos internacionales supone apartarse de nuestro entorno para volver al ensimismamiento secular anterior. Y, en fin, la tercera “línea roja” es la permanencia de nuestro país dentro de los estándares de “democracia plena” (tan diferente del “régimen autoritario” bolivariano que es el “ejemplo democrático” de elección podemista) que ha venido disfrutando y que han sido mantenidos por socialistas y populares hasta hoy.
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Teniendo esto en cuenta, no cabe duda de que los tres partidos situados entorno al centro poítico deberían ser capaces de encontrar la fórmula no sólo para gobernar sino para diseñar políticas a largo plazo que mejoren la vida de los españoles sin incurrir en las trasnochadas fórmulas del nacionalismo tribal o del marxismo-leninismo (aun bajo su careta bolivariana), superadas por la historia y fuente inagotable de ejemplos tanto de catastrófico fracaso socioeconómico como de regímenes autoritarios. Basta con que los tres partidos de centro derecha, centro y centro izquierda se sienten a hablar dejando al margen ambiciones particulares, intereses de partido o miedo escénico. Ambas cámaras podrían respaldar las iniciativas del gobierno salido de tal acuerdo y no, como ocurriría en el caso de la emulsión de extremas izquierdas y derechas nacionalistas, de grupúsculos antisistema y un partido constitucionalista como el PSOE, de chavistas sin careta y socialistas inconexos, en permanente estado de discordia no sólo internamente sino con el Senado, controlado por el PP.
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La recuperación económica está en marcha y desandar el camino que ha permitido trabajosamente superar la herencia zapateril sería una insensatez; otra cosa es buscar la manera en que sus efectos benéficos alcancen al mayor número posible de personas, en que se pueda enfrentar con garantías las nuevas dificultades que ya se avizoran y en que se consiga aumentar la libertad y el bienestar de los ciudadanos.
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La derecha - junto con los oportunistas -, llama ahora populismo a lo que siempre fue demagogia, consustancial con lo político.


Depuis des mois, ils apprennent à être des funambules. Rester maître de soi et soudain lâcher prise,c'est sur ce fil-là qu'on va devoir marcher.

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